septiembre 05, 2012

La desobediencia civil vista por los militares

Javier Ibarrola (@xibarrola)
Fuerzas armadas
Milenio
www.fuerzas-armadas.com

Hace seis años, Andrés Manuel López Obrador se reveló contra las instituciones y llamó a la desobediencia civil, lo que se tradujo en cerrar el Zócalo y una buena aparte de la Ciudad de México.

Hoy pretende actuar de la misma forma y convocó para el próximo día 9 a una concentración, que espera masiva, en el Zócalo, para exponer sus nuevas estrategias sobre desobediencia civil.

Analistas militares, la mayoría representando al Comité de Análisis y Opinión de Militares y Marinos Retirados (Caomir) que encabeza el general Carmelo Terán, consideran que tras una mirada a los componentes del Estado mexicano, territorio, pueblo y gobierno, después de las elecciones del pasado mes de julio, el pueblo ha sufrido uno de los más intensos bombardeos o ametrallamientos propagandísticos de su historia; todos los partidos políticos, grupos de interés y de presión, utilizaron los medios abiertos y subliminales a su alcance para influir en las opiniones, emociones y actitudes de ese pueblo, en beneficio de su causa con motivo particularmente del relevo de la Presidencia de la República y del Poder Legislativo.

El gobierno del presidente Calderón, de extracción panista, abrumado por los grandes problemas naturales del país y por los enormes problemas que por su propia incompetencia o incapacidad surgieron durante el sexenio, no supo o no pudo influir en la permanencia de su propio partido al frente del nuevo gobierno que iniciará el primero de diciembre.

En lo que se refiere a la entrega del Poder Ejecutivo a la oposición, ya se tiene la experiencia de hace doce años cuando el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León pasó a la historia como el presidente que no supo retener la Presidencia de la República para su partido y se la pasó al Partido Acción Nacional; ahora el presidente Calderón, por las mismas razones que Zedillo, pasará a la historia como quien le devolvió el poder al Partido Revolucionario Institucional; hasta aquí parece que se cumple el viejo sueño estadunidense de crear en México un sistema bipartidista de gobierno.

Se dice que nunca segundas partes fueron buenas, y aquí el PRI tiene la obligación de demostrar que, en su caso, realmente conocen su pasado y por ello están obligados a no repetirlo, sobre todo porque ahora sí existe una oposición de izquierda que representa una fuerza real, que la encabeza un líder social, un líder con defectos y virtudes, pero que no se puede soslayar porque representa más millones de mexicanos, de los que votaron por él en la reciente contienda.

Es precisamente ese líder, esa izquierda, quien no reconoce al Presidente electo y en franca oposición al sistema que llevó al triunfo a Enrique Peña Nieto se ha declarado en permanente desobediencia o resistencia civil, hasta ahora pacífica, considera que los magistrados violaron la Constitución y merecen juicio político y por lo tanto, como repuesta se lanzarán a una resistencia civil, su postura es oponerse, no ceder a las acciones del sistema que califican de corrupto, el domingo 9 darán a conocer las actividades a realizar, el momento político social poselectoral es más importante de lo que parece, hay un proceso de organización de la resistencia que no puede ser ignorado, el pueblo quedó saturado con las campañas mediáticas, por lo tanto, difícilmente pueden tener efectos positivos en contra de las medidas de desobediencia o resistencia civil que se pongan en práctica.

La posibilidad de la resistencia civil seguramente se centrarán en acciones civiles, pacíficas, en contra de las decisiones de la Presidencia de la República, del Partido Acción Nacional que queda transformado en un “partido bisagra” y en contra de las autoridades electorales que validaron los resultados de la contienda presidencial.

Lo que se temía ocurrió, el Tribunal Electoral validó desde el punto de vista legal las elecciones, pero le faltaron argumentos que pudieran legitimar el triunfo; ahora, ¿qué queda por hacer? Buscar y, sobre todo, encontrar las medidas menos costosas que permitan la buena marcha del país, dar pasos en serio, reales, transparentes, que conduzcan a la recuperación de las políticas sociales, económicas y militares mediante acuerdos entre los verdaderos líderes de los componentes pueblo y gobierno del propio Estado mexicano, de otra manera tendremos otro sexenio perdido para el país.

La presencia de las fuerzas armadas en los últimos días en los medios informativos con noticias negativas, ha disminuido lo que se interpreta como una consecuencia de la disminución también de la autopromoción de los generales que pretenden ocupar el cargo de secretario de la Defensa Nacional; ojalá se mantenga esa cordura a pesar del designado presidente de la República, ya que actitudes contrarias al compañerismo y al espíritu de cuerpo que existe entre los militares, sirven a los opositores de las fuerzas armadas para tratar de desprestigiarlas, ya que representan las instituciones que gozan de la mayor confianza del pueblo de México.

Por otra parte, a propósito del desprestigio, circula información en el sentido de que los generales involucrados en el caso del general Ángeles Dahuajare, continúan en la misma situación, es decir, sin pruebas plenas, siguen siendo inocentes, de ser cierta esta información, ¿qué se gana o qué se pierde al ponerles el uniforme de la prisión y raparlos en forma similar a otros delincuentes comprobados?

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