enero 06, 2012

Paco Calderón




La victoria de Santiago Creel

Pablo Hiriart (@phiriart)
phl@razon.com.mx
La Razón

Oponerse de manera abierta a la “consulta indicativa” que pretendía la dirigencia del PAN, le dio a Santiago Creel un nuevo aire en la elección interna de ese partido para sacar a su candidato presidencial.

Con él se cumplió a cabalidad la premisa de que “golpe que no aniquila, fortalece”.

Si lo querían sacar de la contienda, obtuvieron el efecto contrario. Creel está fortalecido y sus posibilidades son mayores ahora que hace una semana.

A simple vista, el corolario es que Creel le dijo que no al Presidente. Que no se dejó. Eso cuenta, y seguramente cuenta más dentro de la militancia panista.

La razón por la cual ganó Santiago Creel no fue, sin embargo, haber dado a conocer que la idea de hacer una “consulta indicativa” salió de Los Pinos.

El argumento irrebatible de los creelistas fue que la consulta sólo se iba a realizar en 68 distritos de un total de 300.

Así es que ni indicativa ni sondeo ni nada. Simplemente no servía, y Creel aparece ahora como el defensor de los derechos de los militantes.

El CEN panista no tenía argumentos para seguir adelante con el experimento. ¿Militantes de primera y de segunda? ¿Militantes que sí son consultados, marcan tendencia, y otros no?

La consulta no tenía pies ni cabeza. No respondía a la pregunta elemental: ¿para qué?

Si era para posicionar al PAN en el debate público, consiguieron ese efecto pero de manera negativa. Quedó la impresión de un intento de zancadilla contra un precandidato, Santiago Creel.

O si la encuesta trataba de recortar la ventaja que le llevan al PAN los candidatos del PRI y del PRD, que ya están en campaña, la “consulta indicativa” no respondía a ese propósito.

Resultaba tan absurdo como decir que para contrarrestar el frío voy a estudiar inglés.

Y si querían bajar a Creel, lo subieron. Fue el gran ganador de la crisis interna por el tema de la consulta. Se impuso a Madero y a Cecilia Romero.

El ganador fue Creel y no Josefina porque el senador se fue de frente contra esa propuesta y se la jugó dentro del PAN y en los medios de comunicación.

Josefina fue ambigua. Decía que no, pero coqueteaba con el sí.

Lo que ocurrió el miércoles en la sede nacional del PAN puede marcar un hito en la carrera por la candidatura presidencial en ese partido. Vamos a ver si Creel capitaliza en todo lo que vale este punto a su favor.

De todas maneras, el problema para Acción Nacional sigue presente: López Obrador y Peña Nieto ya arrancaron, mientras sus aspirantes se jalan unos a otros.

Habemus Santorum

Fran Ruiz (@perea_fran)
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Graben en la mente este curioso apellido que suena a latín de iglesia, Santorum, porque, en la larga carrera electoral que acaba de comenzar en Estados Unidos, es el político del momento (perdón, del momentum).

Rick Santorum, ex senador por Pensilvania de 54 años (en biología política, un joven aún) emergió la noche del martes como el candidato revelación en la batalla de los republicanos por elegir al hombre que se enfrentará en noviembre a Barack Obama.

De no aparecer Santorum en ninguna encuesta como favorito, su tenacidad lo colocó como el segundo más votado en el primer caucus de la temporada, el de Iowa, pisando los talones al elegido por el establishment republicano, el ex gobernador de Massachussets, Mitt Romney (64), un débil para los ultras del partido.

El virtual empate entre Romney y Santorum (sólo ocho votos de diferencia para el primero, todo un récord histórico por lo apretado del resultado) refleja lo que ha ocurrido en el Partido Republicano desde que los demócratas reconquistaron la Casa Blanca, de la mano de un negro con ideas revolucionarias: ha habido un despertar de los sectores más religiosos y conservadores, que se han agrupado en torno al movimiento Tea Party y que desafían a la cúpula del partido, a la que acusan de excesivamente moderada.

