agosto 14, 2012

Partido y gobierno, el mandato

Javier Corral Jurado (@Javier_Corral)
Diputado Federal del PAN
El Universal

El Consejo Nacional del PAN resolvió el pasado fin de semana formar una comisión de Evaluación y Mejora del partido, a fin de llevar a cabo una consulta amplia que mejore su funcionamiento y el de sus gobiernos. Proponer las acciones necesarias que le permitan cumplir con su agenda democratizadora, y las medidas encaminadas a recuperar los valores contenidos en los principios de doctrina y la ética como condición preeminente de la acción política, así como una reforma normativa.

Esa es la dimensión de la tarea encomendada y no la refundación del partido, empeño éste con el que pretendió asemejarse a los fundadores el presidente Felipe Calderón. En realidad, él mismo retiró desde antes de que sesionara el Consejo Nacional la idea refundacional; porque midió la resistencia que generó que él la propusiera. No tanto por su acepción; en realidad, mortificó la estrategia de enfocar baterías hacia la responsabilidad del partido por los resultados electorales, y no asumir la responsabilidad del gobierno en la pérdida de confianza de los electores.

Cuando el presidente Calderón habla del partido y la campaña, es duro, pero es exacto sobre el deterioro y los males que aquejan al partido; también tiene puntos acertados cuando critica los errores y las indefiniciones de la campaña presidencial. Sin embargo cuando se trata de la responsabilidad del gobierno en la derrota, no sólo es laxo, sino auto-complaciente; él mismo se evalúa y obtiene los mejores resultados. No se asoma en el Presidente la más mínima intención de auto-crítica; la mayor falla que reconoce es no haber atinado a comunicar los logros de su gobierno y donde logró comunicar, el partido no supo conectarlos electoralmente. De aquí el exceso de su auto-evaluación: el mayor desatino es no haber ofrecido a los electores la continuidad de su gobierno.

Y ésta discusión a mí me parece esencial, determinar con toda claridad las acciones que nos fueron desdibujando ante los ciudadanos en todos los ámbitos de nuestra actuación, de ahí que celebre que el mandato del Consejo a la Comisión se haya extendido a analizar no sólo al partido, sino a sus gobiernos, contra la pretensión calderonista de concentrarnos sólo en las desviaciones partidistas para atajarlas con una reforma de estatutos. Porque luego se habla desde cúspide moral, y se señala con tal fuerza las miserias del partido y la perversión de una militancia de ocasión, como si sobre Av. Reforma en el DF no se alzara una estela de luz como monumento a la inutilidad y a la corrupción, y como si el padrón del partido no estuviera engrosado de los padrones de beneficiarios de Oportunidades y del 70 y más.

Ese deslinde es esencial, si no queremos volvernos a equivocar. Nada se quiere decir de la estrategia militar, convertida en guerra, en materia de seguridad pública y combate al narcotráfico, que no sólo se convirtió en el discurso monotemático del sexenio ahogando la difusión de otros logros ciertos en salud, infraestructura, programas sociales, economía, sino que además vulneró esencialmente nuestra apuesta doctrinal, ideológica y programática por los derechos humanos. El Estado de excepción se hizo permanente los seis años. En el saldo de decenas de miles de muertos, y otras tantas de mutilados y heridos, varios miles son de víctimas inocentes, pero todas, personas a las que su categorización más ínfima no les quita su derecho a la vida ni al Estado justifica el atropello de sus derechos. Esta guerra tuvo su impacto electoral indiscutible.

Sin desperdicio para el análisis que realice la Comisión, Lorena Becerra y Rafael Giménez, los dos ex coordinadores de opinión pública de la Presidencia de la República, han escrito un gran artículo en el que aportan luces brillantes. Especialistas en la materia, acuden a numerosas encuestas de opinión que muestran “una y otra vez que los mexicanos deciden sobre su gobierno con los temas económicos y más recientemente con los de inseguridad en su mente”.

“Las miles de muertes que están presentes en el imaginario colectivo pesan más que los cientos de miles de kilómetros construidos en carreteras. Y, por mucho, la percepción de falta de empleos y bajos salarios permanecen como preocupación constante en la vida cotidiana de cada persona que tiene que luchar diariamente para llegar a fin de mes”.

Los dos ex-colaboradores del Presidente refutan la tesis de que la oferta de continuidad “era el camino para que el PAN tuviera una oportunidad de gobernar por un tercer sexenio”. El ejemplo es demoledor: “...el representante perfecto de continuidad del proyecto del presidente Felipe Calderón era Ernesto Cordero.... No obstante, el proyecto de continuidad no ganó adentro del partido... Ganó la oposición interna abanderada por Josefina. Si esta continuidad clara no contó con apoyo dentro de los mismos panistas, ¿por qué sería bien recibida en la población abierta?”

Determinar en qué momento se perdió el partido y dónde fracasó el gobierno son los dos ámbitos de la tarea que esta comisión tiene, y a la que han sido llamados 20 distinguidos miembros del partido. Lo importante es que se ha atajado la premura con la que se quería convocar a una Asamblea para noviembre. Sin irnos a las calendas griegas, ésta se deberá verificar a más tardar en marzo de 2013, previo informe que la comisión presente al Consejo Nacional a mediados de octubre próximo. Buena decisión la de los consejeros nacionales, un proceso de reflexión sereno, pero franco; en unidad, pero sin sometimientos; sin prisas, pero sin pausa.

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