enero 20, 2012

Leyes milagro

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Finalmente, el presidente Calderón firmó ayer el decreto que permitirá reducir la publicidad de los productos llamados milagro, que son aquellos que ofrecen resultados imposibles, como adelgazar en pocos días. Lo que el nuevo reglamento exige es que todo aquel producto que se promocione por televisión tenga un certificado de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Cofepris.

Restringir el flujo de información no es algo bueno en sí mismo, pero hay casos en los que puede ser importante. Estos productos son uno de esos casos, porque no sólo son un fraude la mayoría de ellos, sino que algunos pueden causar daño a la salud. Es como los tés de hierbas, que parecen inofensivos, pero mal manejados pueden envenenar. Como la mayoría de los consumidores no tenemos muy amplio conocimiento de herbolaria, ni de medicina, es conveniente que la sociedad designe a un grupo que lo haga. Eso, precisamente, es la Cofepris.

Sin embargo, cada vez que el gobierno asume el control de la información está reduciendo la libertad de los consumidores, y por eso la decisión debe tomarse con cuidado. Si se quiere proteger a los consumidores, lo mejor es darles información, permitiendo que cada quien haga lo que le parezca conveniente. Sólo en casos extremos, cuando la información no es suficiente para evitar el daño o reducir el riesgo, conviene prohibir, desde la publicidad hasta el consumo de ciertas cosas.

Otro ejemplo: la decisión de los jóvenes de estudiar en una cierta universidad debe tomarse con información suficiente. Si esta información no existe, o no es clara, la decisión puede ser muy mala, con costos verdaderamente serios. Las llamadas universidades patito pueden ser igual de dañinas para la sociedad que los productos milagro, y no se ven acciones similares del gobierno en ese ámbito.

Por el contrario, en mercados en los que no debería restringirse información, se han tomado decisiones muy costosas. Ya debe ser claro el tamaño del error que fue la reforma electoral de 2007, un serio retroceso en el proceso de liberalización en el que estábamos desde 1996, resultado del berrinche de los derrotados. Ellos mismos hoy se quejan de lo que promovieron y obtuvieron chantajeando. Culpa de ellos, y de quienes se dejaron chantajear.

En general, tenemos la costumbre de imaginar que se puede cambiar el comportamiento de las personas promulgando leyes. Es una creencia sin sentido, pero la tenemos. Son leyes milagro, creadas para resolver problemas muy específicos. Así, cada vez que algo no gusta, se promueve una ley que lo limite o prohíba. El resultado es una maraña legal inmanejable, con una proporción muy elevada de leyes que buscan limitar las libertades de las personas. Porque no sólo nos encanta legislar, en el fondo nos encanta prohibir. Prohibimos los comportamientos de los demás porque nos molestan, suponiendo que la ley sólo será aplicable a ellos, los demás.

Pero las leyes en México no se cumplen; si así fuera, sería una catástrofe. Exagero, pero hace muy poco que las cumplimos. Antes de 1997 no había más ley que la decisión del presidente, todavía todopoderoso. Después, poco a poco, las leyes se han empezado a usar, y en estos 15 años nos hemos ido dando cuenta de cuán estorbosas e inútiles son. Y es que cuando se hicieron no eran para usarlas, sino para establecer una opinión, una idea del mundo. Son leyes discursivas, si me permite la expresión.

Pero no hay manera de tener una democracia en forma si no es cumpliendo con lo que dice la ley, así que estamos atrapados en una situación complicada. Si no cumplimos con la ley, no tenemos futuro, ni económico ni político, salvo regresando a un régimen autoritario (como quieren dos de los candidatos). Si cumplimos con las leyes como están, estamos atascados en una democracia liberal incipiente, pero ineficiente. Estos 15 años lo han demostrado.

Ya llegamos hasta donde se podía. Por 15 años, hemos ido arrastrando la maraña de leyes, cumpliendo cada vez con ellas, o haciendo cada vez más esfuerzos por evadirlas. La inercia (y el petróleo) nos ha alcanzado para sobrevivir, pero ya no será así por mucho tiempo.

