noviembre 21, 2012

Jóvenes, guapos y… blancos

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

No hay nada más ajeno y más distante a las duras realidades de la existencia diaria que la machacona publicidad que nos recetan los anunciantes. Ah, y miren ustedes también la pinta que tienen todos esos sujetos, alegres consumidores de servicios y baratijas diversas: son todos jóvenes, guapos, desenfadados, esbeltos y… blancos.

No hay indios ni mestizos ahí, en las imágenes que miramos en esa llamada pantalla chica que cada vez es más grande —de hasta 80 pulgadas (olvídense, en estas mediciones, del sistema métrico decimal y adopten alegremente las añejas unidades de cálculo de nuestros no tan modernos vecinos del norte, prácticamente los únicos, en el mundo entero, que se resisten a computar las dimensiones físicas de nuestro entorno inmediato con el sencillo procedimiento, el de los metros, los litros y los kilos, que todos los demás habitantes de este planeta hemos adoptado para simplificarnos la vida), en el caso de las más costosas—, sino que la pueblan individuos de la especie estrictamente caucásicos, o como se llamen, que, con perdón, si bien existen y tienen todo el derecho a llevar sus vidas en santa paz en territorios nórdicos o australianos o británicos o neozelandeses, no son, ni lejanamente, la población mayoritaria de un país, el nuestro, ocupado por gente de tez morena, ojos negros, cabello negro y rasgos nada indoeuropeos sino, digamos, bien indoamericanos, si es que este término existe (y, si no, hay que inventarlo).

Pero es que además de guapos, de rubios y de jubilosos tienen una desenvoltura que ya hubiera yo querido exhibirla a sus años y, encima, parece ser que pueden agenciarse unos coches, unos teléfonos “inteligentes” y unas laptops que, justamente, los jóvenes del montón no pueden adquirir porque sus trabajos, si es que los tienen, no están bien pagados ni mucho menos.

Y frente a esas imágenes nos embobamos y luego, cuando se terminó la función en el cine o tras las publicidades del partido de fut, salimos atolondradamente a gastar la magra paga que nos toca. Digo…

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