noviembre 27, 2012

Elogio de la simulación

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

En los años de su esplendor sin sombra alguna, el PRI había logrado construir una ciudadanía que viera como natural que un diputado fuera rico, prepotente y empistolado. Ni siquiera trataban de disimular porque les parecía que para eso era el poder y los súbditos pensaban lo mismo, acostumbrados como estaban a la desmesura, la exhibición, la pistola en el cuadril. Eso nunca ha concluido, nomás cambió de siglas: ¿O no era Martí Batres, presidente de Morena por orden del dueño único quien vendía aquella leche Bety a los pobres, que no era leche y contenía excremento?

En un incidente confuso, el Departamento de Estado de EU solicitó a México la remoción del embajador mexicano ante la ONU, Porfirio Muñoz Ledo, acusado de romper con la culata de su pistola el parabrisas de un auto, en presencia del conductor, ciudadano estadunidense, porque estorbaba, en Nueva York, su área exclusiva de estacionamiento. Muñoz Ledo respondió que no había sido él, sino su chofer (Cambio de rumbo, Miguel de la Madrid y Alejandra Lajous, p. 421).

Acusación y defensa muestran al desnudo que la prepotencia comienza desde el chofer de un político, si hemos de creer a Muñoz Ledo, lo que no es fácil: el co-fundador de Morena cambia de chaqueta según el clima político, y un día es candidato presidencial por el PARM y otro se acomoda para levantar el brazo al triunfador Fox (y de paso tiene el suyo en alto… Oh, Freud). De eso esta hecho Morena.

Y en cuanto al aspecto que más se ha reprochado a Felipe Calderón, el empleo del Ejército y la Marina para combatir el crimen, dice el presidente De la Madrid: “Yo no niego que tengamos colas que nos pisen; lo he reconocido abiertamente frente a funcionarios norteamericanos, a quienes les he dicho lo difícil que me es trabajar en medio de la corrupción existente en las corporaciones policiacas. Sin embargo, no puedo aceptar que me hagan críticas y recriminaciones públicas, porque la necesidad de una renovación y un cambio han sido precisamente los postulados de mi gobierno (…)

“De manera que la pretensión de imponerme la remoción de Muñoz Ledo fue el punto a partir del cual decidí actuar, aun ante las dudas de la Cancillería mexicana, particularmente de Sepúlveda, sobre la veracidad de la defensa de Muñoz Ledo acerca de su incidente en Nueva York (…) corro el riesgo de que Muñoz Ledo me haya mentido, pues su temperamento excesivamente nervioso y su enorme autoestima me hacen dudar.”

Ah pa’ joyitas de Morena.

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