Nuevamente, le recuerdo que hay dos opciones para estas elecciones: nos regresamos o nos seguimos. Eso no sólo incluye a las leyes, empieza por ellas. Si nos decidimos a aceptar su cumplimiento, tiene sentido seguir adelante. Si de plano no lo vamos a hacer, habrá que regresar al autoritarismo. Hay que decidir pronto.

Liderazgo femenino

Paz Fernández Cueto
paz@fernandezcueto.com
Reforma

Al calor de los tiempos electorales las cosas pintan bien para las mujeres. Parecería que su liderazgo está de moda y que por primera vez, aunque tengan que nadar contracorriente o vencer la adversidad, la primacía de las mujeres en política se percibe no solo como algo posible sino también como algo deseable. La presencia del liderazgo femenino es una constante en distintos países del mundo, no siendo México la excepción. Mujeres valientes con trayectorias exitosas en el servicio público o figuras destacadas por su liderazgo social repuntan en las preferencias electorales para el 2012.

No pretendo con esto plantear la superioridad de las mujeres, y mucho menos suponer que las cualidades intelectuales o morales sean prerrogativa de un determinado sexo. Ni la inteligencia, ni la honradez, ni el orden o la responsabilidad adornan de manera exclusiva a hombres o a mujeres. Estas y otras cualidades brillan de manera individual en las personas independientemente de su sexo, habiendo mujeres y hombres brillantes o limitados, intachables por su honradez o despreciables por su deshonestidad, algunas o algunos que se distinguen por su extraordinaria capacidad de trabajo y otros que, por el contrario, destacan por su ineficiencia e improductividad.

No se trata de un tema de género, se trata de un tema de la confianza basado en la percepción generalizada hacia el sexo femenino que concede a las mujeres, de manera preferencial, cualidades que favorecen la construcción del bien común, esas virtudes que evocamos con añoranza intentando descubrirlas en el perfil del político. Un artículo publicado en la revista Istmo (317) del pasado mes de diciembre, titulado "Apostar por el Liderazgo Femenino", de María del Carmen Bernal y Alejandra Moreno Maya, presenta entre otras cosas un análisis de Kirk Patrick y Locke (1991) señalando entre las características que definen al líder de nuestro tiempo energía, motivación, integridad, confianza, habilidad cognitiva y conocimiento. Nos consta que la mujer enfrenta mayores dificultades que el hombre para equilibrar la vida personal, familiar y profesional, por la identidad de su sexo abocada a la maternidad, sin embargo, esta misma circunstancia la sensibiliza como agente de cambio para transformar la realidad social desde una perspectiva humanista, ejerciendo un liderazgo lleno de energía con un alto grado motivacional.

Tom Peters, citado en este mismo artículo, destaca que las mujeres dirigen mejor que los hombres y rescata el valor del liderazgo femenino al mencionar que la mujer no solo es la solución al gran problema del talento, sino además al del liderazgo que ahoga a la empresa, a las instituciones y a la política. También dice que las mujeres dirigen las empresas mejor que los hombres ya que su fortaleza satisface, en grado sorprendente, las necesidades de liderazgo de la nueva economía, que bien pueden aplicarse a la política. Burns define al liderazgo como "el proceso por el cual los líderes inducen y animan a los seguidores a conseguir ciertos objetivos que encarnan los valores, motivaciones, necesidades y expectativas de ambas partes, líder y seguidores. La relación que los une no tiene como base únicamente el poder, sino que se sustenta en la reciprocidad mutua de las verdaderas necesidades que han de ser atendidas". Nos presenta tres tipos de liderazgo: el líder transaccional que motiva a sus seguidores a través de recompensas y castigos, el líder transformador más atrayente y carismático que inspira a sus colaboradores a lograr metas y objetivos a través de ejemplo y motivación y el líder trascendente que facilita la participación social, el trabajo en equipo y la evolución organizacional. Victoria Pino destaca más adelante entre las áreas de oportunidad que distinguen a las mujeres "manejo del estrés, equilibrio emocional, delegar responsabilidades y manejo de conflictos". Diversas investigaciones demuestran que las mujeres se identifican con el liderazgo trascendente caracterizado por el interés individual hacia la persona, liderazgo que es capaz de prever las consecuencias que las decisiones políticas o económicas tienen sobre cada persona, contrastando con la visión pragmática del empresario o del político tradicional centrado en resultados inmediatos. Si en algo se distingue el desempeño profesional de la mujer, es en su sensibilidad y compromiso que, en la mayoría de los casos, trasciende el mero interés económico hacia asuntos vitales de la existencia. Hacia ahí dirige toda su fortaleza y creatividad, su solidaridad y trabajo inteligente.

