febrero 21, 2012

El Panal, candidatos “de panzazo”

Adrian Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

> A menos que haya una señal en contrario, mañana se exhibirá en la Cámara de Diputados el documental “De Panzazo”, realizado por el periodista Carlos Loret de Mola, en el que se muestran sin maquillaje las deficiencias del sistema educativo mexicano.

El acuerdo fue tomado por los coordinadores parlamentarios de casi todos los grupos, con excepción de Nueva Alianza por razones obvias; las invitaciones se hicieron llegar desde el viernes pasado a los quinientos diputados.

Será, sin duda, una exhibición taquillera, no solo porque aborda un tema que es fundamental para explicar la situación actual del país, sino por la carga ideológica y política del documento.

De entrada, es innegable que el momento en el que se exhibirá la cinta coincide con la elección presidencial en la que, por cierto, Nueva Alianza, el partido de la presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo Morales, va solo.

Indudablemente que el documento fílmico tendrá un impacto negativo en la imagen no solo de Gordillo, sometida a fuego cruzado desde hace varios meses por quienes alguna vez jugaron como sus aliados políticos, sino en el llamado Panal.

El partido pasa por una crisis luego de la ruptura de la alianza con el PRI; sus cuadros políticos, o mejor dicho, los alumnos de la profesora como Miguel Ángel Yunes, Fernando González, entre otros, se encuentran bajo el escrutinio público y no salen bien librados.

Otros como Roberto Campa y Benjamín González Roaro, sin romper abiertamente con la profesora han marcado una “sana distancia”. Por eso el Panal tuvo que recurrir a externos para hacerlos candidatos a la jefatura de gobierno del DF y a la Presidencia.

No es cierto que se abrió a la sociedad, simplemente no tenían cuadros propios para competir.

Así que el documental realizado por Loret obligará –de hecho ya lo hizo- a replantear las ofertas de campaña del Panal y del propio SNTE.

Sería una aberración ideológica que “el partido del magisterio” mudara su oferta de más y mejor educación por el tema “ecológico”, de acuerdo con el perfil de su candidato presidencial que está obligado, este sí, a lograr la votación necesaria para mantener el registro nacional del partido.

Aunque sea de panzazo.

> Algo debieron haber detectado los generales en el cuartel del priísta Enrique Peña Nieto en las encuestas recientemente publicadas las cuales le conceden una ventaja promedio de 20 puntos sobre el segundo lugar que es Josefina Vázquez Mota.

Real o “cuchareada”, como sus adversarios suponen, la ventaja parece no haber convencido a los encargados de la campaña del candidato tricolor por lo que en estos días de veda electoral, se dedicarán a replantear cada una de las estrategias.

Así que recién comience oficialmente las campañas, el 30 de marzo próximo, el PRI amenaza con convertirse en una locomotora.

¿Será?

El cansancio de Andrés Manuel

Francisco Báez Rodríguez (@franciscobaezr)
fabaez@gmail.com
La Crónica de Hoy

El candidato a la Presidencia de las izquierdas lo ha confesado. Andrés Manuel López Obrador no siente el mismo vigor que hace seis años. Hacer campaña cansa.

Hay que decir que es entendible la situación de AMLO, porque una cosa, seguramente excitante y hasta hipnótica, era surfear en la cresta de la ola, rodeado del cariño de las masas, y otra, muy diferente, es trabajar desde la parte baja de las preferencias electorales, según dan a conocer las diversas encuestas.

También es distinta la relación entre López Obrador y los partidos que lo apoyan. Hace seis años él era el rey indiscutible de esa coalición y, parafraseando la canción de José Alfredo, su palabra era la ley. Ahora se ha impuesto como candidato, pero no sin dificultades, y no es capaz de mangonear las listas de candidatos a su gusto, porque las corrientes perredistas le han perdido el respeto y le vetan varias de sus propuestas. La alianza pluripartidista llegará a puerto, pero haciendo bastante agua.

Andrés Manuel apenas está iniciando a hacer una leve autocrítica (se sabe que no es lo suyo) porque sin ella no hay manera de explicarse la diferencia de campañas. Insiste —como lo hizo en el caso de su fallido desafuero— que sólo gracias a su gran responsabilidad no se incendió la pradera nacional y que ese aspecto del plantón fue incomprendido.

