noviembre 28, 2012

Adiós a Ebrard

Armando Román Zozaya (@aromanzozaya)
armando.roman@anahuac.mx
Investigador de la Facultad de Economía y Negocios Universidad Anáhuac
Excélsior

Considero que ha sido un jefe de Gobierno cínico y frívolo. Asimismo, pienso que su gestión al frente del Gobierno de la Ciudad de México fue mala.

Muchos dicen que ha sido un magnífico gobernante. Hay quienes incluso deseaban que fuera Presidente. Yo, al contrario, considero que Marcelo Ebrard ha sido un jefe de Gobierno cínico y frívolo. Asimismo, pienso que su gestión al frente del Gobierno de la Ciudad de México fue mala.

Es verdad que la administración de Ebrard construyó vialidades, una línea del Metro, renovó el Monumento a la Revolución, etcétera. Sin embargo, eso es lo mínimo que se debe esperar de un jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Así, lo que hay que preguntar no es si ésta está más bonita que antes —cosa que, según Marcelo Ebrard, es cierta; es más, lo celebra una y otra vez, lo cual no es sorprendente: el todavía jefe de Gobierno del DF es un superficial— o si, gracias a los segundos pisos, podremos llegar rápido a los embotellamientos, sino si Ebrard resolvió los problemas profundos de la ciudad. Me temo que no lo hizo.

Por ejemplo, el Distrito Federal continúa como un lugar peligroso: aquí todos los días hay robos, violaciones, asaltos, asesinatos. De la mano de lo anterior, la procuración de justicia en la ciudad está plagada de corruptelas: desde los patrulleros que son los mejores amigos de los franeleros, hasta los comandantes de policía y los ministerios públicos que, entre otras “linduras”, se dedican a extorsionar/explotar a trabajadoras sexuales en La Merced, Tlalpan y demás locaciones. La realidad es ésta: Ebrard nunca pudo, nunca, con el orden y la inseguridad citadinos. De hecho, ante Alejandro Martí prometió que renunciaría si no podía con el tema de la seguridad. No pudo y no renunció: cínico.

Pero eso no es todo: durante años, el señor Marcelo se negó a siquiera saludar al presidente Calderón pues, según su patrón, es decir, López Obrador, Calderón hizo trampa para ganar la Presidencia. Sin embargo, cuando llegó la elección de 2012, resultó que las asociaciones civiles que apoyaron la candidatura de a AMLO recibieron millones y millones de pesos de parte del gobierno de Ebrard en forma de diversos contratos de “servicios”. ¿Qué pasó, don Marcelo? ¿No que usted sí es un demócrata de verdad? ¿No que usted detesta las prácticas, vicios y maniobras de quienes quieren ganar las elecciones sea como sea? Lo dicho: un cínico… y una marioneta de AMLO.

Podría continuar dando ejemplos de por qué Ebrard ha sido un mal gobernante, un superficial y un cínico. Sin embargo, con uno me basta para ilustrar todo lo anterior: el caso del niño Hendrik. Obviamente, no es culpa del jefe de Gobierno del DF que una bala caiga encima de un pequeño que está sentado en un cine; eso es atribuible al inconsciente, irresponsable y loco que disparó el arma. Sin embargo, sí podemos achacarle a Ebrard el que ese tipo de personas hagan lo que quieran.

En primera instancia, la autoridad no debe permitir que los ciudadanos tengamos armas: es su obligación. En segundo lugar, desde hace años se sabe que, en ciertas fechas, energúmenos se ponen a disparar al aire en Iztapalapa. Luego entonces, ¿por qué el gobierno de Marcelo Ebrard jamás hizo algo para evitarlo? Tenía que hacerlo tanto por obligación como por sentido común. Pero no, nada. ¿Resultado? Un niño muerto, una familia deshecha. ¡Ah!, pero eso sí: ahora tenemos a la policía de la ciudad buscando el arma en cuestión y pidiéndole, por favor, a los habitantes de Iztapalapa que ya no disparen (¡hágame usted el favor, amigo lector!). ¿Qué ha dicho Ebrard a este respecto? Ni una palabra, lo que confirma que es un frívolo, un mal gobernante y un cínico. Es más, si no lo fuera, no sólo hubiera dicho algo sino que hubiera pedido una disculpa y presentado su renuncia, por incompetente.

Qué bueno que Ebrard se va; ojalá que Mancera no resulte igual.

INVITACIÓN: Estimado lector, lo invito a que me acompañe en la presentación de mi libro México, ¿hacia dónde?: Desde la tribuna, el 5 de diciembre a las 16:00 horas en la librería Porrúa Chapultepec, frente al Museo de Antropología. ¡Ahí nos vemos!

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