Con Mancera y Wallace, el PRI erró con Paredes

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

El PRI lanzó a Beatriz Paredes como su candidata a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal porque, sin tener candidatos el PAN y el PRD, la tlaxcalteca aparecía arriba en las encuestas. Siendo una política de muchos años a nivel nacional, Paredes naturalmente tenía un alto reconocimiento de nombre. Sin embargo, al desconocer a quién enfrentaría en la boleta, no se sabía cuál era su fuerza electoral real. Hoy, que ya conocemos quiénes serán sus rivales, resulta que el PRI corre el riesgo de quedar en tercer lugar en el DF, amén de que esto podría tener un costo para Peña Nieto.

La alianza de los tres partidos de izquierda finalmente anunció que su candidato a la Jefatura del DF será Miguel Ángel Mancera, una excelente decisión, ya que es el político mejor posicionado en las encuestas. El PAN, por su parte, dio un campanazo la semana pasada al informar que lanzaría a Isabel Miranda de Wallace a este puesto de elección popular. Se trata de una mujer valiente, con destacada trayectoria como activista social y gran popularidad en la opinión pública nacional. Frente a Mancera y Wallace, dos personalidades con prestigio e independencia, Paredes queda como una política que viene de la vieja guardia del PRI, de los que llevan muchos años medrando con el poder.

El Universal publicó ayer una encuesta telefónica levantada el 17 de enero. Mancera obtiene el primer lugar en las intenciones de voto con 36 por ciento. En segundo lugar se encuentran empatados Wallace y Paredes con 23% de las preferencias. No sorprende que el ex procurador capitalino lidere en las encuestas. Al fin y al cabo es el candidato del partido gobernante en el DF y delfín de un jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, que ha tenido una gestión gubernamental exitosa.

Lo interesante es que, el solo anuncio de que Wallace irá como candidata del PAN, la catapultó a empatar en el segundo lugar de las preferencias con Paredes. Y resulta que a Beatriz prácticamente ya la conocen todos los capitalinos (94%), mientras que Isabel tiene todavía camino que recorrer, ya que su reconocimiento de nombre es de 75% en el DF. No sólo eso: 43% de los defeños tiene una opinión positiva de Paredes y 23% una negativa. Su saldo neto es de más veinte. Wallace, en cambio, tiene 54% de positivos y 14% de negativos, una diferencia de más 40, el doble que la priista.

En las encuestas, es evidente que las candidaturas de Mancera y Wallace han gustado. En este sentido, Paredes se rezagó y estaría arrancando, en el mejor caso, empatada en segundo lugar, en el peor, en el tercero. ¿Cómo podría revertir Paredes esa tendencia? ¿Vendiendo la idea de que es una política de experiencia cuando viene del viejo régimen autoritario?

Ayer, en una entrevista, le preguntaron a Wallace, por ejemplo, cuál era su experiencia para gobernar. Dijo que no la tenía, ni para robar ni para mentir ni para transar, una respuesta mañosa, pero inteligente que puede pegar en el electorado independiente.

