octubre 31, 2012

Drogas y cifras

Sergio Sarmiento (@sergiosarmient4)
Jaque Mate
Reforma

"Cualquier forma de adicción es mala, no importa si el narcótico es alcohol, morfina o idealismo". Carl Jung

El presidente Felipe Calderón se mostró optimista este 29 de octubre cuando en Manzanillo, Colima, dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Adicciones de 2011. Y es lógico. Él sabe que su gobierno quedará marcado por la violencia relacionada con la lucha contra las drogas. Presentar como éxitos solamente las detenciones o muertes de los capos de poco sirve si no se puede festejar una baja en el consumo.

"Tenemos el problema todavía, pero la tendencia se rompió -dijo el Presidente-. Pasó de 1.4 a 1.5. Es prácticamente la misma; es decir, se estabilizó la prevalencia. Concretamente, lo que era un aumento creciente y preocupante en consumo de drogas ilícitas se detuvo en su crecimiento".

La Encuesta Nacional de Adicciones mide el consumo anual de ciertas sustancias en una población de 12 a 65 años de edad. Según las cifras publicadas por el Consejo Nacional contra las Adicciones, el consumo de cualquier droga ilegal en México pasó de 0.8 por ciento de la población en 2002 a 1.4 por ciento en 2008 y a 1.5 por ciento en 2011. Ésta es la estabilización de la que se precia el Presidente. En realidad el consumo de marihuana aumentó de 0.6 a 1.0 por ciento entre 2002 y 2008 y a 1.2 por ciento en 2011; el de la cocaína de 0.3 y 0.4 a 0.5 por ciento.

Los hombres están aumentando más su consumo de drogas ilegales: de 1.7 a 2.3 entre 2002 y 2008 para llegar a 2.6 por ciento en 2011. En mujeres hubo un alza de 0.1 en 2002 a 0.5 en 2008, pero en 2011 se registró una baja a 0.4 por ciento. El consumo entre adolescen- tes de 12 a 17 años, que había subido de 0.7 a 1.5 entre 2002 y 2008, se mantuvo estable en 1.5 por ciento en 2011. En la población de 18 a 34 años, en cambio, el crecimiento es importante: de 1.4 a 2.0 entre 2002 y 2008 hasta llegar a 2.3 por ciento en 2011.

Hasta ayer al mediodía el Conadic no había publicado en su página de internet las cifras correspondientes a alcohol y tabaco, pero no hay duda de que estas sustancias son un mayor problema de salud pública que la marihuana, la cocaína o los inhalantes. Estos últimos, según la encuesta, apenas han sido consumidos por el 0.1 por ciento de la población.

En las cifras disponibles, el abuso o dependencia del alcohol pasó de 4.1 a 5.5 por ciento entre 2002 y 2008. Entre los hombres la condición alcanzó en 2008 el 9.7 por ciento contra el 1.7 por ciento de las mujeres. La tolerancia social al consumo del tabaco y del alcohol se mantiene alta entre la población, señala el estudio, a pesar de los daños a la salud que provoca.

Siempre hay que ver con cuidado cifras como las de la Encuesta Nacional de Adicciones. Mucha gente se niega a dar respuesta o miente en una encuesta en que se le pregunta si consume sustancias ilegales. Las cifras de consumo en México, por otra parte, son tan pequeñas que los aumentos o bajas se miden en décimas y suelen quedar dentro del margen de error de las encuestas.

De lo que no hay duda es que el consumo de drogas ilegales en México es muy inferior al de otros países. En la República Checa 15.2 por ciento de la población de entre 15 y 64 años usó marihuana en 2008, en Estados Unidos 13.7 por ciento y en Canadá 12.7 por ciento. En ese mismo año el consumo en México fue de 1 por ciento.

México tiene un problema de consumo excesivo de alcohol más que de marihuana o de cocaína. Estamos hundiendo al país en un torbellino de violencia para combatir el problema que no tenemos. Lo hacemos para ayudar a nuestros vecinos, pero no nos estamos preocupando por el problema que sí tenemos: el abuso del alcohol.

Inauguración

Ayer el jefe de gobierno Ebrard, el electo Mancera y el presidente Calderón inauguraron la línea 12 del Metro capitalino. No debería ser un tabú que políticos y funcionarios de distintos partidos políticos juntos inauguraran obras. Se les paga para construir y no para que se peleen por sus ideologías.

El Paseo de los Dictadores

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

La estatua de Aliyev es una de las grandes paradojas de una ciudad gobernada por una izquierda que olvida sus orígenes...

Si el gobierno del DF (o sus funcionarios, porque nadie sabe dónde quedó ese dinero) pudo embolsarse diez millones de dólares colocando la estatua del dictador de Azerbaiyán, Heydar Aliyev, en pleno Paseo de la Reforma, ¿por qué no convertir esa bella avenida en el Paseo de los Dictadores, colocar en Reforma las estatuas de todos los personajes menos respetables del mundo político contemporáneo y convertirla en una suerte de paseo de los horrores? Además, si se pagaron diez millones de dólares por la estatua de Aliyev, ¿cuándo se pagaría por personajes mucho más conocidos en México?

Imagínese usted que en lugar de las estatuas de bronce de los héroes patrios (estatuas que, sobra decirlo, están desapareciendo con velocidad sorprendente, se supone que robadas por amigos de lo ajeno), pudiéramos disfrutar de las estatuas de Francisco Franco (sin duda habría muchos dispuestos a financiarla) o de los hermanos Fidel y Raúl Castro (en última instancia, los Castro que nunca renegaron públicamente de Franco y eran tan amigos de Fraga Iribarne, llevan en el poder casi el doble de tiempo que el Generalísimo), junto con Alfredo Stroessner, Anastasio Somoza, Duvalier o incluso Idi Amin o los genocidas de Pol Pot, para no dejar fuera a los clásicos, como Adolf Hitler o Benito Mussolini, ubicados junto con los Pinochet, los Videla, los Bordaberry que han asolado este continente. La lista sería casi interminable, pero sería también un negocio extraordinario: todos tuvieron (y muchos aún tienen) simpatizantes, hombres y mujeres que creen que la intolerancia, la violencia contra los suyos, la tortura y el totalitarismo son instrumentos útiles para mantener el orden y generar progreso (como argumentan los defensores de la estatua de Aliyev). Además, todos esos dictadores han arruinado a sus países pero todos, sin excepción, han dejado una casta en torno suyo que supo enriquecerse con la miseria de su gente. El Paseo de la Reforma convertido en el Paseo de los Dictadores, desde esa óptica, no parece ser una mala idea si, en la dinámica del homenaje a Aliyev, cualquiera puede pagar por estar allí.

La verdad es que todo lo ocurrido en torno a esa estatua es vergonzoso, desde el personaje hasta el pago de diez millones de dólares que nadie sabe a dónde fueron a parar. Desde la soberbia de los funcionarios que intervinieron en ese proceso, pensando que nadie sabría quién era el ilustre personaje homenajeado, hasta la ausencia de explicaciones plausibles de Marcelo Ebrard, como jefe de Gobierno capitalino. Poco, sin embargo, es más vergonzoso que las palabras del secretario del embajador de Azerbaiyán en México, Miguel Luna, que le dijo el viernes en el programa Frente al País a nuestro amigo Pablo Hiriart, que todo era parte de un complot, una conjura de los miembros de la comunidad armenia y particularmente del ex rector José Sarukhán (por cierto, uno de los científicos y mexicanos más respetados en nuestro país, en todos los ámbitos) a los que calificó de “asesinos, genocidas e invasores que se meten en asuntos que no les competen”.

¿A poco no podrían decir lo mismo los defensores de los aspirantes al Paseo de los Dictadores, a poco no brindarían recursos, dinero, apoyos a quien les diera un reconocimiento que la comunidad internacional les regatea? La estatua de Aliyev es una de las grandes paradojas de una ciudad gobernada desde hace 15 años por una izquierda que en demasiadas ocasiones olvida sus orígenes y sus principios, unos gobiernos que colocan en mármol a un dictador que paga por ello pero que en todos estos años no ha homenajeado de la misma forma a las víctimas y a los luchadores por la dignidad, la democracia y los derechos humanos que tanto han contribuido a la transformación del mundo y de nuestro propio país.

Por si faltaran ejemplos

El deterioro de estas mismas fuerzas se pone de manifiesto en muchos ámbitos. El municipio de Benito Juárez, en donde se encuentra Cancún, ha sido gobernador por el PRD desde hace años. Pero su anterior presidente municipal, Greg Sánchez, terminó en la cárcel por sus relaciones con el narcotráfico. Es verdad que está en libertad porque el juez Efraín Cázares López, que acaba de ser destituido de su cargo por el Consejo de la Judicatura, le otorgó un amparo sin informarle a la PGR que no pudo, porque no tuvo conocimiento, apelar contra el mismo. Su sucesor, el también perredista Julián Ricalde, fue acusado, por los mandos militares de la zona, de tener una policía corrupta en más de 90% de sus elementos. Y para desmentirlo, además de insultar a los mandos militares, Ricalde acusó a Sánchez, quien a su vez lo tildó de traidor y mentiroso. En estas manos está el principal centro vacacional del país.

Réquiem por el fin de una etapa

Marco Rascón (@MarcoRascon)
De monstruos y política
Milenio
www.marcorascon.org

A nombre de la izquierda, la vigencia de esa etapa podríamos definirla claramente, del 24 de abril de 2005 al 23 de octubre de 2012. Siete años y medio de conducción política marcada por la visión de Andrés Manuel López Obrador, que deja un saldo de posibilidades anuladas, siempre protegidas por la conquista de posiciones y la búsqueda del poder presidencial, convertido en el único objetivo.

Marcada esta etapa por la aceptación acrítica de sus decisiones y la sustitución del gran colectivo intelectual y político, por su método anacrónico de seguidismo y reduccionismo, ante un país que demanda democratización; alternativas ante los problemas y los males; participación, claridad y coherencia, condujo a una amplia diversidad de la izquierda, no solo a la sumisión, sino a la pérdida de identidad en el contexto de la crisis nacional.

En el balance se tienen elementos para decir que durante la etapa lopezobradorista, en oposición al PAN y al PRI, éste avanzó en posiciones ganando gubernaturas, legisladores y municipios, pero lo históricamente inexplicable, es cómo se anularon las posibilidades de estas posiciones ganadas, incapaces de generar reformas.

El lopezobradorismo será caracterizado como un movimiento contestatario —“en resistencia” dirían de sí mismos—, convertidos en fuerza de reacción, fuerza contraria que se legitima desde la negación y cuyas propuestas formales son incapaces de construir porque condena en principio al Poder Legislativo y repudia a los diputados y senadores surgidos de las mismas urnas electorales y de los mismos ciudadanos.

El lopezobradorismo niega su propio cuerpo; no acepta pensamiento independiente a lo que considera que es su mandato supremo como guía del destino nacional; es decir, la presidencia suprema.

