agosto 21, 2012

¿Por qué permitimos la (otra) “imposición”?

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Si no fuera necesario, casi obligado, señalar lo evidente, entonces no creo que saldrían tantas perogrulladas de mi pluma, es decir, aserciones que no debieran siquiera ser formuladas en tanto que se refieren, simplemente, a lo que resulta incuestionable por naturaleza.

Pero, miren ustedes, ahí tenemos, para mayores señas, el tema de la “imposición”. Los seguidores de Obrador y algunos de los ciudadanos que no simpatizan con el PRI nos agitan en las narices la especie de que alguien les está imponiendo algo a ellos. Así, nada más. Naturalmente, no desean recordar que salimos todos a votar el pasado 1º de julio, que en esas votaciones se reflejó la voluntad de millones de ciudadanos y que eso, un proceso llevado a cabo de manera perfectamente ordenada, no es en lo absoluto una “imposición” sino un ejemplar ejercicio democrático.

Ah, y vaya esfuerzo que nos ha costado a los mexicanos llegar hasta aquí para que los fanáticos y los intolerantes descalifiquen arteramente nuestros desvelos y nuestras luchas ciudadanas. Pero no se quedan ahí: amenazan ahora con cerrar carreteras, bloquear las entradas a las ciudades y armar desórdenes tremendamente perjudiciales para los trabajadores, los estudiantes, los empleados, los comerciantes y los empresarios de este país; gente que no tiene nada qué ver con ninguna posible “imposición” pero que se verá directísimamente afectada por las acciones de los revoltosos.

Me pregunto, ¿por qué diablos nos quedamos cruzados de brazos y agachamos la cabeza cuando esos grupos minoritarios se cruzan en el camino y nos impiden, a nosotros, llegar al trabajo o dejar a los hijos en la escuela o vender nuestras mercancías en la tienda o acudir al banco? Dicho en otras palabras, ¿por qué permitimos, ahí sí, está arbitraria imposición? Y, sobre todo, ¿por qué no intervienen las autoridades para preservar y garantizar el orden público siendo que tienen toda la legitimidad para hacerlo?

Preguntas, como decía al comenzar estas líneas, que no deberían siquiera ser formuladas.

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