marzo 11, 2012

'Secundum allegata' por Paco Calderón




El candidato enfermo

Jorge Ramos Ávalos (@jorgeramosnews)
Reforma

Hugo Chávez no es un candidato normal. Controla prácticamente todo en Venezuela -incluso al organismo que contará los votos en las elecciones presidenciales del 7 de octubre- y aspira a quedarse un par de décadas más en el poder. Pero hay un problema: tiene cáncer.

Su anuncio desde La Habana, donde fue operado por segunda ocasión, me sorprendió. Nunca había visto que alguien se alegrara tanto porque le encontraran un tumor maligno. Pero está claro que Chávez quiere dar la impresión de que está curado, que no hay metástasis, que sí podrá hacer campaña electoral y que gobernará hasta el final de los tiempos.

Sin embargo, la realidad es esta: Chávez es un candidato enfermo. ¿De qué exactamente? Bueno, esa es otra cuestión.

"Cuando uno es presidente de un país, la vida privada de uno ya no le pertenece", me dijo en una entrevista Henrique Capriles, el gobernador del estado Miranda y candidato único de la oposición, cuando le pregunté si él sabía de qué estaba enfermo el presidente Chávez. "Estos son temas que deben manejarse con la más absoluta transparencia. Esto se ha manejado siempre con una dificultad en la información, a cuentagotas".

Pero Capriles, de 39 años y que irradia esa personalidad casi hiperactiva del que no necesita muchas horas de sueño, fue más allá. La República Bolivariana no es pareja con todos. "¿Qué puede esperar nuestro pueblo si el jefe de Estado, la persona que tiene mayor poder en el país, dice que tiene una enfermedad -cáncer- y dice que en el país no están dadas las condiciones para atender su salud? ¿Qué queda para el ciudadano común? ¿Qué puede pensar si el Presidente tiene que ir a atenderse a otro país?".

Twitter es muy chismoso. Es muy útil para enterarse de las últimas noticias pero es poco confiable para saber del secreto mejor guardado del Estado venezolano. Capriles, por ahora, ha decidido creer la versión oficial.

"Yo soy cristiano", me dijo, vía satélite desde Caracas. "Valga la palabra (de Chávez) por delante. A mí me costaría creer que una persona sería capaz de jugar con su salud. Yo deseo que tenga una pronta recuperación y larga vida. Él es la persona que me gustaría enfrentar en las elecciones de octubre. Queremos que él pueda ver con sus propios ojos los cambios que vamos a generar en Venezuela".

No tan rápido. La última encuesta de la empresa Hinterlaces y publicada por la agencia EFE le da una clara ventaja a Chávez (52%) frente a Capriles (34%). La encuesta fue realizada luego de la selección de Capriles como candidato de la oposición. Pero él le restó importancia. "Nosotros tenemos una última foto", aclaró. "En las últimas elecciones que hubo en nuestro país, el gobierno llegó a un 48 por ciento y nosotros obtuvimos un 52 por ciento". Y el ex alcalde de Baruta cree que ese resultado se puede repetir en las votaciones presidenciales.

Si Chávez utiliza la confrontación y el insulto para atacar a sus opositores, Capriles prefiere la diplomacia y la lógica. Hace unas semanas Chávez le dijo lo siguiente a su contrincante político: "Por más que te disfraces, majunche, tienes rabo de cochino, tienes oreja de cochino, roncas como un cochino, eres un cochino". Pero Capriles no le contestó. Esa es su estrategia.

"Yo no voy a contestar insultos y calificaciones", me explicó. "Los venezolanos estamos cansados de la confrontación, de la pelea estéril; de utilizar la confrontación para ocultar los verdaderos problemas que tenemos en nuestro país. Venezuela es el país más violento de toda nuestra América. Tenemos la mayor tasa de inflación y problemas de empleo e inversión, en escuela y hospitales. Imagínate que perdiera yo el tiempo contestando insultos".

Además de que esa es la preferencia de Capriles, está el riesgo político de atacar personalmente a alguien que está enfermo. Podría perder votos por parecer insensible y aprovechado.

