diciembre 28, 2012

Inocentes ilusiones

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Pues este año han tocado dos fechas interesantes a estas entregas. La semana pasada, el fin del calendario maya (o del mundo, decían). En esta, el día de los Inocentes, que en México utilizamos para engañar a los demás, y que en los periódicos suele celebrarse con noticias ficticias.

La semana pasada le decía que no sólo el mundo no se acaba, sino que es mejor año tras año, aunque nos cueste trabajo aceptarlo. Así, el 2012 habría sido el mejor año de la humanidad, mientras llega el 2013, que debería ser mejor. Para México, sin duda así será, como también ya lo hemos comentado en varias ocasiones.

Sin embargo, las tendencias no siempre continúan, y es precisamente el cambio de dirección lo que resulta más complicado de predecir. Hace cien años, nadie esperaba el inicio de una guerra entre las grandes potencias europeas. Inició menos de dos años después, y transformó definitivamente el mapa del mundo y la vida de millones de personas. Nadie imaginaba, en 1913, que los tres grandes imperios: el Alemán-austro Húngaro, el ruso y el turco, no existirían cinco años después. Nadie pensaba que el zar de todas las Rusias dejaría de serlo y pronto dejaría de existir. Nadie consideraba posible que la más grande potencia del mundo moderno, que había controlado los mares del planeta por más de cuarenta años, entraría en un remolino político y financiero que la pondría al borde de la quiebra en una década, y al borde de la desaparición en tres.

Y todo eso ocurrió. Y todo por un tramado de pactos de defensa mutua entre grandes potencias y pequeños países, por errores de estimación en disputas por, literalmente, pequeñeces, y por uno que otro loco, que nunca faltan. A la fecha, no está claro por qué ocurrió la Gran Guerra. Pocos años antes, Norman Angell publicó un libro titulado La gran ilusión en donde afirmaba que debido al nivel de interacción y comercio entre países industrializados, una guerra sería absurda, puesto que haría perder a todos. A pesar de los sabios argumentos de Angell (que en 1933 recibiría el Nobel de la Paz, justo en el ascenso de los nazis), la guerra ocurrió, provocando exactamente lo que él suponía: pérdidas para todos.

Hacia 1913, Alemania había superado ya al Reino Unido como la primera potencia manufacturera del mundo. Buena parte de su desarrollo provenía de intercambios comerciales, e incluso a partir de 1910 las inversiones de Alemania en Reino Unido eran importantes. Con todo y eso, hubo guerra. Por disputas nacionalistas en una región que sólo sirvió como excusa.

La historia no se repite, pero hay comportamientos humanos recurrentes. Los conflictos en el este de Asia alrededor de quién tiene la soberanía en algunos islotes ha hecho recordar a muchos las Guerras del Peloponeso. En el 431 AC Esparta, preocupada por el ascenso de Atenas, aprovechó como excusa una disputa menor para enfrentarla. Las guerras duraron tres décadas, y ambas potencias quedaron tan debilitadas que poco tiempo después fueron barridas por Filippo de Macedonia, el padre de Alejandro Magno. El Reino Unido y Alemania, aprovechando una disputa menor, se enfrentaron por 30 años, quedando ambas tan debilitadas que permitieron el ascenso estadounidense, desde entonces la potencia que es dueña de los mares del mundo.

En este 2013 las disputas serán alrededor de islotes, le decía, que China y Japón, o éste y Corea, o aquélla y Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei y Taiwán consideran suyos. Uno pensaría, como Angell, que no tiene sentido una guerra entre potencias industriales que son profundamente interdependientes. Pues sí, no tiene sentido, pero ocurre. Como en los dos ejemplos mencionados, uno hace 2500 años y el otro justo un siglo, hay un tramado de alianzas que convertirían cualquier enfrentamiento en un problema mayor. Estados Unidos tiene tratados de defensa mutua con Japón, Corea, Filipinas y Malasia.

En las últimas dos semanas, el enfrentamiento entre China y Japón por las islas Senkaku/Diaoyu ha crecido hasta involucrar escarceos aéreos. Estamos hablando de la segunda y tercera economías del mundo (ah, justo como Alemania y Reino Unido en 1913), que en caso de enfrentamiento involucrarían a la primera economía, Estados Unidos (ah, igual que en 1913, aunque los vecinos tardaron un rato en reaccionar).

¿Será 2013 el mejor año de la historia de la humanidad? ¿O será una repetición más de la “marcha de la locura”? Feliz día de los Inocentes.

Hace 789 años: relato de pesebres y belenes

Luis Felipe Bravo Mena (@LF_BravoMena)
Ex presidente nacional del PAN

Gran revuelo han causado algunos comentarios sobre el último libro de Benedicto XVI La Infancia de Jesús, presentado al público el pasado mes de noviembre, señalando que el Papa niega la presencia del asno y del buey en la gruta donde ocurrió el nacimiento de Cristo. En realidad el teólogo Joseph Ratzinger analiza, profundiza y reflexiona en el capítulo III sobre las narraciones bíblicas de Mateo y Lucas sobre dicho acontecimiento, en cuyos textos no se menciona la concurrencia de esos animales.

Como suele ocurrir cuando se hace glosa superficial de escritos religiosos, se descuidan párrafos que complementan el sentido integral del mensaje. En este caso eso es lo ha sucedido, pues, justamente, lo que el autor explica con deliciosa pericia, es como pudo ser que la tradición cristiana incorporó a los dos cuadrúpedos en los relatos del gran suceso de Belén.

A la exégesis de Benedicto XVI me atrevo agregar una hipótesis de mi cosecha: tal vez el verdadero responsable de acuñar en la iconografía navideña a las citadas bestias fue Giovanni Bernardone, mejor conocido como San Francisco de Asís, quien en diciembre del año de 1223 quiso conmemorar el natalicio del Mesías con una representación viviente. Ese año el santo se encontraba en la provincia de Rieti. Allí se ubica Greccio, pequeña población montañosa, fría, arbolada, con acantilados y cuevas. Le pidió a uno de sus benefactores, de nombre Juan Velita le ayudara a realizar el proyecto. Celano, uno de sus primeros biógrafos, cuenta que Francisco le dijo a Velita: “ Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date prisa en ir allá y prepara prontamente lo que te voy a indicar. Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno.” (citado por GianMaria Polidoro, Francesco uomo cristiano. Edizioni Porziuncola .Asís, 1999.)Es probable que desde entonces las ejecuciones gráficas y esculturales del hecho bíblico asumieran como reglamentario a todo ese conjunto de personajes y elementos.

Así la trajeron y la difundieron en nuestro país los discípulos de quién creara la tradición de los nacimientos. Según diversos historiadores fue el misionero franciscano, Fray Pedro de Gante, quién en 1528 organizó la primera celebración de la navidad en México con una representación teatral, 300 años después de la primera puesta en escena en Greccio.

Ya en nuestras tierras esta tradición tomó su propia personalidad. El genio y los sentimientos de artistas y artesanos de las distintas regiones del territorio nacional ha creado un exuberante de arte navideño de los más variados géneros , con la aplicación de múltiples técnicas y la utilización de todo tipo de materiales. El acervo de arte navideño mexicano es quizá uno de los más ricos del mundo.

Semejante tesoro no debía quedar oculto ni encerrado dentro de nuestras fronteras .Por eso diciembre de 2007, como parte de la celebración del XV aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede se organizó la exposición Navidad Mexicana en el Vaticano, para lo cual se donó a S.S. Benedicto XVI una muestra de arte navideño del estado de Jalisco. Los miles de peregrinos y visitantes que concurren a Roma y al Vaticano a las festividades natalicias pudieron admirar un portentoso nacimiento en el aula de audiencias Paulo VI y bellísimos ángeles colocados en el nacimiento de la Plaza San Pedro, todos de estilo barroco novohispano, elaborados por el taller de Agustín Parra en Guadalajara. Así mismo se adornó el gran árbol navideño de la ya citada sala de audiencias con cientos de piezas en plata y cerámica obras de Jesús Guerrero Santos y de su taller ubicado en Tonalá.

El éxito de esa primera muestra permitió una segunda edición en el año de 2009, esta vez a cargo de artesanos del Estado de México, con figuras de cerámica de Metepec. Al año siguiente la exposición estuvo bajo la responsabilidad de los artesanos del estado de Guanajuato que llevaron esculturas en Cera. La cuarta edición tocó el turno al arte navideño del estado de Puebla. En esta navidad del 2012, la muestra ha sido obra del genio artesanal del estado de Michoacán.

Navidad Mexicana en el Vaticano lleva cinco ediciones. Todo promete que habrá de continuar. Es un espacio que México ganó en el corazón mismo de la cristiandad latina por la fuerza de su cultura.

La ruta que ha seguido esta expresión de cultura religiosa, como es el montaje de nacimientos con las figuras de Jesús, María, José, los pastores, los Reyes Magos, el buey y el asno, es por demás emocionante. Comenzó en el siglo XIII en un pueblecito de Italia, llegó a México en el siglo XVI y ahora 789 después regresa a Italia, al Vaticano, proclamando la creatividad y el colorido de lo mexicano.

Osazos de 2012

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

En cuestión informativa, muchas son las ocasiones en que no creemos lo que vemos, noticias que entre el oso y la incredulidad se cuentan a manera de surrealismo. Lo malo es cuando éstas traen consigo consecuencias. Osos noticiosos de los buenos y de los malos:

De la noche a la mañana, Cecilia Giménez se hizo famosa en todo el mundo tras conocerse como la responsable de la restauración de la imagen del Ecce Homo en el santuario de Nuestra Señora de la Misericordia, en Borja, España. El resultado del trabajo voluntario que realizó la española de 81 años se inmortalizó no sólo haciendo de esta pintura una de las más visitadas en el mundo este 2012, atrayendo a la mayor cantidad de turistas de la historia en esa localidad, sino en uno de los temas más comentados en redes sociales. El Ecce Homo recorrió el mundo y se hizo motivo para infinidad de bromas; claro que también el trabajo de la señora Giménez fue objeto de críticas y hasta se habló de una demanda por los daños que provocó a ésta que, en realidad, si bien era una antigüedad, jamás había tenido tal cantidad de reflectores como los tuvo en 2012 y como seguramente los seguirá teniendo. Y es que la acomedida Cecilia declaró que su trabajo no estaba terminado, la cosa es que la dejen acabar la restauración.

En México pasaron cosas que, a lo mejor en el extranjero causaron risa a pierna suelta, pero que para nosotros son osazos de los malos. Sabemos del escape de película de El Chapo, de los mitos que se tejen alrededor de la muerte del Señor de los Cielos... ¿Pero cuándo pensamos que sabríamos de la desaparición de un cuerpo?

Cuando las autoridades anunciaron con bombo y platillos de la muerte de Heriberto Lazcano, se veía como uno de los golpes más fuertes del sexenio; pero cuando horas más tarde al anuncio se supo que en realidad todo se trató de una chiripa y no de un operativo armado con tal finalidad, no pensamos que la conclusión de este escenario quedaría en la desaparición del cuerpo del narcotraficante. Lo mataron de casualidad y supieron de quién se trataba hasta que se escapó... el cadáver. El chiste se cuenta solo, pero no da risa.