Tal vez le hubiéramos creído a López Obrador si, al final del plantón y consumada la victoria legal de Felipe Calderón, él hubiera aceptado encabezar la oposición al nuevo gobierno. Pero no. Decidió proclamarse “Presidente Legítimo” en un evento con todas las características de la farsa y en esa pantomima absurda se le fueron casi todo el sexenio y la mayor parte de sus seguidores. Mientras AMLO no entienda que perdió horriblemente el piso, no habrá entendido nada.

Fueron cinco años de quedar fuera de quienes fijan la agenda de las discusiones nacionales. Cinco años de repetir consignas hueras y confiar en su base de fieles (ese grupo social para quienes el lopezobradorismo es más que un movimiento político: es una congregación de la fe) para repetir como candidato. Cinco años en los que se ha mostrado incapaz de renovar una pizca su programa, a pesar de que los problemas del país, y del mundo, han tenido una transformación dramática.

En ese sentido, los cambios de Andrés Manuel han sido cosméticos. Por un lado, el discurso del amor y la paz. Por el otro, la táctica un poco infantil de nombrar primero a los secretarios del Estado de su hipotético gabinete, y dejar para después las propuestas, el diseño de país. Ha escogido diversos actores políticos, todos experimentados, de muy diferentes capacidades (¿De verdad cree que el bueno de don Bernardo Bátiz hizo un papel siquiera decoroso al frente de la PGJDF?), pero muy pocos de ellos capaces de elaborar un discurso innovador en sus respectivas áreas. Parece entrega de reconocimientos Honoris Causa.

El proceso electoral del 2012 inició con una ventaja clara de Enrique Peña Nieto y con el PAN y AMLO peleando el segundo lugar. La historia de las dos últimas elecciones presidenciales indica que éstas suelen definirse cerradamente entre dos competidores, mientras que el tercero (Cárdenas, en 2000; Madrazo, en 2006) se rezaga. Ahora difícilmente será la excepción.

La definición panista por la candidata más competitiva pone a Andrés Manuel, al PRD y a la izquierda en peligro de convertirse en una lejana tercera fuerza. Si así sucediera, no obstante el notable deterioro del PAN, tras doce años en el poder federal y a pesar de la vacuidad con la que se ha manejado Josefina Vázquez Mota (hay quien dice que su campaña parece disco de Arjona), las izquierdas habrán perdido una oportunidad histórica y López Obrador se habrá consagrado como su sepulturero.

En las precampañas se vio que todos los aspirantes son falibles. Pero ninguna campaña seria puede apostar sus fichas a los errores del adversario. El PRD es quien menos puede hacerlo, entre otras cosas, porque su principal candidato ha demostrado ya su vulnerabilidad.

¿Qué le queda, entonces, a Andrés Manuel? Lo único que le podría dotar de cierta competitividad sería volver a lo básico. A presentar propuestas. Abordar temas específicos. Demostrar que el programa no es el mismo de hace seis años, que el espectro en el que se mueve es más amplio.

Pero —demasiado habituado a los incondicionales— López Obrador no ha puesto a sus equipos a trabajar conjuntamente en una estrategia de ese tipo, ve de lejecitos la pelea indiscriminada por los primeros puestos de las plurinominales (signo derrotista, si los hay), y se atiene al eventual desliz de Vázquez Mota o Peña Nieto, al posible río revuelto de una campaña sucia entre PRI y PAN-gobierno, con toneladas de lodo, para colarse nadando de muertito.

Cuando parece imperar en su estrategia la ley del mínimo esfuerzo, queda la impresión de que sí, efectivamente, Andrés Manuel está cansado, muy cansado.

Gordillo quiere bloquear “De panzazo”

Carlos Loret de Mola (@CarlosLoret)
carlosloret@yahoo.com.mx
Historias de un reportero
El Universal

En el minuto 48 de la película De panzazo, un estudiante de secundaria de Ciudad Juárez toma una cámara portátil y recorre las instalaciones de su escuela narrando su deplorable estado: pupitres desvencijados, pizarrones inutilizables, escritorios carcomidos, baños sin privacidad, bebederos sucios y rotos.

La cinta explica: México es el número uno en gasto educativo proporcional entre los países más industrializados, pero el último en preparación de sus alumnos porque el 93% del dinero se va en sueldos, que el sindicato de La Maestra Gordillo muerde sin rendir cuentas a nadie. Son miles de millones de pesos al año.

