agosto 20, 2012

¿Se logrará reencauzar al PAN?

María Elena Álvarez de Vicencio
melenavicencio@hotmail.com
Doctora en Ciencias Políticas
La Crónica de Hoy

De los análisis que el Partido Acción Nacional hizo sobre su realidad, en diferentes grupos, se llegó a esta triste pero certera conclusión: “El declive que percibimos actualmente en el PAN no proviene sólo del reciente descalabro electoral, viene desde hace años: no hemos sabido manejar el poder ni el dinero. Al llegar al poder no hemos podido respetar nuestros principios básicos; hemos caído en una ruptura moral y la corrupción nos ha invadido; predominan el interés personal y el grupismo.

“Se puede decir que la transición democrática que logramos en México ha sido más grande que los hombres y mujeres que participamos en ella. Además, urgidos por actuar en la inmediatez de las continuas elecciones, no nos hemos dado el tiempo para percibir nuestro declive ni para la planeación estratégica del partido. El caso es que en los principales brazos políticos de Acción Nacional, es decir, en sus gobiernos, sus grupos parlamentarios, las dirigencias y los equipos de campaña todos, en mayor o menor medida, cometieron grandes errores”.

Se percibe que la mayoría de los miembros del partido han dejado de tener en mente la misión de apegarse a los principios y reglamentos, desde los más básicos como son: actuar siempre buscando el bien común, en un real escenario democrático y apegándose a una conducta de honestidad.

El PAN no ha sabido defender sus principios ante extraños ni ante propios: en muchos casos, los miembros son advenedizos que buscan ante todo satisfacer sus intereses personales y también hay casos de personas que, habiendo sido miembros, fueron expulsados del partido por actuar en contra de sus principios, y que a la larga han sido reintegrados.

La mayoría de los panistas coincide en que es urgente rectificar casi todo lo que actualmente es el PAN, salvo por lo que toca a sus principios básicos. Algunos han propuesto una “refundación” del partido, pero la mayoría considera que fue bien fundado en 1939 y que lo que requiere es volver al fondo de los principios y así se entendería la refundación. Lo que se necesita es lograr que esos principios se apliquen adecuadamente tanto en la vida interna del partido como en sus gobiernos, y por lo que toca a sus estatutos, la realidad actual exige hacerles adecuaciones que habrán de ser planteadas, discutidas y aprobadas por las instancias reglamentarias.

Una falla básica estructural es que el PAN no lleve un padrón democráticamente compuesto, ya que a muchos que tienen años tratando de ser miembros no se les ha permitido afiliarse y, sin embargo, hay numerosos afiliados, “acarreados” por los directivos de los comités, ya que para la selección de candidatos los votos los obtiene quien ofrece mejores cargos o paga más por las afiliaciones. Los candidatos acaban escogiéndose no en función de su calidad, sino para satisfacer los intereses personales o de grupo.

Para empeorar esta realidad, las dirigencias del partido, en general, “son de bajo perfil”, ya que muchos de los mejores miembros se fueron a trabajar al gobierno federal o estatal y no apoyan al partido como debieran. El efecto de ello es una falta de liderazgo panista efectivo en muchos sectores de la sociedad.

Lo más importante es que los cambios que le urgen al partido se hagan con la intención real de fortalecerlo y reconducirlo. El riesgo que se corre es que en este proceso se continuara con la política imperante de presionar los cambios con las fuerzas de los grupos interesados en satisfacer sus propios proyectos. Hay que tener presente que al haber perdido las grandes parcelas de poder lo único seguro, y por lo que hay que pelear, son las cargos internos del partido y el manejo del financiamiento público, que aunque mermado, es lo único seguro, y se corre el riesgo de que esos incentivos se conviertan en el eje del cambio.

Es urgente que el PAN, ahora y en el futuro, se deslinde de todos los funcionarios o líderes corruptos que se han infiltrado entre sus miembros. Y que para el proceso de redefinición, se incorpore a todos los dirigentes que realmente quieran recuperar el papel que el Partido Acción Nacional ha tenido en el cambio de México, en especial aquellos que han ejercido liderazgos de comprobada honestidad. El partido ha relegado a líderes que han sido su fortaleza y no ha mantenido un razonable equilibrio entre los nuevos y jóvenes valores y la experiencia que toda institución requiere. Criticamos a “los dinosaurios” de otros partidos sin analizar a fondo nuestra contradictoria realidad en esta materia.

El PAN demanda también un nuevo modelo de organización territorial que lo lleve al contacto permanente con todos los ciudadanos. Los dirigentes locales deberán tener metas y rendir cuentas de sus resultados. Este trabajo ha sido hecho mayoritariamente con el interés personal de los candidatos, pero no queda como labor del partido y en cada campaña se parte de cero.

El partido pone ahora su confianza en la Comisión de Evaluación y Mejora de Acción Nacional que aprobó el Consejo Nacional y espera que sus conclusiones le permitan llegar al cambio y fortalecimiento que el PAN requiere y que muchos mexicanos esperan.

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