Otro que no causó risa fue el papelazo que hizo Andrés Manuel López Obrador cuando, después de varios días anunciando que presentaría las pruebas del fraude electoral, la supuesta compra de votos con la que, otra vez, le quitaron la Presidencia de México, había dicho mucho de las tarjetas Monex... pero la culminación de su muestra de pruebas fue cuando presentó a un puñado de animales de granja, producto, dijo él, del intercambio que los priistas hicieron con algunos ciudadanos: los primeros entregaban un animal (pollos, gallinas, cabras) y los segundos prometían votar por el tricolor. Animales como delincuentes electorales, vaya pruebas que, evidentemente, no lograron que la invalidación que pretendía AMLO se hiciera una realidad.

Pero ése no fue el único oso que dio la elección. El día del primer debate entre los candidatos a la Presidencia, no fue un compromiso, menos un discurso el que llamó la atención. Fue el escote de una modelo de Playboy contratada como la edecán del evento lo que acaparó titulares al día siguiente. Julia Orayén fue la ganadora del primer debate de una campaña que era más un soporífero. Bien por ella, aunque qué mal habló eso de la capacidad de discusión de las figuras políticas que se vieron obligadas a despertar hasta la llegada del movimiento #YoSoy132.

Vaya notas, lo desagradable de estos osos, repito, son aquellos que no dan risa, pero que inevitablemente son reflejo de la realidad. Lo bueno que hay otros que sí la dan... para compensar, al menos.

Calderón ya se fue

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Lo que son las cosas: el “pelele” ya no gobierna; el “espurio” dejó el cargo; el “ilegítimo” se fue a su casa…

Pero, las invectivas y los denuestos no paran. Y es cosa de llamar la atención porque, ahí donde los suramericanos tienen que apechugar cuando al de turno se le suben los humos a la cabeza y comienza a creerse tan indispensable y tan irremplazable como para cambiar las reglas de doña Constitución y reelegirse a su antojo, nosotros estamos vacunados contra parecidas gestas personalistas: aquí, en Estados Unidos (Mexicanos), no hay mal que dure más de un sexenio. Tan es así que el propio Obrador, sin que viniera al caso y sin que nadie sospechara que quisiera eternizarse en el poder, hizo la aclaración de que él no se iba a reelegir (me resulta muy misteriosa esta explicación no pedida pero, ya ven, el hombre sintió que la debía a sus ardorosos seguidores).

O sea, que deberíamos, creo yo, dar muestras de agradecimiento y apreciar que nuestras leyes impongan cada seis años el cambio del personaje, por más contentísimos que pudiéramos estar con su desempeño.

Algunas personas, sin embargo, no están nada satisfechas. Como millones de estadunimexicanos cometieron el error de no elegir al candidato de sus amores, hablan de “imposición” y dicen cosas muy tremendas sobre un individuo que, hasta ahora, ha exhibido una ejemplar mesura y al que no le hemos escuchado, en momento alguno, los acentos triunfalistas del que ya ha perdido el piso.

Es decir, que a Peña Nieto le tocan ahora todas las majaderías. Si tan solo quienes las profieren reconocieran que lo hacen en un clima de inapreciables libertades… Pero, tampoco. Ni modo, tal es la vida en democracia. Bendita sea.

diciembre 18, 2012

Contra la salud

Sergio Sarmiento (@sergiosarmient4)
Jaque Mate
Reforma

"Sin importar la belleza de la estrategia, ocasionalmente hay que ver los resultados". Winston Churchill

Lo primero en una guerra es entender quién es el enemigo y por qué estamos peleando. Después hay que tener una estrategia clara que ofrezca una razonable posibilidad de éxito. Nada eso tuvimos en el gobierno pasado en seguridad.

El presidente Enrique Peña Nieto aportó ayer, por lo menos, un objetivo acotado. Un mensaje de twitter de la Presidencia de la República señaló: "Los esfuerzos deben concentrarse en los tres delitos que más lastiman a la población: asesinatos, secuestros y extorsiones". Parece muy sencillo, pero no lo ha sido en el pasado.

Entre 2007 y 2011 se "despacharon" 684,600 averiguaciones previas en el ministerio público federal de las cuales 324,042, o sea 47.3 por ciento, fueron por "delitos contra la salud" (véase Sexto Informe de Gobierno; 2012, p. 18). El término delitos contra la salud se refiere a actos en que adultos por voluntad propia utilizan sustancias que no le hacen daño a terceros pero que algunos grupos de la sociedad piensan no deben consumirse. El comercio o la distribución de estas sustancias también quedan incluidos en esta clasificación.

Los delitos que "más lastiman a la población", como los asesinatos, secuestros y extorsiones que señaló la Presidencia, son fundamentalmente distintos a los delitos contra la salud, porque aquéllos tienen víctimas y éstos no.

La obsesión con los delitos contra la salud en el sexenio pasado hizo que se perdiera de vista el objetivo fundamental de la seguridad pública y de la procuración de justicia. Por eso de nada sirvió que se multiplicara el gasto en la materia. Tan solo la Secretaría de Seguridad Pública registró un incremento en su presupuesto programable de 19,210 millones de pesos en 2008 a 42,958 millones en 2011 (Proyecto de Presupuesto de Egresos 2013, p. 45). A esto hay que añadir los montos de la PGR, la Secretaría de Marina y la Secretaría de la Defensa, que dedican ahora la mayor parte de sus recursos a perseguir los delitos contra la salud. Habría que sumar también las transferencias de seguridad a los gobiernos estatales y municipales.

A pesar del aumento en gasto en "seguridad", el número de homicidios dolosos pasó de 8,867 en 2007 a 27,199 en 2011 (INEGI). Estos datos no incluyen los desaparecidos, que podrían ser 25 mil en el sexenio pasado (Washington Post). Son cifras dramáticas que hablan de la crudeza de una guerra que estamos perdiendo. No sólo han aumentado los muertos sino que el consumo de drogas ilegales pasó de 0.8 por ciento de la población en 2002 a 1.5 por ciento en 2010 (Encuesta Nacional de Adicciones).

Quizá no deba sorprendernos que el esfuerzo y el presupuesto en seguridad no sólo no hayan tenido éxito sino que hayan coincidido con un período de aumento en los homicidios y el consumo de drogas. La estrategia fallida no supo distinguir entre los crímenes realmente importantes, los que tienen víctimas, y los que son un problema de salud pública que debería tratarse de otro modo. Imagínese usted lo mucho que se habría logrado si en lugar de desperdiciar cientos de miles de millones de pesos en seis años en una guerra sin posibilidades de éxito hubiéramos dedicado ese dinero a tratar el problema de salud pública que representa el consumo de droga.

Tener metas claras es importante. Habrá que ver ahora si el gobierno de Peña Nieto puede aterrizar sus metas y realmente disminuir los delitos que más agravian a la sociedad. El reto de eficacia no es fácil. Pero es más fácil cumplirlo si sabemos quién es el enemigo y por qué estamos luchando.



ARRAIGO Y TESTIGOS

El nuevo procurador general de la república, Jesús Murillo Karam, está buscando eliminar la figura del arraigo y el uso de testigos comprados y de oídas. Si lo logra, México habrá tenido un avance importante en el propósito de detener a los criminales en vez de seguir llenando las cárceles con chivos expiatorios.

Las grillas de Felipe

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

A Felipe Calderón le sobra tiempo para grillar. Trae una intensa agenda social y partidista, advierten sus adversarios maderistas.

Pudimos confirmar que el ex presidente cena con senadores afines y ex colaboradores cercanos. “Es la banda de toda la vida, un encuentro de amigos”, nos aseguran.

El lugar lo mantuvieron en estricta reserva. Por allí se ha dicho que en casa del ex mandatario. No hubo modo de averiguarlo.

La primicia la dio ayer en este diario el columnista Enrique Aranda.

En la lista de invitados están Ernesto Cordero, Javier Lozano, Francisco Domínguez, Jorge Luis Lavalle, Roberto Gil, el diputado Max Cortázar, la ex vocera de Felipe, Alejandra Sota, y Alejandro Caso, portavoz del PAN en la Cámara alta, entre otros.

■En el campo de enfrente, el maderista, hay mucha suspicacia. Están convencidos y molestos por las “grillas internas” de Felipe.

Nos aseguran que el ex presidente ya se dio el tempo de hablar hasta con Javier Corral, el panista más perredista, “dizque” para limar asperezas.

A Alejandra Sota, por cierto, la tienen bajo sospecha. La acusan de haber filtrado a medios electrónicos grabaciones en contra de legisladores afines al jefe nacional.

“Calderón la dejó bien cobijada en la empresa editorial de una televisora”, aseguran las voces cercanas al jefe nacional.

■Gustavo Madero, por cierto, cumplió años ayer. Tuvo una pequeña comida en la sede del CEN, avenida Coyoacán, con su equipo.

Asistieron Cecilia Romero, secretaria general, Eduardo Aguilar, los ex diputados García Portillo, Carlos Alberto Pérez Cuevas, Raúl Reynoso, vocero, y Gloria Muñoz.

■No hay acuerdo todavía para el Presupuesto de Egresos de la Federación.

El PAN se opone a que se le quiten 15 mil 210 millones de pesos a obra de infraestructura; nueve mil 956 millones a Educación, y que haya “disminuciones importantes” en programas de seguridad. Lo dijo el coordinador de la bancada azul en San Lázaro, Luis Alberto Villarreal.

Eso sí, dejó clarísimo que su grupo parlamentario dará su respaldo a la lucha de Peña Nieto contra el crimen organizado. “No podemos bajar la guardia”, recalcó.

■Una fuente panista aseguró que Acción Nacional negocia dos mil millones de pesos adicionales para estados donde es gobierno. Pronto veremos si lo logran.

La intención es sacar el presupuesto el jueves. Pero no es fecha fatal. Por ser un año de elección presidencial, las negociaciones se pueden alargar hasta el 31 de diciembre.

El perredista Silvano Aureoles dijo, sin embargo, que no cree que sea necesario ir hasta esas fechas.

■Fernando Belaunzarán salió ayer muy sonriente de la reunión de la Junta de Coordinación Política de la Cámara baja. No era para menos. El órgano de gobierno en San Lázaro autorizó el punto de acuerdo que el diputado del PRD propuso para que, a partir de mayo, se realicen foros púbicos para discutir la legalización de la mariguana.

■Otro que brincaba de gusto es Mauricio Farah. Ayer se hizo el anuncio de que será propuesto al pleno para ocupar la secretaría general de la Cámara de Diputados. Requiere de dos tercios de los votos. Lo respaldan todos los grupos parlamentarios. No tiene el menor problema. Su nombramiento ya está planchado.

A Farah lo conocemos desde que era visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos cuando el titular de ese organismo era el doctor José Luis Soberanes. Allí se distinguió por su lucha en favor de los migrantes. El respeto que se ganó lo llevó a ser defensor de la audiencia de Canal 11. Hasta ayer era secretario general del IFAI, cargo en el que duró un año siete meses.