Esto mismo lo fue convirtiendo en una fuerza funcional para los mismos poderes fácticos que dice combatir. La decisión de transformar su propio movimiento en un partido político, segregándolo de sus aliados, es resultado no de una convicción, sino de un aislamiento fabricado que se escuda en la pureza para sobrevivir como referente.

El ciclo que se abrió desde su llegada a la Jefatura de Gobierno del DF, tripulando un proceso del que era ajeno, fundado desde la oposición de la izquierda democrática y social, fue solo el primer paso de lo que sería el golpe del 24 de abril de 2005 en la marcha contra su desafuero. López Obrador considera que antes de él no existió la historia y menos la izquierda.

En ese acto, convocó para fundar y deslindarse; asomó su visión utilitaria de la izquierda e impuso formas y contenidos de lo que sería su primera candidatura presidencial en 2006. A nombre de la izquierda, construyó un esquema polarizado que le permitió al PRI tejer con lo vacíos que dejó su “presidencia legítima” y contribuyó a que mientras el golpeaba al PAN, el PRI cosechaba y aprovechaba la debilidad del “gobierno espurio”.

Pocas fueron las voces que advirtieron el error de desperdiciar la fuerza real en el Congreso surgida en las urnas, al convertirla en fuerza testimonial centrada únicamente en la lucha por la Presidencia o nada.

Todas las posibilidades de construir reformas, se diluyeron en insultos y juegos de palabras hirientes, chuscas, ocurrentes, pero inservibles para hacer política en las circunstancias extraordinarias que el voto otorgó por separado a los extremos ideológicos y políticos, para enterrar en definitiva al viejo régimen.

Este 23 de octubre de 2012, el voto conjunto en el Senado, de PRD, PAN, PT, MC y Panal, apuntó que más allá de la existencia de un Congreso dividido y polarizado están obligados a la conformación de bloques de alianzas como única vía para una reforma profunda del Estado mexicano en todos sus aspectos.

Frente a esto, el PRI ha tenido que lanzar las amarras por la borda ante la imposibilidad de imponerse él solo como autor del rumbo y enviando la iniciativa preferente del Presidente a la congeladora hasta que haya una nueva correlación de fuerzas, apoyándose en los que hacen quórum, pero que luego huyen del recinto haciendo que las minorías se conviertan en mayorías.

Es por ello que el 23 de octubre, al lograrse una nueva posibilidad numérica, significó un punto de inflexión dentro mismo de la izquierda, pues tanto el calderonismo en el PAN como el lopezobradorismo entre la izquierda, impidieron desde 2006 la posibilidad de arrinconar al viejo régimen y realizar reformas.

Andrés Manuel López Obrador, ese mismo día en el Senado, pretendió simular que el voto unificado era por su instrucción a fin de ocultar el fin de una política impuesta por él a lo largo de estos años.

Falta mucho por ver y hacer, pero pareciera que el final de la larga noche de la izquierda mexicana está por terminar y nos da oportunidad a que, inspirados en los vientos de noviembre, escuchemos el réquiem de toda una etapa política confusa y que por ineficiente ante lo posible, se hizo inmoral.


octubre 26, 2012

Enfrentar oportunidades

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Los seres humanos estamos más preparados para enfrentar amenazas que oportunidades. Por eficiencia biológica, porque hay mayor ganancia en seguir vivo, aunque no se coma mucho, que buscar una gran cena y convertirse en ella. Por eso los medios de comunicación son tan “escandalosos”, porque eso es lo que los consumidores buscan, información de cómo las cosas pueden ir mal, de qué amenazas se ciernen sobre nosotros, de cómo el mundo está a punto de llegar a su fin, y si no, al menos nuestra economía.
Eso hace difícil pronosticar buenos tiempos. Nadie quiere oír eso. Al que anuncia un futuro positivo se le acusa de iluso, ignorante, o en nuestro país, de gobiernista, vendido y similares.

Pero todo indica que vienen buenos tiempos, o si prefiere, muy buenos. Como es tan difícil de creer, hay que insistir en ello. El mundo ha sufrido una profunda transformación tecnológica desde inicios de los años sesenta, que ha seguido el camino de esas transformaciones: ha provocado una caída en la productividad de la economía, ha ampliado la brecha entre ricos y pobres, ha desplazado la producción a otros lugares, y ha provocado respuestas de corto plazo de los gobiernos que han ampliado el sufrimiento, como suele ocurrir. De ahí viene la Gran Recesión de 2008 en adelante, de intentos gubernamentales por paliar los efectos distributivos del cambio tecnológico. Como debe ser evidente, no sirvieron de mucho, pero sí costaron una crisis.

En cualquier caso, todo eso ya es pasado. El costo de ajuste de la economía a la transformación tecnológica parece ya haber acabado. Las correcciones frente a la Gran Recesión, lo mismo. Ahora viene la época de cosecha, que puede darnos dos o tres décadas de crecimiento económico récord.

El factor más importante para limitar el crecimiento económico es la energía. Cuando ésta no puede crecer al mismo ritmo que la demanda, todo se complica, y mucho. A nivel mundial, éste no es un problema. Hay ahora energía disponible, abundante y barata, para al menos un siglo, tal vez tres. Es, además, energía más limpia que la que hoy usamos, si bien no alcanza a ser totalmente “verde”. En cualquier caso, nos permitirá reducir el ritmo del cambio climático, comparado con las predicciones catastróficas que tanto gustan al público. No habrá problemas de agua, ni guerras por ello, si hay energía abundante. Y tampoco habrá problemas de alimentación. Hoy hay más comida disponible por persona que en cualquier época anterior, a pesar de que somos hoy 7 mil millones de seres humanos. Si usted quiere sufrir, adelante, pero no hay razón para ello.

Esta etapa de crecimiento va a ser liderada, nuevamente, por EU. Aunque China seguirá creciendo (a ritmos menores), no puede ser el motor mundial que muchos quisieran. Su proceso de ajuste para reducir su nivel de inversión y aumentar el del consumo va a ser complicado, y va a tardar un par de décadas. Para México, el que sea EU el líder mundial por un rato más es una excelente noticia. Aunque muchos mexicanos despotriquen de los gringos (y viceversa), somos y seguiremos siendo socios.

Para que México pueda aprovechar esa época de crecimiento, lo primero que tenemos que hacer es contar con energía suficiente. Y no la tenemos. No nos alcanza la electricidad que producimos, que además es muy cara; no tenemos gas natural suficiente (importamos desde hace 20 años); y la mitad de los petrolíferos que usamos son importados. La reforma energética que ha anunciado el presidente electo, sin detallarla, es urgente y de la mayor importancia. No olvidemos que Estados Unidos está produciendo cada vez más combustibles, ya casi tanto como Arabia Saudita. Canadá, por cierto, tiene ya más reservas de petróleo y produce más que nosotros.

Urge quitarnos la barrera energética, pero también avanzar en las dos áreas que, en mi punto de vista, son los verdaderos problemas: la ausencia del Estado de Derecho y el pensamiento colectivista que atraviesa todas nuestras discusiones públicas. Esto segundo es indispensable para la reforma energética mencionada, mientras que lo primero es lo que puede hacer confiable y predecible al país.

No se necesita más: los mexicanos somos los más trabajadores del mundo, y menos malos de lo que creen los que tanto critican nuestro sistema educativo. No está ahí el problema. Estado de Derecho, pensamiento liberal, energía: vienen los mejores años de nuestras vidas.

Destituido, el juez del michoacanazo

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Recuerda el escritor irlandés John Connolly en una entrevista con El País una cita de William Gaddis en la novela JR: “Obtienes justicia en el otro mundo. En éste, tienes la ley”. En nuestro caso, en nuestro mundo, demasiadas veces no tenemos ni la una ni la otra, ni la justicia ni la ley. Pero en ocasiones queda alguna esperanza.

En muchas oportunidades hemos hablado en este espacio de decisiones inexplicables de algunos jueces. Apenas a finales del pasado mes de agosto volvíamos a hablar del juez Efraín Cázares López, célebre por haber dejado en libertad a todos los implicados en el michoacanazo y también, entre otros, al ex alcalde de Benito Juárez (Cancún), el perredista Greg Sánchez.

Cuando ocurrió el michoacanazo, decíamos en agosto, las pruebas existentes contra la mayoría de los involucrados parecían ser abrumadoras: grabaciones telefónicas, testimonios de testigos protegidos, cuentas bancarias, aparecían con sistemática regularidad en las acusaciones contra los detenidos. Inexplicablemente, el michoacanazo, que era el caso más importante y que mejor demostraba las verdaderas redes de la narcopolítica en el país, se fue desvaneciendo: primero, los acusados fueron trasladados desde las cárceles de máxima seguridad a la de Morelia donde, según los datos oficiales, tenían un régimen prácticamente de spa; y de allí fueron enviados por el juez Cázares López, uno por uno, a su respectiva casa. Todos sin excepción.

Fue tal la impunidad que, ante el hecho contundente de que todos terminaron en libertad, se llegó a pedir, desde el gobierno michoacano de Leonel Godoy, profundamente involucrado en esa trama de corrupción, que el federal ofreciera una disculpa pública a los involucrados, por haber manchado “su buen nombre”. Y en paralelo con ello, el medio hermano del gobernador, Julio César Godoy, que hasta entonces estaba prófugo se presentó, con un año de retraso, a tomar posesión de su curul en la Cámara de Diputados y obviamente de su fuero.

La historia es conocida: Julio César Godoy consiguió un amparo, de los mismos tribunales que habían dejado en libertad a los otros implicados en el michoacanazo y fue ingresado a San Lázaro en el baúl del carro de un diputado perredista, fue escondido en las oficinas del entonces líder de ese partido en la Cámara baja, Alejandro Encinas, y dos días después, rindió protesta, en uno de los hechos más bochornosos de la historia legislativa del país, como diputado federal. Para que la burla no fuera menor, Godoy Toscano se incorporó inmediatamente a la Comisión de Seguridad de la Cámara para analizar, dijo, los excesos de las fuerzas policiales.

Pero resulta que se solicitó su desafuero y los diputados de la Comisión especial, presidida por César Augusto Santiago, lo mismo que todos los mexicanos, pudimos escuchar las mismas grabaciones que el juez Cázares López había desestimado, para otorgarle un amparo y el fuero. Las conversaciones con Servando Gómez, La Tuta, uno de los jefes de La Familia Michoacana (ahora, dividido ese grupo, jefe de Los Caballeros Templarios), donde con lujo de detalles se le explicaba al entonces candidato sobre los apoyos que tendría de ese grupo criminal. Fueron decenas de cintas las que se entregaron a la Comisión legislativa. Julio César Godoy fue desaforado. Antes tuvo tiempo de darse a la fuga y hasta el día de hoy continúa prófugo de la justicia. Ninguno de los involucrados en su entrada a San Lázaro, de haberlo convertido en candidato y luego en diputado, de haber permitido esa burla al Congreso y a la ciudadanía, se ha disculpado por ello, ni mucho menos se ha hecho responsable de lo ocurrido.

