marzo 14, 2012

Paco Calderón




Dos buenas noticias, pero...

Arturo Damm Arnal (@ArturoDammArnal)
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

Reconociendo lo mucho que falta por hacer para lograr mayor progreso económico, no debemos pasar por alto los logros obtenidos, como lo son, recientemente, los relacionados con el empleo y la inversión.

En febrero de 2009, el año de la recesión, en el sector formal de la economía se perdieron, netos, 46 mil 601 puestos de trabajo; un año después, en febrero de 2010, con la economía encaminada hacia la recuperación, la creación neta de empleos fue de 128 mil 368; en febrero 2011, ya con muchos frentes de la economía en franca recuperación, se crearon, netos, 106 mil 378 nuevos puestos formales de trabajo, 17.1 por ciento menos que un año antes; en febrero pasado la creación neta de empleos en el sector formal de la economía fue de 135 mil 735, 27.6 por ciento más que en 2011, repunte en la creación de empleos a la que hay que agregar el hecho de que nunca antes, en algún mes de febrero, se habían creado tantos nuevos puesto de trabajo, de los cuales 86 por ciento fueron permanentes y solamente 14 por ciento eventuales. ¿Qué tenemos? Buenas noticias, en materia de empleo, para el pasado mes de febrero.

Si de la creación de empleos pasamos a la inversión fija bruta, que es la que se realiza en instalaciones, maquinaria y equipo, y que sirve de “base” al resto de las inversiones (por ejemplo: en investigación científica, en desarrollo tecnológico, en educación y capacitación), tenemos los siguientes datos. En 2006 la misma creció 9.9 por ciento; en 2007, 6.9; en 2008, año en el que inició la recesión, aumentó 5.5 por ciento; en 2009, el año de la recesión, la inversión fija bruta registró una caída del 11.8 por ciento; en 2010 y 2011, con la economía mexicana recuperándose ya en varios frentes, dicha inversión aumentó, respectivamente, 6.4 y 8.7 por ciento, lo cual apunta en la dirección correcta, sin olvidar que una de las condiciones necesarias del progreso económico, definido como la capacidad para producir más y mejores bienes y servicios, para un mayor número de gente, es la inversión directa, definida como todo gasto destinado, precisamente, a producir más y mejor, inversión que puede realizarse en investigación científica; en desarrollo tecnológico; en instalaciones, maquinaria y equipo (precisamente la inversión fija bruta que sirve de “soporte” a todas las demás); en infraestructura de comunicaciones y transportes; en educación y capacitación. ¿De qué se trata? De buenas noticias, en materia de inversión fija bruta, para 2011.

Aceptando los buenos resultados en materia de inversión y empleo, debemos preguntarnos cuánto más no se invertiría en la economía mexicana, y cuántos más, ¡y mejores!, empleos no se crearían, si de una buena vez por todas se pusiera la casa en orden, sobre todo en materia de competitividad, que es la capacidad de una nación para atraer, retener y multiplicar inversiones directas, que son las que crean empresas, producen bienes y servicios, y generan empleo, competitividad que en la economía mexicana es mediocre.

Nanny

Diego Beas (@diegobeas)
ruta66@diegobeas.com
RUTA 66
Reforma

La fotógrafa Vivian Maier murió en 2009 sin que nadie conociera -o reconociera- el verdadero valor de su trabajo

Una niñera, los suburbios de Chicago, más de 100 mil negativos que permanecieron ocultos durante medio siglo y una de las historias más fascinantes de la fotografía contemporánea.

Son los ingredientes de la vida de Vivian Maier. La fotógrafa completamente desconocida hasta hace poco más de cuatro años que súbitamente ha emergido como una de las miradas estadounidenses más agudas de la segunda mitad del siglo 20. Una mezcla seductora e irresistible de la excentricidad de Diane Arbus, la delicadeza visual de Harry Callahan y la lírica y el simbolismo de Robert Frank.

Tanto la historia personal de Maier como la forma en la que se descubrió su obra bien valen la pena contarse.

De padre estadounidense y madre francesa, nació en Nueva York a finales de los años 20 del siglo pasado. Creció entre Francia y Estados Unidos y se instaló, ya en sus veinte, en la North Shore de Chicago. Un suburbio de clase alta en el que Maier encontró trabajo. Como nanny. Es decir, como cuidadora de niños. En sus ratos libres salía a explorar las calles de la ciudad -sobre todo las de Chicago, pero también ocasionalmente las de Nueva York, San Francisco y otras ciudades del sur del país-. Armada con una Rolleiflex de medio formato, durante más de cuarenta años se dedicó a registrar silenciosamente y en privado el boom americano de la segunda mitad del siglo XX. Las costumbres; las fobias; las filias; las escenas cotidianas de un país que crecía velozmente y exhalaba confianza en sí mismo. Maier las persiguió y captó con una gracia y profundidad que muy pocos fotógrafos de su generación lograron. Una mujer completamente solitaria -no tenía pareja, hijos, familiares cercanos- que se dio a la tarea de documentar exhaustivamente la vida de la posguerra en Estados Unidos.