■La elección de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre como presidente del PRI-DF es un triunfo del ex jefe de Gobierno Marcelo Ebrard y una prueba más de que, para el tricolor nacional, la Ciudad de México no tiene mayor importancia.

El triunfo del hijo del Rey de la Basura fue aplastante: mil 150 votos contra 150 de la formula más cercana. Andaban lejos sus adversarios. Ni diez votos por delegación. A su rival más enconado, Juan Carlos Vázquez, lo “obligaron” a bajarse de la contienda. Señalan al PRI nacional.

Es un secreto a voces que Gutiérrez hizo alianza con Marcelo. Fue cuña del grupo de la ex senadora María de los Ángeles Moreno. Sus aliados son los que protagonizaron el episodio que terminó con la priista Rosario Guerra en el hospital y fuera del PRI. No es precisamente la cara más conveniente para iniciar la reconquista de la Ciudad de México.

Cien millones de años de árbol navideño

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Si puso árbol de Navidad natural, recuerde: el genoma de las coníferas ha permanecido igual desde hace unos 100 millones de años. Esto significa que sobrevivieron a la extinción masiva de hace 65 millones de años, la que acabó con los dinosaurios y fue causada por un impacto de gran masa en las cercanías del actual Yucatán. Dejó un cráter de 180 kilómetros de diámetro, con su mitad hoy cubierta de sedimentos marinos y aguas someras, y otra bajo el suelo de Yucatán. Ese cráter de impacto fue descubierto por ingenieros de Pemex que buscaban yacimientos de petróleo. Los mayas anduvieron atrasados en su predicción del fin del mundo.

Un estudio publicado en el último número de BMC Biology por investigadores de la Universidad Laval, Canadá, y del Servicio Forestal Canadiense, revela que el genoma de las coníferas, como el pino, el abeto y otras, ha permanecido igual desde los tiempos en que los primeros mamíferos, minúsculos, sobrevivieron a la catástrofe “maya” de Chicxulub. Los humanos que cuelguen esferas al árbol navideño tienen escasos 200 mil años como especie y su genoma ha sufrido un alto número de mutaciones, lo cual hace posible seguir la línea de nuestros antepasados.

El equipo canadiense, supervisado por Jean Bousquet, “llegó a esa conclusión luego de analizar el genoma de coníferas y compararlo con el de plantas de flor (o angiospermas). Ambos grupos de plantas comparten el mismo ancestro común, pero divergieron hace unos 300 millones de años”.

El equipo observó que el genoma de las coníferas ha permanecido sorpresivamente estable por al menos 100 millones de años, “mientras que las plantas de flor han tenido grandes cambios en ese mismo período”, lo cual es fácil de ver en la enorme variedad que va de la violeta y el tulipán a los enormes sabinos. “Esto no significa que no haya habido modificaciones a menor escala, como mutaciones genéticas”, señala Bousquet. “Sin embargo, la macroestructura del genoma en las coníferas ha permanecido notoriamente estable a través de las épocas”.

Por ese motivo solo hay unas 600 especies de coníferas, pero 400 mil de plantas de flor. Y por lo mismo hay árboles de navidad muy bellos y otros mechudos que parecen el Tío Cosa.

AVIADORES en MILENIO. Me acabo de enterar de que al colaborador de MILENIO, Epigmenio Ibarra, le pagan artículo NO enviado. Exijo lo mismo, pues a mí no me pagan si no escribo.

diciembre 11, 2012

'Maduro' por Paco Calderón


La leyenda inmortal

Rafael Cardona (@cardonarafael)
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

La pregunta de hoy es tan simple como imposible de responder: si todos los detenidos eran inocentes, como dijo la justicia, ¿dónde están entonces los culpables?

La discusión o al menos el análisis en torno de la culpabilidad de quienes a la postre y como era previsible fueron liberados hasta con disculpas de por medio (lo cual se justifica si eran inocentes), nos ha dejado ayunos de otro análisis: las razones reales de la protesta.

Los manifestantes (incluidos entre ellos los vándalos y los anarquistas, aunque éstos se hayan desvanecido en el infinito) querían protestar por la toma de posesión del Presidente de la República cuya ilegalidad en el cargo es una invocación, no una evidencia.

La rebeldía y el coraje, la rabia y la furia no serían entonces, en todo caso, nada más en contra del presidente Peña, sino también contra los órganos electorales, los tribunales, los partidos políticos, las embajadas y los grupos representativos de gremios, oficios e industrias; es decir, todo aquel ajeno a la protesta por la imposición vendría resultando cómplice de esa especia pastosa conocida como “la compra de la presidencia”.

En esas condiciones la notoria disparidad entre quienes se manifiestan en contra y quienes de manera normal siguen su vida bajo el nuevo gobierno es notoria. Peña llegó al cargo, obviamente, con una mayoría electoral de tres millones de votos.

—Los compró, dicen sus adversarios, lo cual jamás pudo ser comprobado.

Pero sí está probado el número de personas dispuestas a seguir la vida en este país bajo las actuales condiciones institucionales. Son más los conformes y menos los inconformes. Así hayan sido más quienes en conjunto (como sucede en toda democracia) votaron por otras opciones.

Por eso es muy importante exigirles a las autoridades de todos los niveles el compromiso de poner las cosas verdaderamente en claro. La pregunta de hoy es tan simple como imposible de responder: si todos los detenidos eran inocentes, como dijo la justicia, ¿dónde están entonces los culpables?

Los fabricantes de explicaciones han diseminado su teoría. Y su acusación: los verdaderos vándalos, los enmascarados, equipados y adiestrados se ocultaron tras los hechos debido a la protección de su paternidad clandestina: el propio PRI; perverso hasta para eso y más, los habría enviado a sembrar el caos para desacreditar la protesta social legítima, pacífica, constructiva y democrática. Los comandos del mal se prodigaron en el vandalismo para construir una imagen y hacer creer en el vandalismo ajeno.

No desearás el vándalo de tu prójimo, podrían decir.

Pero la pregunta sigue siendo válida: infiltrados o no, los enmascarados incendiarios no actuaban en un territorio propio. Los estaba vigilando la policía de la ciudad de México, si bien desarticulada por la ausencia de Manuel Mondragón y la impericia de la operación en esos momentos de cambio de guardia.

Como sea, una vez más las cosas fuera de control se quedan fuera de comprensión. Nadie sabe nada o quien lo sabe no lo explica. Sólo quedan entonces la sospecha, la desinformación y la vulnerabilidad del Estado frente a vándalos armados o frente a la dispersión siempre condenatoria de las redes sociales.

Y también queda la leyenda inmortal sobre la ilegalidad de los procesos electorales.

Los propagandistas de la causa han desplegado una estrategia de comunicación infalible. Les ha bastado desacreditar a la otra parte, en muchos casos con la colaboración de ésta. La leyenda urbana ha colocado a los buenos de un lado y a los malos (el neo sistema) del otro.

Cada cosa se confirma con su sola existencia o con su sola mención. Es la automática veracidad del diagnóstico redentor.

La represión es el paso automático de la ilegalidad. La prudencia es el miedo por cuya existencia se confiesa la culpa.

Bienaventurados los manifestantes, pues de ellos será el reino de los cielos. Si la justicia los libera por presión política, se demuestra su inocencia (y la de futuros manifestantes); si los mantiene encerrados, entonces se prueban los motivos de la inconformidad (la condición represora) y se convoca a una nueva manifestación con más elementos y consignas.

Los mecanismos de comunicación social de la izquierda y sus afines terminan siempre por sembrar su verdad y, en no pocas ocasiones, con ellos acaban escribiendo la historia.

Y desde su cómoda situación, alguien se dobla de risa.

Persuasión

María Amparo Casar
Reforma

Como candidato y como gobernante -en campaña y en gobierno- una de las principales virtudes y herramientas del político es la capacidad de persuasión. La capacidad de inducir, de incitar, de mover a quien se tiene que mover para hacer algo, para cambiar de lógica y de comportamiento.

En campaña el sujeto de la persuasión es el elector. Peña Nieto persuadió a más de 19 millones de electores de votar por él y llegó a la Presidencia. Pero en su calidad de gobernante los sujetos y las materias de la persuasión cambian. Ya no son los electores. Ya no opera el principio de un ciudadano, un voto.

Si en campaña y a la hora de votar mi voluntad vale igual que la del empresario más poderoso del mundo, que la del líder sindical, la del dirigente de un partido o la del cabecilla de los ambulantes, esto no es cierto una vez en el gobierno.

Gobernar es otra cosa. En la decisión de una nueva ley o de una nueva política pública las voluntades ya no valen lo mismo. Si yo me opongo a una reforma fiscal o apoyo una reforma energética, da más o menos lo mismo. Pero si a ellas se oponen una fracción parlamentaria, una asociación de empresarios o el sindicato petrolero, el Presidente está en problemas.

Gobernar es otra cosa. Las promesas no pueden cumplirse con pura voluntad. La intención de un Presidente no se convierte en decisión por el solo acto de así desearlo o de así instruirlo. Cuando se gobierna la pura determinación no alcanza. Lo digo porque en entrevista para el periódico Reforma (Roberto Zamarripa, 7/12/12) Peña Nieto declara de manera contundente su intención de introducir la competencia en mercados monopólicos o semi-monopólicos como el petróleo y las telecomunicaciones. Ahí declara: "es un compromiso ... estoy decidido a que así sea, porque estoy convencido de que la competencia es buena, es positiva para la sociedad mexicana".

Podemos creerle pero cuando se llega al poder las condiciones están dadas: un cúmulo de problemas heredados, un marco constitucional que le otorga más o menos facultades, un cierto reparto del poder político formal, una distribución del poder económico que limita el poder real y que definen ciertas condiciones sociales.

A Calderón le alcanzaron la convicción, la voluntad, la inteligencia, la fuerza y las facultades para liquidar a la Compañía de Luz y Fuerza. Era una acción dentro de su esfera de acción. Pero no le alcanzaron para la reforma fiscal, la energética o la de telecomunicaciones.

Para que a Peña Nieto no le pase lo mismo tiene que persuadir a los poderes formales y a los poderes reales de que lo que él quiere hacer es lo correcto, lo conveniente o, como él dice, "lo bueno o lo positivo para la sociedad". Tiene que lograr que los que tienen una parcela de poder -muchas veces mayor a la suya- se alineen con su diagnóstico y sus soluciones. Tiene que persuadir a "quienes importan" de que las soluciones que propone son aceptables y operables. Y pocas cosas más difíciles porque cuando de reformas de gran calado se trata, se pagan costos presentes por un futuro incierto; porque cuando de afectar intereses se trata, los afectados amenazan con movilizar sus recursos en contra de la decisión que los fastidia.

Poco puede hacer un Presidente sin el acompañamiento de la clase política pero también de la clase dominante que tiene forma de desplegar sus intereses particulares y para quienes en el vocabulario no figura el interés general.

Prácticamente no hay promesa que un Presidente pueda cumplir si no tiene el acompañamiento de "alguien más" y para tener ese acompañamiento la persuasión es el arma más poderosa.