De panzazo es la película que Elba Esther Gordillo no quiere que el público vea. Porque exhibe cómo, por décadas, su discurso demagógico no ha cambiado, cómo ha usado la educación como botín económico y electoral, cómo fomenta la impunidad de los malos maestros y se colude con los gobiernos para ello. Y aunque la película explícitamente señala que la crisis en la educación no es solamente culpa de los sindicatos y sus dirigentes, éstos han decidido emprender una campaña para bloquear el mensaje de De panzazo y boicotear la asistencia a los cines.

La organización Mexicanos Primero y la distribuidora Cinépolis consiguieron para De panzazo, a través de convenios, espacios publicitarios gratuitos en televisión, radio, cine, prensa y exteriores. Para neutralizarlos, Elba Esther Gordillo compró con los multimillonarios recursos que vienen de los impuestos de todos los mexicanos una campaña de spots, muchos de ellos colocados al aire justo después de los promocionales de De panzazo.

Estos spots plantean que no importa qué tan malas estén las instalaciones de las escuelas —exhiben imágenes casi idénticas a las que denuncia el estudiante de Ciudad Juárez— porque de ellas “han surgido ingenieros, médicos abogados, científicos, historiadores”. Y firma el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

La campaña la completan declaraciones públicas simultáneas de empleados de la maestra Gordillo: el dirigente de la sección 55 de Tlaxcala se quejó de que la película desvirtúa al sindicato, el de Puebla expresó que es injusta porque “La Maestra es un ente político que le ha apostado a la educación con un proyecto claro de nación”, el de Tamaulipas lo secundó señalando que “ya no hallan qué inventar para descalificar a la única persona que ha dado todo a la nación como lo es la maestra Elba Esther Gordillo”, y por ahí van el de Campeche y el líder del Panal poblano. Emilio Zebadúa, ex consejero electoral del IFE y presidente de la Fundación SNTE, ha hecho lo propio en artículos de opinión tergiversando cifras para justificar a su lideresa.

De panzazo se estrena este viernes. ¿Se impondrá Elba Esther?

SACIAMORBOS

Ella ha rehuido al debate. En una carta directa lo hizo oficial.

¿Hasta cuándo?

Federico Reyes Heroles
Reforma

Todos lo sabemos. Y sin embargo pareciera que ya nos resignamos. Es indigno aceptar que las cosas sigan igual sabiendo que buena parte del futuro de México depende de ahí. Por eso la sacudida es necesaria. No sólo se trata de las historias individuales, de condenar a los jóvenes mexicanos a tener malos empleos y por ende ingresos bajos. Se trata también del futuro colectivo, la suma de fracasos individuales, se traduce en una historia nacional de rezago, de incapacidad para afrontar al mundo global de manera exitosa, de injusticia. Por supuesto que hay excepciones pero, en lo general, nuestro sistema educativo es un desastre.

Desastre porque si bien en la norma se habla de la obligación del Estado de brindar el servicio y también de los padres de familia de cumplir con el mandato, en la vida cotidiana todos sabemos lo que ocurre. Algo de esquizofrenia reina. Hace unos días, la obligación formal se hizo extensiva a la educación media superior. Qué bien. Los mexicanos deberían estar cubiertos desde el preescolar hasta la preparatoria. Pero resulta que de cada 100 educandos que ingresan a primaria sólo 82% termina el ciclo. De la secundaria egresan sólo el 67%. Claro en una visión optimista podemos afirmar que según el censo se agregó un año en promedio de escolaridad a los mexicanos, pasamos de 7.5 a 8.6. El problema es que nuestros competidores tienen 13, es decir que si seguimos al mismo paso nos llevaría medio siglo alcanzarlos.

Mientras otros países, como Corea, han logrado aumentar un año de escolaridad promedio por año, nosotros nos ufanamos de nuestro paso de tortuga. ¿Cómo lograr los mejores niveles de competitividad y por lo tanto de generación de riqueza, cómo abatir la pobreza si buena parte de los niños y jóvenes mexicanos están atrapados por una cadena de educación deficiente y por ende estarán incapacitados para enfrentar los requisitos del siglo XXI? El drama se agrava en preparatoria. Del millón 700 mil estudiantes que ingresa a media superior más del 36% deserta el primer año; otro 15% se van en el segundo año y un 6% durante el tercero. Casi 60% no termina el ciclo. Cada día 897 alumnos desertan de la preparatoria (La Razón, 19, I, 2012). Para no variar, por lo general es en las entidades más pobres donde se acentúa el problema. Se establece así el círculo vicioso: los más pobres son y serán los que reciban la peor educación. Con lo cual se les condena a los peores trabajos y los peores ingresos. Así se perpetúa la injusticia.

