enero 03, 2012

Países ricos

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

En realidad, todavía no es un dato, sino una estimación, porque apenas terminó 2011 y los datos definitivos del tamaño de las economías van a tardar unos meses, y esa estimación la tiene el FMI desde septiembre pasado, pero alguien (me imagino que en Brasil) tuvo la ocurrencia de festejar de una vez. Y es buena ocurrencia, sin duda.

De acuerdo con los datos del FMI (en el World Economic Outlook de septiembre pasado), los países más grandes del mundo, en términos de su PIB medido en dólares corrientes, son: Estados Unidos, China, Japón, Alemania y Francia. El segundo montoncito de cinco países: Brasil, Reino Unido, Italia, Rusia e India. Y en el tercero, es decir, del 11 al 15: Canadá, España, Australia, México y Corea (del sur, obviamente).

En 2012, según la misma fuente, el único cambio que se espera es que México pase al lugar 15 y Corea al 14. Lo demás va a quedar igual. Rumbo a 2015, seguiremos en ese lugar 15, porque los que vienen detrás están todavía muy lejos de alcanzar un billón de dólares anuales, cifra que nosotros ya superamos. Pero para dentro de tres años se espera que Brasil sea ya la quinta economía, superando a Francia. Los otros movimientos que se esperan son en Europa: Italia baja dos lugares (por lo que suben Rusia e India, uno cada uno) y España baja uno (Australia sube).

En términos de crecimiento económico, la profecía de Jim O’Neill, de Goldman Sachs, resultó acertada. Efectivamente el grupo de países llamado BRIC: Brasil, Rusia, India y China, fue el de más rápido crecimiento en la década. Los cuatro países tienen una tasa de crecimiento promedio anual superior a 10% (es crecimiento nominal), y sólo Australia los acompaña en ese nivel.

Sin embargo, y eso es algo que se suele olvidar, los cuatro países tienen un ingreso por habitante todavía reducido. Es decir, a pesar de su rápido crecimiento, todavía no podemos calificar de país desarrollado a ninguno de ellos. Para medir el ingreso por habitante (o mejor dicho, el PIB por habitante), se utiliza una medida llamada “paridad de poder adquisitivo” que intenta eliminar las diferencias de precios entre los países. No es una medición muy exacta, pero es lo mejor que tenemos.

Con base en ese indicador, de los 181 países que tienen datos para 2011 (hay 3 que no tienen), hay 30 países cuyo PIB per cápita supera los 30 mil dólares anuales (reitero, dólares medidos con paridad de poder adquisitivo). Esos 30 países los podemos llamar “ricos”, si usted gusta, aunque no todos sean desarrollados. Varios de ellos son países petroleros con poca población, en donde el PIB per cápita es muy elevado, pero otros indicadores siguen siendo propios de países pobres. En cualquier caso, sólo son 30 países los que superan esta cifra de 30 mil dólares anuales por persona. Hay otros 17 países que tienen un PIB per cápita de entre 20 y 30 mil dólares anuales.

Por debajo de 20 mil venimos los países que seguramente no somos desarrollados. Y ahí están los BRIC, igual que nosotros. Hay 16 países con un ingreso de entre 15 y 20 mil dólares anuales. El más elevado de todos es Hungría, al que le sigue Guinea Ecuatorial (que es, por cierto, el país con más rápido crecimiento en este siglo. Su PIB per cápita ha crecido 15% anual desde 2000). Siguen Lituania y Croacia, y el primer latinoamericano: Argentina. Después viene Rusia, el primer país BRIC, con poco más de 16 mil 500 dólares de PIB per cápita. Siguen las islitas St Kitts y Nevis, y otra gran sorpresa africana: Botswana, que ya no crece como antes, pero ha logrado superar los 16 mil dólares anuales. Chile va a continuación, seguido de Gabón (vecino de Guinea Ecuatorial), Líbano, Malasia y Uruguay. Para terminar con los que tenemos más de 15 mil dólares anuales: Letonia, México y Mauricio.

Mire qué interesante. No hay país latinoamericano con más de 20 mil dólares anuales. Los que tenemos entre 15 y 20 somos Argentina, Chile, Uruguay y México. Brasil, que viene creciendo con gran rapidez, sigue muy lejos (poco menos de 12 mil), y no va a llegar antes de 2015 a ese nivel. Pero hay cinco países caribeños con ingreso superior: St Kitts y Nevis, que ya mencionamos, pero también Barbados, Antigua, Trinidad y Tobago y las Bahamas. Estos cuatro últimos por encima de 20 mil dólares, y Bahamas justo en los 30 mil.