¿A quién convencer? Primero a sus colaboradores. Vivimos en la ficción de que los secretarios de Estado son sus empleados y no tienen más opción que obedecer. Pero no es así de sencillo. Es cierto que sobre ellos pende el arma de la remoción pero también que ellos tienen más información y el Presidente menos tiempo de cuidar los detalles de una política pública por él ordenada.

Tiene que convencer a quienes comparten con él el poder formal. Si no forma mayoría en el Congreso, muchos de sus compromisos se irán a pique. Tiene que convencer a los inversionistas de entrar en una aventura conjunta para la prosperidad. Tiene que convencer a los intereses particulares que es mejor transitar por la ruta de la negociación que por la del enfrentamiento; que convencerlos es mejor que vencerlos. De paso, no sobra -aunque gobernantes anteriores hayan pecado del exceso de buscar el aplauso público-, tiene que convencer a la población sobre el rumbo del gobierno.

En los próximos años, del tamaño de la persuasión será el tamaño de las reformas.

Endémica cultura de la ilegalidad

José Antonio Crespo
cres5501@hotmail.com
Profesor del CIDE
El Universal

Los desórdenes del 1 de diciembre reflejan varias de las enormes deficiencias del país en materia de justicia y legalidad. Pueden hacerse, al menos, las siguientes reflexiones:

1) Nuestras policías (de cualquier nivel) no han aprendido la diferencia entre aplicar la fuerza pública y abusar de ella con detenciones arbitrarias, excesos y violaciones a los derechos de los detenidos. Además, dichos abusos están enmarcados en la ineficacia; la mayoría de los vándalos quedaron libres en tanto que muchos manifestantes pacíficos (o incluso personas ajenas a la protesta) fueron retenidos. Y en materia de impartición de justicia, prevalece el desorden, el descuido con las evidencias y testimonios, la fabricación de pruebas y la indiferencia hacia la presunción de inocencia. Pero eso no es imputable sólo a gobiernos de un partido, sino que tales vicios cruzan a gobiernos y jurisdicciones de todos los colores.

2) Por razones históricas, buena parte de la población asocia en automático el uso legítimo de la fuerza pública con la represión (igual se confunde Estado fuerte con autoritarismo). Hay absoluta desconfianza hacia la ley y la justicia, lo que se traduce en una cultura de la ilegalidad, en que se permite desconocer leyes que se consideren injustas (una apreciación subjetiva) e incluso aplicar la justicia por propia mano. Con lo cual se genera un círculo vicioso que favorece la acción por fuera de la legalidad y los excesos de la autoridad. Ahora los inconformes, en lugar de exigir la correcta aplicación de la norma sobre alteración de la paz piden que deje de ser delito, lo cual permitiría que futuras protestas deriven en violencia y daños a la propiedad ajena de manera impune. Nos gusta dar bandazos, de un extremo al otro.

Ola de vandalismo. 3) Pero no sólo son ciudadanos los que identifican aplicación de la ley con represión; también los gobiernos suelen hacer esta falsa asociación (el “síndrome de 68”, le llaman muchos). En Atenco I, cuando los manifestantes recurrieron al secuestro y amenaza a funcionarios públicos, el gobierno de Vicente Fox cedió aludiendo a que no incurriría en represión, pues ello pondría en riesgo la estabilidad y la paz social. Pero en Atenco II, al aplicar la fuerza pública (a solicitud de un gobierno municipal del PRD) se incurrió en excesos y abusos contra los manifestantes. Lo paradójico es que un gobierno priísta (Estado de México) sí aplicó sanciones y remociones de algunos de los agentes y jefes abusivos, en tanto que un gobierno panista (el federal) repartió felicitaciones y promociones por idénticas razones. En la capital hay frecuentes movilizaciones que afectan derechos de terceros e incluyen actos violentos sin que las autoridades hagan nada para no incurrir en “represión”, mandando el mensaje de que se puede caer en vandalización sin consecuencias. Y cuando se cruza un límite y se aplica la fuerza pública, viene la queja de que “se criminaliza la protesta social” (aunque en efecto se hayan cometido delitos).

4) En el caso de la izquierda extremista la tentación de la violencia es recurrente, no sólo por los orígenes históricos (marxismo-revolucionario), sino por el discurso político que prevalece en ella. Algunos intelectuales obradoristas extraen la conclusión de que por la vía democrática institucional no se podrá llegar a nada. Eso, a partir de las premisas que maneja Andrés Manuel López Obrador sobre el absoluto control institucional de las mafia del poder. Por ejemplo, Víctor Toledo escribió: “Hoy resulta ya inservible todo el modelo de democracia construido en las últimas dos décadas por los partidos de la derecha, el centro y la izquierda (…) Si el juego no ha sido limpio, si otros jugadores y los árbitros nos hacen trampas, es muy sencillo: cambiemos de juego” (La Jornada, 24/Ago/12). Y Armando Bartra interpreta la elección presidencial como “Un mensaje de la oligarquía en el sentido de que mientras sean dueños del gran capital, manejen los medios masivos de comunicación, dispongan de los recursos fiscales y otros dineros, tengan encorraladas a las clientelas corporativas y controlen las instituciones comiciales… la izquierda no accederá a la Presidencia de la República por la vía electoral” (La Jornada, 26/Ago/12). Hace bien López Obrador en insistir en la vía pacífica, pero eso resulta un contrasentido lógico de su discurso político que muchos no terminan por comprender.

Estamos, pues, en pañales en materia de respeto a los derechos humanos y debido proceso, construcción de un Estado de derecho y una cultura de la legalidad, sin todo lo cual no hay democracia posible.

PAN: la crisis de la derrota

Ivonne Melgar (@IvonneMelgar)
Retrovisor
Excélsior

Hay josefinistas que cuestionan la dureza que ahora muestra el calderonismo, que antes no opuso resistencia al regreso del PRI

De vuelta a la oposición, el PAN deja al descubierto su crisis de liderazgo, pugnas internas y heridas sin asomo de cicatrización.

Los hechos están ahí: Felipe Calderón se fue de Los Pinos sin una despedida de reconocimiento por parte de los blanquiazules.

Por el contrario, después del castigo ciudadano del 1 de julio en las urnas, el ex Presidente no pudo hacerse del timón del partido para conducir su refundación, relanzamiento o mero examen diagnóstico.

Y aun cuando en San Lázaro, diputados y senadores lo escoltaron con vallas y consignas el sábado anterior, durante la ceremonia de protesta de Enrique Peña Nieto, el cierre sexenal se dio sin reivindicaciones públicas para Calderón.

En el adiós al poder, la dirigencia de Acción Nacional sólo difundió un comunicado en el que exaltaba lo hecho en 12 años por sus dos gobiernos, colocando a Calderón y al ex presidente Vicente Fox en el mismo corte de caja.

Esto no significa que el presidente del partido, Gustavo A. Madero las tenga todas consigo. Sin embargo, debe subrayarse la capacidad que mostró para mantenerse al frente del PAN, pese al veto que tenía de Los Pinos.

El hecho es que el ex senador sobrevivió al calderonismo, cuando gobernaba, porque hizo alianzas con El Yunque, gobernadores, gente como Santiago Creel y con afines a la ex candidata Josefina Vázquez Mota.

De manera que mientras no se da el relevo de la dirigencia, programado en diciembre de 2013, Madero será el interlocutor natural del gobierno de Peña y del PRI.

Esta representatividad se ha concretado en la Cámara de Diputados, donde el coordinador de los panistas, Luis Alberto Villarreal García, actúa en mancuerna con la presidencia blanquiazul: sucedió con las reformas laboral y de la administración pública.

Lo mismo pasó con el Acuerdo por México, cuya firma promovieron en San Lázaro, llamando incluso al PRD a hacer lo propio.

Pero no deja de ser significativa la rebeldía de 17 diputados, que el 22 de noviembre ejercieron el voto de conciencia bajo el argumento de que la reestructuración gubernamental de Peña no les convencía.

Dos legisladores hicieron públicas sus razones. Rubén Camarillo expuso en tribuna: “Regresarle a la Secretaría de Gobernación la posibilidad de ejercer el control político a través de la ley del garrote, es profundamente regresivo”.

La diputada Mariana Dunyaska García Rojas difundió un comunicado en el que explicó que su voto en contra era por “considerar que se viola la Constitución flagrantemente al darle un tratamiento de iniciativa exprés, de microondas y mega preferente”.

Sin despojarse de los reflejos del alineamiento disciplinado que el gobierno calderonista reclamaba, Madero y Villarreal García reaccionaron con molestia.

En la encerrona de la bancada del viernes antepasado, hubo regaño por el voto diferenciado. Y, este lunes, en el CEN del PAN, se le reclamó a Camarillo el andar azuzando a sus compañeros.

El disgusto de Madero revela que, en las prisas por acreditar su interlocución ante Peña Nieto, aún no se realiza —ni siquiera con los legisladores— una consulta interna que derive en un consenso mínimo sobre los alcances de la alianza con el gobierno priista.

A pesar de este déficit, la apuesta negociadora de Madero le lleva ventaja a la ruta de confrontación que tomó Ernesto Cordero en el Senado, donde este jueves desató el enojo del PRI por la forma en que se condujo en su rol de presidente de esa Cámara.

Si bien, el jefe de los calderonistas actuó con el apoyo del PRD para ganar terreno frente al nuevo gobierno —al condicionar la designación de dos mandos del Sistema Nacional de Seguridad al aval de los senadores—, en la práctica reventó la sesión.

Afirman los calderonistas que Cordero sólo buscaba defender la fuerza de la oposición y garantizar lo pactado con el coordinador de los senadores priistas, Emilio Gamboa, y su par perredista Miguel Barbosa. Pero, según esa versión, el acuerdo no contó con el visto bueno de la Secretaría de Gobernación.

Las buenas intenciones del ex secretario de Hacienda, sin embargo, se habrían opacado ante las imágenes de una sesión caótica, las cuales favorecen a quienes piensan que Madero debería quitarle la coordinación en el Senado, como su antecesor César Nava lo hizo un día con Creel, al ejercer una facultad de la presidencia del partido.

La postura de los calderonistas en el PAN y frente al gobierno se complica aún más ante la reaparición de Vázquez Mota, cuya presencia en el acto de Peña en Palacio Nacional abona en la apuesta conciliadora y se convierte en referente para militantes y ciudadanos.

No es un secreto que la ex candidata marcó, después de los comicios, su distancia con Calderón, acreditando así la idea de que la dejó sola en su campaña.

Por eso, en este reacomodo de los blanquiazules, hay josefinistas que cuestionan la dureza que ahora muestra el calderonismo, que antes no opuso resistencia al regreso del PRI.

Extraviados, los panistas no terminan de digerir la derrota.

El asunto va más allá de la vida partidista. Se trata de un atorón doméstico que podría convertirse en freno de la estrategia de negociación que el gobierno de Peña pretende construir.

