agosto 30, 2012

Nefanda pecatriz

Rafael Cardona (@cardonarafael)
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

De pronto nos hallamos con la novedad: Doña Morena y su amiga, la Lady Honestidad Valiente, fueron halladas en medio del jolgorio cabaretero; desgreñadas y en muy malas compañías; con las carteras repletas de billete mal habido, como si fueran Paris Hilton o cualquiera de esas rubias esplendorosas cuyas vidas de disipación y vicio llenan las páginas de tabloides y pasquines “del corazón”.

Dios mío, las vírgenes inmaculadas resultaron “teiboleras”.

Obviamente lo anterior es un atrevimiento alegórico inspirado por los hallazgos sobre métodos de corrupción política en la izquierda nacional, cuyo verbo encendido critica con insistencia machacona actos como éstos en los cuales hoy es sorprendida. Hoy son evidencias de la conducta pecadora de quien ha hecho de la honestidad valiente un lema, pero también un anatema. Un simple rollo mareador.

La información divulgada por el diario El Universal, en cuyas páginas —y las de otros medios— se conocieron también otros pecadillos, como las llamadas de reiterativo auxilio al banco Afirme para un fondeo de emergencia y “El charolazo” en casa de Luis Creel promovido por Luis Mandoki, el cineasta de cabecera del líder moral, nos coloca de nuevo frente a un hecho archisabido: la corrupción crónica del PRD sobre cuyas evidencias no tiene caso insistir demasiado: las conoce todo México con nombres y apellidos.

Lo llamativo ahora es la ingeniería financiera en la constitución de empresas afines a las supuestas asociaciones civiles no lucrativas, cuya finalidad, a la hora buena, fue el lucro para la operación política. Esto dice la información:

“Empresas creadas por personas de confianza de Andrés Manuel López Obrador fueron beneficiadas por el actual gobierno del Distrito Federal con contratos —vía adjudicación directa— por más de 110 millones de pesos.

“El éxito de esa red se basa en contratos del gobierno capitalino, delegaciones y partidos de izquierda. Sus socios son miembros de Austeridad Republicana y Honestidad Valiente, y dan recursos al PRD.

“Las adjudicaciones a las empresas fueron detectadas por el subcomité de Adquisiciones, Arrendamientos y Prestaciones de Servicios de la Secretaría de Finanzas del GDF, que en sesiones de comité cuestionó —sin una respuesta clara— la decisión de la secretaría de Finanzas de asignar un contrato por 16 millones de pesos para servicios de consultoría.

“La empresa SAD Desarrollo y Transparencia, que ha recibido contratos con los montos más altos, tiene de socio fundador a Héctor Muñoz Ibarra, presidente de Austeridad Republicana, quien como director del Registro Público de la Propiedad del DF durante el gobierno de López Obrador, se coordinó con Romero Oropeza, entonces oficial mayor, para echar a andar un programa de digitalización de escrituras.

“El siguiente en integrarse a esa empresa fue Javier López Núñez, director general de Recursos Materiales y Servicios Generales del GDF —con López Obrador— y representante de Romero Oropeza en los consejos de administración del Metro y en el Comité Técnico del Fideicomiso de Promoción para el Financiamiento Público.

“En tanto, las empresas AFK y AAR han obtenido contratos de menores ganancias, con los que han simulado —según consta en contratos y actas en poder de El Universal— licitaciones por invitación en las que SAD resulta ganadora.

“AFK Comunicación Creativa fue creada por Maricela García, contadora de Honestidad Valiente, y AAR Consultores de Negocios por Eréndira Álvarez del Castillo Gallardo, Óscar Daniel Ramos Flores y Gustavo Álvarez, quienes aparecen en las listas de donatarios del PRD. En total, de 2007 a 2011, estas tres empresas han sido beneficiadas con contratos por 111 millones 749 mil 733 pesos”.

La investigación es mucho más amplia y frente los documentos publicados, o la síntesis de los mismos, la respuesta del PRD y del jefe de Gobierno del GDF ha sido la misma de siempre (de siempre y de todos, sean de cualquier partido): negarlo todo.

“Es un distractor político”, ha dicho Marcelo Ebrard, quien asocia la información a la cercanía del dictamen definitivo en la calificación electoral.

Éste es un recurso eterno. Cuando a René Bejarano lo pillaron con los bolsillos repletos de billetes en la obscena cobranza de fondos para fondeo electoral, su jefe político se exhibió como víctima de un complot. Pero los hechos son unos; el uso político de ellos es otra cosa. Y lo segundo no anula ni desaparece lo primero.

Es como cuando a un señor lo matan de un balazo en la calle para robarle el reloj. “Fue un robo”, podría decir un policía de segunda. Sí, pero también es un homicidio. Ya después vemos si el reloj valía o no valía, pero el cadáver ahí está.

En estos casos es lo mismo. Si los contratos tracaleros fueron exhibidos con oportunidad electoral o no, es otra cosa. La existencia de una red de financiamiento irregular es un hecho punible en sí mismo por la falsedad de las aparentes licitaciones y el privilegio a los amigos y el reparto de dinero público. Y en este caso, un hecho suficiente para exhibir la doble moral o la doble inmoralidad, mejor dicho.

MARINA

Aclara la Marina: el nauta de Tres Marías (¿será por la cercanía con los Charcos de Zempoala?) —señalado como chofer de los gabachos emboscados— no manejaba la camioneta-coladera.

Estaba ahí como “enlace y traductor, por lo que requería operar equipos de comunicación”.

“El capitán de la Armada de México no conducía el vehículo diplomático. Al momento de la agresión se encontraba en el asiento trasero pidiendo auxilio por su teléfono celular”.

De esta información se desprenden dos hechos fundamentales: no era chofer de los gringos y como operaba “equipos de comunicación”, hablaba por teléfono celular desde el asiento trasero. Elemental, mi querido Watson.

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