Creo que Hugo Chávez no es un demócrata. Sí, ha ganado elecciones pero ha destruido el balance del poder en Venezuela, ha abusado de su puesto y hecho las leyes a su antojo, ha regalado a su discreción el principal patrimonio nacional -el petróleo- y ha fallado la prueba de fuego. Y esa es: ¿está hoy mejor Venezuela que hace 13 años? La respuesta inequívoca es no. Basta ver los altísimos niveles de criminalidad e inflación -que están entre los peores del continente- y la división en la que ha sumido a su nación.

Así que es preciso ganarle por las buenas y con votos. De ninguna otra manera. La verdadera muerte política de Chávez vendrá cuando sus opositores demuestren que no es indispensable y que Venezuela puede funcionar perfectamente sin él.

Chávez está herido, física y políticamente, pero va a luchar hasta el final y hasta su última gota de energía. Estos especímenes autoritarios no funcionan a medias. América Latina ha parido a muchos caudillos así y lo quieren todo, todo el tiempo. Chávez sabe que no hay chavismo sin él y, aún enfermo, su único interés está en mantener y acumular su poder y en colarse en la historia.

Como me dijo hace poco el ex presidente de Perú Alan García, hay políticos que no buscan dinero ni nada sino la gloria. Chávez es de esos. El candidato enfermo no se dará por vencido. Ni con cáncer. Nunca lo hará. Quiere asegurarse que vivirá para siempre.

Cassez; el otro montaje

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

¿Terminaremos pidiendo perdón a una secuestradora? El ministro Zaldívar se metió a la lucha presidencial

Pudiera tener toda la razón el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, cuando dice que “en sólo 35 horas devastaron el caso” de la banda de secuestradores en la que participó, como implicada, la ciudadana francesa, Florence Cassez.

Es posible que, en efecto —como lo dice el proyecto de resolución—, el montaje mediático de la captura de Florence Cassez se realizó “para exhibirla como culpable”, pero terminó por viciar el principio de presunción de inocencia, ya que la AFI no sólo violó los derechos de asistencia consular de la acusada, sino que impidió la intervención inmediata del Ministerio Público.

Y es muy probable que debido a la reiterada violación de las garantías individuales de la secuestradora Cassez, la Corte no sólo ordene dejar en libertad inmediata a la criminal —a partir del próximo 21 de marzo, lo que sería la primavera de Cassez—, sino que los mexicanos todos debamos pedir perdón —postrados de rodillas— a una delincuente que lastimó a un puñado de familias mexicanas, mediante uno de los más crueles tormentos a que puede someterse a un ser humano; el secuestro.

De montaje a montaje

Pero también resulta incuestionable —y están obligados a reconocerlo, el propio ministro Zaldívar y el pleno de la Corte— que asistimos al mismo manoseo mediático del caso Florence Cassez —del que acusa el ministro Zaldívar—, sólo que ahora promovido precisamente por el más alto tribunal de la nación. En otras palabras, que el montaje mediático y la violación de las garantías individuales de una procesada no se combate con la estricta aplicación de la ley, sino con otro circo mediático. O si se quiere, “para que la cuña del montaje apriete, debe ser del mismo circo”.

Es decir, que si la AFI de Genaro García Luna “devastó el caso en sólo 35 horas”, el proyecto del ministro Arturo Zaldívar ratificará, en 14 días, que la mismísima Corte no sólo gusta del circo mediático, sino que le apuesta a meterse al proceso electoral presidencial. Y es que, por lo menos uno de sus ministros, el ponente Zaldívar, parece haber tomado partido en la elección presidencial de julio próximo y hasta envía un mensaje de por quién no deben votar “los ciudadanos justos”. Claro, según su personalísimo interés.

Pero también es muy probable que —si el primer montaje estimuló la violación de las garantías individuales de Cassez— el “otro montaje”, el que enderezó la Corte a partir del proyecto del ministro Zaldívar, podría terminar por promover la impunidad de una delincuente ya juzgada y que cumple su condena, en tanto que los agraviados son doblemente victimizados, ya que el máximo tribunal habrá anulado su garantía de justicia.