Sabemos también que ya no es un asunto de dineros. México invierte como porcentaje de su PIB más en educación que varios de los países de la OCDE. Sabemos que en las mediciones de calidad educativa, cuando se compara internacionalmente el rendimiento en matemáticas o en comprensión de lectura México sale en el sótano. Sabemos del encadenamiento pernicioso: el fracaso en preparatoria se debe a los pésimos niveles de la secundaria que se explican por el horror de la primaria. Sabemos que hay poco más del 15% de las escuelas que carecen de agua y de servicios sanitarios. Y ni siquiera eso hemos podido resolver.

Sabemos también que los sindicatos magisteriales son, en muy buena medida, responsables del desastre. Que se trata quizá de la zona de mayor opacidad: no rinden cuentas. "Mexicanos Primero" ha mostrado cómo ni siquiera conocemos el número total de maestros. Las oscilaciones de mes a mes por entidad federativa son un misterio. Sí sabemos, en cambio, que los "comisionados" se cuentan por decenas de miles y que cobran su cheque para hacer funciones sindicales que nada tienen que ver con la docencia. Sabemos que las promociones se han basado en muchas consideraciones menos en el mérito académico. Sabemos que las cuotas sindicales de la mayor organización gremial de la América Latina conforman una cantidad monstruosa de dinero que entra a una caja negra.

Sabemos también que los maestros se niegan a ser evaluados. Cualquier profesionista se enfrenta a evaluaciones periódicas, pero los maestros mexicanos consideran que la evaluación es una afrenta. Sabemos que la dirigencia nacional vende su apoyo político al mejor postor. Pero que ese "apoyo" es difícil de traducir en votos porque al interior hay diversidad política. Sabemos que sin embargo el Sindicato fue capaz de extorsionar al gobierno federal y que durante este sexenio se dejó pisotear simbólicamente al entregar, entre otras posiciones, la Subsecretaría de Educación Básica. Sabemos que los padres de familia siguen fincando sus esperanzas vitales en la educación de sus hijos y que el fraude educativo es parte del gran desánimo nacional. Todo eso sabemos, ¿y qué estamos haciendo?

La sacudida se llama De Panzazo, el espléndido documental de denuncia producto de la afortunada alianza entre "Mexicanos Primero", Cinépolis, Carlos Loret de Mola y Juan Carlos Rulfo. Un oportuno llamado -las campañas- a que todos salgamos del letargo y nos tomemos en serio nuestro futuro. ¿Hasta cuándo?

También soy ciudadano

Armando Salinas Torre
Abogado postulante
Excélsior

Decidí hace muchos años comprometerme con un proyecto de nación que formara a ciudadanos responsables y participativos, que tomaran en sus manos el destino de su vida y su país, para que no dejaran esa responsabilidad a quienes decían ser sus líderes sindicales o en un sistema político corrupto.

Tomé la decisión en forma consciente y responsable de participar en la construcción de un país mejor, donde no se discriminara a nadie ni siquiera por su filiación. Yo respeto las diferencias políticas y en ese contexto he construido, a partir de las coincidencias, acuerdos para crear y reformar instituciones públicas en beneficio de la sociedad.

Las dirigencias partidistas aún no acusan recibo de que millones de militantes partidistas, además de dicha convicción política, también son ciudadanos, con plenos derechos para opinar y participar en las decisiones públicas, y que ser militantes no debiera motivar discriminación ni mucho menos descrédito.

Es impostergable recuperar la credibilidad en los partidos como entidades de interés público para que, conforme a nuestra Constitución, promuevan la participación del pueblo en la vida democrática, que contribuya a la integración de la representación nacional y como organizaciones de ciudadanos hagan posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público.

Se le ha regateado a nuestro país una transformación nacional que permita salir de la pobreza a millones, en gran medida porque ciertas dirigencias han utilizado de pretexto mentiras históricas que sólo contribuyen a perpetuar espacios de corrupción e impunidad.

Toda esta situación genera las condiciones propicias para que haya quien diga que no milita en ningún partido, a pesar de hacer campaña que favorecerá a varios o le mienta a la sociedad con frases publicitarias, por ejemplo, en la capital hemos sido gobernados más de 12 años por el mismo partido y no hemos tenido un gobierno incluyente que gobierne “con nosotros”, mucho menos aún en la época en que se embolsaba el dinero de la corrupción con todo y las ligas el principal operador político del señor que encabeza el movimiento que financia ese mensaje.