“Barbarie”, la llamó Ebrard

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

El mismo error una y otra vez: no aprehender en plena flagrancia a quien comete delitos ante cámaras, autoridades y espectadores. Ordenar que los policías no respondan a quienes se acercan lo suficiente para darles de palos en las piernas por debajo del escudo, les arrojan vigas a la cabeza, piedras, bombas molotov, rejas metálicas de contención, y luego, cuando ya los policías tienen la olla de presión a todo vapor, soltarlos como perros cuchiliados a detener a sus agresores. Y caen sobre quien esté a la mano con toda la furia que sus jefes los hicieron tragarse.

¿No hay un manual de instrucciones donde eso esté marcado en rojo como el peor error al contener una turba que destruye todo cuanto hay a su paso? Hoteles, bancos, cafeterías, cajeros, paraderos… todo.

El pillaje del 1 de diciembre fue calificado ese día por el aún jefe de Gobierno perredista, Marcelo Ebrard, como “actos de barbarie”. Eso fue, vimos a “los muchachos” atacar policías inmóviles con cuanto llevaban ya preparado, dirigir sopletes contra los escudos de plástico. También hubo corretizas donde los policías caían sobre el que pudieran no sobre el que la debía. ¿No es eso un asunto elemental de entrenamiento?: Al que te está golpeando lo detienes ya, de inmediato.

Hay un nuevo México donde los excesos están a cargo de los manifestantes, armados de objetos que no se encuentran al azar en las calles: se llevan, como los petardos y sus tubos-lanzaderas; se preparan, como las bombas molotov con su gasolina y su mecha… y no olvidar el encendedor.

El diario La Jornada filtra la peor vileza: “En qué medida el actuar de los grupos violentos pudo haber sido inducido desde algún ámbito del poder público…”. ¡Bravo!!! No afirma, no miente, nomás desliza: todo se pudo cocinar desde el poder... Peña Nieto quizá pagó los disturbios... ¿Para qué? Pregúntele a Carmen Lira, la Elba Esther de La Jornada y experta en teología bizantina. O al que perdió un ojo... al servicio del poder, insidia La Jornada.

Nunca había leído una porquería mayor.

Quienes claman al cielo porque volvió el PRI autoritario no conocieron al PRI autoritario que jamás aceptó una derrota, como hace ahora su mejor representante, el autoproclamado (y desde Televisa) Apóstol Andrés Manuel López Obrador.

Pero debemos agradecerle que se lleve a Morena la bazofia.

Novedad: Política y delito y delirio. Historia de 3 secuestros, de José Woldenberg, Cal y Arena: un abismo, una historia siniestra. Siniestra en ambos sentidos.

diciembre 07, 2012

La “izquierda personalísima” de López Obrador

Jorge Camil
El Universal

El 15 de julio pasado, en un editorial titulado “Obrador es un lastre”, el diario español El País se preguntó si el líder de una “izquierda personalísima”, con dos elecciones presidenciales perdidas y afectado de “victimismo conspiratorio”, es el adecuado para una izquierda moderna que tiene otras opciones en Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera. El sábado pasado, vándalos emboscados tras el rechazo del tabasqueño al nuevo Presidente se lanzaron a destruir la ciudad. Con tubos, palos, piedras y bombas molotov destruyeron hoteles, monumentos y comercios en el Centro Histórico. Pretendían “reventar” la toma de posesión de Peña Nieto, que en ese momento presentaba a la nación su propuesta para un México incluyente.

Tras su derrota en 2012 algunos pensaron que López Obrador reclamaría de nuevo la “presidencia legítima”, que asumió cuando nos vendió el fraude electoral de Felipe Calderón en 2006. Su prueba de ese “primer fraude” fue la misma de hoy: la siniestra mano negra de los poderes fácticos. Hubo movilizaciones de incondicionales enardecidos que prometían incendiar la ciudad de México. Y al final, los rencorosos calificativos de “espurio” y “pelele”, con los que persiguió a Felipe Calderón todo el sexenio.

El día de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, mientras los vándalos continuaban destruyendo la ciudad, López Obrador exigió desde la columna del Ángel de la Independencia, con su retórica violenta y autoritaria, la renuncia “inmediata” de Miguel Ángel Osorio Chong, nuevo secretario de Gobernación. Ricardo Monreal había gritado desde la tribuna de San Lázaro que las fuerzas del orden acababan de asesinar a un estudiante, al que pronto bautizó como “la primera víctima de Peña Nieto”. ¡Querían un mártir que les durara todo el sexenio!

Hoy el caudillo se refugia en Morena, en vías de convertirse finalmente en su propio partido político, consolidando cada vez más la república imaginaria donde se mueve rodeado de incondicionales, donde es juez y parte de sus propias causas y con sus propias reglas; una república de tintes religiosos, que promete vivir sin “lacras de la política”.

Ahí esperará el 2018. Y ahí se dará a la tarea de forjar al “hombre nuevo lopezobradorista”, como aquél prometido por el nacional socialismo alemán. Solo que el suyo estará vacunado contra el “individualismo, oportunismo, nepotismo, amiguismo, influyentismo, sectarismo y clientelismo”.

José Agustín Ortiz Pinchetti, designado secretario de Trabajo en el “gobierno legítimo” en 2006, reveló recientemente el propósito de Morena (http://bit.ly/V7NgHC). Apoyándose en una cita de Lorenzo Meyer dijo que se trató de un movimiento cuyo objetivo de largo plazo era tan ambicioso como difícil (y yo añadiría amenazante para la democracia): “modificar de raíz la cultura política de las mayorías”. Una ambición que han albergado otros líderes autoritarios.

En la izquierda personalísima de López Obrador no hay lugar para titubeos. Exige una entrega total. Algunos se rehúsan a seguirlo, sin la certeza de que Morena será algo más que una entelequia en la mente del tabasqueño.

En una entrevista reciente con Jorge Ramos de Univisión declaró que esta vez no reclamará la “presidencia legítima”. Con desacostumbrada humildad se describió como un dirigente social: “eso es lo que soy… sencillamente". Yo le recomendaría que se anime, que es mucho más que eso: es un agente provocador y un temible desestabilizador social.

Graco Ramírez, moderno gobernador perredista de Morelos, puso el dedo en la llaga, advirtió que López Obrador pasará a la historia como “el gran divisor” de la izquierda. El caudillo ha prometido que de ganar algún día la presidencia residiría en Palacio Nacional, como Juárez. Le seduce la figura del Benemérito, aunque es demasiado arrogante para asimilar las bondades democráticas del respeto al derecho ajeno…

México: ¿Un paso adelante?

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

El acuerdo nacional de 95 puntos firmado por los tres partidos políticos más grandes de México puede tener un impacto positivo en ese país, y podría darle una lección de civilidad al Congreso de Estados Unidos y a varios países latinoamericanos.

El Pacto por México, tal como se denomina el acuerdo político, fue firmado el 2 de diciembre por el nuevo Presidente mexicano Enrique Peña Nieto y los líderes de los dos partidos de Oposición más grandes del país. Muchos lo describen como el acuerdo más ambicioso jamás firmado por líderes políticos mexicanos para modernizar el país y volverlo más competitivo.

Entre otras cosas, el Pacto por México se compromete a la creación de sistemas de seguridad social y de salud universales, y la implementación de una reforma educativa que incluya la evaluación de los docentes. También plantea reformas energéticas, un compromiso de aumentar el presupuesto de ciencia y tecnología en el 1 por ciento del PBI del país, y convoca a llamar a licitaciones para dos nuevas cadenas de televisión, así como medidas anti-monopólicas para crear una mayor competencia en la industria de las telecomunicaciones.

Algunas de las propuestas del Pacto por México, tales como las reformas educativa y de telecomunicaciones, serán presentadas ante el Congreso antes del 15 de diciembre, indican los firmantes. Otras serán sometidas al Congreso en el curso de los próximos dos años, aseguran.

Aunque muchos aplauden el Pacto por México como un acuerdo histórico, los escépticos señalan que muchas de sus cláusulas son vagas declaraciones de buenas intenciones que no serán fáciles para una aprobación en el Congreso. El problema estará en los detalles, opinan los menos optimistas.

Además, los escépticos ven el Pacto por México como "un pacto de cúpulas", que no pasó por un proceso de aprobación formal dentro de cada partido, y que por lo tanto, no compromete a todos los legisladores de los tres partidos firmantes.

El Pacto por México fue firmado por Peña Nieto, la presidenta del Partido Institucional Revolucionario (PRI) María Cristina Díaz; el presidente del Partido de Acción Nacional (PAN) Gustavo Madero, y el presidente del Partido para la Revolución Democrática (PRD) Jesús Zambrano. Horas después de la ceremonia de la firma, el ala izquierda del PRD denunció que Zambrano había firmado el pacto sin la aprobación de su partido.

Sin embargo, existe un consenso bastante amplio de que el Pacto por México es algo nuevo en la política mexicana. El País sufre una parálisis política desde hace varias décadas porque los partidos no lograban ponerse de acuerdo en cómo destrabar las reformas energética, fiscal, y educativa en el Congreso. El día después de que se firmó el pacto, el mercado de valores de México aumentó en un 1.2 por ciento pese a la baja registrada en el mercado de valores de Nueva York.

Jeffrey Davidow, ex jefe de la oficina de asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado quien también fue Embajador en México durante la Administración Clinton, me dijo que "aunque es apenas un punto de partida, el Pacto por México es un documento impresionante".

El acuerdo nacional "revela un nivel de consenso político que en general no ha existido en México durante los últimos años", dijo. "Lamentablemente, en Estados Unidos, que también enfrenta la necesidad de lidiar con problemas estructurales importantes, no vemos ningún indicio de esa clase de cooperación y madurez", agregó Davidow.


Mi opinión: Estoy de acuerdo. Aunque no es para nada seguro que el Pacto por México vaya a producir resultados concretos, -las peleas sobre los detalles pueden malograr toda la iniciativa a la hora de discutirse en el Congreso- es un avance importante para un País, cuyo Congreso dividido no ha permitido sacar adelante reformas fundamentales.

Aunque por ahora el Pacto por México no sea más que un papel, en una democracia tan vibrante como la de México, donde los medios no son tímidos a la hora de exigirles a los políticos que cumplan sus promesas, el documento será un instrumento de presión para que los políticos cumplan su palabra.

Tal vez más importante aún, el Pacto por México le dará a Peña Nieto un escudo para protegerse contra los poderosos sindicatos y monopolios empresariales que en muchos casos tienen estrechos vínculos con su propio partido. Podría permitirle a Peña Nieto -si es que se anima- a ejecutar reformas importantes y decirle a los intereses especiales: "No puedo hacer nada al respecto, porque esto lo acordaron los tres partidos".

Eso, por sí mismo, convierte el Pacto por México en un instrumento potencialmente valioso que podría impulsar el avance de México. Y también podría servir de ejemplo para Estados Unidos en momentos en que su Congreso no logra consolidar una fórmula para evitar un abismo fiscal el 31 de diciembre; y para varios países latinoamericanos en que el Gobierno y la Oposición ni se hablan.

Josefina con Peña

Ana Paula Ordorica
Brújula
Excélsior

Dijo que será vigilante de que se cumplan las promesas de campaña y los anuncios que dio a conocer ese día el Presidente

Cuando entró Josefina a Palacio Nacional el sábado 1 de diciembre, los ojos de los mil 500 invitados voltearon a verla.