Ayer, el juez que ordenó todas las liberaciones del michoacanazo y la de Greg Sánchez, entre otros, el juez Efraín Cázares López, fue destituido de su cargo por el Consejo de la Judicatura. Estaba siendo investigado por el Consejo junto con otros jueces, entre ellos, José Guadalupe Luna Altamirano. En agosto, el presidente de la Suprema Corte y del Consejo, Juan Silva Meza, había dicho que ese órgano defendería a cualquier juez “que sea perseguido por cumplir con su responsabilidad”. Ayer fue destituido. Todavía podrá apelar ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para recuperar su cargo. El michoacanazo y el caso Greg Sánchez fueron una burla de la justicia, uno de sus principales actores no podía quedar impune.

Por cierto, hablando de jueces, ¿a quién se le puede ocurrir dejar en libertad a Brenda Quevedo, una de las principales implicadas en el secuestro de Hugo Alberto Wallace, el hijo de Isabel Miranda, porque “no existen pruebas suficientes en su contra?” ¿Qué necesitan para juzgar a una delincuente que secuestró y mató?

Google "versus" prensa

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

Los recientes enfrentamientos entre Google y la prensa empezaron en agosto pasado cuando Alemania aprobó la Lex Google, una ley que obliga a esa firma a pagar a los medios impresos de ese país una cantidad por mostrar resúmenes de las noticias a las que enlazan. Pronto otras naciones aprovecharon la coyuntura y se subieron al tren, medios de otros países hicieron eco de las peticiones germanas. Francia y Brasil demandaron a Google pagar una cantidad por enlazar a sus noticias, e incluso, en el caso de la prensa brasileña, ésta indicó que si el buscador no les paga, lo boicotearán.

Al mismo tiempo se dio a conocer que el semanario Newsweek se convertirá a partir del próximo año en una publicación estrictamente digital. Y la Consultora IAB Spain señaló que los medios impresos en España pierden anunciantes, que la inversión en los digitales es de 18.3%, superando a la de los impresos (15.6%), y se sitúa solo detrás de la televisión (43%).

Para nadie es un secreto el papel central que tiene Google en el mercado de la publicidad en línea y que una parte del tráfico y venta de publicidad también lo logra gracias al generado por los medios impresos que indexa, y que esto se traduce en que se lleve un mayor porcentaje del pastel de publicidad. De hecho, este es el argumento que esgrimen varios defensores de los derechos de la prensa escrita y los mismos propietarios —para quienes Google “compite” directamente con sus medios—, le ayudan a tener mayores dividendos económicos y a cambio no reciben ni las gracias.

La solución no es fácil, porque de aceptar las peticiones de los medios Google tendría que cambiar de forma radical su modelo de negocio. Pero también los medios que ahora “pelean” con Google saben que si se retiran de esa plataforma pueden perder una millonaria cantidad de clics que ningún otro sitio o buscador es capaz de darles. Esos clics son una manera en que los medios incrementan la visibilidad de sus contenidos.

Más allá del desenlace de este conflicto, lo cierto es que la disputa refleja el trastocamiento provocado por la masificación de internet y que a mediano plazo, cuando los dispositivos móviles se extiendan y la penetración de la red se incremente de manera significativa en nuestro entorno, también la prensa nacional se verá mucho más afectada.

octubre 24, 2012

La consabida incoherencia política

Víctor Gordoa (@victor_gordoa)
Rector del Colegio de Imagen Pública
Excélsior

Bienvenidos al mundo de la imagen pública, un terreno en el que es necesario ser coherentes para poder ser creíbles. La coherencia es condición sine qua non para que el cerebro humano encuentre el estímulo suficiente para despertar una reacción conductual a favor de algo o de alguien. La coherencia es la actitud lógica y consecuente que debemos guardar con respecto a una posición anterior si es que queremos ser correctamente percibidos por los demás. Es la unión, la conexión posible de unas cosas con otras, la correspondencia del decir con el hacer, del fondo con la forma, de la esencia con la imagen de tal manera que se pueda lograr la autoridad moral que otorga la credibilidad, elemento indispensable para ejercer un liderazgo cualquiera que sea el terreno en el que se aplique. Ser coherente facilitará el gozo de una buena imagen pública.

La incoherencia política…

Por alguna extraña razón, esquizofrénica tal vez, el escenario político nos arroja diariamente un sinnúmero de ejemplos de incoherencia que nos obligan a pensar si no estaremos aceptando ya el cinismo como elemento estándar de la forma de ser de algunos de los políticos, cosa que, de ser cierta, no dejaría de ser preocupante, pues estaríamos ante la aceptación por cansancio de la incoherencia como rasgo estándar del liderazgo político, lo cual me parece algo aberrante por contradictorio, además de triste y conformista.

¿Tienen remedio?...

¡Por supuesto que sí! La regla es muy simple… Sé coherente y tendrás credibilidad, pero algo que no es tan fácil de entender es que cada vez que un político se comunica con los demás lo está haciendo en dos niveles de comunicación, el verbal y el no verbal. El verbal contiene el mensaje, el fondo que se quiere transmitir. El no verbal representará la forma, el cómo se va a decir algo. Algo fundamental que deberá tomarse en cuenta es que, al comunicarnos con los demás, ellos determinarán la eficiencia de nuestra comunicación 93% basados en la forma usada y sólo 7% en el fondo que intentamos transmitir, lo que me permite decir a todos los amigos políticos que cuando vayan a dirigirse a sus públicos tengan en cuenta el hecho natural de que a la gente le importa más el cómo le dicen algo, que lo que están tratando de decirle. De esta manera puedo afirmar que es perfectamente posible comunicar algo negativo, pero con tan buena forma que hasta las gracias les den y, por el contrario, intentar dar una buena noticia, pero con tantos errores de comunicación no verbal que corran el riesgo de ser rechazados o mal entendidos. Lo importante entonces será lograr la coherencia entre la comunicación verbal y la no verbal, entre la esencia y la imagen, algo que parece simple de lograr y hasta obvio de entender, pero que no lo es.

Ya lo dijo don Jesús…

Quiero dejar en claro que la forma no es más importante que el fondo, de hecho los dos son igual de importantes y deben coexistir en cualquier comunicación. Un fondo sin forma carecerá de credibilidad y, por otro lado, la forma sin fondo carecerá de sustento. Esto lo sabía muy bien uno de los mejores políticos que ha engendrado este país, me refiero a don Jesús Reyes Heroles, hombre clave en la historia contemporánea de México quien dijo lo siguiente de manera muy clara y además lo dijo bien: “En política la forma es fondo”, aforismo que muchos miembros de la clase en el poder todavía no alcanzan a comprender.

octubre 19, 2012

Se necesita un acuerdo nacional

Luis Felipe Bravo Mena (@LF_BravoMena)
Ex presidente nacional del PAN

Nubarrones en el ambiente político se acumulan conforme se acerca el arribo del nuevo gobierno. Las señales de calma chicha provenientes del abundante despliegue de cortesías y buenas maneras que se dispensan mutuamente los presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto en este largo periodo de traspaso de responsabilidades, se pierden ante los truenos provenientes de los rumbos del Parlamento. No se alcanza a ver con claridad si va a caer un aguacero normal de fin de temporada o una tromba con efectos dañinos para el futuro del país.
El pulso que se está jugando en la Cámara de Senadores por la reforma laboral destruyó el clima paradisiaco generado después de su aprobación por una sólida mayoría multipartidista en la Cámara de Diputados.

En el Senado el PAN y el PRI se han instalado en una guerra de posiciones cuyo resultado no va a dejar buenos saldos para los principales forcejeantes y reportará abundantes ganancias para el conjunto de las izquierdas que en esta batalla hace las veces de comando zapador del proyecto.

Los escenarios previsibles están a la vista: si los senadores tricolores, con el apoyo de unos cuantos faltistas u omisos de la oposición salen victoriosos, la nueva ley se enviará al Ejecutivo el que la mandará promulgar de inmediato, dado que se trata de una de sus iniciativas preferentes. Pero sería una victoria pírrica pues sacrificarían, en una batalla táctica, su credibilidad como alternativa modernizadora.

En el caso de que el bloque PAN-izquierdas gane la partida en el Senado y al regresar el proyecto de ley a los diputados el rugiente parque jurásico tricolor cumpla sus amenazas de liquidar definitivamente este nuevo intento de poner al día las normas laborales, el descrédito será principalmente para quienes impidieron la reforma. Esa cerrazón le hará daño a todo el país.

Una tercer escenario es que de entre los senadores y diputados surja un talentoso liderazgo negociador que rompa el impasse en el que ahora se encuentran y se logre una buena ley aunque no sea perfecta. Esa posibilidad existe si las bancadas priístas son leales a la línea que les tiró el próximo presidente desde Europa favorable a la transparencia en los sindicatos. A su vez, en el flanco panista convendría que, sin perder el objetivo de democratizar a las organizaciones obreras, se le diera prioridad al tema de la rendición de cuentas de los líderes.

Dada la correlación de fuerzas en el poder legislativo los partidos deben evitar el voluntarismo maximalista de ir por todo o nada. Es la hora del pragmatismo positivo. Unos y otros deben ceder para todos ganar.

A la luz de este paradigmático caso de la reforma laboral podemos prefigurar lo que le podría ocurrir a la futura administración federal, si las grandes transformaciones que ya pregona con bombo y platillo terminan destrozadas entre las fauces de los dinosaurios de todos los colores y sabores.

La situación aconseja que los actores políticos exploren la posibilidad de establecer un gran acuerdo político marco, de alcance nacional, al que sean convocadas todas las fuerzas políticas y sociales a fin de avanzar rápidamente en la agenda de reformas que el país requiere.

El modelo español del Pacto de la Moncloa de 1977 es aplicable. Contra lo que aparece a primera vista la coyuntura política mexicana es propicia para una iniciativa política de esa envergadura. Nuestra economía ha pasado ejemplarmente por el pantano de la crisis internacional pero no puede decir que tiene el plumaje limpio. Hace apenas una semana el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, decía en Tokio cómo la afecta la turbulencia mundial, y advirtió sobre los peligros de un probable agravamiento en el entorno económico externo para el que no estamos pertrechados.

Hay que preparar al país para enfrentar esos tiempos y salir fortalecidos; una de las mejores formas de hacerlo es concretando las reformas pendientes. Si no se han hecho es porque hubo y hay poderosas resistencias a ellas, por eso este es el momento preciso de poner en juego el liderazgo político y conjugar un bloque de poder plural capaz de realizarlas. Es la hora de los estadistas.

El pacto español se logró porque hubo líderes políticos de la talla de Adolfo Suárez, Felipe González, Manuel Fraga Iribarne, ellos superaron sus pasiones ideológicas y recelos partidistas para darle viabilidad económica a la transición democrática.

