abril 16, 2012

Drogas: “un alto en el camino”

Julián Andrade (@jandradej)
julian.andrade@razon.com.mx
La Razón

De lo ocurrido en la Cumbre de las Américas, realizada el fin de semana en Cartagena, Colombia, me quedo con lo que puede significar el inicio de un debate, entre jefes de Estado, sobre el futuro de la guerra contra las drogas.

“Un alto en el camino” para reflexionar si se están haciendo bien las cosas propuso el presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

Para Barack Obama, en cambio, la reglamentación de las drogas (eso es lo que está en la mesa, y no la legalización) no es la solución a uno de los problemas mayores del continente y el resto del mundo.

El presidente de Estados Unidos está en su papel y más en temporada electoral. El voto conservador es importante y no piensa regalarle nada a su contrincante Mitt Romney en la carrera por la Casa Blanca.

Esto tarde o temprano va a cambiar, pero no será en los próximos meses.

Pero las cosas también se están moviendo en EU, al grado de que son cada vez más los miembros del Partido Demócrata que no verían con malos ojos un cambio en las políticas sobre drogas con un enfoque liberal y de reducción del daño.

Para salir del paso de un tema que generó expectativas en Cartagena, el presidente Obama expuso que lo que se requiere son instituciones sólidas, estado de derecho y políticas adecuadas para contrarrestar el fenómeno criminal.

Sin duda tiene razón, aunque una parte, no toda, de la debilidad institucional en algunas naciones tiene que ver justo con los saldos de que ha dejado una estrategia iniciada por el presidente Richard Nixon en los años setenta.

Uno de los riesgos más altos es ése, el que compromete la gobernabilidad debido a la irrupción de bandas del crimen organizado cada día más poderosas y con intereses en todo el planeta.

¿Por qué ocurre esto? Por el nivel del negocio. La corrupción es un fenómeno que encuentra cobijo en situaciones de alto riesgo y en las que están comprometidas sumas astronómicas de dinero.

Por eso en algunos países, incluido EU, lo último que se les ocurriría es utilizar el ejército en la persecución de delitos relacionados con las drogas.

Es probable que la reglamentación “no sea una solución adecuada”, como señalan en Washington, pero existen múltiples evidencias que hacen pensar que las estrategias implementadas hasta ahora tampoco son la panacea.

La demanda de droga en los países consumidores se ha mantenido estable.

El precio de la cocaína, por ejemplo, tiene variaciones que en nada afectan a los cárteles, por el enorme margen de ganancia con que trabajan.

Otro ángulo que hay que tener presente es que este “alto en el camino” nada tiene que ver con el compromiso, a nivel regional, de combatir la criminalidad y a todo lo que representa.

Es más: un cambio en la forma de enfrentar el problema de los cárteles de las drogas no debe significar dejar de combatirlos y mucho menos permitir que no sean juzgados por todas sus fechorías.

El fantasma del Titanic




Fran Ruiz (@perea_fran)
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

La foto es literalmente fantasmagórica, espectral. Es el Titanic en forma de gigantesca diapositiva reflejada sobre un iceberg de 500 metros de largo que flota en el mar de Groenlandia. Se trata del homenaje que ofreció la semana pasada el artista iluminador suizo, Gerry Hofstetter, para conmemorar el centenario del hundimiento del que fue el barco más grande de la historia. Tal día como ayer, hace 100 años, el barco que debía ser orgullo de la ingeniería humana y que nos representaba un poco a todos nosotros —había gente de primera, segunda y tercera categoría, igual que ahora— se partía en dos tras chocar con un iceberg mucho más pequeño que el de la foto.

El 15 de abril de 1912 quedará en el recuerdo porque entendimos nuestra vulnerabilidad ante la naturaleza, lo injusta que son las clases sociales, y nuestras miserias y grandezas: Esa noche serena murieron 1,522 personas y sólo se salvaron 705; eso sí, en mucha mayor proporción las que viajaban en primera clase. Esa noche fría el mexicano Manuel Urruchurtu estaba a punto de descender al agua en el bote número 11 cuando una pasajera, Elizabeth Ramell, rogaba que le permitiesen subir, ya que su esposo e hijo le esperaban en Nueva York. El mexicano cedió su sitio a la mujer a cambio de que cuando llegara a tierra visitara a su esposa en México, según recoge el diario El Mundo. Ramell mintió para salvar su vida —no estaba casada ni tenía hijos— y tardó 12 años en viajar a México a cumplir su promesa que había hecho a su salvador. Así es la vida, como el Titanic.

