agosto 16, 2012

La oportunidad del PAN

Carlos Elizondo Mayer-Serra (@carloselizondom)
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

En los siguientes 12 meses el PAN puede avanzar más en su agenda de reformas que en los 12 años que estuvo en el poder. Durante sus dos sexenios en la Presidencia nunca logró la mayoría legislativa como para hacerlas, ni consiguió convencer al PRI de esta necesidad. Con la izquierda no pudo contar, tanto por la distancia ideológica entre ambos partidos, como porque para López Obrador la política no es negociación, es todo (la Presidencia) o nada. El PAN tampoco logró convencer a la sociedad de que había que castigar electoralmente a quienes bloqueaban estos cambios.

Aunque derrotados en la elección presidencial, la elección pasada fue un referéndum a favor de esas reformas. Con moderación, pero con claridad, el candidato del PRI Enrique Peña Nieto prometió abrir Pemex a la inversión privada, liberalizar la ley laboral y eliminar privilegios fiscales, como la tasa cero del IVA en alimentos y medicinas. Es una agenda similar a la del PAN. Son por ello reformas que tienen legitimidad electoral. El 66 por ciento del electorado votó por los partidos que las proponen. Además el PRI, presionado por los jóvenes, prometió también un decálogo de reformas políticas. Algunas de éstas estarán en la agenda legislativa a partir del 1o. de septiembre, como una mayor transparencia en el gasto público de todos los niveles de gobierno a través del fortalecimiento del IFAI.

Si bien el PRI con el PVEM y el Panal podrán tener hasta 251 diputados, uno más que la mitad, en el Senado requiere al PAN o al PRD para tener mayoría simple. Sin embargo, hay una mayoría programática clara si uno compara muchas de las propuestas del PRI con las del PAN. Si bien hay muchos detalles que deben ser precisados entre ambos partidos, ya que estas reformas se pueden entender de maneras muy diversas, hay un acuerdo en lo fundamental. ¿Buscará el PAN vengarse del PRI y bloquear las reformas o aprovechará estos 12 meses para transformar al país?

La oportunidad para el PAN es que son reformas en las que cree. Puede incluso buscar intercambiarlas por otras reformas con las que el PRI no coincide, como la reelección en el Poder Legislativo, así como lograr imponer una parte importante de su agenda de mayor transparencia y control del gasto público en todos los niveles de gobierno. El PAN tiene pocos gobernadores y éstos son de los principales damnificados de esta agenda. Por ello le será más fácil procesar estos cambios que al PRI, donde no sólo los gobernadores pierden con las reformas propuestas, sino los sindicatos y otros grupos de interés que históricamente apoyan y se han beneficiado del PRI. Pero ése es otro dilema, ¿podrá Peña Nieto imponer las reformas a su partido? Lo sabremos muy pronto.

Un posible riesgo para el PAN es que si las reformas se llevan a cabo y rinden frutos, una buena parte del mérito frente a la sociedad se lo va a llevar el gobierno priista de Peña Nieto. Ésta fue una de las principales razones detrás de la poca colaboración del PRI en los 12 años de gobiernos panistas en la Presidencia.

Sin embargo, de aprobarse estas reformas, la economía de México crecería más y con ello se desarrollaría con vigor una clase media más informada y menos dependiente de las estructuras corporativas. Con una buena agenda de transparencia y rendición de cuentas, los gobernadores tendrían menos margen de abuso para, a través del dinero, gobernar en sus entidades, limitar el desarrollo del PAN y de otras fuerzas políticas de oposición, imponer a su sucesor en sus estados y pesar de forma significativa en las siguientes elecciones. Es transformando al país en uno donde las clases medias tengan más peso y los gobiernos en todos los niveles rindan cuentas, la forma en como el PAN puede pretender regresar el poder.

Si el PRI gobierna mal, con abusos e ineficacias y con una economía atorada por la falta de reformas, el principal beneficiario sería López Obrador. Él lo sabe bien. ¿Tendrá claro el PAN que su futuro depende de comportarse como una oposición responsable? ¿Logrará armar un buen paquete de reformas que incluya sólidos límites al poder, sobre todo de gasto, de los gobernadores? ¿Tendrá la fortaleza institucional para procesar reformas que en el corto plazo pueden ser impopulares? Esperemos que no sea el rencor y la nostalgia por el poder lo que domine sus decisiones sino una visión de largo plazo.

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