En México necesitamos políticos de esa estatura para legitimar nuestra democracia, que sean capaces de tomar decisiones difíciles y vencer obstáculos para abrir nuevos horizontes de bienestar sustentable y progreso productivo a esta y a las futuras generaciones de mexicanos.

De mármol y bronce

Carmen Aristegui F.
Reforma

¿Y éste quién es?, es lo que se escucha entre quienes pasan a pie o en automóviles frente al recién remodelado parquecillo que se encuentra entre Reforma y Ghandi, en pleno Chapultepec, en la Ciudad de México. Es la frase de los que observan o ven de reojo a un personaje a quien se erigió una monumental estatua de bronce, sentada en una silla del mismo metal que soporta una gran plancha de mármol blanco y cuyo nombre -desconocido para la mayoría- brilla al sol en letras de oro.

La ubicación se encuentra en un sitio de privilegio. Vecina, en la zona, a la de Mahatma Ghandi, a la de Winston Churchill y a la cabeza de Luis Donaldo Colosio. Acompañada por el museo Tamayo y en las inmediaciones de la polémica Estela de Luz, la estatua del hombre en la silla ha empezado a causar problemas y polémica.

La identidad corresponde a Heydar Aliyev, el fallecido ex presidente de Azerbaiyán, considerado por intelectuales, periodistas y críticos como un gobernante autoritario, antidemocrático y violador de los derechos humanos. Lo identifican, en la historia del Cáucaso, simple y llanamente, como un dictador.

Miembro activo de la KGB en los años sesenta. Secretario del Partido Comunista desde el cual gobernó hasta la disolución de la Unión Soviética. Al fin de la Guerra Fría, continuó gobernando, convertido, entonces, en presidente de Azerbaiyán.

Para describir el perfil de Aliyev, se ha recurrido, en estos días, al obituario publicado en NYT. Gobierno de 30 años, caracterizado por "frecuentes irregularidades electorales, violaciones a los derechos humanos y una prensa amordazada". Descrito como personaje autoritario, que gobernó "con mano de hierro" en medio de un clima de "corrupción, amiguismo e incompetencia", amén del culto a la personalidad registrado en "ciudades y pueblos", decoradas con retratos e imágenes del personaje.

La estatua provoca en los más curiosidad. En los menos, pero que van en aumento, indignación. Se suman voces que alertan al resto de que no es aceptable una estatua así en nuestra ciudad.

Personajes de relevancia pública han llamado la atención sobre el tema. No pueden sino ser sino escuchados.

José Sarukhán, Jean Meyer, Homero Aridjis, Jacobo Dayán, director de contenidos del Museo Memoria y Tolerancia, Guillermo Osorno, editor de Gatopardo, y Andrés Lajous, entre otras voces, se han pronunciado y escrito sobre el tema Azerbaiyán y el activismo diplomático que se ha desplegado en México, con aportaciones millonarias de un régimen que busca ser considerado como "una joven democracia".

Son voces que se inconforman, no solo por la estatua de Reforma sino por el monumento y la placa colocados en la remodelada plaza de Tlaxcoaque dedicados a la matanza de Jodyali, a la que han llamado genocidio, abriendo -con ello- otro punto de debate.

El doctor Sarukhan, investigador emérito de la UNAM, escribió en marzo de éste año en El Universal el texto "Ignorar la historia". Si bien no aludía a la estatua ni al monumento y placa en Tlaxcoaque (cuya redacción insólita -más allá del contenido- quedó inscrita también en letras de bronce) porque aún no habían sido inaugurados ni dados a conocer, sí se pronunció acerca lo que llamo "cabildeo de la embajada azerí en las Cámaras de Diputados y Senadores", poniendo en cuestión, entre otras cosas, que se llame "genocidio" a lo de Jodyali. "Ahí murieron 613 personas azeríes, lo cual, sin duda, es desafortunado desde cualquier punto de vista. Pero igualmente murieron miles de civiles armenios en otros combates de este tiempo".

Por su parte, Jacobo Dayán, sin negar que la matanza ocurrida en febrero de 1992 es condenable, también opina que usar la palabra genocidio para Jodyali en la placa alusiva en Tlaxcoaque es, como la estatua de Aliyev en Reforma, un asunto inaceptable.

El punto es que las obras de remodelación e instalación de los monumentos fueron financiadas por el gobierno de Azerbaiyán encabezado, por cierto, por el hijo del Heyder Aliyev, el hombre de la estatua. La donación rondó los seis millones de dólares. Fácil no está, porque todo ya esta instalado.

¿Puede un gobernante rectificar después de una decisión tomada, aunque esto implique quitar o modificar la placa de un monumento y retirar una enorme estatua de bronce y mármol acompañada con letras de oro instalada ya en una avenida principal? Pues sí. Eso es lo que se le pide al gobierno de Marcelo Ebrard. No sería la primera vez en el mundo, ni en México, que se retiren estatuas y monumentos.

Lo hemos visto bajo mandato legal, tal como ocurrió en España para erradicar los símbolos del franquismo. Hay registro de asaltos airados que tumban estatuas a manos de quienes sienten agravio en lugar de veneración.

No parece ser el caso para un personaje como Heydar Aliyev -en México prácticamente desconocido.

Las voces que se han expresado lo han hecho de forma crítica y civilizada desde una revisión informada e histórica sobre lo que el personaje representa.

Lo que se pide a un gobierno es que reconsidere una decisión que ha tomado por sorpresa a la población y ha provocado estas reacciones tan adversas. Homero Aridjis se pregunta, por ejemplo, "¿por qué, sin ningún consenso o preguntas a la población, ponen esta estatua del dictador?".

Corregir el despropósito es una buena manera de concluir una gestión, en lo general exitosa, al frente de la capital. Sobre todo si, a partir de ello, se pretende forjar una candidatura presidencial.

Después de Amanda

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Hasta hoy, tanto sus compañeros como su familia y quienes leemos su historia, pensamos en lo serio que es el problema del bullying.

Hace unas semanas, exactamente, una joven de 15 años subió un video a YouTube a manera de grito de auxilio. No se escucha su voz, acaso se ve un poco de su cara, pero se leen varios mensajes escritos en hojas de papel, donde Amanda, la chica que grabó el video, narra una historia que, tristemente, tiene trágico final:

Una Amanda de 12 años entra en contacto con un hombre a través de internet. La facilidad que la red da para el contacto con extraños la llevó a interactuar con uno que, al paso del tiempo y el trato, le pidió que le mostrara sus pechos. Ella accedió pensando que se trataba sólo de un episodio más de los millones que se tienen de forma similar todos los días en el mundo, donde al término de la sesión todo acababa, pero no fue así. Un año después, el sujeto comenzó a acosarla por Facebook y, un día, le pidió que se desnudara por completo y que, de negarse, enseñaría fotografías que tomó de aquella primera sesión, que las enviaría a sus amigos, a su familia. Teniendo ubicado su perfil en la red social más famosa del mundo, no le sería nada difícil dar con la gente de su círculo inmediato. Amanda rehusó y él cumplió su palabra.

Una madrugada, alrededor de las cuatro de la mañana, agentes de la policía de la Columbia Británica en Canadá, donde ocurrieron estos hechos, tocaron a la puerta del domicilio de Amanda. Ellos fueron los encargados de avisarle que fotografías suyas habían llegado vía electrónica a varios de sus amigos y familiares. Con ello empezó otra historia.

Amanda fue víctima de bullying. En las varias escuelas en las que fue inscrita tras el incidente, siempre sucedió lo mismo. Compañeros que la agredían de todas las formas posibles. En una secuencia del video, la narración que hace cuenta que en alguna ocasión la aventaron al piso y comenzaron a golpearla. Nadie la respetaba y, en su casa, como si nada pasara.

Esto le trajo una evidente depresión. Se sentía sola, por eso realizó el video: para pedir ayuda. Pero su llamado no hizo eco suficiente, al menos no antes del 10 de octubre, cuando el cuerpo de Amanda fue encontrado sin vida en su habitación.

Se llamaba Amanda Todd, tenía 15 años. Su nombre hoy da la vuelta al mundo junto a ese video que describimos en los párrafos previos. Hasta hoy es que tanto sus compañeros, su familia y toda aquella persona que leemos su historia y, claro, su trágico final, es que nos damos tiempo para pensar en lo serio que es el problema del bullying. No pensaríamos que alguien es capaz de cortar su vida con tal de librarse para siempre del insulto, del maltrato.

Hoy llega a los cines de México la cinta Después de Lucía, dirigida por el mexicano Michel Franco, premiado en el Festival de Cannes por esta misma película. En ella se aborda este tema, el bullying, entendido desde sus entrañas, su origen y paso en la vida, no sólo de quien lo sufre, sino de quienes lo generan.

El bullying está cobrando vidas que se van en pedazos o por completo. Es un tema que comienza a tener un lugar en la agenda de políticas sociales, como la generada por Mario Delgado siendo secretario de Educación del DF; pero debe ocupar un mayor lugar dentro de las casas, de las pláticas entre padres e hijos, porque muchas veces el bullying está oculto detrás de un ensordecedor silencio.


Democracia participativa

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

Desde su inicio internet dio vida a diversas utopías, prontamente surgieron ideas de usarla como un medio para la democracia directa. Varios libros sobre ese tema se escribieron en el siglo pasado, en los años setenta y ochenta.

Pero en los últimos tiempos se han puesto de moda los partidos piratas que retoman esas ideas. Al mismo tiempo, florecen esfuerzos o proyectos de democracia electrónica impulsados por jóvenes. Esas propuestas ponen énfasis en que la única forma de darle mayor calidad a la democracia actual es por medio de procesos deliberativos abiertos y, sobre todo, que permitan la intervención directa en la toma de decisiones, por lo cual se abocan a proporcionar las herramientas necesarias para concretarlo.

Algunos esfuerzos destacados, que permiten la intervención ciudadana en cuestiones políticas, son: Debatewise (debatewise.org), Democracy Lab (democracylab.org), Freedom Foundation (myfreedomfoundation.com), Vote to Cracy (www.votetocracy.com) u Open politics (openpolitics.ca.). La mayoría parte de la idea de que los partidos políticos y organizaciones civiles deben retomar la filosofía que ha animado el funcionamiento de internet: su espíritu abierto.

De esa manera, el ejercicio político debe regirse por la transparencia y el libre flujo de la información. Otro ejemplo destacado es lo puesto en marcha en Italia con el LiquidFeedback (liquidfeedback.org), que amalgama tecnología y política con el fin de que las organizaciones políticas tomen sus decisiones vía un referéndum o voto electrónico. LiquidFeedback es un software gratuito para la toma de decisiones y acuerdos.

No es novedoso porque los partidos piratas funcionan de dicha manera, pero sí es una herramienta de gran auxilio para cualquier organización que tenga miembros dispersos por diversas geografías o carezca de fondos para generar una entidad partidaria clásica.