Yo soy militante del PAN y puedo afirmar con satisfacción que en estos últimos 12 años no se ha desperdiciado la alternancia, pues el apoyo de mi partido me ha permitido ser protagonista y testigo de los cambios en materia de transparencia y acceso a la información pública gubernamental, la creación y el desarrollo de instituciones contra la discriminación, la reforma constitucional al sistema de justicia penal, de derechos humanos y de amparo, entre muchas otras.

La consolidación democrática de México sigue en la búsqueda de los demócratas con el sentido de responsabilidad para no regatear su capital político en las transformaciones que demanda el país.

Hay partidos que acusan sobre la inseguridad, pero no asumen su responsabilidad en la falta de mejores condiciones de vida para nuestras familias y la sociedad en general. También los hay que acusan sobre el crecimiento de la delincuencia, pero omiten su responsabilidad en donde gobiernan.

Al Ejecutivo se le regatean, desde el Legislativo y en los estados, las herramientas jurídicas y operativas para enfrentar a la delincuencia y aún así lo acusan de responsable de las muertes que en realidad provocó la complicidad y corrupción en municipios y entidades federativas gobernados principalmente por la oposición.

Para construir propuestas que trasciendan las diferencias partidistas en beneficio público, hay que superar las posiciones personalistas o de grupo, asumir frente a la sociedad el costo político de decisiones tal vez cuestionables pero que, en el mediano y largo plazos, traerán los beneficios que la nación demanda, por ejemplo, en la reforma energética y laboral.

Los partidos, entendidas en su verdadera función social formadora de ciudadanos, trascienden la coyuntura de las elecciones, pero si no logramos cumplir esa función, se cometerán los mismos errores que criticamos en el pasado.

Segunda foto de salida

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

El Universal ha publicado la segunda foto de salida de los candidatos presidenciales rumbo a la elección de julio.

La encuesta, hecha por Jorge Buendía para ese diario, da la delantera a Enrique Peña con 48 puntos de intención de voto, 32 puntos a Josefina Vázquez Mota en el segundo lugar y 20 puntos a López Obrador en tercero.

La foto es parecida en sus tendencias a la primera que publicó Mitofsky, salvo porque ahonda la diferencia entre el segundo y el tercer lugar y la reduce entre el segundo y el primero.

Es decir que López Obrador se rezaga, Peña se confirma en su delantera amplia, pero menor que en la foto previa y Vázquez Mota se queda con un firme segundo lugar.

La nota, diría el director de MILENIO Carlos Marín, es que Vázquez Mota sigue creciendo. López Obrador ha crecido también, pero en volumen y proporción menores, de modo que parece que arrancará en ese riesgoso tercer lugar que en elecciones anteriores han castigado los votantes.

He leído una interesante reflexión de Carlos Elizondo Mayer Sierra sobre por qué vamos a tener en 2012 una carrera de tres y no una carrera de dos, como en 2000 y 2006.

Si entiendo bien el argumento de Elizondo, Vázquez Mota y López Obrador se necesitan mutuamente para mantenerse en la pelea contra Peña, a quien sólo pueden derrotar si le quitan votos a izquierda y derecha, los de la izquierda AMLO y los de la derecha Josefina.

Es decir, sólo podrán debilitar a Peña si se fortalecen ambos. Si uno de ellos se colapsa, el triunfo de Peña será inevitable, razón por la cual Josefina hace bien en no dirigir sus ataques contra López Obrador, sino contra Peña. Lo mismo debería hacer López Obrador.

La segunda foto de salida no indica que AMLO se ha colapsado, de hecho gana dos puntos, pero sí que Josefina se está fugando a un sólido segundo lugar, posición que dará paso a la especialidad electoral del PAN que es polarizar la carrera en su favor. Lo hizo en el año 2000 para “echar al PRI de Los Pinos” y para “derrotar al peligro para México”, en 2006.

Su estrategia ahora puede ser polarizar la elección en una lógica de voto PRI y voto anti-PRI. Su lema sería una mezcla de los dos anteriores: “Evitar el peligro para México de que el PRI regrese a Los Pinos”.

Si AMLO se sube también a esta estrategia podrían quitarle a Peña votos a izquierda y derecha. Pero la segunda foto de salida indica que si el camino ya es difícil para Vázquez Mota, con una desventaja de 16 puntos, parece imposible para AMLO, con una desventaja de 28.