El gran logro de Brasil de mantener un ritmo de crecimiento superior a 4.5% anual por habitante (frente al 3% de México), es de celebrar. Dado el gran tamaño de ese país, su producción total ya supera a Reino Unido, como decíamos al principio, pero su ingreso por habitante sigue siendo relativamente pequeño. México, en cambio, tiene un ingreso más elevado, pero un ritmo de crecimiento menor. Chile, que tiene un ingreso superior al nuestro y un crecimiento interesante (4.9%, más alto que Brasil), es un país pequeño en términos geográficos y poblacionales. Argentina, un país más grande y con ingreso similar al nuestro, ha tenido el problema de crecer y desbarrancarse con demasiada frecuencia.

Cabe terminar este recuento de la situación en que estamos en materia económica reiterando la diferencia de ruta que lleva México frente a Sudamérica. Nosotros ya no podemos aprovechar las materias primas, como sí pueden hacerlo ellos. El boom reciente de metales ha permitido a Chile y Perú crecer muy rápido; el de precios de granos permitió a Argentina recuperarse de una crisis espantosa, y a Brasil sostener el crecimiento que su aparato industria ya no está dando. Nuestro sector primario no es malo, pero ya no puede sostener a una economía mucho mayor. Y el petróleo, que podría servir, pues ya nos lo acabamos, para todo fin práctico.

Pero arrancamos este 2012 en buenas condiciones, tanto en México como en el resto de América Latina. Lástima que el resto del mundo no ande igual, porque eso es lo que nos va a complicar la vida. Esperemos que no tanto, y que efectivamente logremos crecer ese 3% que pronostican los expertos. Esta columna le desea eso y más, que sea un gran año.

Una sentencia trascendente

Eduardo R. Huchim (@EduardoRHuchim)
omnia08@gmail.com
Reforma

El 28 de diciembre, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emitió una de sus más importantes resoluciones de 2011 y no procedió de su Sala Superior sino de su Sala Regional con sede en Toluca: la anulación de los comicios municipales de Morelia, debido a las irregularidades ocurridas ahí, particularmente el uso del símbolo priista por el púgil Juan Manuel Márquez, durante una pelea celebrada un día antes de la votación, y la participación del candidato ganador, Wilfrido Lázaro (PRI), en el cierre de campaña del candidato priista a gobernador, Fausto Vallejo, ambos eventos difundidos por tv.

La Sala Toluca decidió la nulidad por votación dividida. El ponente, Santiago Nieto Castillo, y el magistrado presidente, Carlos Morales Paulín, votaron a favor, mientras la magistrada Adriana Favela Herrera lo hizo en contra y en su voto particular incluyó argumentos peculiares como considerar que, al ser estrecha la diferencia entre PRI y PAN, la transmisión televisiva de boxeo no fue determinante para el resultado, pues de haberlo sido, ¡la diferencia tendría que haber sido mayor!

La nulidad ha generado demandas de que también sea invalidada la elección del gobernador de Michoacán. Hay fundamentos para tal cosa, dado que los dos hechos mencionados también afectaron ese proceso comicial, pero cada caso tiene sus propias especificidades y no necesariamente se llegará a la misma conclusión. En todo caso, el asunto es competencia de la Sala Superior del TEPJF.

La sentencia tiene implicaciones políticas directas, como el nombramiento de un concejo municipal en Morelia, pero su mayor importancia reside en que abre la puerta a una innovadora interpretación para determinar nulidades. Actualmente, la Constitución dispone en su artículo 99 que "las salas Superior y regionales del Tribunal sólo podrán declarar la nulidad de una elección por las causales que expresamente se establezcan en las leyes", disposición que, aprobada en 2007, condujo a la inaplicabilidad de la importante jurisprudencia sobre la nulidad abstracta.

La innovadora interpretación (que tiene como antecedentes los casos ST-JIN/ 7/2009 y ST-JRC-57/2011) establece que las irregularidades graves no deben ser rechazadas de manera automática en todos los casos, como causas de invalidez, por el solo hecho de no estar previstas en leyes, es decir en normas inferiores a la Constitución. Para la Sala Regional de Toluca, la disposición del artículo 99 no impide que el TEPJF analice si en unos determinados comicios se da la violación de normas constitucionales, ya que su deber es garantizar que las elecciones se ajusten no solamente a la legalidad sino también a la Constitución. Si tal conculcación es grave y determinante para el proceso comicial, ello podría conducir a la invalidez de los comicios, como ocurrió en el caso de Morelia.

