marzo 24, 2012

Canada's Shame



Anatomía de una crisis

Jaime Sánchez Susarrey (@SanchezSusarrey)
Reforma

Resulta ingenuo suponer que FCH se mantendrá al margen de la contienda electoral. La primera incursión fue ante los consejeros de Banamex, pero seguramente vendrán otras

1. El PAN se fundó en 1939 por Gómez Morin y González Luna y tardó 61 años en alcanzar la Presidencia de la República. La apuesta, desde el inicio, fue por la democracia y el voto. Se forjó como un partido de hombres que vivían para la política, no de la política (según la célebre definición weberiana). Por eso se prepararon y templaron para una brega de eternidades. Eran los místicos del voto.

2. No deja de ser sintomático que el impulso fundamental para alcanzar el poder haya provenido de Manuel J. Clouthier y Vicente Fox. Ninguno de ellos era de formación panista. Su incursión en la política se debió a la expropiación de la banca en 1982 por José López Portillo.

3. De ahí que se pueda afirmar que el primer presidente panista, en sentido estricto, es Felipe Calderón. La mejor prueba está en la integración de los gabinetes de Fox y FCH: en el primero brillaron por su ausencia los panistas; el segundo se integró con panistas, que además eran del primer círculo del presidente de la República.

4. Hay que agregar el antecedente de que el PAN fue un factor clave en la transición democrática. Bajo la dirección de Luis H. Álvarez, Diego Fernández de Cevallos y Carlos Castillo Peraza, se convirtió en el interlocutor principal del gobierno de Salinas de Gortari. Fue en ese contexto que nacieron los principales soportes del régimen democrático: el IFE, la credencial de elector con fotografía y un padrón confiable.

5. Fue clave, también, en las grandes transformaciones que se efectuaron bajo la presidencia de Salinas de Gortari y permitieron la entrada de México al siglo XXI: la reforma de los artículos 3, 27 y 130, la privatización de la banca, la autonomía del Banco de México y la aprobación del Tratado de Libre Comercio.

6. El 2 de julio de 1989, Ernesto Ruffo ganó la gubernatura de Baja California. Antes había sido presidente municipal de Tijuana. Como Fox y Clouthier, no tenía una formación panista, venía del ámbito empresarial. Se inició, así, la era de la alternancia. Nunca antes se había reconocido la victoria de la oposición en un estado de la República.

7. El PAN enfrentó su primera experiencia con el desgaste que genera el ejercicio del poder en 2003. Perdió la elección intermedia y llegó al 2006 en una situación precaria: reinaba el desencanto. Las expectativas que había generado Fox durante su campaña no habían sido satisfechas.

8. La victoria de Felipe Calderón no fue un refrendo de los logros del gobierno anterior, fue resultado de la polarización de la contienda y del pavor que sentían amplios sectores de la población ante la posibilidad de que El Peje ganara la Presidencia. Aun así, la elección fue muy reñida.

9. Calderón alcanzó la Presidencia en el contexto de un pacto implícito con el PRI. Obviamente no fue un regalo, sino un cálculo frío y racional: ¿de qué les serviría a los priistas apoyar a AMLO y apostar por una crisis constitucional?

10. FCH cometió su primer gran error en 2007. Permutó prin- cipios y valores democráticos por una "reforma" fiscal inexistente. Los términos los impuso el senador Beltrones: sin reforma política no habría reforma fiscal. Pero no se trataba de una reforma, sino de una contrarreforma electoral. El PAN abdicaba de su bandera histórica.

11. Vino, luego, la reforma energética. Beltrones impuso, de nuevo, las coordenadas: no habría reforma constitucional ni se tolerarían los contratos de riesgo. Se trató de una reforma pírrica. Pero Calderón, lejos de aquilatarla, la publicitó y defendió como un gran logro.

12. Al poco tiempo, en el Tercer Informe de Gobierno, FCH diferenció las reformas posibles de las necesarias e hizo una autocrítica.

13. La estrategia de hacer alianzas con el PRD para parar el ascenso del PRI en 2010 se explica por varias razones: a) la molestia de FCH con los interlocutores del PRI, particularmente con Beltrones, que trabaron las reformas necesarias; b) la convicción de que el regreso del PRI era y es inaceptable, y el temor de pasar a la historia como el Presidente que le abrió las puertas de Los Pinos a los priistas.

14. Fue por eso que Calderón coqueteó con dos posibilidades: que el PAN lanzara un candidato ciudadano a la Presidencia de la República; que Ebrard fuese el candidato de la izquierda y en torno a él se pudiese forjar una coalición de facto. Los panistas, por un lado, y AMLO, por el otro, dieron al traste con ambas posibilidades.

15. FCH jugó entonces sus últimas cartas: apoyó a Cordero y aparentó oponerse a la candidatura de Josefina. Mató, así, dos pájaros un tiro: fortaleció la imagen de JVM como candidata independiente y favoreció el ascenso de su delfín para incluirlo, al final, en la lista de candidatos que llegarán al Senado.

16. Resulta ingenuo suponer que FCH se mantendrá al margen de la contienda electoral. La primera incursión fue ante los consejeros de Banamex, pero seguramente vendrán otras.