La hipocresía frente a los niños incómodos

Lydia Cacho (@lydiacachosi)
Periodista
El Universal

¿Para quién son incómodos los niños y niñas de los videos que retratan a México tocando fondo? Supongo que antes de nada incomodan a la hipocresía nacional, al doble discurso sobre la infancia, y a quienes sí saben musicalizar un corto docudrama.

Los creadores del video no son muy originales; ya una línea aérea había descubierto que las personas no escuchan, miran ni obedecen a las indicaciones para la seguridad en los aviones y decidieron poner a niñas y niños actores para llamar su atención. Esta técnica, en que subyace el mensaje “si hasta un niño lo entiende y tú ¿por qué no?”, funciona por varias razones; la primera es que las personas adultas se sorprenden con la novedad, les parecen chistosos estos pequeños haciendo papeles de adultos. Les enternecen esas niñas que dan órdenes, y los niños que sí apagan el celular y su videojuego ante la petición de las sobrecargos.

Cuando ya a nadie le conmueven las imágenes de miles de migrantes humillados cruzando en un tren las fronteras, algún documentarista recoge las vidas de los niños y niñas que en la realidad escapan de la violencia y la pobreza y se arriesgan a lo indecible por ir en busca de su familia y un futuro posible. Por unos minutos al menos nos conmueve imaginar la soledad en la infancia, porque de alguna manera recordamos a esa niña que fuimos, a ese niño que temía estar solo y perder a su madre.

En esta sociedad adultocrática utilizamos a los niños y niñas como ejemplo de todo, les arrebatamos la voz, les hacemos expresarse como personas adultas, decimos que son el futuro pero no les reconocemos como parte del presente, les disfrazamos de bailarinas hipersexuadas y padrotes para la televisión, les convertimos en consumidores adictos a todo tipo de juegos; no les creemos cuando son abusados. Se les utiliza y pocas veces se les reconoce y reivindica con su voz real, con sus ideas. Se les arrebata la posibilidad de vivir un proceso natural de crecimiento y aprendizaje guiado, amoroso, protegido y respetuoso. Sus derechos rara vez son respetados y protegidos; en suma son las y los últimos en la fila de la reivindicación de los derechos humanos.

Nuestra sociedad no termina de cuajar el concepto de derechos de los niños, niñas y jóvenes. Les mentimos sobre temas tan vitales como el erotismo y el sexo, porque queremos proteger su “inocencia”. Aunque desde los 13 años comiencen una vida sexual desinformada, preferimos ignorarlo y aumentar el riesgo de que sean víctimas o victimarios de abusos. Les damos muñecos de soldados destructores, videojuegos de asesinos, violadores y sicarios heroicos y una AK 47 con la que juegan a asesinar a sus amiguitos. En suma somos una sociedad que en general no conoce técnicas de crianza para la paz.

Con esas contradicciones a cuestas los creativos de la campaña Niños incómodos, financiada por el grupo GNC (que ya tenía tiempo abordando el tema de imaginar un México diferente), decide aludir al horror de lo inaceptable: ya no son los adultos quienes corrompen y desestabilizan a este país, ahora son los niños y niñas. Con un discurso, lineal e hiperdramatizado, sus productores pretenden recordarnos que si ya no nos conmueve ver esta realidad en los noticieros, tal vez mirarla con niños y niñas nos haga imaginar lo que sucederá cuando el destino nos alcance ante la normalización de la violencia. El video no viola el derecho de nadie, son actores y actrices infantiles. En el segundo video les piden que expresen cómo quieren ver a México, lo hacen bien, aunque no sabemos si sobre guión o con sus propias ideas, eso tampoco es grave, esta es una campaña para sensibilizar a la sociedad, ni más ni menos que eso.