Los republicanos empiezan la campaña divididos porque los del ala dura detestan el discurso pragmático y poco radical de Romney, que es precisamente lo que alaban de Romney los pesos pesados del Grand Old Party (GOP), desde el ex presidente George Bush padre, al ex candidato presidencial John McCain, pasando por pesos pesados, como el ex secretario de Estado Colin Powell.

Por el contrario, el ala dura busca un fervoroso patriota, un fundamentalista conservador, que ataque sin piedad leyes progresistas como el aborto o los matrimonios del mismo sexo, y que defienda el muro en la frontera sur o el derecho a portar armas, del calibre que sea.

Hace cuatro años, la irrupción de Sarah Palin como candidata republicana a la vicepresidencia, con su retórica rabiosamente antiliberal y su conservadurismo radical, despertó del letargo a millones de votantes de la derecha, que rápidamente se identificaron con esa mujer de armas tomar llegada de Alaska. Pero el 2008 no era su momentum; la mayoría deseaba un cambio, pero en sentido contrario. Después de ocho años de desgaste del republicano George W. Bush, este cambio llegó de la mano de un joven senador demócrata que hablaba de nuevas esperanzas e ilusiones.

La victoria de Obama no hizo sino redoblar los ataques del Tea Party a un presidente al que llamaron de todo menos bonito: socialista, musulmán, extranjero o incluso el Anticristo.

Demasiada vulgaridad incluso para el derrotado adversario de Obama, John McCain, quien, temiendo que Santorum se transforme en esta campaña en otra Sarah Palin (como la que él mismo eligió y de lo que se arrepiente todavía), se apresuró esta semana a apoyar a Romney. Si no lo hizo antes fue porque creyó que el ex gobernador era el claro favorito, incluso en la rural Iowa; pero no, Santorum está dispuesto a enfrentarse a muerte al candidato apoyado por la cúpula del partido.

¿Pero, por qué se impuso Santorum y no otros de los aspirantes, con credenciales igual de ultraconservadoras?

Hagamos un repaso rápido:

Ron Paul: Quedó en tercer lugar con su oratoria incendiaria contra todo lo que sea gobierno federal, pero su defensa de un aislacionismo absoluto de Estados Unidos choca frontalmente con el patriotismo belicoso e intervencionista en otros países que reina en el Partido Republicano.

Rick Perry: El gobernador de Texas se presenta como el más religioso, pero mostró “debilidad” cuando llamó idiotas a los que apoyan levantar un muro en la frontera con México; además, protagonizó uno de los debates de precandidatos más bochornosos que se recuerden.

Michelle Bachmann: Fue designada en su momento la heredera de Sarah Palin, pero acabó siendo su piñata. En ella se cumplió aquello de que la copia nunca superará al original. El Tea Party le dio la espalda y acabó última en Iowa. Su renuncia deja la carrera sin representante femenina.

Newt Gingrich: Es un peso pesado del partido y pese a su mal resultado en Iowa podría dar batalla en próximas contiendas. Pelea contra Romney por el voto republicano menos radical, lo que en principio beneficiaría a Santorum, que puede seguir atrayendo más y más voto descontento con los “dinosaurios” republicanos.

El próximo campo de batalla es este martes en las primarias de New Hampshire, donde las encuestas dan una clara victoria a Romney, por lo que el interés estará en el segundo puesto. Si Santorum se coloca de nuevo entre los tres primeros, su carrera estaría libre de obstáculos para la gran cita en las urnas el 31 de enero en Florida. Allí sabremos si habemus Santorum para rato o si la batalla será sólo cosa de Romney y (mi otra apuesta), Gingrich.

Diferencia de siglos

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

El día de ayer apareció una nota en la prensa internacional diciendo que en 2011 las ventas de música digital superaron por primera vez a las ventas de música “física,” por decirlo de alguna manera. Hace ocho meses ocurrió algo similar en la venta de libros, pero nada más para el portal Amazon. No encontré datos para el año completo, pero todavía falta un rato para que la venta de libros electrónicos supere a los impresos. Un rato que no creo que sea mayor a dos años. Con diferente avance, pero con la misma tendencia, los videos a través de la red sustituyen a los proveedores de cable.