La sentencia moreliana (ST-JRC-117/ 2011) lo establece de esta manera en las páginas 795-798:

· "... Las disposiciones legales de orden secundario o de nivel jerárquico inferior a la Constitución, no son la única fuente o vía para regular los supuestos permisivos, prohibitivos, dispositivos o declarativos que rigen las cuestiones electivas. Tales cuestiones se encuentran primeramente reguladas por la norma superior o ley fundamental del país...", por lo que las demás normas deben ajustarse a las principales.

· "Por ende, si una elección resulta contraria a dichas normas supremas, bien porque inobserva dichos mandamientos o porque se conculcan de cualquier forma... entonces el proceso y sus resultados no pueden considerarse aptos constitucionalmente para renovar los cargos de elección popular...".

· Si en un proceso comicial se demuestra la existencia de actos contraventores de la Constitución, éstos "deben ser calificados como no amparados por el sistema jurídico nacional y, por ende..., debe aplicarse, como consecuencia normativa, la privación de validez del acto o resolución que se encuentre viciado".

Las elecciones en los estados, sobre todo las locales, constituyen un pozo negro donde campean la compra y coacción del voto, el rebase de los límites de gastos de campaña, la violación a las normas de propaganda y una serie de infracciones que hasta ahora habían ocurrido en la casi completa impunidad. De la Sala Toluca del Tribunal ha salido un poderoso mensaje implícito: esa anómala situación debe ser frenada.

¿Seguirá y ampliará esa senda la Sala Superior del TEPJF, o la clausurará?

Pesadillas

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

La pesadilla que acecha a los mexicanos con el posible triunfo del PRI en las elecciones de 2012 es la de la restauración del autoritarismo y la corrupción, la cual incluiría negociar con el narcotráfico y el crimen organizado.

La pesadilla que suscita en muchos la posibilidad de un triunfo de la izquierda es el ascenso de una modalidad mexicana de Hugo Chávez, la reedición de un gobierno parecido en su estatismo trasnochado y sus crispaciones populistas al PRI más viejo y costoso de todos, el PRI de Luis Echeverría y José López Portillo, cuyos excesos, en los años 70 del siglo pasado, terminaron con la estabilidad económica de México y con la hegemonía del propio PRI.

La pesadilla que se asoma tras la posibilidad del triunfo del PAN es la de seis años más de mediocridad económica y política: bajo crecimiento, alta inseguridad y violencia y pobre gobierno.

La pregunta es si esas pesadillas son riesgos reales y pueden materializarse o son más bien figuraciones extremas, un tanto paranoicas, de rasgos y riesgos que desde luego están ahí, pero que la realidad entregará matizados, corregidos.

La respuesta depende en el fondo de cuánto creemos que ha cambiado el país en materia de controlar a sus gobernantes.

Es decir: cuánta restauración priista, si ese fuera el propósito de un PRI ganador, podría tolerar la democracia mexicana. Cuánto arcaísmo populista inspirado en Chávez o en Echeverría, si ese fuera el proyecto de la izquierda. Y cuánta más mediocridad gubernativa y económica, cuanta más violencia e inseguridad, menos prestigio en el mundo y más frustración en el país, si ese fuera el destino obligado de un tercer periodo presidencial del PAN.

Creo que la democracia mexicana es más densa y efectiva de lo que parece a muchos desencantados. En el nivel nacional, no así en el local, otorga poderes de gobierno restringidos, castiga rápido los excesos y cobra caro los errores. No se diga en tiempos de campaña.

Pregúntenlo si no los incrédulos al puntero de la competencia, Enrique Peña Nieto, que ha pagado caro un error de primer año al no saber contestar una pregunta y ha perdido al presidente de su partido, Humberto Moreira, en una primera escaramuza nacional sobre la escandalosa opacidad de las finanzas estatales.

Las preguntas de fondo quedan en el aire. ¿De verdad el PRI quiere revivir al dinosaurio, la izquierda el experimento de Hugo Chávez y el PAN repetirse sin fin, improductivamente, en el gobierno?

Creo que no, pero que si ese fuera el caso, mi impresión es que el proceso democrático, y la realidad internacional, harán inviables sus pulsiones retro.