Cuestionada sobre la razón que la llevó a decidir estar presente en el discurso de toma de protesta de Enrique Peña Nieto, su contrincante en la elección presidencial, Josefina nos respondió, a mi compañero de Frente al país, Pablo Hiriart, y a mí, que nunca tuvo duda de estar ahí.

Su decisión fue para mostrar que acepta las reglas del juego de la democracia. Reglas que utilizó antes, durante y después de la campaña. Algo que quien quedó en segundo lugar de la contienda, Andrés Manuel López Obrador, no ha hecho.

AMLO ha jugado bajo las reglas de la democracia, antes y durante la campaña presidencial… a veces. Después de la noche del 6 de julio, su postura ha sido la denuncia de una campaña fraudulenta por la compra de votos y la movilización en las calles.

El sábado 1 de diciembre no fue la excepción. Desde el Ángel de la Independencia repitió el mismo mantra de cada elección que ha perdido: la mafia nos robó el poder.

Con ese antecedente y ante un escenario político que nos tiene a los mexicanos prácticamente divididos en tres, la postura demócrata de Josefina Vázquez Mota es importantísima.

Más aún porque ella misma aclaró que su presencia en Palacio Nacional no representa un cheque en blanco. Josefina dijo que será vigilante de que se cumplan las promesas de campaña y los anuncios que dio a conocer ese día el presidente Enrique Peña Nieto.

“Seré una voz que señale aquello que me preocupe”, dijo Vázquez Mota.

Josefina vuelve a la palestra política porque tiene que responder a los 12 y medio millones de votos que recibió. Doce y medio millones de personas que no supieron prácticamente nada de su candidata tras la elección y hasta este sábado.

La candidata del PAN había estado desaparecida del escenario político. No había acudido ni a eventos de su partido, aun cuando a uno de ellos trascendió que había sido convocada personalmente por quien todavía era primera dama, Margarita Zavala.

¿La razón? Josefina recordó y decidió aplicar una frase que le dijo el ex presidente de gobierno español, Felipe González: de lo más difícil en la política suelen ser los silencios, aun cuando hay momentos en donde los silencios son más fuertes que las palabras. Los silencios contribuyen y suman a construir un escenario más favorable.

“Yo opté por la prudencia; por un silencio activo. No he dejado de trabajar. Mi silencio fue por convicción para contribuir a un escenario de transición institucional. Yo decidí estar en Palacio Nacional; otros en las calles”, nos dijo firmemente Vázquez Mota.

Apostilla: Lo mejor fue una pequeña risa que soltó cuando se le preguntó no por los que la apoyaron ni por los que no votaron por ella, sino por una subcategoría: aquellos que votaron por ella, pero que no la apoyaron en la campaña presidencial.

Algoritmos y censura

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

La programación es una práctica que carece de neutralidad y cuando la llevamos a cabo arrastramos o plasmamos en nuestros códigos nuestras posturas morales. Reafirma esto el polémico Evgeny Morozov, quien recientemente advirtió que los algoritmos se tornan en recursos para aplicar la censura en nombre de lo políticamente correcto (http://t.co/pkHCe1iv).

Para Morozov, a pesar de que Silicon Valley está asentado en la capital mundial de la contracultura, oculta posiciones profundamente conservadoras, se rige por normas caducas que impone a millones de usuarios en el mundo. Y el recurso para hacerlo son los algoritmos, que revestidos de su neutralidad matemática aplican criterios “moralinos” de lo que es aceptable y lo que no lo es.

Menciona que a principios de septiembre, The New Yorker encontró su página de Facebook bloqueada porque supuestamente había violado las reglas del sitio. El delito fue haber publicado una caricatura de Adán y Eva en el jardín del edén, en donde aparecían los senos desnudos de Eva y ese “error” fue suficiente para violentar la decencia que quiere instaurar Facebook en su república digital.

Muchas empresas trabajan de la mano de Impermium (http://impermium.com), de Silicon Valley, quien actúa como una policía eficaz en los sitios al eliminar comentarios no deseados de los lectores. Sus algoritmos identifican cualquier tipo de contenido nocivo (violencia, racismo, discurso de odio...) y permite a los propietarios del sitio suprimirlo en tiempo real y evitar así que llegue a los lectores.

El artículo de Morozov no tiene desperdicio y lleva a preguntarnos si los algoritmos nos permiten enriquecer la oferta y la diversidad de información; si multiplican la libertad de expresión o terminan haciendo lo contrario. No es la primera vez en la historia que en nombre de la modernidad eso ha sucedido: Habermas ha mostrado cómo la prensa comercial del siglo XIX terminó con la variedad informativa y de debates generados en el siglo XVIII.

En todo caso, Morozov advierte de la necesidad de estar más atentos al funcionamiento de los algoritmos, de tener una mirada crítica sobre su funcionamiento, de empezar a conformar instancias que permanentemente los sometan a una especie de escrutinio crítico y pedagógico, con el fin de que no sean un recurso para silenciar opiniones o establecer la censura.

diciembre 06, 2012

Otro pacto

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Pues el domingo mismo, al otro día de tomar posesión, el presidente Enrique Peña Nieto firmó con los presidentes de los tres partidos principales un documento llamado Pacto por México

A éste me refiero ahora como otro pacto por la gran cantidad de estos acuerdos iniciados a mediados de los ochenta en nuestro país y que después fueron perdiendo presencia.

Sin embargo, el pacto de este domingo es más cercano al inicial que a la multitud que después continuó, en el sentido de representar un acuerdo al más alto nivel. Para todos los jóvenes que no supieron de aquél Pacto de Solidaridad Económica, o para quienes no son tan jóvenes, pero ya se les olvidó, les comento que se trató de un acuerdo entre lo que entonces se llamaba las “fuerzas vivas” para enfrentar el flagelo de la inflación. Fue un acuerdo muy exitoso, que permitió reducir la inflación rápido y con costos muy bajos. Me parece, todavía, que se trató del mejor programa antinflacionario en la historia reciente del mundo.

Pero ese pacto tuvo como signatarios al presidente de la República rodeado de los dirigentes obreros, empresariales y campesinos. No había partidos políticos, porque no existían como fuerzas reales. Hubo presencia de legisladores, y en ese sentido de partidos, pero era todavía el viejo régimen, y ahí la oposición era inexistente. Vea usted la diferencia son el pacto actual, en donde lo que hubo fueron partidos, no líderes sociales, ni nada parecido. Y he escuchado críticas por ello, pero me parece que no tienen mucho sustento. En una democracia representativa, como la nuestra, los partidos políticos son el instrumento de mediación entre sociedad y gobierno, y en ese papel estuvieron los tres principales partidos, que representan más de 90% de las Cámaras a nivel federal, y me imagino que un porcentaje similar en los Congresos locales. Y el único gobernador que no es miembro de estos partidos es el de Chiapas. El pacto, pues, tiene el respaldo mayoritario, mucho más que mayoritario, de la clase política.

El pacto tiene cinco grandes temas, que a su interior tienen diversos incisos y que suman, al final, 95 compromisos, un poco en el estilo que gusta al ahora presidente desde que fue candidato al gobierno del Estado de México. Asuntos más o menos claros y concisos que pueden medirse. No en todos los casos, pero en general así es.

De los cinco temas, el segundo es específicamente económico, y es el que analizaremos a continuación. El primero es sobre desarrollo social, y también lo comentaremos en este espacio la próxima semana, mientras que los otros tres: seguridad, corrupción y Distrito Federal, espero que podamos comentarlos poco después.

En el segundo apartado, le decía, se ataca el tema del crecimiento económico, empleo y competitividad. Así es su título, y consta de once incisos que van de (1) promover la competencia a (11) realizar una reforma hacendaria, pasando por (2) garantizar acceso a telecomunicaciones, (3) ciencia y tecnología, (4) desarrollo sustentable, (5) reforma energética, (6) minería, (7) banca y crédito, (8) campo, (9) Sur-Sureste y (10) deuda de los estados.

El puro listado es interesante porque es una mezcla de lo viejo y algo de lo nuevo. El campo, la banca, el sureste, que llevan apareciendo varias décadas en los planes de desarrollo, junto con competencia, telecomunicaciones y las reformas energética y hacendaria, que son temas de los últimos tres lustros. Pero a la hora de ver el detalle, es lo nuevo lo que se lleva la mayor parte de espacio (y de compromisos y detalles, por cierto).

En competencia, la idea es fortalecer a la Comisión Federal de Competencia, pero también crear tribunales especializados, tanto en este tema como en telecomunicaciones (algo en lo que hemos insistido mucho en esta columna). En telecomunicaciones, siete apartados: acceso a banda ancha, fortalecimiento de Cofetel, red troncal de telecomunicaciones, agenda digital, competencia en radio y televisión, y también en telefonía y datos y, por si hubiera duda, más sobre competencia en esos cuatro puntos.

En lo energético, otra vez siete incisos: los hidrocarburos seguirán siendo propiedad de la Nación, y Pemex empresa pública. Pero, y aquí viene lo interesante, se propone que haya mucho más exploración y producción, pero también competencia en refinación, petroquímica y transporte. A Pemex se le otorga además carácter de promotor de proveedores y frente al cambio climático, y se afirma que se fortalecerá la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Esta columna vuelve a insistir en que Pemex no tiene remedio, y que la idea de tener competencia es excelente, pero debemos hacerlo desde exploración y producción, para efectivamente multiplicarlos, y no a partir de refinación. Pero un acuerdo de la mayoría de las fuerzas políticas en esta dirección suena bien, y no hay que menospreciar.

Finalmente, la reforma hacendaria, que tiene cinco puntos a su interior: eficiencia recaudatoria, fortalecimiento del federalismo, eficiencia en gasto y transparencia, fortalecimiento financiero del Estado, y una revisión integral a subsidios y regímenes especiales. De todo eso, sólo el último punto tiene sentido, lo demás es lo mismo que recitan año tras año. Pero ese último punto es de la mayor importancia: eliminar el subsidio a combustibles y los regímenes especiales puede dar hasta 500 mil millones de pesos adicionales al gobierno, que es poco menos de 20% de su gasto actual. No es poco.

Ya no pude entrar en los detalles de los otros temas, que como le decía, vienen en todos los planes y programas desde Álvaro Obregón, y nunca se avanza mucho. Pero, la verdad, creo que no tienen mucha importancia frente a estos que acabamos de comentar. En cualquier caso, en cuanto pueda (porque además, ya viene el presupuesto) le comento al respecto. Mientras, en esta mezcla de pasado y futuro, insisto en que tener el apoyo mayoritario de los políticos debe ser causa de optimismo. Todavía moderado, pero optimismo, sin duda.

Los riesgos de la bigamia

Carlos Elizondo Mayer-Serra (@carloselizondom)
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

Tener dos mujeres requiere talento y dinero. El presidente Peña Nieto y el PRI han optado por la bigamia. Han sentado a la mesa a sus dos "esposas", el PAN y el PRD, para ponerse de acuerdo de cómo van a administrar la casa.

