diciembre 06, 2012

Los riesgos de la bigamia

Carlos Elizondo Mayer-Serra (@carloselizondom)
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

Tener dos mujeres requiere talento y dinero. El presidente Peña Nieto y el PRI han optado por la bigamia. Han sentado a la mesa a sus dos "esposas", el PAN y el PRD, para ponerse de acuerdo de cómo van a administrar la casa.

El "Pacto por México", que incluye propuestas de los tres principales partidos, dio para una gran foto. Pero una buena parte de lo firmado es una cara lista de buenas intenciones, desde el seguro de desempleo a la inversión en trenes de pasajeros, incluido uno en la Península de Yucatán, puro clientelismo, antes habría que hacer uno en el Bajío. No es claro el alcance de las propuestas pero deben costar por lo menos 6 puntos del PIB. Hay también buenos deseos de ampliar derechos, como la ley de reparación del daño, que, para que sean efectivos, también cuestan. Asimismo incluye propuestas de mayor intervención del Estado, con sabor a nacionalismo revolucionario, para impulsar casi todo, del campo, a la banca y de la cultura al desarrollo de los pueblos indígenas.

Hay compromisos muy importantes, como limitar el amparo en materia de telecomunicaciones, licitar canales de televisión, fortalecer y dotar de autonomía plena al IFAI y a la Comisión de Competencia a la que se le "otorgará la facultad para la partición de monopolios" y una ley para que los maestros sean contratados y promovidos por mérito. En estos temas está el centro del problema si se trata, como se dijo en la presentación del pacto, de enfrentar a los poderes fácticos. Estos puntos habrían bastado para tener un eje claro para transformar al país.

La bigamia obligó a sacrificar la prometida reforma en gas. El texto es claro: "Se mantendrá en manos de la Nación, a través del Estado, la propiedad y el control de los hidrocarburos y la propiedad de Pemex como empresa pública. En todos los casos, la Nación recibirá la totalidad de la producción de Hidrocarburos".

Una omisión central es no decir cómo se van a pagar los deseos de las dos voraces esposas y el despilfarrador bígamo. De los 95 puntos, el documento reconoce que 46 requieren ingresos nuevos, es decir una reforma fiscal. Pero al respecto no se dice gran cosa, solo que se "mejorará y simplificará el cobro de los impuestos", se eliminarán los privilegios fiscales, "en particular el régimen de consolidación fiscal" (esto generaría ingresos por .08 puntos del PIB) y "se revisará el diseño y la ejecución de los impuestos directos e indirectos". Hay un punto interesante: "no se entregarán más subsidios a la población de altos ingresos". Si el nuevo gobierno no sube el precio de la gasolina, estará incumpliendo el pacto. También si la UNAM no le cobra cuota a quienes podrían pagarla.

No es el pacto de la Moncloa, firmado en España en 1977. En ese caso se delineó la reforma fiscal que se impulsaría para pagar los costos presupuestales, definidos con claridad, que implicaba cada compromiso.

Para legislar, un Presidente, según cualquier libro de texto, debe conseguir la mitad más uno de los votos necesarios. Cada voto extra es innecesario. En el caso mexicano los cambios importantes requieren de una reforma constitucional, por lo que se necesitan dos tercios de los votos. Es mucho, pero al PRI le bastaba tener al PAN o al PRD. El PRI debió escoger a la "esposa" que más se ajustara a sus fantasías. Optaron por la bigamia, para no depender sólo de una de ellas y no tener que decidir qué realmente quieren. Aunque quizás crean que no hay diferencia. Decía Oscar Wilde: "Bigamia es tener una esposa de más. Monogamia es lo mismo".

Hemos conocido en el pasado incluso la poligamia. En octubre del 2001 se firmó un acuerdo liderado por el entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel, intitulado Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional, y que tenía decenas de puntos específicos. Quedó en puras promesas.

Al casarse hay que optar por gente que se pueda comprometer. Un cónyuge esquizofrénico es un riesgo. Ya dijeron algunos perredistas que Jesús Zambrano firmó el Acuerdo a título personal. López Obrador ha afirmado: "Pintamos claramente nuestra raya. Nada con Peña Nieto". En el PAN se mantiene abierta una disputa por la siguiente dirigencia del PAN que se renueva en diciembre del 2013.

Gobernar es priorizar. No sólo es escoger a una "esposa", sino decidir qué temas se van a impulsar primero. No basta poner un calendario con todos los compromisos, como si se tratara de hacer obras en el Estado de México. Deseo estar equivocado, pero el Pacto por México me parece una precipitada bigamia.

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