septiembre 16, 2012

En el hoyo… ¡y cavando!

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

Nunca antes el riesgo de que Acción Nacional pudiera desaparecer del escenario político nacional había sido siquiera considerado.

A semejanza del condenado a muerte que, en el fondo de su propia tumba, continúa cavando, el panismo más pragmático —o menos panista, si lo prefiere— parece empeñado en una auténtica lucha a muerte “por lo que quedó…”, tras la debacle en la pasada elección federal. Nunca antes, como ahora, el riesgo de que Acción Nacional pudiera desaparecer del escenario político nacional había sido siquiera considerado.

Y esto, en buena medida, porque luego de casi 75 días del 1 de julio, nadie al interior del (aún hoy) partido del gobierno acepta asumir, de manera plena y real, la responsabilidad por la pérdida de la Presidencia y su relego a la posición de tercera fuerza, atrás del PRI-Verde, que finalmente son uno, y de la fragmentada (por naturaleza) izquierda.

No se disipaba aún el malestar que generó su afirmación en el sentido de que “algunos panistas” le habían presionado para obligarle a financiar la campaña presidencial de la derrotada Josefina Vázquez Mota con recursos públicos, “a lo que me negué…”, cuando Felipe Calderón se enfrascó en un innecesario intercambio de descalificaciones con el senador Javier Corral que, sin el menor recato, decidió responderle a través de una carta personal que Reforma, en su edición del miércoles, hizo pública.

“Cobarde” por no asistir a un encuentro con él en Los Pinos, le habría llamado el aún jefe del Ejecutivo, durante el cónclave con la nueva bancada senatorial blanquiazul reunida para, en respuesta, recibir señalamientos tales como el de que “tirar la piedra y esconder la mano, eso sí es cobardía” o, mucho más contundente, “no ser congruente con lo que siempre se ha pensado o luchado, eso sí es cobardía”, por parte del chihuahuense.

Luego vendrían las reacciones: la del coordinador senatorial, y por tanto de Corral, Ernesto Cordero Arroyo, tratando de defender la plaza a través de acusaciones de frustración, o la del desconocido subsecretario de Gobernación, Rubén Fernández, acusando al legislador de calumniador o, en la contraparte, lo dicho por otros dos senadores, Ernesto Rufo y Héctor Larios, que no perdieron oportunidad para externar su convicción de que “(En Calderón) veo otra vez a un representante de las viejas familias, y de la burocracia, poniéndose encima del partido” de uno, y el lacónico, irónico pero más que revelador “el que se lleva se aguanta”, del segundo.

Y todo, habría que destacar, en paralelo con el esfuerzo de reflexión y análisis con miras a definir las reformas y/o acciones a implementar para remontar la dura cuesta que implica partir desde la tercera posición en las pasadas presidenciales hacia el reposicionamiento de la marca. Un esfuerzo que, huelga recordar, se dijo, requeriría, entre otros apoyos, el de contar con la unidad de sus militantes…particularmente de sus más connotados dirigentes.

Así que, como el condenado: “en el hoyo, y cavando…”.

Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.

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