El "Pacto por México", que incluye propuestas de los tres principales partidos, dio para una gran foto. Pero una buena parte de lo firmado es una cara lista de buenas intenciones, desde el seguro de desempleo a la inversión en trenes de pasajeros, incluido uno en la Península de Yucatán, puro clientelismo, antes habría que hacer uno en el Bajío. No es claro el alcance de las propuestas pero deben costar por lo menos 6 puntos del PIB. Hay también buenos deseos de ampliar derechos, como la ley de reparación del daño, que, para que sean efectivos, también cuestan. Asimismo incluye propuestas de mayor intervención del Estado, con sabor a nacionalismo revolucionario, para impulsar casi todo, del campo, a la banca y de la cultura al desarrollo de los pueblos indígenas.

Hay compromisos muy importantes, como limitar el amparo en materia de telecomunicaciones, licitar canales de televisión, fortalecer y dotar de autonomía plena al IFAI y a la Comisión de Competencia a la que se le "otorgará la facultad para la partición de monopolios" y una ley para que los maestros sean contratados y promovidos por mérito. En estos temas está el centro del problema si se trata, como se dijo en la presentación del pacto, de enfrentar a los poderes fácticos. Estos puntos habrían bastado para tener un eje claro para transformar al país.

La bigamia obligó a sacrificar la prometida reforma en gas. El texto es claro: "Se mantendrá en manos de la Nación, a través del Estado, la propiedad y el control de los hidrocarburos y la propiedad de Pemex como empresa pública. En todos los casos, la Nación recibirá la totalidad de la producción de Hidrocarburos".

Una omisión central es no decir cómo se van a pagar los deseos de las dos voraces esposas y el despilfarrador bígamo. De los 95 puntos, el documento reconoce que 46 requieren ingresos nuevos, es decir una reforma fiscal. Pero al respecto no se dice gran cosa, solo que se "mejorará y simplificará el cobro de los impuestos", se eliminarán los privilegios fiscales, "en particular el régimen de consolidación fiscal" (esto generaría ingresos por .08 puntos del PIB) y "se revisará el diseño y la ejecución de los impuestos directos e indirectos". Hay un punto interesante: "no se entregarán más subsidios a la población de altos ingresos". Si el nuevo gobierno no sube el precio de la gasolina, estará incumpliendo el pacto. También si la UNAM no le cobra cuota a quienes podrían pagarla.

No es el pacto de la Moncloa, firmado en España en 1977. En ese caso se delineó la reforma fiscal que se impulsaría para pagar los costos presupuestales, definidos con claridad, que implicaba cada compromiso.

Para legislar, un Presidente, según cualquier libro de texto, debe conseguir la mitad más uno de los votos necesarios. Cada voto extra es innecesario. En el caso mexicano los cambios importantes requieren de una reforma constitucional, por lo que se necesitan dos tercios de los votos. Es mucho, pero al PRI le bastaba tener al PAN o al PRD. El PRI debió escoger a la "esposa" que más se ajustara a sus fantasías. Optaron por la bigamia, para no depender sólo de una de ellas y no tener que decidir qué realmente quieren. Aunque quizás crean que no hay diferencia. Decía Oscar Wilde: "Bigamia es tener una esposa de más. Monogamia es lo mismo".

Hemos conocido en el pasado incluso la poligamia. En octubre del 2001 se firmó un acuerdo liderado por el entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel, intitulado Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional, y que tenía decenas de puntos específicos. Quedó en puras promesas.

Al casarse hay que optar por gente que se pueda comprometer. Un cónyuge esquizofrénico es un riesgo. Ya dijeron algunos perredistas que Jesús Zambrano firmó el Acuerdo a título personal. López Obrador ha afirmado: "Pintamos claramente nuestra raya. Nada con Peña Nieto". En el PAN se mantiene abierta una disputa por la siguiente dirigencia del PAN que se renueva en diciembre del 2013.

Gobernar es priorizar. No sólo es escoger a una "esposa", sino decidir qué temas se van a impulsar primero. No basta poner un calendario con todos los compromisos, como si se tratara de hacer obras en el Estado de México. Deseo estar equivocado, pero el Pacto por México me parece una precipitada bigamia.

Pactar por México

Armando Román Zozaya (@aromanzozaya)
armando.roman@anahuac.mx
Investigador de la Facultad de Economía y Negocios Universidad Anáhuac
Excélsior

La clase política ya dio un paso para tratar de solventar los problemas que enfrentamos. Nosotros también tenemos que hacer nuestra parte.

Nuestros políticos hicieron lo que parecía imposible: un Pacto por México. Se podrá decir todo lo que se quiera: que si sólo es una lista de buenos deseos, que si se trata de una nueva manera de seguir abusando de la ciudadanía, etcétera. Pero el punto es que, por fin, la clase política comienza a entender que todos vamos en el mismo barco. Y eso, en un país en el que ni siquiera hay acuerdo para respetar un semáforo, es digno de resaltarse.

Pero más allá de lo hecho por los políticos, y de lo que hagan en el futuro, México es mucho más que ellos. De hecho, los retos que encaramos exigen lo mejor de cada uno de nosotros. De esta manera, lo invito, amable lector, a que nos unamos al Pacto por México. En concreto, le propongo que pactemos lo siguiente:

Paguemos nuestros impuestos; no tiremos basura en la calle; respetemos a nuestros vecinos y, en general, al prójimo; condenemos, no ensalcemos, la ilegalidad; paguemos el mantenimiento de nuestro condominio; no ofrezcamos “mordidas” a los policías; hagamos una donación periódica a alguna ONG que se dedique, por ejemplo, a atender a niños de la calle; respetemos el medio ambiente; participemos en la vida pública de nuestra colonia; votemos en las elecciones; involucrémonos en la educación de nuestros hijos, o sea, no creamos que todo está en manos de los maestros y las maestras; exijamos de nuestras autoridades y, sobre todo, no seamos inconscientes, es decir, entendamos que no vivimos solos en este mundo, que hay otras personas y que, lo deseemos o no, nuestras acciones tienen consecuencias tanto para esas otras personas como para nuestro entorno, para bien y para mal.

Evidentemente, el listado no es finito, pero sería un buen comienzo. En todo caso, lo importante es que hay que comprender que México está en nuestras manos y no únicamente en las de los partidos. Sí: en las suyas, amigo lector, en las de quienes nos rodean, en las mías. Igualmente, hay que entender que el futuro no es nuestro sino de quienes vienen detrás de nosotros. ¿En qué país vivirán nuestros hijos? ¿En uno donde imperen la violencia, el abuso, la discriminación, la pobreza y el egoísmo exacerbado? ¿O en uno en donde por supuesto habrá problemas —siempre los hay— pero también claridad en el horizonte y cimientos sólidos sobre los que construir un porvenir?

Yo quisiera, y creo que usted también, querido lector, que el México del mañana sea totalmente diferente al de hoy. Anhelo un país en el que, por ejemplo, el cambio de gobierno sea una cosa irrelevante, es decir, que no exija que el presidente saliente traslade explícitamente al entrante el mando sobre las Fuerzas Armadas. El punto no es que no sea importante que un nuevo jefe del Ejecutivo llegue al poder, pero, en otros países, cuando sale un presidente o su equivalente y entra otro, no pasa nada: todo el mundo sabe lo que eso implica. Pero aquí no: aquí, lo primero que hizo el presidente Peña fue tomar control de nuestros soldados y marinos. Asimismo, el Ejército y la Marina hicieron explícita su lealtad a su nuevo comandante supremo.

Para mí todo eso es un síntoma de debilidad del Estado mexicano: nuestra legalidad es todavía tan endeble, una parte de la gente cree tan poco en la democracia, los políticos están tan desprestigiados, las autoridades cuentan con tan poca credibilidad que, al llegar un nuevo presidente, es necesario que todos veamos, que todos nos enteremos, de que ese es el nuevo jefe de las Fuerzas Armadas y que éstas así lo reconocen.

Lo anterior es una muestra del tipo de problemas que enfrentamos. La clase política ya dio un paso para tratar de solventarlos. Nosotros también tenemos que hacer nuestra parte: debemos pactar por México. Por ejemplo, si condenáramos la ilegalidad, como lo sugiero líneas arriba, el trabajo de la autoridad se facilitaría, lo cual, a su vez, le inyectaría legitimidad a ésta, cuestión que robustecería al Estado mexicano como tal.

¿Usted está dispuesto a pactar por México, apreciado lector?

Mancera y la izquierda colaborativa

León Krauze (@Leon_Krauze)
leon@wradio.com.mx
Epicentro
Milenio

Toda oposición enfrenta una disyuntiva después de una derrota electoral: colaborar o confrontar. En Estados Unidos, el partido republicano parece haber apostado, de nuevo, por el segundo modelo. Se equivoca. En México, la izquierda se ha fracturado en dos corrientes cuyo principal desacuerdo es precisamente la adopción de estrategias distintas frente al status quo de nuestra vida política. El grupo que ha optado por antagonizar al Presidente y a todo aquel que ose reconocerlo es de todos conocido. No tiene mucho caso dedicarle, por ahora, mucha más tinta. El modelo de confrontación tiene costos muy altos y límites claros: no entiendo la insistencia malsana en replicarlo en el nuevo sexenio.

Prefiero reflexionar sobre nuestra otra izquierda. Durante el sexenio de Felipe Calderón, la izquierda colaborativa se perdió, de manera comprensible aunque injustificable, en la bruma del 2006. Marcelo Ebrard, por ejemplo, tuvo que esperar hasta los estertores de su mandato para deshacerse de la exigencia de repudiar a Felipe Calderón. Uno intuye que, en su fuero interno, lamentó tener que postergar inútilmente la estabilidad de la relación entre su gobierno y el de Calderón: la propensión de Ebrard es mucho menos confrontacional de lo que mostró durante su sexenio en la capital.

Da gusto que el nuevo Gobierno del Distrito Federal se ha deshecho de inmediato del berrinche para dedicarse, mejor, a gobernar de la mejor manera. Miguel Mancera ha comenzado estupendamente. Para muestra, su gabinete. En muchos rubros, el equipo de trabajo de Mancera es mejor —más osado, más innovador— que el del propio Peña Nieto. Ha sido un acierto sumar al nuevo gobierno capitalino a funcionarios eficaces de la administración anterior, como Ahued y Moreno Brizuela. También es digna de aplauso —aunque electoralmente pragmática— la inclusión de Carlos Navarrete. La presencia de Chertorivski y Drucker garantizan sensatez y —uno espera— arrojo. Lo mismo puede decirse del histórico nombramiento de Cuauhtémoc Cárdenas. En suma, la vocación de Miguel Ángel Mancera parece estar clara: hacer un buen trabajo en la capital que tan bien conoce, pero también demostrar el calibre de equipo que puede reunirse alrededor de una figura que representa a la izquierda colaborativa —que no manipulable, que no rendida— que nos hacía tanta falta.

diciembre 04, 2012

La violencia y sus orígenes

Rafael Cardona (@cardonarafael)
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

Los actores de este extenso acto de sabotaje urbano utilizaron técnicas de guerrilla pero con una variable: casi nunca hallan los combatientes callejeros respaldos institucionales desde el Congreso. Quien justifica los fines y condena a medias los medios, juega un juego peligroso.