El escenario electoral se ha complicado para el PRI en el DF. Lo que parecía “color de rosa” hace unas semanas hoy se ve pintado de negro. Lo peor para los priistas es que esto podría tener un efecto negativo para su candidato presidencial. Porque imaginemos la inevitable foto de Peña levantándole la mano a Paredes. Con razón, muchos se preguntarán si ese es “el nuevo PRI” que está tratando de vender Peña. ¿El “nuevo PRI” de una mujer que respondió un informe presidencial a López Portillo? ¿El “nuevo PRI” de una política tan identificada con el “viejo PRI”? ¿El “nuevo PRI” de una dirigente nacional que dejó que su partido penalizara el derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo para, después del hecho, decir que ella está a favor de este derecho?

El PRI se equivocó en el DF. Debió haber lanzado a un candidato con un perfil más ciudadano, más independiente y más joven. Porque, a final del día, Paredes, frente a Mancera y Wallace, no se ve como un opción atractiva para gobernar la capital.

SOPA y protestas

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

El miércoles pasado miles de sitios, entre ellos Wikipedia en inglés, suspendieron sus actividades por 24 horas como una forma de protesta y de marcar su rechazo a SOPA (Stop Online Piracy Act), y PIPA (Protect Intellectual Property Act). La acción fue precedida de una intensa movilización de activistas, empresarios, abogados y organizaciones que luchan en favor de la libertad de expresión.

Los titanes de internet (Google, Facebook, Twitter...) se oponen a ambas, ya que cambian el criterio de responsabilidad de los delitos relacionados con el copyright. Con la Digital Millennium Copyright Act de 1998 las empresas están protegidas contra las acusaciones de “infracción indirecta” sobre el contenido subido por los usuarios, y deben seguir un procedimiento para eliminarlo. Pero con SOPA eso se modificaría: ellas serían responsables de lo publicado o subido por los usuarios, por lo que muchos de sus contenidos no podrían existir, e incluso los mismos sistemas de pago en línea como PayPal dejarían de prestarles, a infinidad de sitios, su servicio, como sucedió hace tiempo con AlloFMP3.

Por ahora, SOPA queda en suspenso y se podrá retomar en el futuro tal cual o con variantes. Pero ha ocasionado una primera confrontación entre las viejas y un sector de las nuevas industrias culturales, ya que SOPA es apoyada por las industrias cinematográfica y musical. Las declaraciones del magnate Murdoch contra Google van en esa dirección y se agria la luna de miel mantenida entre ambos tipos de industrias.

Para el gobierno de Estados Unidos y sus empresas, los derechos de propiedad intelectual son estratégicos por el continuo cambio tecnológico y el aumento de la demanda de productos culturales a escala global. Esa nación es una de las principales exportadoras de propiedad intelectual, sólo a inicios del siglo XXI en exportación de bienes culturales (CD, películas, programas de televisión, software, libros y revistas) generó 88 mil 970 millones de dólares y el valor agregado fue de 535 mil millones de dólares. Es, pues, una buena fuente de gravámenes para esa nación.

Pero a medida que los titanes de internet desplacen a las viejas industrias culturales, está claro que las cosas pueden cambiar: los que ahora son timoratos aliados de los usuarios pueden devenir en ogros de los cuales habrá que cuidarse, y mucho.

El Concordia, una historia italiana

Fran Ruiz (@perea_fran)
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

En el pasado Festival de Cannes pasó casi desapercibida una película de Jean-Luc Godard, Film Socialisme cuya trama transcurría en una nave sin rumbo, que navega en medio de la noche oscura y donde los pasajeros fingen divertirse. El director de culto francés quiso presentar al espectador (sin mucho éxito) una metáfora de la crisis y el viaje a ninguna parte en el que está inmersa Europa.

¿Han adivinado ya en qué barco se rodó? Así es, en el Concordia. Fellini habría quedado impresionado con esta coincidencia; o peor, habrá sentido escalofríos al recordar su película premonitoria E la nave va, otra metáfora de la nave en la que viaja Europa y se hunde con toda su magnífica decadencia en el mar Mediterráneo.