¿Que interfiere en las elecciones?, no lo creo. ¿Que si Bailleres puso el dinero?, pues tiene derecho a invertir en lo que le plazca. Millones de personas, efectivamente, pensamos que este país ya tocó fondo, por eso las palabras de la niña al final hacen sentido, y el hecho de que se dirija a la y los candidatos no le quita validez a esa aseveración. Deberíamos horrorizarnos no porque los niños actúen como delincuentes, sino porque millones de adultos viven como reyes del crimen en la vida real, y porque mientras educamos a los niños y niñas no les damos, necesariamente, las opciones para ser personas éticas en la vida adulta.

A la deriva

Jesús Silva-Herzog Márquez (@jshm00)
Reforma

¿Cuándo se extravió el PAN? ¿Cuándo perdió el mapa y la ruta? No es claro en qué momento dejó de saber lo que representaba, cuándo dejó de tener claro su proyecto. El caso es que, a 12 años de ocupar la Presidencia, el PAN no tiene idea de dónde está ni qué quiere. Ha dejado de entender a sus adversarios y no tiene claridad de lo que le propone a los electores. Un partido a la deriva.

La tarea diaria de la candidata del PAN es explicar el error de la jornada previa. Los tropiezos cotidianos no son simples errorcillos logísticos, signos de una campaña descoordinada, torpezas de su equipo inmediato. El desliz diario retrata una candidatura que no pudo despegar pero también a un partido desorientado. Si no sabemos qué mensaje quiere proyectar Josefina Vázquez Mota es porque representa a un partido atolondrado. El PAN vive una profunda crisis de identidad producto de dos sexenios frustrantes y el extravío de sus principios elementales. En Josefina Vázquez Mota, el PAN encontró a la candidata que exhibe y que magnifica esa crisis. El PAN de Vázquez Mota es un partido sin claridad y sin ambición, sin voluntad, sin apetito. Confusión e inercia, los dos motores de la campaña del PAN.

Ningún partido está libre de críticas, pero puede decirse que, tanto el PRI como el PRD proyectan un mensaje claro, una imagen elemental, un discurso simple y entendible. Eso sería lo primero que podríamos pedirle a los partidos en campaña: un mensaje coherente que embone con la circunstancia. Mientras Peña Nieto insiste en presentarse como el candidato de la eficacia, López Obrador ondea la bandera del cambio auténtico e insiste en su superioridad moral. El primero sabe cumplir, el segundo es el incorruptible que traerá la verdadera transformación. Los electores podrán dejarse seducir por estos mensajes o reaccionar en su contra, pero no cabe duda de que los ciudadanos pueden captar la idea central de cada una de esas opciones. Si Peña Nieto es el cumplidor y López Obrador el cambio verdadero, ¿qué busca el PAN? ¿Qué dice Josefina Vázquez Mota? Que es diferente. ¿Diferente de quién? ¿De todos los hombres? ¿De Calderón? ¿De los dos gobiernos panistas?

Si hay estrategas dentro el PAN y al interior de la campaña presidencial, no se han decidido por el mensaje que quieren trasmitir. Cada idea es desbaratada por el mensaje inmediato. La política del consenso aparece así como la política de la indefinición o, tal vez, la política de la contradicción. La candidata del partido en el gobierno habla de su diferencia pero nadie sabe en qué consiste la novedad. ¿Se trata de la cuarta candidatura de oposición? ¿Quiere Vázquez Mota construir una campaña que contraste con la política de Calderón? El hecho es que la carta principal de su candidatura queda, de inmediato, vaciada de contenido. Hablar de diferencia pero negarle sustancia. ¿Se trata acaso del intento de enfatizar la carta de género? Podría ser. Que la carta del PAN sea mujer podría ser fogón para el entusiasmo. La candidata podría hilvanar -¿por qué no?- un discurso sobre las peculiaridades del liderazgo femenino en la circunstancia mexicana; sobre el cambio cultural, el salto histórico que implicaría la Presidencia de una mujer, pero de inmediato la candidata tropieza con los más vulgares tópicos del machismo: "tendré muchos pantalones," nos advierte. Uso falda pero gobernaré como hombre, parece decir. El ser diferente de la campaña de Vázquez Mota es nada.