Hay productos que no pueden proveerse digitalmente, pero sí venderse por ese medio. El mismo portal, Amazon, ha ido ampliando su gama a electrónicos, ropa, artículos de oficina y muchas otras cosas más. El mismo hecho de la venta, o más específicamente, del pago, es cada vez más una transacción digital en lugar de un intercambio de papeles y círculos metálicos. Ya puede hacerse parte de ese proceso a través de un instrumento de cómputo móvil, también conocido como teléfono celular. En pocos años, tal vez tres, la mayoría de las operaciones financieras ocurrirán a través de este instrumento.

No van a desaparecer los libros impresos, ni el efectivo. No van a cerrar las tiendas de ropa, o de artículos de oficina. Posiblemente no desaparezcan las tiendas de música. Pero la velocidad a la que está cambiando el mundo de los servicios debería llamarnos la atención.

Ayer mismo ocurrió en la ciudad de México una manifestación de franeleros en contra de los parquímetros recientemente instalados en Polanco. Como suele ocurrir, esto desató un intercambio en las redes sociales. Unos criticaban la manifestación, argumentando que los franeleros hacen uso de un bien que no es suyo (la calle), mientras otros los defendían, porque no tienen otra manera de ganarse la vida. Es decir, para estos últimos, la ley debe subordinarse a la necesidad.

Aunque creo que es muy evidente la diferencia entre los primeros párrafos y este último, permítame detallar. La sustitución de productos físicos por digitales, la venta digital de productos físicos, y la sustitución de efectivo por dinero digital son todos fenómenos que dependen, más que de la tecnología, de la definición clara de los derechos de propiedad y del cumplimiento de contratos. Sin estas condiciones, la tecnología es irrelevante. No hay forma alguna de que funcionen los servicios digitales sin estos fundamentos.

En consecuencia, aunque México tiene acceso a la tecnología (con los asegunes que se quiera), la posibilidad de hacer la transición a los servicios digitales es muy reducida, porque lo que no tenemos es esa base elemental. O como lo comentamos en las últimas semanas del año: en México la ley no se cumple y no se valora al creador de riqueza.

El ejemplo claro son los franeleros: no crean riqueza, la redistribuyen. Hacen uso de un bien que no es suyo (la calle) para extraer riqueza a quienes tienen un auto y quedarse con ella. No tienen derecho legal a la calle, pero según sus defensores tienen un derecho moral, porque no tienen otra forma de ganarse la vida. Esto no es nada claro, porque a diferencia de los franeleros, hay varios millones de mexicanos que no han logrado hacerse de un pedazo de calle para administrar y, sin embargo, obtienen ingresos. Es decir, si el argumento “moral” fuese correcto, habría que establecer un sistema de sorteo para asignar las calles a quienes las necesitan. La solución de los parquímetros es mejor: se asigna a la sociedad, a través de quien gobierna, y se le atribuye un precio que tiene que ver con la escasez relativa de espacio. Pero esto suena neoliberal, ¿no?

El problema de México, o si quiere sentirse acompañado, de América Latina, África y buena parte de Asia, tiene que ver con la dificultad de aceptar que el crecimiento económico sólo ocurre en naciones que tienen leyes que todos cumplen y en las que los creadores de riqueza son valorados. Estas dos condiciones son indispensables. El detalle de cuáles leyes (que es lo que genéricamente se ha dado en llamar “reformas estructurales”) es secundario.

La diferencia de temas: digitalización de servicios contra apropiación de rentas, es una diferencia de siglos. El siglo XXI contra el siglo XVIII. No podemos entrar a la modernidad, olvídese del futuro.

El regreso de la censura

Andrés Oppenheimer (@oppenheimera)
El Informe Oppenheimer
Reforma

Parece mentira que esto este sucediendo en una región en general democrática, pero gran parte de Latinoamerica ha iniciado el 2012 en medio de la mayor campaña de censura a la prensa desde las dictaduras militares de la década de 1970.

Como nunca en la historia reciente, presidentes electos que ya controlan el congreso y el sistema judicial de sus países están tratando de silenciar a los medios independientes. Si lo logran, tal como parece estar ocurriendo, gozarán de un poder casi absoluto. Será una licencia para robar a gusto -tanto fondos estatales como elecciones- sin ningún escrutinio efectivo del poder legislativo o de los medios.