El dilema es que si bien la Corte —según el ministro ponente— vela por el debido proceso de la secuestradora, también es cierto que nadie parece estar dispuesto a garantizar el derecho de justicia de las víctimas.

Todo esto en medio de un nuevo circo mediático preparado cuidadosamente.

Y es que, nos guste o no, son contundentes las evidencias de que el ministro Zaldívar diseñó y ejecutó el nuevo montaje —en el caso de Florence Cassez— no para favorecer el debate y la discusión saludables en torno a un suceso de interés público, sino con fines que parecen personales, de imagen y de alcance político-electoral. ¿Y cuáles son las evidencias a las que nos referimos?

La ley y la trampa

1.- Está claro que el tema del secuestro es altamente sensible para la sociedad mexicana en general. Pero también es cierto que el caso de la francesa Cassez lastima a no pocos ciudadanos, al grado de que —según Milenio— seis de cada diez encuestados creen que Cassez es responsable de secuestro.

2.- Sin embargo, el tema Cassez no es, por ejemplo, igual al tema de la despenalización del aborto o los matrimonios de personas del mismo sexo, en donde el debate ciudadano, estimulado por la Corte, aportaba elementos de juicio y análisis a los ministros.

3.- No, lo cierto es que en el tema Cassez, los ministros de la Primera Sala no tenían por qué convertir en espectáculo el proyecto de Zaldívar. ¿Por qué? Porque la deliberación pública del mismo no debe influir en el voto de los ministros.

4.- ¿Para qué hacer público el proyecto, si como lo ha dicho la propia Corte, el voto de los integrantes de la Primera Sala se dará al margen de la opinión pública?

5.- Si lo que piensan, creen, imaginan o suponen los ciudadanos no será tomado en cuenta por la Corte, ¿entonces para qué adelantar una parte del proyecto?, sobre todo si el ministro Zaldívar sí protege a testigos y participantes del juicio.

Justicia mediática y elecciones

Lo cierto es que al adelantar durante 14 días partes interesadas del proyecto de Zaldívar —que será discutido y probablemente votado el 21 del presente—, el ministro ponente y la Corte toda están jugando el juego del juicio mediático. Y no es la primera ocasión que Zaldívar echa mano de ese recurso. Lo hizo cuando propuso juicio contra las autoridades federales por el caso de la guardería ABC.

Pero no es todo. No es casual que el ponente haya decidido que el tema se llevara a los medios precisamente horas antes del Día Internacional de la Mujer. Si lo que se buscaba era sensibilizar a la sociedad sobre una mujer presuntamente victimizada por los horrores de la bárbara justicia mexicana, el ministro lo consiguió con creces.

Sin embargo, acaso resulte aun más sintomático que el tema salga a la luz justo en los previos al inicio formal de la elección presidencial mexicana. ¿Por qué? Porque difundir partes interesadas del proyecto, de suyo, tiene un fuerte impacto político-electoral, ya que el proyecto es —en sí mismo— un juicio político y electoral que ratifica el fracaso de los gobiernos del PAN en materia de impartición de justicia.

En otras palabras, parece claro que el ministro Zaldívar juega a la política y hasta envía un mensaje subliminal respecto a dónde están los buenos y los malos, en esa materia. Por eso, no es casual que los candidatos del PRI y del PRD se hayan pronunciado a favor del sentido de la ponencia del ministro Zaldívar. Es decir, contra la deficiente actuación, en materia de justicia, de los gobiernos de Fox y Calderón.

Y es que sería ingenuo suponer que los ministros de la Corte no hacen política desde sus cargos. Está claro que buena parte de sus resoluciones tiene una indiscutible carga política. ¿Y por qué no en esta ocasión, en la cual el ministro Zaldívar hasta podría ser el héroe del presidente francés, Nicolas Sarkozy? Al tiempo.