Vázquez Mota ganó cómodamente la candidatura del PAN pero no asumió el liderazgo del PAN ni ha tomado el control de su propio equipo. Si una campaña electoral es, en primer lugar, una prueba de liderazgo, Josefina Vázquez Mota la está reprobando aparatosamente. No ha logrado definir la agenda de la contienda, no ha formado un grupo compacto y eficaz, no ha hecho sentir su voz. Lo más grave, a mi juicio, es que estas semanas han demostrado que Vázquez Mota no tiene los reflejos en su sitio. Ante la catástrofe de su campaña no acierta a dar el golpe de autoridad que requiere sino que acude a la fotografía de la unidad. Instinto de politburó. En lugar de reconstituir su equipo para formar un compacto grupo de colaboradores que le permitan planear inteligentemente y reaccionar con agilidad, anuncia que todo el padrón de panistas está con ella. En lugar de desprenderse de quien no funciona, cesa a un colaborador que comete el pecado de oprimir una tecla equivocada. Lo peor para la causa del PAN ya sucedió. Los constantes errores de Vázquez Mota han logrado lo improbable: ver con nuevos ojos a Peña Nieto y a su equipo. Frente a la torpeza habitual de la campaña panista, aparece un equipo priista al que no puede negársele eficacia, claridad, profesionalismo.

El PAN tuvo durante décadas la fortuna de definirse por contraste. A 12 años de haber ganado la Presidencia tenía el deber de definirse por afirmación. Josefina Vázquez Mota expresa la mudez del PAN para definir en positivo su propia identidad.

Engañan a Peña Nieto

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

En estados como Tabasco, Morelos, así como en el Distrito Federal, entre otros, cada vez es más claro que alguien engañó al jefe real del PRI...

Apartir de encuestas que de manera generalizada dan como puntero a Enrique Peña Nieto, parte de la llamada “opinión pública” supone que el mexiquense tiene vía libre a Los Pinos.

Y en efecto, una primera mirada permite suponer que si un candidato lleva 20 puntos sobre el segundo lugar y casi 30 respecto de la tercera posición, tiene todo para ganar.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. En estados como Tabasco, Morelos y el Distrito Federal, entre otros, cada vez es más claro que alguien engañó al jefe real del PRI, a Enrique Peña Nieto, cuyo partido pudiera resultar perdedor en los dos primeros estados —Tabasco y Morelos—, mientras que en el DF las cosas no resultan como fueron diseñadas.

Pero Tabasco pudiera ser el mayor engaño a Peña Nieto, ya que, además de que el gobernador Andrés Granier dejó un cochinero, fue incapaz de procesar la sucesión. Frente a ese vacío, un compadre de Peña Nieto metió la mano para designar al candidato del PRI, a Jesús Alí, quien prácticamente ya perdió la elección y el estado. ¿Y quién es el compadre capaz de influir en Peña Nieto con esa fuerza?

Se llama Benito Neme, se dice compadre de Peña Nieto, se le acreditan grandes negocios en el Estado de México y es el hijo menor del defenestrado gobernador de Tabasco, Salvador Neme Castillo.

La historia de los Neme Sastre data de 1988 cuando su padre, Salvador Neme Castillo, fue gobernador de Tabasco, cargo que sólo pudo ocupar por tres años debido a que cayó al ser acusado de corrupción, de la que no eran ajenos sus hijos. Luego de que Salvador Neme cayó, algunos de sus hijos se refugiaron en el Estado de México, en donde se vincularon estrechamente con Enrique Peña Nieto, además de hacer grandes negocios.

Llamó la atención que apenas en 2011 el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, acudiera a Tabasco a develar un busto del extinto Neme Castillo, al que los tabasqueños no quieren ni recordar. Sin embargo, desde esa visita a Tabasco, el hijo menor de Salvador Neme, Benito, presume entre propios y extraños de la cercanía e influencia que tiene con Peña Nieto, a quien moteja como “compadre”.