Pero no es el hundimiento de Europa lo que se me viene a la mente, después de casi una semana de bombardeos noticiosos sobre el naufragio del Concordia, lo que se me viene a la mente es Italia. Cuanto más que pienso en el drama que todavía se cierne cerca de la costa de la Toscana, más lo veo como una versión trágica y siniestra de otra película; y no estoy pensando en Titanic, pese a que muchos pasajeros del Concordia sin duda se identificaron con la pesadilla que vivieron el que fue el barco más grande del mundo, sino en la película Mediterráneo, comedia que narra la vida de ocho soldados italianos que acabaron en una olvidada isla griega, mientras transcurría la Segunda Guerra Mundial. El oscarizado film está plagado de situaciones cómicas que todos reconocemos como típicamente italianas: el sargento dando órdenes a gritos a una cuadrilla de soldados indisciplinados, que cuando pueden le dan por su lado y que algunos de ellos acaban triunfando en algo que dominan como nadie, la galantería.

Regresando al naufragio del Concordia, el diálogo entre el capitán del barco, Francesco Schettino, y el comandante al mando de la Capitanía de Puerto de Livorno, Gregorio de Falco, refleja parte de esa idiosincrasia italiana, pero con toda la carga de dramatismo propia de una catástrofe en ciernes.

En apenas cuatro minutos de grabación telefónica entre ambos, podemos reconocer de inmediato rasgos de ese temperamento italiano. El comandante De Falco ordena al capitán Schettino, una y otra vez, que regrese al barco y coordine desde su interior la evacuación de los cientos de pasajeros, a los que dejó abandonados a su suerte. Por un lado, el sargento que grita e insulta a su interlocutor; por otro, el soldado que tartamudea amedrentado y miente para no cumplir la orden .

El capitán del Concordia, que horas antes de la tragedia presumía de acercarse más que nadie a las rocas, al mando del buque de pasajeros más grande de Italia, pecó de fanfarrón y cometió la mayor estupidez de su vida, que remató, además, de la manera más cobarde: saltando del barco que se hundía. En esa nefasta madrugada del sábado de la semana pasada, el italiano más odiado de Italia, el fanfarrón de los fanfarrones Silvio Berlusconi, había dejado de serlo para cederle el puesto a un pobre desgraciado capitán, el mismo que meses antes declaró a una revista que “gracias a su disciplina militar” podía controlar “cualquier situación” y prevenir “cualquier problema”.

El analista del diario La Repubblica, Francesco Merlo, profundiza precisamente en esa metáfora del barco italiano que se hunde y del papel que jugaron los dos protagonistas de esta tragedia: el comandante De Falco, elevado por sus compatriotas a la categoría de héroe, y el capitán Schettino, el más odiado de Italia.

Según Merlo, que De Falco haya sido ungido como héroe responde precisamente a esa mala costumbre del pueblo italiano de dejarse dominar por una voz autoritaria. Un pueblo, dice, que se dejó arrastrar por el Duce Mussolini, que confunde autoritarismo con liderazgo. Los italianos no se conforman con llevar al culpable ante la Justicia, hay que insultarlo, por eso se identifican con el comandante De Falco.

En el fondo, sospecha el periodista, los italianos, el comandante y los que lo han llamado héroe, temen que, en el fondo, ellos también sean como el desgraciado de Schettino, algo fanfarrón, algo vanidoso y cobarde en una situación de extremo peligro.

¿Qué habría pasado si la historia hubiese sido al revés, si De Falco hubiese sido el capitán de un crucero que se hunde con más de cuatro mil personas a bordo? ¿Qué habría pasado si Schettino hubiese sido el comandante que, desde la seguridad de su puesto de mando en tierra, diera órdenes por teléfono a De Falco? El analista italiano lo tiene claro: le gustaría pensar que De Falco habría actuado como le exigía a que Schettino que se comportara (le otorga al menos el beneficio de la duda); sin embargo, de lo que no tiene duda es de que Schettino se habría comportado igual de autoritario que De Falco. Porque la moraleja de esta triste historia, se lamenta el periodista, es que los italianos en su interior son como Schettino, aunque tratarán de parecerse a De Falco.