agosto 07, 2012

Los halconcitos de López Obrador

José Contreras (@pepecontreras_m)
expedientepolitico@yahoo.com.mx
Expediente político
La Crónica de Hoy

La obsesión de Andrés Manuel López Obrador por el poder lo lleva a plantear situaciones absurdas.

En el juicio de inconformidad por nulidad de la elección presidencial presentado ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el Movimiento Progresista argumenta que los hijos de los votantes contribuyeron al “fraude”.

La coalición PRD-PT-MC, que postuló a López Obrador como candidato a la Presidencia de la República, señala en ese recurso que el pasado 1 de julio los niños actuaron como “alcohoncitos” para vigilar que sus padres votaran a favor del PRI.

En la lógica del movimiento postulante de López Obrador, el PRI delineó toda una estrategia de compra de voto y en ella incluyó a los niños.

El PRI, según el recurso de impugnación, no sólo compró el voto de los adultos, también compró la voluntad de los niños y los convirtió con ello en posibles delatores de sus propios padres.

Habría que preguntar en qué mente cabe concebir una aberración de esta naturaleza.

Ya era de por sí aberrante el argumento, también esgrimido en el recurso de inconformidad, en el sentido de que los ciudadanos que participaron en la elección del 1 de julio estuvieron mal capacitados.

Según el Movimiento Progresista, el IFE no capacitó bien a los millones de ciudadanos para que realizaran bien su tarea y eso evitó que se detectaran las anomalías.

En otras palabras, los millones de ciudadanos que fungieron como presidentes de casilla, vocales y escrutadores no hicieron bien su trabajo y contribuyeron con eso al “fraude electoral”.

Cuando el bloque de partidos obradoristas le echó la culpa a los ciudadanos, todo mundo pensaba que había llegado su límite y que tenía completos a todos los participantes del monumental fraude en su contra.

Pero faltaban algunos y esos algunos fueron los niños que acompañaron a sus padres de depositar su voto.

El PRI compró la conciencia de todos esos niños y los corrompió a tal grado de que estaban dispuestos, los niños, a denunciar a sus propios padres a cambio de la paga recibida.

Según la teoría del fraude de López Obrador, el 1 de julio pasado hubo una confabulación en que todos los sectores de la sociedad y todos los partidos políticos se unieron en su contra.

En este complot participaron el PRI, la iniciativa privada —a la que durante su campaña trató con tanto amor—, los medios de comunicación, las televisoras, las casas encuestadoras, el IFE, el gobierno federal y próximamente enlistará al TEPJF.

Pero además, en la confabulación también participaron los millones de ciudadanos que participaron en la organización de las elecciones y los hijos de los adultos que vendieron su voto.

Sólo le falta decir a López Obrador que los representantes de casilla de la organización Morena y del PRD, PT y MC también participaron en el “fraude”.

No lo ha dicho expresamente, pero sí tácitamente, pues si hubo irregularidades en el 55 por ciento de las casillas a nivel nacional como sostiene en el recurso de impugnación, ¿cómo es que no se dieron cuenta los representantes de casilla de la izquierda?

Habría que agregar también a la confabulación a los miles de observadores, muchos de ellos provenientes de otros países, quienes una de dos: o no vieron nada irregular, o lo vieron pero se sumaron a los complotistas sólo para que López Obrador no ganara las elecciones.

En unos días el TEPJF dará a conocer su fallo respecto a la calificación de la elección presidencial.

A López Obrador no le bastará haber convertido a los niños en “alcohoncitos”. Ampliará su lista negra de participantes en el complot.

OFF THE RECORD

**A VOLAR

El pasado domingo, la presidenta de la Asamblea Legislativa del DF, Alejandra Barrales, y el presidente del IFE, Leonardo Valdés, compartieron presídium.

Barrales y Valdés acudieron a la asamblea de la Asociación de Pilotos que tuvo lugar en el Alcázar del Castillo de Chapultepec.

Barrales, senadora electa del PRD, se comprometió ante los pilotos aviadores a realizar todo su esfuerzo para que Mexicana retome el vuelo a la brevedad posible.

**PEQUEÑO EJEMPLO

En la entrega de ayer hablamos de la mala relación que existe entre los diputados federales (salientes) del Estado de México y el coordinador de los senadores, también salientes, del PRI, Manlio Fabio Beltrones.

Ayer, el vicecoordinador jurídico del PRI en San Lázaro, Arturo Zamora, acusó a los senadores de mantener en la congeladora durante 16 meses una reforma que crea la Policía Fronteriza.

Ese cuerpo, dijo el diputado, establecería mayores controles y frenaría el tráfico de armas a México.

Pero el documento, lamentó, se mantiene en “la congeladora” legislativa de Reforma e Insurgentes.

Conste, es sólo un ejemplo de muchos que hablan de los desencuentros.

**DEDO TORCIDO

El dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, tiene la facultad de nombrar por dedazo a los coordinadores parlamentarios de su partido en las dos cámaras del Congreso de la Unión.

Sólo que, tras las elecciones del pasado 1 de julio, desastrosas para el PAN, Madero sufrió la torcedura de su dedo.

Por eso no pudo nombrar ayer a Ernesto Cordero y Luis Alberto Villarreal coordinadores de las bancadas del Senado y de la Cámara de Diputados, respectivamente.

Y ni cómo enderezar ese dedo.

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