noviembre 02, 2012

Efraín y la generación del 68

Luis Felipe Bravo Mena (@LF_BravoMena)
Ex presidente nacional del PAN

I.- 9 de noviembre de 1969. Pista Arena Revolución de la Ciudad de México. La XXI Convención Nacional del PAN elige por aclamación a Efraín González Morfín candidato presidencial.

En la reunión campea la irritación por el brutal atraco electoral cometido por el régimen en las elecciones de Baja California en agosto del año anterior. Presente también la indignación por la forma como el gobierno liquidó la la protesta estudiantil . Apenas han trascurrido trece meses del baño de sangre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlaltelolco.

Paradójicamente, cosas de la recia mística cívica panista de aquellos tiempos, se observa con cautelosa esperanza la vigorosa campaña de Víctor Manuel Correa Rachó por la gubernatura de Yucatán. Huele a triunfo pero la experiencia predice fraude, por ello la convención debate condicionar la participación del PAN en las elecciones federales a que se respete el voto en los ya muy próximos comicios de la península.

Efraín; 40 años, diputado federal, filósofo formado en las universidades de Insbruk, Austria y en la Sorbona de París, políglota, vástago de Efraín González Luna fundador del PAN y su primer candidato presidencial, en su discurso de aceptación de la candidatura espeta al diazordacismo: “¡no tienen derecho a asustarse de las inundaciones, quienes bloquean injustamente las corrientes de agua y cuando estas rebasan el dique culpan al agua o a otros factores menos a quienes los construyeron! Frente a la violencia y contra la violencia Acción Nacional seguirá luchando por caminos democráticos y pacíficos…”

Nos propuso a los jóvenes encauzar así nuestra rebeldía: “Acción Nacional prefiere la respiración vigorosa y el latido sano del corazón a la convulsión o a la asfixia dramática… como partido político tiene la obligación de fomentar la política orgánica y permanente de ir alejando cada vez más, a la ciudadanía mexicana de caminos desesperados o mágicos que no resuelven a fondo ni el problema de nuestra democracia, ni el de nuestras injustas estructuras socio-económicas ni el de la vigilancia del derecho en México”. Para entonces, ante la cerrazón del sistema, algunos ya habían tomado el rumbo de la guerrilla .

II.- 25 de enero de 1970. Salón Riviera en el Distrito Federal. El PAN convocó urgentemente a la XXII Convención Extraordinaria, para revisar su decisión de participar en las elecciones , después de que el voto de los yucatecos fue cínicamente violado. Se definen tres corrientes: “abstencionistas” por la no participación; “testimonialistas” por la participación sin candidato registrado; “participacionistas” por la participación total. El debate es memorable, intenso, elegante.

Sobresale Efraín González Morfín, que no interviene, dando así una lección de talante democrático y verticalidad política. La tarde anterior, en coloquio con el presidente nacional, han llegado a la conclusión de que el candidato no exprese su punto de vista y se someta con la “lealtad del silencio” al libre veredicto de los delegados.

Efraín no era participacionista y la convención se pronunció por la participación total. Al final tomó la palabra y dijo: “que el consenso democrático y la generosidad de la voluntad, puestos antes de la defensa de determinadas posiciones, hayan ganado o no, estén ahora al servicio de la participación total de nuestro partido”.

III.- 12 de febrero de l970. Teatro Juárez de Guanajuato. Cientos de estudiantes abarrotan el lugar para dialogar con Efráin. Es maestro y pensador riguroso; platica con los universitarios, discute, resuelve dudas. Se los echa a la bolsa. Sale del majestuoso edificio entre aplausos y vivas, allí lo proclamamos “el candidato de la juventud”.

IV.- Julio del año 2000. Acción Nacional gana las elecciones presidenciales. El régimen autoritario ha sido superado por la vía pacífica . Efraín salió del partido pero su contribución a la victoria cultural panista a sido definitiva. Los que sobrevivieron a la guerrilla se alistaron en la lucha electoral que antes descalificaron.

Quien esto escribe da fe de todo lo aquí narrado. Lo hago en homenaje a nuestro querido Efra, recién fallecido, en recuerdo de esa porción de la Generación del 68 que lo seguimos, de la que nunca se habla y menos se escribe, pero que tenemos el legítimo orgullo de haber logrado el cambio democrático en México.

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