Si bien es cierto que en México constituir partidos políticos piratas pierde sentido porque tenemos una ley electoral restrictiva y anquilosada, también es verdad que LiquidFeedback puede ser un instrumento para que diversas organizaciones políticas o de la sociedad civil lo usen para transparentar y democratizar los procesos de toma de decisión en sus organizaciones.

octubre 11, 2012

Chávez y la izquierda mexicana

Armando Román Zozaya (@aromanzozaya)
armando.roman@anahuac.mx
Investigador de la Facultad de Economía y Negocios Universidad Anáhuac
Excélsior

Volvió a ganar Hugo Chávez. Si la salud se lo permite, presidirá Venezuela 20 años y, además, buscará un mandato extra cuando concluya el que acaba de obtener. No juzgaré al presidente de los venezolanos: eso le toca a ellos. De hecho, lo que acaban de hacer; su veredicto fue que quieren más Chávez por más años. Allá ellos, para bien y para mal.

Lo que quiero resaltar aquí es la actitud de la izquierda mexicana ante Chávez Frías. Para ello, recordemos que, antes de ser lo que es hoy, Chávez era militar y, como tal, intentó un golpe de Estado, motivo por el cual, inclusive, terminó en prisión. Un par de años después salió de la misma y, eventualmente, ganó la Presidencia de su país. Luego logró reformar la Constitución del mismo para, entre otras cosas, alargar el mandato presidencial, permitir la reelección indefinida del presidente y colocar al Poder Judicial a merced del poder político. De la mano de lo anterior, Chávez ha sido aliado y amigo de Fidel Castro, quien gobernó Cuba por décadas para, después, heredarle el control de la isla a su hermano Raúl.

La “izquierda” mexicana —bueno, eso que se hace llamar izquierda y que, lamentablemente, es mexicano— siempre ha apoyado a Hugo Chávez; nunca, jamás, lo critica. Incluso, por ejemplo, la escritora Elena Poniatowska, considerada por muchos como de izquierda (yo la verdad no comprendo por qué) y muy cercana a López Obrador (otro al que quién sabe por qué se le identifica con la izquierda), acompañó al presidente Chávez a votar durante los comicios venezolanos del domingo. Por cierto: nuestra “izquierda” tampoco emite juicios negativos respecto a los hermanos Castro, ni por accidente, cuestión que no creo que se deba a que no le gusta pronunciarse con relación a los mandatarios de otros países pues, una y otra vez, critican a quien quiera que ocupe la presidencia de Estados Unidos.

Pero, ¿qué diría la “izquierda” de nuestro país si un priista o un panista intentara —ya no digamos concretara— reformar la Constitución para que el mandato del titular del Ejecutivo no durara seis años sino más? ¿Qué alaridos estarían dando cierto periódico por todos conocido, los llamados intelectuales de “izquierda”, los perredistas, petistas, López Obrador y sus seguidores, etcétera, si, por ejemplo, Peña Nieto, una vez en el poder, impulsara un cambio constitucional que le permitiera reelegirse de manera indefinida? ¿De qué tamaño sería la inconformidad de los grupos de “izquierda” mexicanos si el presidente Peña quisiera reestructurar el Poder Judicial para tenerlo en un puño? Y ya que estamos en ronda de preguntas, ¿qué estarían diciendo y haciendo todos los aquí mencionados si, por citar un caso imaginario, el presidente Calderón hubiera intentado que en la Presidencia quedara un pariente suyo, como lo hizo Fidel Castro con su hermano Raúl?

Mínimo, amigo lector, toda la “izquierda” del país se rasgaría las vestiduras, hablaría de dictadura, de que los mexicanos estaríamos siendo aplastados, esclavizados. Igualmente, seguro iría ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la ONU y adonde fuera para ser escuchada y exigir que México se convierta en una democracia. Sí, eso, por lo menos, es lo que haría nuestra siempre coherente, inteligente y brillante “izquierda” —se lo garantizo, amable lector—, pues, por supuesto, es democrática, tolerante e incluyente: detesta que un solo individuo gobierne por siempre, que no haya un Poder Judicial autónomo, etcétera.

Pero si es en Venezuela o en Cuba, o en donde sea, que las fuerzas “progresistas” se perpetúan en el poder y hasta se pasan éste unas a otras no siguiendo los votos sino las ramas de sus árboles genealógicos, entonces la “izquierda” mexicana no emite un solo grito, un solo alarido, una sola crítica, sino que, al contrario, inclusive celebra que esto ocurra. Por eso, querido lector, así como por otras linduras, yo no me tomo en serio a nuestra “izquierda”: se trata de una farsa, cuestión que es una lástima: hace falta una izquierda seria. A ver, pues, para cuándo.

Murió Lazcano... ¿y?

León Krauze (@Leon_Krauze)
leon@wradio.com.mx
Epicentro
Milenio

Por irresistible que sea, dejemos por un momento la reflexión sobre el tragicómico proceso de la difusión de la muerte de Heriberto Lazcano y el destino-hurto-extravío de sus restos.

Después de la muerte de Lazcano habrá que concederle algo a Felipe Calderón: al menos en la estrategia propuesta inicialmente por su gobierno, la lucha contra las organizaciones criminales ha sido un éxito. El equipo calderonista ha explicado muchas veces que el eventual “triunfo” del Estado mexicano comienza con la captura o asesinato de los principales líderes del narcotráfico en el país. Desde esa perspectiva, el gobierno ha cumplido con creces. Hace seis años, prácticamente todas las organizaciones criminales mexicanas podían presumir de un organigrama intacto. Un sexenio más tarde, casi todo el primer círculo de al menos cuatro de las peores bandas criminales del México moderno ha sido, para usar un adjetivo muy de nuestros tiempos, “desarticulado”. Solo el cártel de Sinaloa ha evitado el arresto de sus cabecillas. 25 de los 37 capos más importantes están detenidos o bajo tierra. Si cayera Joaquín Guzmán, el gobierno podría presumir la captura de la gran mayoría de los líderes históricos del narcotráfico en México. No es poca cosa.

O quizá sí lo es. Parte de la desgracia mexicana es que, seis años después de comenzada la guerra, aún no está claro si la estrategia de decapitación resultará en una disminución sostenida de la violencia y en la recuperación de las funciones del Estado en los lugares que dejaron de regirse por las leyes del país. En otras palabras: ¿el descabezamiento de las organizaciones criminales las debilitará volviéndolas más manejables o dará paso al peligroso surgimiento de nuevas y voraces cabezas de la hidra, hombres menos preparados, más ambiciosos y más sanguinarios; eso que expertos como Alejandro Hope llaman “bandolerismo”? ¿Es esa la mejor manera de acabar con el círculo vicioso de un negocio tan redituable y persistente como el narcotráfico? ¿Servirá de algo la estrategia cuando todavía se ve tan lejano el día en que México tenga fuerzas policiacas locales ya no incorruptibles —parece una utopía— sino mínimamente confiables?

Esas son las preguntas que importan ahora. Y nadie, en realidad, tiene una respuesta definitiva. Quien diga lo contrario, miente.

Chávez: 20 años en el poder

Jorge G. Castañeda (@JorgeGCastaneda)
jorgegcastaneda@gmail.com
Reforma

Hugo Chávez fue reelecto y, a menos de que algo imprevisto suceda, se mantendrá hasta 2019, es decir, 20 años después de haber tomado posesión por primera vez. Será el mandatario electo con más tiempo en el poder en la historia moderna de América Latina (Porfirio Díaz no tuvo elecciones democráticas). Toda una hazaña.

Al menos hay tres factores que lo explican. El primero, obvio, es el petróleo: sin este recurso Chávez no habría podido financiar las políticas sociales que puso en práctica durante estos 14 años, y sobre todo a partir de mediados del 2002, favoreciendo a mucha gente castigada por años de despilfarro y corrupción en Venezuela. Es difícil saber a ciencia cierta los datos pero se estima que desde 1999, el primer año de Chávez en el poder, hasta finales del 2011 ingresaron a Venezuela 840 mil millones de dólares por exportación de crudo. Mucho dinero para un país de menos de 30 millones de habitantes.

El segundo es el factor cubano: Chávez subsidia a los hermanos Castro y estos entregan a Chávez los ingredientes indispensables de su política social y de seguridad. Sin los médicos cubanos, no habría misiones "barrios adentro"; sin los anillos de seguridad cubanos, Chávez no podría confiar en su propio aparato; y sin la inteligencia cubana no podría vigilar y neutralizar a sus propios militares. La ecuación resultante es que: sin petróleo, no hay política social ni cubanos; sin cubanos, no hay política social ni de seguridad e inteligencia; sin política social, seguridad e inteligencia, no se ganan cinco de seis elecciones.

El tercer factor es Chávez. Es un político extraordinario en campaña, una máquina de obtención de votos y un genio para conectar con lo que, se podría llamar el "alma" del pueblo venezolano. En una sociedad étnica, social, geográfica e ideológicamente fracturada por décadas de malos gobiernos, Chávez ha polarizado a la sociedad venezolana, pero ha unido a sus seguidores recurriendo a todos los estereotipos imaginables, desde el desprecio por el color de la piel, o el tamaño de la chequera de sus contrincantes, hasta sus insultos internacionales. En el mundo, Chávez se está quedando solo: ya no lo acompañan los ultimados dictadores de Irak y de Libia, y probablemente tampoco el de Siria; y en una de esas su amigo Ahmadineyad también perderá su empleo. Pero no está solo dentro de Venezuela, sus dotes de político en campaña perpetua, movilizando a las masas de sus seguidores, se mantienen intactas, a pesar de su salud.

Por su parte, la oposición encabezada por Henrique Capriles dio una gran batalla. La libró en condiciones a la vez desventajosas e inevitables. Desventajosas, porque todos sabemos cómo la totalidad de los recursos del Estado venezolano se colocaron al servicio de un candidato; sabemos que los medios de comunicación masiva se inclinaron a favor de Chávez; y sabemos que el aparato electoral estaba dispuesto a hacer lo necesario para que Chávez ganara si fuera el caso. La oposición tuvo que lidiar con el escenario inimaginable de una derrota chavista. Si los analistas apenas podíamos concebir una Venezuela sin Chávez, los votantes tampoco. Las preguntas eran muchas: ¿aceptaría Chávez una derrota? ¿Aceptaría el Ejército una derrota? ¿Aceptarían las milicias armadas una derrota? ¿Aceptarían los partidarios de Chávez en las calles una derrota?

A pesar de todo esto, la oposición no podía dejar de contender. No podía denunciar sistemáticamente la disparidad de la contienda sin desanimar a sus partidarios. No podía descalificar el proceso sin descalificarse a sí misma. No tuvieron más remedio, la oposición y Capriles, que contender, y poner la mejor cara ante una situación imposible en los hechos. Abstenerse, como en el pasado, implicaba condenarse a la marginación; participar denunciando la inequidad de las reglas y de los recursos, equivalía a un suicidio electoral. No había buenas salidas, y la menos mala fue la elegida por la oposición. Podrán cosechar en el futuro.