Lo sorprendente de la estética de Maier es la depuración de estilos. Una suma bien integrada de la mejor tradición fotográfica de los últimos cincuenta años. Sus fotos de Chicago, por ejemplo, son sin duda el registro visual más completo y penetrante de la ciudad. De su gente, de los barrios ricos, pobres, de su arquitectura, marginación y aspiraciones. Las de Nueva York son tan intensas y originales como las de Weegee; al tiempo que logran explorar registros bastante más amplios que los del fotógrafo que santificó el gore.

Su obra, nunca vista hasta hacía unos pocos años -muchos de los negativos, incluso, no se han impreso todavía-, fue descubierta en 2007 por un agente de bienes raíces de 26 años que a manera de hobby hacía investigación histórica de los barrios de Chicago. En una subasta en eBay, John Maloof se topó con las fotos de Maier y compró la mayor parte de su archivo por 400 dólares -la fotógrafa lo conservaba en decenas de cajas apiladas en la habitación que la familia que cuidaba le proporcionaba-.

Maloof, que no tenía conocimiento alguno del mundo de la fotografía, comenzó a circular algunos de los negativos en foros en internet y círculos de expertos en museos de arte contemporáneo en Chicago y Nueva York. Pronto se dio cuenta de que estaba ante uno de los archivos fotográficos más importantes del siglo 20. El teléfono comenzó a timbrar con galeristas, curadores y editores de revistas especializadas interesados en conocer la obra.

Por lo pronto ya se ha publicado el volumen Vivian Maier: Street Photographer y se han montado exposiciones en galerías en Nueva York, Atlanta y en el Chicago Cultural Center. Nada de ello lo pudo ver en persona la propia Maier, que murió en 2009 sin que nadie conociera -o reconociera- el verdadero valor de su trabajo.

Por ahora solo se conoce una parte muy pequeña de los más de 100 mil negativos. Sin embargo, el consenso es claro: Vivian Maier se convierte rápidamente en una de las fotógrafas más importantes del siglo 20. En los próximos años no solo veremos cómo crece su figura, sino también, cómo con cada nueva fotografía que se publique, se revelen nuevos detalles, nuevas capas, nuevas pistas del Estados Unidos de la segunda mitad del siglo 20.

Magia, dios y polémicas

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

Me encantó la ironía de la analista Irene Selser, cuando en su columna “Daños colaterales” (publicada en MILENIO el 12 de marzo) escribe: “Que el célebre médium brasileño Joao Texeira de Faria, Joao de Deus, haya acompañado el tratamiento oncológico del ex presidente de Brasil, Lula da Silva, con cáncer de laringe, […] no tiene nada de extraordinario. Al contrario, pareciera ser lo más pertinente ante este ‘brote canceroso’ que ha ido afectando a los líderes de la izquierda sudamericana…”.

Y es que, ante una enfermedad terrible, es fácil caer, aunque se sea un líder de opinión de quien se esperaría una actitud más sensata e informada, en el pensamiento irracional.

A veces son teorías conspiratorias, como las de Hugo Chávez, que lanzó, ante el “brote” entre varios mandatarios y ex mandatarios latinoamericanos (Fernando Lugo, de Paraguay; Dilma Rouseff, de Brasil; Cristina Fernández, de Argentina —cuyo diagnóstico fue desmentido en enero— y Lula da Silva, además de su propio caso), acusaciones sin fundamento como la de que “no sería extraño” que en Estados Unidos “hubieran desarrollado una tecnología para inducir el cáncer”.

Otras veces, se cae en el pensamiento mágico. Es un hecho que mucha gente sigue recurriendo a medicinas “alternativas” y espirituales, aun cuando existen abundantes estudios que demuestran su total inutilidad, y en algunos casos hasta efectos nocivos.

Afortunadamente, aunque se haga acompañar de Joao de Deus, Lula no abandona las quimio y radioterapias contra el cáncer.

Menos mal. Pero el curandero declara al mismo tiempo, con el doble discurso propio de los charlatanes, “Yo no curo a nadie, quien cura es Dios”. Es una deidad, a través de él, la que cura... no las quimioterapias. Sí, cómo no.

Es curioso cómo para desatar una polémica acalorada basta publicar en Facebook una ilustración que denuncia cómo, ante médicos preparados que salvan vidas, muchos creyentes siguen atribuyendo una curación a una entidad espiritual de cuya existencia no hay pruebas.