17. Paralelamente a esa estrategia, el PAN vive una crisis sin precedente. Larrazabal es el ejemplo paradigmático. No sólo no se le suspendió para abrir una investigación, sino se le postuló candidato a diputado.

18. Acción Nacional ya está inmerso en una crisis que tiene que ver con el ejercicio del poder. Se ha convertido en un partido de políticos profesionales, que viven de la política, que han probado y luchan por el poder con todos los medios a su alcance. El partido de notables de Gómez Morin y González Luna es cosa del pasado.

19. Así que, gane o pierda el 1o. de julio, el PAN deberá someterse a una cirugía mayor. Esa es la lección y prescripción que dejan 12 años de ejercicio del poder presidencial.

Comecuras

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

A Enoé Uranga no le gustó que los integrantes de la Cámara baja “socializaran” sus invitaciones para asistir a los actos de Benedicto XVI.

Con la llegada del Papa aparecieron nuevamente actitudes de comecuras. Los guardianes de la inquisición al revés. Esos ven en la visita del jefe de la Iglesia católica —la sexta desde 1979— una amenaza al Estado laico

A la diputada del PRD, Enoé Uranga, por ejemplo, no le gustó que los integrantes de la Junta de Coordinación Política de la Cámara baja “socializaran” entre sus compañeros diputados la invitación que les hicieron para asistir a los actos de Benedicto XVI.

Junto con Alejandro Encinas, PRD, y Jaime Cárdenas, PT, exigió incluso que se den a conocer los nombres de los legisladores que se han inscrito en la lista de invitados a los actos del Papa.

Uranga, defensora de la diversidad sexual, advirtió que si asisten como parte del Poder Legislativo, estarían violando el artículo 130 de la Constitución y, en consecuencia, “ameritaría el juicio político.”

Por lo pronto, el perredista Guadalupe Acosta Naranjo, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, participó ayer en la recepción de Benedicto XVI.

De una vez le adelantamos que no le fincarán “juicio político”. Para hacer lo que propone Uranga se necesitan votos. No los tiene.

El aguerrido Gerardo Fernández Noroña nos dijo que todos los que vayan a “hincarse” frente al papa Benedicto XVI, avalan el proselitismo electoral que, según el diputado del PT, viene a hacer el jefe de la Iglesia católica.

¿Habrá incluido a Andrés Manuel López Obrador? Lo preguntamos porque el candidato presidencial de la izquierda anunció su asistencia a la misa que oficiará Benedicto XVI en Guanajuato.

Por cierto, ¿no fue el propio López Obrador quien donó los terrenos para la Plaza Mariana en la Basílica de Guadalupe? ¿Eso también es un “atentado” contra el Estado laico? Son preguntas.

Noroña sustenta sus sospechas en el hecho de que es la primera vez que el jefe del Estado Vaticano visita México en pleno proceso electoral. Peor aún: cuando hay veda y nadie puede hacer campaña.

“Me parece que se está nuevamente violentando el Estado laico, que se está utilizando electoralmente esa visita”, acusó el petista.

Ayer se cumplieron 18 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio. El PRI lo conmemoró con un sencillo acto en la sede nacional del partido. Ni mítines ni acarreados ni nada que se le parezca. Intercampaña obliga.

En ese acto, al que asistió Enrique Peña Nieto, hubo un solo orador: Pedro Joaquín Coldwell, presidente del tricolor. No dejó pasar la oportunidad de ponerle un raspón al gobierno panista.

“En el México contemporáneo el problema no es sólo la pobreza, sino la gran desigualdad social. Aquí se localizan algunos de los hombres más ricos del mundo, pero hay millones que podrían figurar entre lo que el anticolonialista francés Frantz Fanon, llamó “los condenados de la tierra”, dijo el jefe formal del PRI.

Para sustentar sus palabras, dio datos del Centro de Investigación Económica del Tecnológico de Monterrey: A fin de año, habrá 15 millones más de pobres que al inicio de la actual administración panista.

Diez mil 400 chilangos se registraron en todo el extranjero para votar, por primera vez, en la elección del jefe de Gobierno del DF. La mitad lo hará por correo. La otra mitad, por internet.

El número parece irrelevante para el resultado. Siete millones de defeños están convocados a las urnas para elegir al sucesor de Marcelo Ebrard.

El próximo lunes, el Consejo del Instituto Electoral va a confirmar la validez del voto de los chilangos que viven fuera del país.

Y esto, a pesar de que el Tribunal Electoral del DF considera que no hay condiciones de certeza, ni de respeto a la secrecía del sufragio, para que los defeños voten en el extranjero.

“El voto postal lo quieren enviar foliado. Si mandas una boleta foliada, sabes a quién se la enviaste. Podría cotejarse por quién votó el sufragante”, alegan, no sin razón, los detractores del voto chilango en el extranjero.

Pero la sala regional del TEPJF estima que el tribunal local no tiene razón. Ya emitió su fallo: sí procede el voto virtual y postal. Su resolución es irrefutable, inatacable.

Moraleja de la semana (cortesía de Blaise Pascal, filósofo francés): La justicia sobre la fuerza es la impotencia, la fuerza sin justicia es tiranía.