Lecciones venezolanas

Carlos Elizondo Mayer-Serra (@carloselizondom)
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

Con poco más de un millón y medio de votos de ventaja ganó Hugo Chávez por cuarta vez la Presidencia de Venezuela el domingo pasado. A las pocas horas de haberse dado el resultado Henrique Capriles admitió la derrota: "Otra opción obtuvo más votos que nosotros (...) lo que el pueblo diga para mí es sagrado". Envidiable respuesta, como lo dijo Leo Zuckermann.

Esto a pesar de la inequidad en la contienda. Capriles no tuvo un centavo de recursos públicos. Chávez tuvo acceso ilimitado a los recursos gubernamentales, desde un aumento del 30 por ciento del gasto público en este año, hasta el uso indiscriminado de fondos discrecionales del petróleo que sumaron en los últimos siete años casi 100,000 millones de dólares. Capriles prácticamente no tuvo entrada a los medios de comunicación electrónicos. Chávez tuvo acceso a 27 cadenas nacionales durante los tres meses de campaña, 43 horas para dirigirse al electorado sin que éste tuviera opción de cambiarse a otro canal. Las instituciones venezolanas están colonizadas por simpatizantes de Chávez, el empleo público creció de un millón de burócratas al inicio de su mandato en 1998 a 2.5 millones en el 2012. Capriles fue víctima de una campaña de hostigamiento, incluido el acusarlo de gay, sionista, judío (es cristiano) y nazi (sus bisabuelos maternos fueron judíos exterminados en el campo de concentración nazi de Treblinka). Chávez amenazó con violencia en caso de perder, en sus palabras: "si los burgueses llegaran a ganar las elecciones eliminarían los programas sociales, lo cual generaría a su vez una guerra civil en el país". El elector ya sabe el costo de votar contra Chávez, cuando juntaron 2,400,000 firmas necesarias para el referéndum revocatorio de mandato en 2004, los datos de los firmantes fueron usados por Chávez para despedir de sus empleos a aquellos que trabajaban en el gobierno.

¿Por qué Capriles aceptó su derrota y López Obrador, con una diferencia de 3 millones 329 mil 785 de votos frente a Peña Nieto no lo hizo? Una primera razón puede estar en sus orígenes ideológicos. Para un liberal como Capriles, cada ciudadano se tiene que hacer cargo de sus decisiones, mientras que desde una lógica de izquierda como la de López Obrador, el pueblo tiene intereses y objetivos que él puede saber mejor que el propio votante. Si el pueblo no votó por él, es porque está manipulado por Televisa o comprado por el PRI.

La segunda es de cálculo hacia el futuro. El voto por Capriles no es el de la burguesía (obtuvo el 44.73 por ciento de los votos, 13.14 puntos porcentuales más que el 31.59 por ciento de López Obrador), pero sí lo es el de la Venezuela de clase media y visión más moderna. El votante de Chávez es sobre todo el ciudadano menos educado y más pobre, para quienes Chávez es el primer político que se interesa por ellos, aunque sea desde la discrecionalidad y el desorden. Capriles no quiere alienar a ese votante, como sí lo ha hecho López Obrador, diciéndoles vendidos.

Una tercera razón tiene que ver con que nuestra clase política rodeada por privilegios públicos como recursos económicos para fines electorales, abundantes spots, un sofisticado sistema de quejas electorales, medios de comunicación abiertos comparados con los venezolanos, no se da cuenta de lo que significan esos privilegios. En lugar de hacerse cargo de las buenas condiciones que tienen, mucho mejores que las de Capriles o las de Cuauhtémoc Cárdenas en la elección presidencial en México en 1988, cuando obtuvo un porcentaje mayor del voto que López Obrador ahora, una parte de la izquierda se la pasa quejandose por una equidad electoral perfecta que no existe en ningún lugar del mundo. Esta estrategia no obliga a los derrotados a hacerse cargo de sus errores, siempre son víctimas.

Una lección final es cuán sabios hemos sido de no tener reelección para la Presidencia, así como el contar con pesos y contrapesos en materia de gasto público federal. Quien desde el poder busca reelegirse usa todos los instrumentos y recursos del Estado. Lo malo es que luego viene la cruda y hay que pagar la cuenta. Muy pronto la tendrá que pagar Venezuela. En México, el gobierno federal no gastó de más para ganar una elección, con lo cual hereda estabilidad macroeconómica a la administración entrante. Otra historia es la de muchos gobernadores, no porque se puedan reelegir, sino porque no tienen restricciones y quieren dejar a su sucesor al precio que sea, como sucedió en Chiapas en la última elección.

Por la calle de la amargura

Rafael Pérez Gay (@rperezgay)
El Universal

Durante algún tiempo pensé que las novedades urbanas que rodean la casa de usted habían venido a menos; supuse en no sé qué sueño absurdo que la Condesa no daba para más de lo que ya daba: valets, restoranes, bares, chelerías, viene-vienes, problemas de estacionamiento, basura inmoderada, apagones más o menos frecuentes, construcciones de edificios donde antes hubo casas viejas de los años cuarenta, encharcamientos y, al mismo tiempo, falta de agua en las cisternas.
Decía Wilde que nada se parece tanto a la ingenuidad como el atrevimiento. Me atreví a pensar que la Condesa entraría en un periodo de rara estabilidad. Falso. Pagué a un precio alto mi ingenuidad cuando el olor a fritangas en aceites reconcentrados llegó al balcón de la casa, llamo balcón a una pequeña saliente abocinada de herrajes californianos, entonces supe que esto no parará nunca, lo único que no se detiene jamás es el caos.

No se ven nada mal los tacos, los sopes y los huaraches del nuevo puesto callejero. Una sola pieza bañada en esos aceites puede disparar el colesterol a niveles explosivos. Vi los tacos como ojivas de triglicéridos y los huaraches como portaviones nucleares. Los atienden dos mujeres limpias y su clientela cautiva vive en el camellón. Adivinaron: Timoteo y los suyos. La pareja de Timoteo murió hace pocos días de una inesperada complicación vascular. La noticia cimbró a los valets, los meseros, los patrulleros que reciben dinero de Timo, a los encargados del estacionamiento de la Secretaria de Economía y a mí. Saludé a Timo, le di el pésame y él me contó la macabra historia de su mujer al borde del abismo, pero esa es otra historia que referiré en otra ocasión. Por cierto: ¿escribí Timo?

No deja de ser una curiosidad que el nuevo puesto de fritangas haya encontrado un lugar en la banqueta de la Secretaría de Economía y enfrente del restorán Primos, uno de los lugares más solicitados de la zona. Puedo apostar que ambos han abierto sus puertas mediante múltiples ilegalidades y ambos son un éxito rotundo. Si usted toma una fotografía de estos dos expendios de alimentos tendrá en una sola imagen el retrato del alma de la ciudad de México: componendas, botín de funcionarios venales, ruido, corrupciones, en fin, el caos sin fin.

Dejé atrás la comida callejera. En la misma acera de la Secretaría de Economía venden plantas y macetas. A mí me importa un cacahuete, me compro ese ficus, pensé. No lo compré porque casi tropecé, en el camellón de Francisco Márquez esquina con Mazatlán, con un pepenador realizando con empeño su trabajo. ¿No me creen? Un pepenador con ocho, 10 bolsas grandes de basura. Las despanzurra con habilidad de cirujano y elige de sus interiores objetos pegajosos, papeles purulentos, escurrimientos pestilentes. Les anticipo que no huele nada bien.

El pepenador viste como visten los clásicos de la basura: andrajos, jirones mal olientes, zapatos rotos por donde salen dedos, o algo parecido a dedos. Se dejó crecer la barba, no precisamente recortada, y el pelo le llega a los hombros. Los beatniks se lo hubieran llevado a su casa. Usa unos guantes tejidos, imagino que son necesarísimos para no herirse las manos. Lo observé 10 minutos y no pude despegar los ojos de sus labores de albañal, como si mirara el fuego. De alguna forma miraba en efecto alguna de las llamas de la ciudad.

Imaginé que E. M. Cioran habría celebrado la escena: un ventarrón levanta algunos de los papeles pegajosos que el pepenador estudia y separa del resto del basural. El polvo se esparce por la calle, pasa sobre el puesto de tacos callejeros y llega, no miento, a los platos de los comensales que pasan por el paladar los manjares de la cocina del Primos.

Alguien más profundo habría desprendido de esta estampa una lección de inequidad social. Yo sólo vi comida espolvoreada de mierda. Retomó el camino y un ciclista casi me arrolla. Viene en sentido contrario y no parece importarle. Antes al contrario, juraría que se siente con derecho a circular en sentido contrario.

Cuando las cosas no le salían bien, se sentía cansado y triste, mi padre decía que andaba por la calle de la amargura. No he tenido que caminar más de tres cuadras para llevarme un retrato no sólo de la Condesa sino de la última fibra urbana. Me pregunto sin afán retórico: ¿qué se necesita para mejorar estas calles? De momento no sé, ando por la calle de la amargura.

octubre 08, 2012

Crueldad

Roberto Zamarripa
tolvanera06@yahoo.com.mx
Tolvanera
Reforma

Este es el país de los decapitados, los cocinados en ácido, los muertos hechos pozole, los descuartizados o enterrados vivos en fosas inencontrables. Las matazones en caliente, los plagios de encapuchados, los batazos en los cuerpos para arrancar "confesiones". La asfixia, la mutilación, el descuartizamiento.

Es la lógica de la muerte como lógica del poder. La lógica de la gobernabilidad. Los territorios se conquistan con crueldad. Con amenazas y con la aniquilación. La aniquilación es el mensaje. La cartulina es lo de menos. La reivindicación, la cruz puesta en el territorio de los vencidos, es más grande conforme el sadismo aplicado.

No es un asunto consustancial a los criminales sino parece ya inherente a las fuerzas de seguridad del Estado. O dicho de otra forma, unos y otros hablan con los mismos códigos, las mismas señas, las mismas sañas, las mismas marcas.

En el sexenio que fenece, la tortura y tratos crueles contra civiles de parte de uniformados federales incrementó si uno atiende al número de quejas presentadas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

De 2006 al 2012, la CNDH recibió 89 quejas contra elementos del Ejército, la Marina y la Policía Federal solamente por actos de tortura, es decir actos desde el poder para arrancar confesiones o versiones sobre un hecho violento. Y las denuncias por tratos crueles, inhumanos y degradantes crecieron de 85 a mil 497, según cifras de la misma CNDH. (Reforma, 07/10/12).

El problema es que de 127 recomendaciones dirigidas a Sedena solamente 10 fueron cumplidas. La Policía Federal cumplió una de 31 y la Marina una de 22 recomendaciones de la CNDH.

Una señora de Ensenada culpada indebidamente, tras tormentos, de sobornar a militares; un muchacho de 22 años de Vallarta, Jalisco, asesinado por agentes de PGR de dos tiros en la cabeza sin mediar investigación, orden de aprehensión ni sospecha alguna sobre su circunstancia. Marinos que torturaron a palazos a detenidos y así, la cadena de historias donde los uniformados a sueldo público aniquilan a inocentes.