Veamos algunos de los últimos ataques contra los medios independientes que se han producido en las últimas semanas:

·En Ecuador, donde el Presidente populista Rafael Correa está conduciendo una guerra frontal contra los periodistas que denuncian la corrupción gubernamental, el director del diario Hoy, Jaime Mantilla, fue condenado el 21 de diciembre a tres meses de cárcel. Mantilla había publicado artículos sobre el posible tráfico de influencias del presidente del directorio del Banco Central de Ecuador, quien es primo segundo del Presidente.

Pocos meses antes, un periodista y tres ejecutivos del diario El Universo fueron sentenciados a tres años de cárcel y multas de 40 millones de dólares por supuesta difamación del Presidente. Y el Jefe de Estado ha demandado a los autores del libro "El Gran Hermano" por escribir sobre los contratos por más de 300 millones de dólares que el Gobierno otorgó al hermano del Presidente, Fabricio Correa, quien ha confirmado públicamente estos negocios.

Anteriormente, en mayo, el Presidente Correa había logrado la aprobación de un referendo con preguntas sesgadas que autorizó un "consejo regulador" de los medios. Correa sostiene que la opinión pública ecuatoriana ha sido "secuestrada" por empresas periodísticas "criminales".

·En Argentina, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner logró la aprobación de una ley el 22 de diciembre declarando que la producción de papel prensa es un tema "de interés público", y que en la práctica permitirá al Gobierno decidir qué periódicos y revistas recibirán papel y a qué precio.

La ley regulará a Papel Prensa, un empresa público-privada que fabrica el 75 por ciento del papel prensa del país, y cuya mayoría accionaria está en manos de Clarín y La Nación, los dos diarios independientes más importantes del país. Casi simultáneamente, un juez de la provincia de Mendoza ordenó el allanamiento de la empresa Cablevisión, del grupo Clarín.

Las últimas medidas se producen después de que el Gobierno de Kirchner ha silenciado la crítica de casi todos los medios mediante el otorgamiento selectivo de publicidad oficial a las empresas periodísticas afines al Gobierno, o emprendiendo investigaciones impositivas a quienes no siguen la línea oficial.

·En Panamá y Nicaragua, los Presidentes Ricardo Martinelli y Daniel Ortega también parecen estar utilizando cada vez más a los inspectores impositivos para acallar a los periodistas incómodos. El 27 de diciembre, Roberto Eisenmann, fundador del diario La Prensa de Panamá, denunció que una auditoría fiscal de siete meses a una de sus empresas terminó multándolo por 1.5 millones de dólares.

·En Venezuela, donde el Presidente Hugo Chávez ya sacó del aire a la cadena RCTV y tiene intimidados a la mayoría de los medios del país, el editor del semanario 6o Poder, Leocenis García, fue arrestado pocas semanas atrás por publicar fotomontajes que mostraban a funcionarias del Gobierno como bailarinas de cabaret.

·El 13 de diciembre, varios países, encabezados por Ecuador, aprobaron una propuesta dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA) que podría abolir o debilitar seriamente a la Relatoría de la Libertad de Expresión de la OEA, que suele denunciar a los países que cometen abusos contra los medios. El tema será sometido a votación el 25 de enero.

Reflexionando sobre éstas y otras medidas recientes contra los medios, la Sociedad Interamericana de Prensa dijo en una declaración de fin de año que 2011 "ha sido uno de los años más desafiantes y trágicos en materia de libertad de prensa" en la región. La autocensura es un fenómeno cada vez mas extendido, agregó.

Mi opinión: Si no se produce una fuerte reacción internacional y nacional, cada vez mas países latinoamericanos acabarán pareciéndose a Venezuela.

Allí, Chávez tolera las opiniones críticas en las páginas de editoriales de los periódicos -que son leídas por pocos, y que el Gobierno puede usar como supuesta evidencia de que respeta la libertad de prensa-, pero le cae encima a quienes publican noticias de primera plana revelando casos de corrupción gubernamental.

Espero estar equivocado, pero me temo que en cada vez mas países a los periodistas se les permitirá opinar, pero no tendrán demasiado sobre qué opinar.