No se trata de combatir las creencias religiosas o espirituales de nadie, sino de fomentar una cultura científica que nos permita distinguir, ante problemas concretos, las soluciones eficaces de las ilusorias.

Inatacabilidad del IFAI

Javier Corral Jurado (@Javier_Corral)
Diputado Federal del PAN
El Universal

Se acabaron los pretextos. Sobre todo para los que —en nombre de la Constitución—, han detenido indebidamente una de las más importantes reformas legislativas en transparencia y acceso a la información: la primera sala de la Corte ha votado en forma unánime la semana pasada, a ponencia del ministro Arturo Zaldivar, una importante tesis que confirma el carácter definitivo e inatacable de las resoluciones del IFAI:

“... el artículo 59 de la ley dispone categóricamente que las resoluciones del IFAI, al resolver los recursos de revisión, serán definitivas para las dependencias y entidades, mientras que los particulares podrán impugnarlas ante el Poder Judicial de la Federación”.

En marzo de 2011, la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados aprobó la minuta del Senado que reforma la Ley de Transparencia, la cual también se turnó a las Comisiones de Justicia y de Función Pública, donde desde entonces fue congelada en una insólita alianza de actores políticos, económicos y gubernamentales: diputados del PRI y del PVEM, sector financiero y Secretaría de Hacienda. El pretexto mayor era que la minuta violentaba la Constitución por la adición de la inatacabilidad. Pero la Corte despejó ya el camino de esa impugnación sin sustento.

No se quedan ahí los cambios propuestos. Se establece como obligación la publicación de los “indicadores de gestión”, en términos de lo establecido por el artículo 6° constitucional.

En los artículos 46 y 55 Bis se establece la posibilidad de que el Comité de Información y el Instituto para la Administración Pública Federal y los demás órganos para el resto de los sujetos obligados (Poder Judicial, Legislativo y órganos autónomos), respectivamente, instruyan a elaborar el documento que se solicita, cuando su existencia sea obligatoria en términos de las disposiciones aplicables, dicho documento incida directamente en la transparencia gubernamental y en la rendición de cuentas, y su elaboración sea materialmente posible. Se incluye el procedimiento “prueba de interés público”, para determinar la procedencia de hacer pública información sobre particulares, cuando ante un recurso de revisión se acredite que existen razones de interés público relacionadas con la transparencia de la gestión pública y la rendición de cuentas.

Se incorpora a la Ley la “prueba de daño”, ya prevista en lineamientos del IFAI, que consiste en que la autoridad exponga las razones por las cuales considera un posible daño al interés público tutelado, es decir, será necesario motivar de manera específica bajo parámetros de ley.

Se cancela la posibilidad de que los sujetos obligados invoquen en los fideicomisos de carácter privado, los secretos fiscal, bancario y fiduciario, cuando en éstos se hallen involucrados recursos públicos federales, salvo el caso de las instituciones de crédito o de autoridades fiscales; hoy esta disposición está prevista en lineamientos del IFAI, con lo que el criterio de referencia se extendería a todos los sujetos obligados, coadyuvando a una aplicación uniforme de esta norma en el ámbito federal.

Con el dictamen aprobado por la Comisión de Gobernación se amplían las facultades del IFAI para verificar el cumplimiento en general de la Ley, así como establecer los criterios necesarios en materia de acceso a la información, clasificación de documentos, organización y conservación de archivos administrativos.

Desde la Comisión de Gobernación hemos insistido a los Presidentes de las Comisiones de Justicia y Función Pública, el Dip. Humberto Benítez Treviño (PRI) y el Dip. Pablo Escudero (PVEM) respectivamente, sobre la importancia de emitir el dictamen de esta minuta, señalando la importancia de uno de los puntos medulares de las reformas: la inatacabilidad y definitividad de las resoluciones del IFAI.

La tesis aislada, de la que tengo plena seguridad en poco tiempo será jurisprudencia, sienta un precedente fundamental ante las constantes resistencias de dependencias federales a someterse al escrutinio público promoviendo juicios de nulidad y amparándose para no acatar resoluciones del IFAI. Tan solo en 2010 el Instituto señaló que las dependencias impugnaron al menos 66 resoluciones solicitadas por éste y entre quienes mayor número de amparos han promovido están la PGR, el SAT, la Cancillería y Nacional Financiera.

De ahí la importancia de que en el Congreso mostremos total disposición y compromiso con los ciudadanos. Urge acordar una reunión de Comisiones Unidas para discutir y aprobar el Dictamen que reforzará y garantizará entre otros derechos, el de acceso a la información y la protección de datos personales. En nuestras manos está aportar una reforma de gran calado que inhiba la opacidad del ejercicio público.