El asesinato del hijo del ex gobernador Humberto Moreira colma la crisis. La mera sospecha lleva al desmantelamiento de todo un cuerpo de policía municipal. A confesión de parte, relevo de mandos. Tú y yo somos uno mismo. Policías y ladrones, comandantes y sicarios, alcaldes y capos, mancuernas del desgobierno.

Moreira culpa desde el dolor de un padre despojado y agraviado a la guerra de nuestros días. Obvio, no asume responsabilidades. En la postración de su duelo no mira las herencias dejadas en familia. Su hermano Rubén, también en silencio, persigue a los sospechosos. No son, está claro, los que gobiernan el territorio. Vale más la orden del jefe criminal a un policía para que actúe que la de un gobernador electo. No se necesita de investigación especializada para entender que hay zonas del país ajenas al gobierno institucional y en manos del gobierno criminal.

El catálogo de apodos ha sido repetido en anuncios mediáticos. Gobernadores como el propio Humberto Moreira comentaban con azoro cómo el presidente Felipe Calderón tenía en la memoria de manera impecable vida y obra de criminales, zonas de influencia, vicios y virtudes y poco o nada sabía de las circunstancias económicas y sociales que afectaban a las poblaciones que visitaba en sus giras.

Y sí. Hasta la saciedad nos han dicho que los peores están presos o muertos pero la circunstancia, el entorno, la vida, no es mejor para los ciudadanos. La pulverización de las bandas ha devenido en una reproducción de las crueldades tanto de criminales como de agentes a sueldo público para la mera ratificación de que la ingobernabilidad acompaña la tragedia de los ciudadanos.

La crisis de Coahuila topa con la crisis de la gobernabilidad mexicana. No tiene que ver con procesos electorales dudosos sino con autoridades depuestas de facto o comprometidas con los poderes criminales. El alcalde de Teloloapan, Guerrero, Ignacio de Jesús Valladares, confiesa en un video casero que gobernará para un grupo y obedecerá sus consignas. A Coahuila, apenas mataron al hijo de Moreira, fue enviado un batallón de centenas de policías y soldados... para tapar la fosa. A Teloloapan, apenas se supo del video que postraba al alcalde legítimamente electo, y el gobierno federal hizo mutis. Acaso ahorra para las coronas fúnebres y las futuras condolencias, que es lo que sabe hacer como si fuera su oficio. Sale más barato en su estrategia de seguridad elevar los pésames que proteger a los ciudadanos.

La crisis es de gobernabilidad. Los poderes están erosionados por las mismas complicidades de criminales y políticos, de policías y sicarios. Los gobiernos no funcionan bajo las reglas, las leyes y las normas vigentes. Los poderes son otros. Y la crueldad es el mensaje, la vigencia, la regla, el sello.

La debilidad de Felipe

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

Sucedió en la comida de Felipe Calderón con los dirigentes de las organizaciones empresariales en Los Pinos. Estos le pidieron al Presidente de la República que interviniera ante los senadores del Partido Acción Nacional para aprobar, en sus términos, la minuta enviada por la Cámara de Diputados.

La respuesta que les dio el anfitrión los dejó atónitos. “Por el tiempo que me queda, no me alcanza la fuerza política en este tema. Trátenlo con Madero. Tiene más fuerza política que yo”, les dijo el Presidente de la Republica, según el mensaje telefónico enviado, por uno de los asistentes a ese evento, a un priista.

Los patrones apenas podían creer esa confesión de debilidad. Los más viejos comentaban que nunca habían escuchado a un primer mandatario saliente decir lo que acababan de escuchar. Mucho menos a aceptar que el jefe nacional del partido podía más que él, en cualquier tema. Pero los tiempos cambian.

En altos niveles de la Cámara alta nos confirman lo que ayer escribimos aquí. Los senadores no le van a modificar ni una coma a la famosa minuta sobre la Ley Federal del Trabajo. Modificarla equivaldría a congelarla, a perder lo aprobado. La minuta tendría que regresar a San Lázaro. No hay ley reglamentaria que diga que la iniciativa mantiene su carácter de preferente si la regresan a San Lázaro con cambios. Tampoco lo contrario. Ese vacío la pone en riesgo. Pero además, los poderosos charros —incrustados en el PRI— ya dejaron claro que no quieren saber nada de democracia sindical, ni de transparencia. Uno de los senadores que participa en las negociaciones que desarrolla la Comisión del Trabajo nos dijo ayer que Ernesto Cordero “juega para la tribuna” cuando se pronuncia en contra de la opacidad y la antidemocracia sindical. “Afuera dicen una cosa y aquí adentro piden que la aprobemos ya”, nos dijo

Esta “simulación” —así la califican legisladores perredistas y priistas— fue alimentada ayer por Javier Lozano. El también senador del PAN fue cuestionado sobre los puntos donde su partido va de la mano con el PRD en la controvertida reforma.

“Son los aspectos propios de transparencia y democracia sindical: el voto libre, directo y secreto para elegir a las directivas de los sindicatos; la rendición de cuentas efectiva, periódicamente, por parte de las dirigencias de los sindicatos para los trabajadores, no para el gobierno; el que esa rendición de cuentas venga también acompañada en sindicatos grandes de más de 150 gremios por un dictamen de auditor externo que verifique que efectivamente lo que se está reportando es realidad, y buscar mecanismos al interior de los sindicatos para que cualquier persona en cualquier momento también le pueda solicitar información a su dirigencia”, respondió el ex secretario del Trabajo.

La declaración de Lozano arrancó la sonrisa del senador con el que hablábamos. “Estamos al borde del posicionamiento real y la demagogia”, nos dijo mordaz. El ex titular de la STPS hizo una propuesta que, a juicio de viejos legisladores, refleja su ignorancia sobre los temas de la vida parlamentaria.

Dicen los priistas que propuso, ni más ni menos, aprobar lo que llegó de San Lázaro tal como está, y devolver al Palacio Legislativo las enmiendas que se le hagan a la minuta. “No se puede. La minuta tendría que regresar completita a la Cámara de Diputados”, aseguró el veterano legislador

Dos controvertidos políticos de Guerrero se reunieron el jueves a comer en el restaurante Casa Hevia, de Polanco. Se trata del ex alcalde priista de Acapulco, Manuel Añorve, y del ex gobernador perredista Zeferino Torreblanca. Clientes del selecto restaurante nos dijeron que ambos comensales charlaron más de dos horas.

Se preguntan si entre los temas de conversación estaría la bancarrota en la que el diputado Añorve dejó el Puerto de Acapulco, o sobre el desarrollo del proceso en contra del ex gobernador Torreblanca por supuestas irregularidades en el manejo de más de mil millones de pesos. ¿O los dos?

No puedo terminar esta columna sin mencionar la rabia, impotencia, coraje, tristeza que me produjo ver la imagen de Humberto Moreira cargando el féretro de su hijo. Era la de un hombre devastado. No alcanzan las palabras para describir el dolor que vi reflejado en ese rostro que mezclaba sudor y lágrimas.

Y es que nada bueno anuncia el asesinato de José Eduardo Moreira. Era un chavo limpio, de apenas 25 años, que pagó con su vida su pertenencia a la familia que gobierna Coahuila hace siete años (con un paréntesis de alrededor de un año). Ese fue su delito. Por eso lo sentenciaron y lo mataron.

“Este asesinato trae un pésimo mensaje a toda la clase política. Le da ideas al crimen organizado de cómo amedrentarnos. La mayor parte de los que andamos en esto no tenemos seguridad. Ni nosotros ni nuestras familias”, nos decía ayer un político del norte, que ni su nombre quiso dar. Lo usual en este desquiciado país: hay cuatro policías arraigados por el asesinato.

La vida, concluía el anónimo político, es por demás caprichosa. Al profesor Moreira le sonreía hace apenas un año Era el presidente nacional del PRI. Su hermano Rubén era gobernador electo de Coahuila. El moreirazo iba a la baja. Pero la experiencia nos enseña que de un momento a otro cambia todo.

Moraleja de la semana (cortesía de Mahatma Gandhi ): Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.

Ese video de cuando el 'narco' sometió al Estado mexicano…

Juan Pablo Becerra-Acosta (@jpbecerraacosta)
Doble Fondo
Milenio

El lunes pasado muchos mexicanos observamos uno de los videos más espeluznantes que se hayan visto durante esta guerra entre narcos y contra el crimen organizado: no mostraba escenas brutales de violencia, pero sí la frialdad con que un par de sicarios amenazan, amedrentan y humillan a un alcalde: Ignacio Valladares, de Teloloapan, Guerrero.

El 14 de septiembre, el ex diputado local del PRD fue interceptado cerca de su domicilio por un comando de presuntos integrantes del cártel de La Familia michoacana que se lo llevó “para el monte”, como relató él. Los tipos se sentaron al lado del hombre, dentro de su camioneta, y grabaron con un teléfono móvil. Ahí, en algún paraje, en la noche, con un tonito suave pero aterrador, los sujetos le advirtieron que él no debe intervenir en el tráfico de droga que ese cártel realiza en la zona calentana; que sus policías tampoco; que si éstos no obedecen él deberá proceder contra ellos o el cártel hará lo propio; y que si él no respeta el “acuerdo” que le imponían en ese momento, pues que así le irá…

La mirada de Valladares era elocuente: miedo, mucho miedo tenía. Por momentos intentaba hilar frases que le permitieran conservar una pisca de dignidad, pero, ¿qué podía hacer este hombre ahí, en medio de la nada, ante esa gente armada? ¿Qué le hubieran hecho si se ponía bravo? ¿Ejecutarlo? Seguramente traían sus órdenes...

Valladares representaba esa noche y en ese lugar al Estado mexicano. En él estaba depositada la autoridad, la esencia del Estado. Y ese Estado, absolutamente indefenso, fue sometido, doblegado por los hampones. Así de fuerte, de alarmante es el simbolismo de ese video. Y Valladares tuvo suerte: de acuerdo con la Asociación Nacional de Alcaldes ya van 31 de los suyos ejecutados en el sexenio a manos del poder paralelo de los criminales.

Por eso, cada vez que miro ese video me viene a la mente una imagen dramática: la bandera mexicana quemada, desgarrada. ¿Cuántos municipios de cuántos estados hemos visitado los reporteros donde hemos constatado que el miedo impuesto por los narcos y sus vertientes criminales es lo que gobierna? Yo lo he visto en poblaciones de Baja California, Chihuahua, Durango, Sonora, Coahuila, Nuevo León, Morelos, Jalisco, Guerrero, Michoacán, Veracruz y Tamaulipas…

Asumo que Enrique Peña Nieto, y quienes le aconsejan, como Miguel Osorio Chong, Roberto Campa, Luis Videgaray, y el general colombiano Óscar Naranjo, habrán visto ese video. Y supongo que, después de la ejecución del hijo de Humberto Moreira, les habrá quedado claro que la guerra contra el crimen organizado debe continuar. Con los cambios que se requieran, y haciendo pagar severamente a las fuerzas del Estado que han abusado o delinquido, pero debe ser una política de Estado transexenal.