La “Inteligencia Nacional...”

Francisco Martín Moreno (@fmartinmoreno)
Escritor
fmartinmoreno@yahoo.com
conferenciasmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

Tal vez podamos empezar a incursionar en los inexpugnables espacios de la “Inteligencia Nacional”, remontando el vuelo a través de la historia patria hasta ubicarnos en la fundación de la Gran Tenochtitlan. A lo largo de nuestros estudios elementales en la escuela primaria, aprendimos cómo una buena parte de las civilizaciones asiáticas, africanas, americanas y europeas, entre otras tantas más, se iban asentando en las costas, en las márgenes de un gran lago, en las riberas o en la desembocadura de un caudaloso río. Nuestros antepasados fueron, desde luego, más originales: ellos no fundaron su ciudad capital en las orillas ni en las márgenes de un lago ni en las riberas o desembocaduras de un río. Ellos, los mexiqui, lo hicieron precisamente encima de un lago, el de Texcoco, ya que ahí, precisamente sobre la superficie, entre carrizos y patos dieron con la señal divina tan esperada: un águila devorando una serpiente, de acuerdo con la consigna ordenada por los dioses, según nos cuenta la leyenda.

El esplendor conocido en la gran Mesopotamia (los caldeos o los asirios) se dio entre dos ríos, el Éufrates y el Tigris. Los niveles de desarrollo alcanzados por los antiguos persas nos continúan sorprendiendo hasta nuestros días. ¡Baste citar el famoso código de Hammurabi! ¿Qué hubiera sido de las interminables dinastías chinas sin la generosa y vital presencia del río Yang Tse-kiang? ¿Qué papel desempeñó el Nilo en la deslumbrante expansión de la cultura egipcia? ¿Y los británicos sin su Támesis? ¿Y los alemanes sin su Rin, que tantas veces inspirara a Richard Wagner? ¿Y los franceses sin su Sena, los italianos sin su Tíber y los norteamericanos sin su Hudson o su Mississippi? Sí, sólo que nunca nadie asentó los cimientos de una urbe sobre la dorada superficie del agua…

Los tenochcas, efectivamente, a diferencia de chibchas, sumerios, olmecas, mayas, godos, visigodos, fenicios, griegos y romanos, sólo ellos, únicamente aquellos construyeron la Gran Tenochtitlan, el asiento de una gran civilización, nada más y nada menos, que sobre la superficie del lago de Texcoco. ¿Resultado..?

A pesar de las inundaciones que se produjeron siglo tras siglo y mataron a miles de personas, ya en el virreinato mismo, la capital de la colonia no fue cambiada de asiento por más que se intentara hacerlo por razones evidentes. (Resultó imposible ponernos de acuerdo y cuando finalmente logramos ponernos de acuerdo, entonces, al igual que acontece en la actualidad con la refinería de Tula, no se hizo nada...)

¿Qué sucedió? Que los mexicas modernos complicaron aún más la situación al inyectar cientos de millones de toneladas de concreto encima de una superficie lodosa y pantanosa. Como lo anterior parecía insuficiente, se permitió que la Nueva Tenochtitlan fuera poblada por más de 20 millones de personas hasta convertirse en el conglomerado más grande y amenazador conocido en toda la historia de la humanidad. Y aún faltaba más: como la ciudad se sostenía sobre el agua, era menester extraérsela para que ésta se hundiera nada menos que un metro cada diez años. En el siglo XX, la muy noble y leal Ciudad de México se hundió casi diez metros... ¿Qué tal..?

Es decir: se funda la ciudad sobre un lago y para enmendar el error se colocan sobre aquél cientos de millones de toneladas de concreto, permitiéndose el asentamiento gradual de millones y más millones de personas, siendo que para culminar la odisea se extrae el agua, la base de sustentación de la gran urbe, para que ésta se hundiera con el tiempo o se desplomara víctima de un temblor de grandes proporciones, como el de 1985. El suelo hueco no puede reportar mayor inestabilidad ni mayor riesgo de cara a las construcciones citadinas. Para un himno a la inteligencia, ¿no..? El PRI permitió durante siete décadas este suicidio colectivo de proporciones insospechadas...