Pero no es todo, lo último que enfureció al priismo local —y que lo consideró un verdadero agravio— fue la intromisión de Benito Neme en la designación del candidato del PRI al gobierno de Tabasco. Y es que, después del cochinero que dejó el gobernador Granier, Benito logró convencer a su compadre Enrique de que él se encargaba de ganar la elección para su amigo Jesús Alí, hoy candidato del PRI. Pero muy pronto “apareció el peine”.

Resulta que la designación de Alí provocó una desbandada masiva del PRI tabasqueño hacia la candidatura de las llamadas izquierdas, al grado de que se corre el riesgo de que, por primera ocasión, el PRI pierda el gobierno de Tabasco, ya que el ex priista y lopezobradorista Arturo Núñez recibió con los brazos abiertos a los disidentes del PRI. Y hoy se perfila como virtual ganador. ¿Por qué?

Elemental, porque el dueño de la franquicia política de la izquierda, el señor Andrés Manuel López Obrador, levantará tantos votos como un cómodo dos a uno sobre el PRI, en tanto que Núñez ya puntea en las encuestas. Claro, además de que el químico Granier hizo su parte; el suyo fue uno de los peores gobiernos que haya tenido Tabasco, en tanto que Jesús Alí, en realidad, es un político de párvulos.

Parece claro que alguien engañó a Enrique Peña en torno al proceso electoral de Tabasco, ya que en aquella entidad siguen aún frescos los agravios de los hermanos Neme Sastre, continúan latentes los conflictos de Benito Neme con la PGR —que en su momento detonaron la caída de Salvador Neme del gobierno— y, por si fuera poco, resulta que el jefe de campaña del PRI en Tabasco es nada menos que Same Yabur, quien fue secretario de Finanzas del luego defenestrado gobierno de Salvador Neme.

Por todo lo anterior, el candidato de López Obrador a Tabasco, el señor Arturo Núñez, se perfila como ganador en la elección concurrente, para renovar el gobierno de la entidad; un estado petrolero de donde podría salir la rebelión contra la apertura de Pemex —que es parte de la propuesta de gobierno de Enrique Peña Nieto—, si es que se convierte en una entidad en manos de AMLO. En Morelos la historia es muy parecida, pero de ese caso nos ocuparemos en otro momento.

EN EL CAMINO

En el Canal Mexiquense de televisión hoy se inicia parte de su nueva programación. Elisa Alanís conduce Con todo respeto, el autor de este espacio estará al frente de La báscula y Gabriela Tlaseca se encargará de Retuit. ¡Suerte a todos!

Era Marcelo, carajo

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Los resultados preliminares de la encuesta de seguimiento diario MILENIO-GEA/ISA sobre la elección de jefe de Gobierno del DF, que se darán a conocer a partir de esta noche, marcan una clara ventaja del candidato de las izquierdas, Miguel Ángel Mancera.

A juzgar por esta y otras encuestas, la capital será de los pocos frentes donde el PRI peñanietista se batirá en retirada. La derrota puede ser dura, penosa.

El panorama para el PRI era muy diferente a finales de 2011. La candidata Beatriz Paredes se perfilaba para poner fin a década y media de gobiernos del PRD. Pero la selección de Mancera desbarató instantáneamente esa creencia. El ex procurador de Justicia surgió como la figura natural de continuidad de la exitosa gestión de Marcelo Ebrard. Bastó que prometiera más seguridad y más libertades.

No recuerdo en veintitantos años de cubrir elecciones una candidatura tan bien aceptada. Y es lógico. Los capitalinos están contentos con el gobierno de Ebrard, lo evalúan muy bien. Y Mancera pinta para profundizar lo mejor del ebrardismo y reparar las abolladuras del desgaste.

Al contrastar las cifras del DF con las de la encuesta nacional, donde López Obrador amanece a 34 puntos de Peña Nieto y a 11 de Josefina, vuelvo a pensar que el candidato era Marcelo, carajo.

Así como el 2000 fue entre la continuidad del PRI y el cambio, el 2012 era entre el regreso de un PRI “restaurado” y una izquierda racional, seria, moderna, progresista.

Pero Marcelo dudó. Cuando se decidió, era tarde. Aun así, supongo que la noche del 1 de julio brindará, feliz, por la inobjetable victoria en la ciudad.

Y por la derrota de la terca, narcisista izquierda mesiánica.