¿O van a acordar una pax narca? Pregunto…

octubre 04, 2012

La militancia pirata de Acción Nacional

José Contreras (@pepecontreras_m)
expedientepolitico@yahoo.com.mx
Expediente político
La Crónica de Hoy

Al tomar la decisión de depurar su padrón de militantes, las cúpulas del PAN reconocen que durante varios años vivieron en el autoengaño.

El PAN presumía de tener un padrón de cerca de dos millones de militantes, entre adherentes y miembros activos.

Pero la verdad es que aproximadamente la mitad de esos militantes era de papel.

El PAN empezó a engordar a partir del proceso electoral del año 2000, cuando su candidato presidencial, Vicente Fox, era tan atractivo que animó a muchos ciudadanos a afiliarse a ese partido.

Sin embargo, los tradicionales candados impedían las afiliaciones automáticas, lo que llevó a que el crecimiento en el número de militantes fuera moderado.

El padrón del PAN se infló de manera impresionante a partir de la llegada a la dirigencia nacional de César Nava, quien eliminó todos los candados para permitir que se afiliara al partido quien lo deseara y por el método que eligiera.

A Nava se le ocurrió que una de las formas de reposicionar a su partido después de la estrepitosa derrota electoral sufrida en las elecciones del 2009 era poner en marcha una campaña de afiliación masiva. Pero a la larga resultó peor el remedio que la enfermedad.

La campaña, denominada Entra en @cción, estuvo vigente del 22 de noviembre al 6 de diciembre del 2009, lapso durante el cual cualquier ciudadano podía afiliarse al PAN a través de internet, teléfono fijo, celular o directamente en alguno de los módulos instalados ex profeso.

La superficialidad con que Nava tomó el tema de la afiliación masiva se vio reflejada con la presencia en el evento de arranque de la campaña de la cantante Mariana Ochoa, quien en ese momento se afilió al PAN vía telefónica.

El que César Nava abriera las puertas del PAN “de par en par” como él mismo lo dijo, tuvo consecuencias negativas para este partido.

Muchos líderes de grupos panistas a nivel estatal o regional aprovecharon la puerta abierta para inflar el padrón del PAN de manera artificial, de tal manera que pudieran manipular los procesos internos para definir candidatos a cargos de elección popular.

Las afiliaciones masivas de ciudadanos que no tenían idea de la ideología del PAN, muchas veces mediante dádivas, generaron impugnaciones en los procesos internos para definir candidatos a senadores en los estados de Chihuahua, Veracruz, Coahuila y Tamaulipas, y candidatos a diputados federales y alcaldes en Nuevo León, Hidalgo, Michoacán, Estado de México, Quintana Roo, Oaxaca, Sinaloa, San Luis Potosí, Tlaxcala, Aguascalientes y el Distrito Federal.

En Monterrey, Nuevo León, el número de militantes del PAN pasó de dos mil 169 a 4 mil 383 en menos de siete meses durante el 2011.

En el DF, el engrosamiento del padrón se concentró en las delegaciones Cuajimalpa, Benito Juárez y Miguel Hidalgo.

En el primer caso, los militantes del PAN pasaron de 324 a mil 48 entre mayo y agosto del 2011, es decir, un crecimiento del 223 por ciento en tres meses.

En Benito Juárez el padrón panista pasó de 972 a dos mil 187 militantes, mientras que en Miguel Hidalgo el número pasó de 963 a mil 883.

Comer tantos militantes en tan poco tiempo terminó por indigestar al PAN, que ahora intenta eliminar el exceso de peso y las toxinas.

Es tan grave la situación, que María Elena Álvarez de Vicencio, una de las panistas más tradicionalistas, propuso recientemente que el padrón se rehaga a partir de cero.

El PAN se inventó la fantasía de que tenía cerca de dos millones de militantes y luego se creyó esa fantasía. Pero el golpe del pasado mes de julio ubicó a este partido en su realidad.

OFF THE RECORD

**HEADHUNTERS REMIX

El Presidente electo, Enrique Peña Nieto, recurrirá a una suerte de headhunters digital para completar su equipo de trabajo.

En su página de internet, Peña Nieto lanzó una convocatoria para que cualquier ciudadano aspire a obtener un empleo en su equipo.

Los interesados deben enviar su currículum y esperar a ser evaluados.

Por medio de headhunters reales, el ex presidente Vicente Fox reclutó a varios integrantes de su gabinete, entre ellos a la controvertida Xóchitl Gálvez.

¿Tendrá Peña Nieto a su propia Xóchitl?

**CON EL APAGÓN…

El Programa de Transición de Televisión Digital Terrestre, el apagón digital, pues, está al borde del fracaso.

De acuerdo con el calendario, Tijuana debe ser la primera ciudad en concretar el apagón.

Sin embargo, a seis meses de la fecha programada, la Cofetel no ha realizado las mediciones ni ha puesto en marcha las campañas informativas a la población. Tampoco ha lanzado las licitaciones para elegir al proveedor de los codificadores.

El programa de subsidios para la adquisición e instalación de decodificadores y antenas no ha funcionado.

Alguien en el gobierno federal no ha hecho su tarea...

**RUIDO EN IZTAPALPA

Dicen los que saben que el nuevo jefe delegacional en Iztapalapa, Jesús Valencia, está a punto de meterse en problemas.

Las fuentes mencionan que Valencia está a punto de nombrar como director general de Servicios Urbanos a Marco Antonio Utrilla, quien está involucrado en el procedimiento número C/IZP/Q/172/2012 por presuntas irregularidades administrativas durante la gestión de Clara Brugada.

Si Valencia hace ese nombramiento será blanco de fuego amigo.

¿El PRIAN contra el PERDERÉ?

Agustín Basave (@abasave)
abasave@prodigy.net.mx
Director de Posgrado de la Universidad Iberoamericana
Excélsior

La reforma laboral es un presagio de la forma en que se (des)ahogará la agenda legislativa del próximo gobierno. Lo es porque mientras tengamos un presidencialismo disfuncional en vez de un régimen parlamentario seguirá vivo el camellismo legislativo, es decir, la producción de leyes pequeñas y deformes que emulan camellitos y no los caballos percherones que necesitamos. Veamos. El presidente Calderón mandó al Congreso una iniciativa con dos vertientes, una que busca la flexibilización del mercado en beneficio de las empresas y otra que impulsa la democratización y la transparencia sindicales en beneficio de los trabajadores. La Cámara de Diputados aprobó, con jorobas, la primera, y empequeñeció la segunda. Olvidémonos por un momento del error de no haber equilibrado la propuesta con un seguro de desempleo, algo que por cierto beneficiaría también a los empresarios, porque parte del costo de los despidos sería absorbido por el erario público; ¿qué pasó con la gran asignatura pendiente del panismo gobernante de desmantelar la corrupción y la antidemocracia del sindicalismo? Que el PRI se dejara chantajear por sus sindicatos era de esperarse, pero ¿por qué el PAN arrió su bandera tan fácil y rápidamente? ¿Qué arreglos hay entre los dos partidos?
Ahora analicemos el comportamiento del PRD y sus aliados. Hace unas semanas, para sorpresa de muchos, López Obrador anunció el divorcio voluntario y civilizado de radicales y moderados, un matrimonio mal avenido que llegó a la violencia intrafamiliar. Santo y bueno. Pero asumir que con eso se acabará la esquizofrenia del perredismo es una visión demasiado optimista, pues aunque la mayor parte de los radicales se vaya a Morena dudo mucho que piensen dejarle la cancha libre a los Chuchos, a Ebrard, Mancera y demás moderados. Seguramente algunos lopezobradoristas se quedarán en el PRD y, si bien en menor medida, la conducta esquizoide continuará. De hecho, aun si los perredistas lograran una refundación socialdemócrata, la alianza que se anticipa de cara a la próxima elección presidencial probablemente reviviría la bipolaridad estratégica que tanto daño le ha hecho a la izquierda mexicana.

Y es que ahí está la contradicción: no tanto en los programas de gobierno cuanto en las estrategias para llegar al poder. Hay un izquierdismo que recurre sistemáticamente a la confrontación y apuesta a que los mexicanos enojados se conviertan en mayoría y lo lleven a gobernar el país. No sólo se pelea contra el PRI y el PAN, sino que a menudo lo hace contra sus correligionarios. Se trata de una rijosidad intrínseca a su visión del establishment. En otras ocasiones he hablado del chip marxista, esa predisposición teórica o intuitiva de algunos izquierdistas a desdeñar el Estado de derecho, al que ven como garante de los intereses de la burguesía, y a todo el orden establecido, incluyendo el suyo. No es raro ver en las elecciones de candidatos o dirigentes del PRD choques violentos entre miembros de distintas corrientes ni tomas de edificios de su propio partido. En otras palabras, a esa izquierda las normas nunca le son suficientes para dirimir conflictos. Lo mismo en los procesos electorales constitucionales que en sus comicios internos subutiliza las instancias establecidas en la ley y sobreexplota los recursos extralegales. Supongo que no podría ser de otra manera. Si una de sus convicciones es que hay que concientizar a los oprimidos para trocar resignación en rebeldía, es natural que una buena dosis de beligerancia les sea consustancial.

Lo vimos el viernes pasado. En el Congreso hay una normatividad que convierte en ley los dictámenes que ganen mayoría de votos en el pleno y que da recursos a los opositores —la reserva y discusión de artículos, las interpelaciones, las mociones y un largo etcétera—, pero el radicalismo asume que su derrota será indigna si no bloquea además las entradas y toma la tribuna. He aquí el problema: una sociedad preponderantemente conservadora como la nuestra suele reprobar esos métodos de “lucha y resistencia” que se dan en la frontera de la legalidad. Siempre hay una minoría sonora que las aplaude —la que asiste a marchas y plantones— pero también hay una mayoría silenciosa —la que no sale a la calle pero sí va a las urnas— que sufraga contra quienes las promueven. En fin. Se quiere perfilar para 2018 otro Movimiento Progresista en el que PRD, PT, MC y Morena postulen al mismo candidato, y vale preguntar: ¿cómo le harán esos partidos para proyectar unidad y talante democrático en medio de las reyertas dentro de la bancada perredista y las protestas que se están dando en el Senado contra la reforma laboral y seguramente se darán contra la reforma fiscal, la energética y las que vengan? Si, como creo, una porción mayoritaria de los mexicanos piensa que la reforma laboral es mala pero que la embestida de los radicales para evitarla es peor, el nuevo perredismo tendrá que decidir qué hacer con sus radicales y cómo distinguirse de sus aliados, cuyas acciones van dirigidas a un electorado distinto y ahuyentan al que los moderados buscan atraer. No, el dilema no está resuelto.