Otra muestra de la evidente inteligencia nacional se pone de manifiesto desde que Hernán Cortés hizo saber a través de sus famosas Cartas de Relación enviadas a Carlos V, el emperador español, que en la Nueva España, recién invadida y conquistada, podían contarse 39 ríos navegables, como los que después fueron conocidos como el río de la Piedad o el de Churubusco o el Magdalena o el San Joaquín, entre otros tantos más. Por si la anterior riqueza hidráulica fuera insuficiente, todavía reveló que la Gran Tenochtitlan estaba rodeada de tres gigantescos espejos de agua: obviamente el de Texcoco, sin olvidar el de Chalco, ni mucho menos el de Xochimilco.

¿En qué convirtió la “Inteligencia Nacional” esos 39 ríos navegables y esos enormes espejos de agua, de 1521 a nuestros días? Muy sencillo: los ríos los convertimos en caños y secamos los lagos, salvo un par de gotas hediondas que todavía subsisten del otrora magnífico lago de Xochimilco, que inmortalizaran poetas, escritores, músicos y pintores. No, no sólo continuamos construyendo irresponsablemente sobre un lago en una zona altamente sísmica, sino que sobre esta superficie inestable llegamos a construir la ciudad más poblada del planeta. Acto seguido le extrajimos el agua, secamos los lagos y convertimos los ríos en caños mientras cantábamos felices sentados sobre la rama de un árbol que serruchábamos gozosos... ¿Qué sigue...? ¿La sequía...?

Los credos de López Obrador

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Andrés Manuel López Obrador tiene el corazón criado en los terrenos viejos de la izquierda. No es admirador de Kim Il Sung, como algunos de sus aliados partidarios, pero sí de Fidel Castro.

No cree, sin embargo, en la ruptura violenta con el orden establecido. Tampoco cree en las fórmulas de convivencia histórica con el capitalismo desarrolladas por el socialismo europeo y latinoamericano en los últimos años.

Su referente ideológico es fundamentalmente mexicano. Aunque no se atreve a decir su nombre, parece anclado en el nacionalismo revolucionario, eso que la historia y el neoliberalismo se llevaron, pero que sigue alentando en mucha gente de izquierda, y del PRI, como una especie de paraíso perdido o de solución mejor a los problemas de México.

Viejas creencias de aquel menú rigen las convicciones de López Obrador sobre el gobierno que quiere hacer y sobre el país que aspira a gobernar.

Digamos estas: un presidente fuerte rector del Estado; un Estado rector de la economía y la sociedad; la inversión pública como eje del desarrollo; desconfianza en el mercado, con tendencia a regularlo, más que a alentarlo; un nacionalismo defensivo, asociado a la necesidad de soberanías en desuso como la alimentaria, la financiera, la energética; la idea de México como un país del tercer mundo, cuya realidad dominante son los pobres.

En suma, un estatista mexicano de los años setenta, algunos de cuyos valores vuelven a ser novedad en medio de las crisis recientes.

Este menú de creencias dibuja un perfil de gobierno anterior en muchos aspectos a las realidades de la globalización del siglo XXI y sólo en parte coincidente con el perfil de México, pues descuida del todo su parte moderna.

A todo esto López Obrador añade un discurso moral de resonancias religiosas —cristianas, más que católicas. Se siente cerca de Juárez no en su liberalismo político o económico, sino en su austeridad republicana y en su liberalismo religioso, pues Juárez contuvo el monopolio católico, y López Obrador es un cristiano practicante.

Su prédica moral es impostada o inverosímil para muchos, pero atractiva para otros, pues toca una fibra mayor del desencanto mexicano: el hartazgo por la corrupción y la impunidad.

Lo atractivo para los seguidores de López Obrador es con frecuencia lo mismo que repele a sus críticos: que la política no le sabe si no es como litigio justiciero, que no tiene lealtad a las instituciones si le parecen injustas, que su estilo transpira convicción y valentía, pero también obstinación e intolerancia. Y que en su oferta de gobierno hay una promesa de cambio, y otra, equivalente, de conflicto.