Tras los acontecimientos de vandalismo y barbarie, como los llamó el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, quien ahora padece tardíamente accesos de sensatez en la observación de ese capítulo tan frecuente en el discurso en torno a las “protestas sociales”.

Una provocación orquestada, preparada, montada y entrenada por quien lo pueda hacer en una acción de comando cuyo objetivo fue un símbolo urbano, la Alameda Central, símbolo escenográfico de la recuperación de los espacios públicos ensayada con relativo éxito por el mejor alcalde del mundo.

Los actores de este extenso acto de sabotaje urbano utilizaron técnicas de guerrilla pero con una variable: casi nunca hallan los combatientes callejeros respaldos institucionales desde el Congreso. Su condición clandestina los obliga a operar sin redes de protección. Es decir; no tienen medios a su alcance ni quien públicamente meta las manos por ellos.

Aquí ha sido lo contrario. Ante los tímidos deslindes casi nunca acompañados por condenas reales a los actos cometidos y de los cuales se dicen ajenos, los movimientos sociales estilo “132” (para abreviar su definición colectiva), comparten las motivaciones pero difieren de los procedimientos, lo cual es una bonita forma de hacer el juego. Quien justifica los fines y condena a medias los medios, juega un juego peligroso.

Ha habido quienes en sus medios impresos –afines hasta en lo financiero a Morena—, relacionan el regreso del PRI con la violencia, como si el arribo de Peña al gobierno fuera motor, matriz y causa de los hechos delictivos y punibles. Bueno, punibles en otra parte del mundo, aquí nunca se castigan ni el motín, ni la asonada ni el vandalismo callejero, sea con cualquier pretexto, un “clásico” del futbol o un cambio de régimen.

El regreso del PRI podrá ser motivo de enojo en algunos enemigos políticos, pero no es causa de violencia. La trasgresión enmascarada, las bombas Molotov, los petardos, los ataques a bancos, restaurantes; los camiones convertidos en arietes flamígeros, los cilindros de gas, los ataques a comercios en general; la destrucción de estatuas históricas y parques recién remodelados; las pintas sobre el mármol juarista (mi hemiciclo, le llama MEC) son causadas por la intransigencia, la tendencia anarquizante y el terrorismo en pequeño, pero ninguno de esos fenómenos obedece a la generación espontánea.

Hay quienes aún creen en la violencia como la partera de la historia, como nos quiso enseñar hace ya muchos años Lenin y de cuya memoria no quedan huellas ni en los libros de historia en Rusia. Pero en fin.

El regreso del PRI no ha causado la violencia. Su retorno –legal y así calificado por todas las instancias reales, sin atender a la imaginación o las ficciones—, ha sido usado como pretexto para el motín impune. Eso es otra cosa como también lo fue el ataque incendiario a la sede sonorense del partido, acto cuya comisión también quedará sin castigo tanto como en Nuevo León.

Pero para la prensa y otros medios “políticamente correctos” es mucho más fácil editorializar sobre los conceptos de Ricardo Monreal y sus denuncias en la tribuna de la Cámara de Diputados sobre homicidios no cometidos y muy difícil reconocer los errores de juicio y más aún, las tendencias de los anarquizantes incrustados en una forma de guerrilla cuya extinción se va a dar—si prospera— de la manera previsible.

“Carlos Valdivia es el primer asesinato político, recientemente muerto, hace unos minutos por soldados con una bala de goma y gases lacrimógenos, ¿se sienten contentos? Sigan gritando y sigan riéndose”, dijo el zacatecano.

“La fuerza del Estado que ayer se usó para masacrar a los jóvenes, hoy se está usando para reprimirlo”. Esta frase no puede ser más heroica. No importa si esta equivocada. Carlos Valdivia no les dio el gusto de pasear su cadáver por el Paseo de la Reforma. Esperarán con paciencia una muerte.

Ayer, 24 horas publicó:

“La policía capitalina reportó que la herida de Carlos Yahir Valdivia García, manifestante herido y trasladado a la Cruz Roja de Polanco, es operado en estos momentos por las esquirlas del ‘petardazo’ y que la intervención es delicada. Valdivia llegó inconsciente al nosocomio producto de una lesión de petardo en el ojo”.

—¿Cómo se explica esta grave herida? ¿Acaso el Ejército (como dice Monreal) utiliza petardos, cuya manufactura casera es de uso frecuente en los “movimientos sociales”, tanto como las bombas Molotov con gasolina y ácido mezclados?

Pero en la búsqueda de un cadáver cualquier recurso en conveniente, hasta la perorata de Layda Sansores convertida en abogada de los detenidos. Abogada exitosa, por cierto, pues los verá en la calle antes del canto del gallo.

PACTO

El viernes de la semana pasada en una entrevista previa a su toma de posesión el presidente Enrique Peña Nieto explicaba su confianza en el advenimiento de una nueva época de comprensión política y trabajo conjunto y ponía como ejemplo el todavía no firmado (aun cuando si convenido) Pacto por México, cuya firma daba por segura para esta semana. No fue así, se firmó el domingo. Ya no en Querétaro, como se había querido inicialmente sino en el Castillo de Chapultepec.

Ahí tuvo su primera intervención el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien explicó la importancia del pacto en un país donde por su composición actual, ninguna fuerza “puede imponer su visión o un programa único”.

“Las reformas que el país necesita no pueden salir adelante sin un acuerdo ampliamente mayoritario”, argumentó Osorio Chong, quien advirtió además sobre la creciente influencia de los poderes fácticos y su reto y obstáculo a la vida institucional del país y el funcionamiento pleno del aparato estatal.

“Es tarea del Estado mexicano someter, mediante la legalidad, los intereses particulares que obstruyan el interés nacional”.

Ojalá.

Al menos, no estorben

Víctor Beltri (@vbeltri)
Analista político
contacto@victorbeltri.com
Excélsior

Es el momento de preguntarnos, en lo individual, qué haremos con las propuestas de Peña Nieto. Qué haremos con nuestro país.

México en paz, combatiendo la pobreza y la desigualdad, con educación de calidad, próspero, y con presencia internacional. Es difícil negar la atingencia entre los ejes propuestos por Enrique Peña Nieto para su gobierno y el diagnóstico que al efecto han propuesto organizaciones ciudadanas, think tanks, intelectuales de todos los colores y la oposición misma. Más aún, cuando estas directrices de gobierno son planteadas en el marco de un acuerdo nacional de gran calado, en el que las principales fuerzas políticas se comprometan a buscar las coincidencias que hagan posibles las reformas y cambios que el país necesita para garantizar su viabilidad a largo plazo, lo que por otra parte también había sido propuesto, anteriormente, por organizaciones civiles como México a Debate, entre otras.

Peña Nieto no se queda sólo con lo importante y pone sobre la mesa también lo urgente: prevención del delito; protección de víctimas; homogeneidad en materia penal; combate al hambre; protección de jefas de familia; pensiones a adultos mayores; reforma educativa; desarrollo de infraestructura; conectividad ferroviaria; competencia en telecomunicaciones; acotamiento a la deuda de los estados; déficit fiscal cero y medidas de austeridad.

Es claro que algo pasó con el PRI en los últimos 12 años. O, tal vez, en los últimos 12 meses. El partido autoritario y lejano a la ciudadanía al que tanto se temía parece haberse decidido a tomar al toro por los cuernos, e incorporar en una propuesta de gobierno las inquietudes de una sociedad que se reconoce despierta y dispuesta a actuar para conseguir el desarrollo y la paz social anhelados por tanto tiempo. La propuesta, sin duda, ha causado sorpresa, conmoción y la duda razonable entre quienes esperaban un estilo de gobierno anquilosado y un retorno a las viejas prácticas del pasado.

¿Qué hacer con las propuestas de Enrique Peña Nieto? La sociedad parecería decantarse entre el repudio y el entusiasmo. Por un lado, quienes aducen que la elección que lo llevó al poder está viciada de origen, y que esto descalifica de pleno cualquier acción de gobierno que emprenda, parecen tenerlo muy claro. Resistencia civil pacífica, renuncia al diálogo, manifestaciones callejeras. La misma actitud que se mantuvo en contra de Felipe Calderón y que, sin duda, marcó y obstaculizó en buena medida su gestión. Provocar el colapso de las instituciones en virtud de una supuesta autoridad moral basada en la repetición, ad náuseam, de las citas citables de un Juárez que se convierte en el oráculo de un líder con más tintes religiosos que políticos. Hablar del amor mientras el rostro no disimula una mueca de frustración ante cualquier logro de quienes no merecen un adjetivo diferente al de espurios, oligarcas, mafiosos. Alimentar el odio de quienes no han contado con las oportunidades necesarias para forjarse un futuro, en vez de trabajar en el presente para otorgárselas.

Lo vimos en las calles, este fin de semana. La violencia que no propone, las consignas del encono, la brecha social como bandera. La manipulación de quien repite que su movimiento no es sino pacífico mientras, con la otra mano, alimenta la división basada en el rencor. Y, así, por otros seis años, bajo otras siglas, con otras banderas, visitando uno tras otro todos los municipios del país para dejar el mensaje del fracaso perpetuado y la esperanza basada en una sola persona. El contraste con el mensaje de inclusión y reconciliación es más que evidente.

Por otro lado están los entusiastas. Los creyentes a ciegas. Los que creen a pies juntillas en unos colores, asisten a los mítines y se comprometen con una causa, ya sea por convicción o por interés personal. Ellos ya están trabajando, recibiendo indicaciones y esperando integrarse, lo antes posible, a la posición desde la que puedan ser parte del plan maestro.

Sin embargo, hay una tercera vertiente cuya importancia no puede negarse y que tal vez sea la más valiosa: la de los escépticos. Aquellos que pueden o no haber votado por el PRI, pero que están preocupados por la situación del país y dispuestos a hacer algo al respecto. Ellos son los interesantes, los que pueden cambiar a México. Los que están dispuestos a escuchar el mensaje sin matar al mensajero, a escuchar las propuestas y meditarlas. A integrarse en los diferentes proyectos con una mirada crítica, trabajar en ellos y señalar sus deficiencias. Los que cuestionan, los que vigilan, los que denuncian la apatía de quienes repudian sin pensar, y al mismo tiempo no están dispuestos a tolerar a quienes se entusiasman buscando tan sólo el propio beneficio. Los que dejan atrás la trinchera fácil del cinismo para pasar al frente del compromiso.

Hoy es el primer lunes de un sexenio que comienza con propuestas sustantivas y proyectos realizables. Un sexenio que, por la situación mundial que atravesamos, y las circunstancias nacionales, puede ser determinante en la construcción del México del futuro. Es el momento de preguntarnos, en lo individual, qué haremos con las propuestas de Peña Nieto. Qué haremos con nuestro país. Y actuar en consecuencia, con una salvedad: los que repudian, al menos no estorben.