Matándonos suavemente

Fernanda de la Torre (@FernandaT)
fernanda@milenio.com
Neteando
Milenio

Dicen que no hay casualidades sino causalidades. No lo sé. Unas horas después de una interesante plática en San Ildefonso con el pintor sueco Johan Falkman acerca del significado de la belleza, mi amiga Pilar me mandó un video titulado: Matándonos suavemente justo en esta semana en que conmemoramos el Día Internacional de la Mujer.

El correo de Pilar tenía un mensaje que decía: No dejen de verlo, nos compete a todos. Confieso que ante la duración del video y con tantas cosas que hacer empecé a dudar, pero decidí verlo. No me arrepiento. Killing us softly: Advertising’s Image of Woman (Matándonos suavemente: La imagen de la mujer en la publicidad) (http://www.youtube.com/watch?v=1ujySz-_NFQ&feature=email) es parte de una serie de documentales realizados por Jean Kilbourne quien ha dedicado buena parte de su vida a estudiar la imagen de la mujer en la publicidad y su relación con algunos problemas de salud pública. En su documental, Kilbourne da una mirada fresca e inteligente sobre cómo la publicidad difunde los ideales destructivos y distorsionados de feminidad. Nos reta a tomar la publicidad seriamente, a pensar de un modo crítico sobre la cultura popular y su relación con el sexismo, trastornos de alimentación y violencia de género. Supongo que todos hemos oído acerca de la manipulación de la publicidad, en ese sentido no es nada nuevo. Sin embargo, Kilborne explica y ejemplifica de una manera clara y objetiva el problema. Las situaciones que menciona Kilborne en su documental no son exclusivos de los Estados Unidos. Los trastornos alimenticios, la obsesión con la delgadez, la violencia contra las mujeres y la depresión son un problema global.

Recuerdo que cuando escribí acerca de una camiseta que decía: “Demasiado bonita para hacer la tarea” recibí varias críticas aduciendo que simplemente era un mensaje simpático. Tristemente, no es un mensaje aislado. Los mensajes están por todas partes y sí nos afectan a pesar de que creamos que somos inmunes. Los mensajes publicitarios, como subraya Kilborne en su documental, tiene un impacto subconsciente muy fuerte.

El otro día me comentaba una amiga que le deprimía ver ciertas revistas. Me pasa lo mismo. En la sociedad efebólatra que vivimos, el mensaje que nos manda la publicidad es claro: las mujeres necesitamos, además de ser muy jóvenes, tener un físico perfecto: sin grasa, poros, arrugas ni cicatrices (de celulitis o estrías mejor no hablamos). Es fácil deprimirse al compararte con estos seres perfectos, pero inexistentes, ya que su belleza es producto del un maquillaje profesional, iluminación adecuada y horas de Photoshop. Por eso resulta tan refrescante ver en anuncios y películas a hombres y mujeres reales con canas, pancita y arrugas que pasan de 35 años.

La belleza no tiene que ver con la perfección inalcanzable. Johan Falkman me comentaba que él se ha alejado de la belleza tradicional en sus retratos ya que considera que la belleza es algo interior que refleja fuerza, poder personal y es eso lo que nos hace atractivos. Si para muchos el retrato es un género caduco, Falkman lo encuentra profundamente vigente ya que puede ver en cada persona la fuerza de la creación.

Jean Kilborne sugiere que para lograr un cambio tenemos que estar conscientes y reconocer que la manipulación de la publicidad nos afecta. Considera que la violencia en contra de las mujeres, la obsesión con la delgadez, los ideales de belleza distorsionados y la depresión que ocasionan, son problemas de salud pública que no podrán resolverse si no cambiamos nuestro entorno. Para ello necesitamos activismo ciudadano, educación, discusión y trabajar juntos para lograr que hayan cambios en las actitudes y la legislación.

Durante la semana, en el marco del Día Internacional de la Mujer, hemos reflexionado acerca los beneficios de una sociedad equitativa. No vamos a poder lograrlo si seguimos con anuncios que distorsionan la realidad y que convierte a los seres humanos en meros objetos. Si queremos un cambio, como bien dice Kilborne, empecemos por darnos cuenta y no minimicemos el problema.