mayo 05, 2012

Peña y el maleficio del debate

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Me parece que Josefina mostrará que es una buena oradora y polemista y que pondrá en apuros al mexiquense.

Pasado mañana, cuando se produzca el primer debate entre los candidatos presidenciales, deberíamos recordar otros acontecimientos similares en nuestra historia reciente. En el primer encuentro de este tipo entre candidatos presidenciales, en 1994, Diego Fernández de Cevallos destrozó a Ernesto Zedillo. No tuvo que recurrir a triquiñuelas de ningún tipo: simplemente confirmó algo que ya sabíamos, pero nunca habíamos vivido como sociedad, que en los debates televisivos la imagen, la forma de expresarse, el lenguaje corporal, son tanto o más decisivos que los conceptos.

Seis años después, en 2000, un Vicente Fox que no se apartó del eje de toda su campaña, de “hay que sacar al PRI de Los Pinos”, derrotó a Francisco Labastida que, como ahora reconoce el candidato priista, no tendría que haberle hecho caso a sus asesores de entonces y tendría que haber sido mucho más él mismo. Aquellas frases de Labastida quejándose de lo que le había dicho Fox: “Me dijo mariquita”, etcétera, fueron uno de los peores autogoles que se recuerdan en este tipo de encuentros.

En 2006 el autogol fue doble, primero de Andrés Manuel López Obrador, que en un increíble arranque de soberbia política decidió no ir al primer debate. Fue al segundo y no le fue bien. En el camino, Roberto Madrazo lo había hecho aun peor, llegando a presentarse en uno de ellos con algo en la cara, presuntamente un trozo de toalla de papel que utilizó para parar la sangre de un corte que se había hecho al afeitarse. Logró que todo el mundo se preguntara qué traía. Y en el debate se le cayeron los papeles con los que quería hacer una denuncia. Un desastre. Felipe Calderón, entonces, demostró que era un político con mucho mayor experiencia parlamentaria y de debate que sus adversarios.

En los tres años, los candidatos que podrían considerarse outsiders destacaron: Cecilia Soto, que fue candidata del PT en 94; el años después fallecido Gilberto Rincón Gallardo en 2000 y Patricia Mercado, en 2006, dejaron muy buena impresión, aunque en los dos últimos casos no les alcanzó para obtener el registro para sus partidos.

A eso está apostando Josefina Vázquez Mota este domingo, a repetir esa historia. En 2000 y en 2006, Vicente Fox y Felipe Calderón, en buena medida, aseguraron el resultado a través del debate y, en 94, Diego pudo haber terminado ganándole a Zedillo después del mismo, si no se hubiera cruzado aquella extraña desaparición en los medios y los actos masivos de campaña (por cierto, no creo en una conjura en esos hechos, como muchos han sostenido: creo que la reacción que suscitó el resultado del debate sorprendió a todos, incluidos el PAN y Diego, que no supieron, se haya fracturado o no las costillas Diego, como se dijo, a un escenario que resultaba desconocido).

Y en esos tres debates se equivocaron los candidatos priistas: Zedillo era ajeno a ese tipo de confrontación, Labastida salió a la defensiva ante Fox y quién sabe qué pasó esas noches por la cabeza de Madrazo.

Será difícil que este domingo pueda ocurrir lo mismo. Por una parte, me imagino que Peña Nieto debe haber aprendido de los errores de sus predecesores. Por la otra, no se perciben unos comicios tan disputados, tan apretados, como los de 2000 y 2006, para que el debate tenga tanta importancia. Pero la posibilidad existe, más aún cuando habrá un segundo debate un mes después. No creo que AMLO aparezca siendo alguien diferente a sí mismo, no a estas alturas. Me parece que Josefina mostrará que es una buena oradora y polemista y que pondrá en apuros a Peña. Gabriel Quadri será bien recibido por la audiencia, porque es un hombre inteligente, hace buenos planteamientos y no tiene nada que ganar (como Soto, Gilberto y Patricia en las tres más recientes elecciones).

A diferencia de Zedillo, Labastida o Madrazo, el priista es, en estas confrontaciones, una incógnita. Y ese es el punto de inflexión de este domingo.

Si Peña sale adelante en el debate prácticamente no tendrá escollos hasta el primero de julio. Pero si se tropieza con la misma piedra que sus antecesores priistas en los debates presidenciales, las tendencias podrían modificarse y tendríamos unos comicios mucho más competidos. Eso es lo que está en juego.

Por cierto, para entender la lógica de los debates políticos en la actualidad hay que leer el artículo que escribió Ted Sorensen, uno de los principales asesores y escritor de los discursos de John F. Kennedy, publicado al cumplirse 50 años de aquel famoso debate Kennedy-Nixon en septiembre de 1960. Fue el debate entre dos visiones del mundo, aunque entonces se viera como, simplemente, entre dos candidatos que programáticamente no se distinguían demasiado en sus propuestas. Cambió, ese debate, la historia de Estados Unidos.

Mayo

Jaime Sánchez Susarrey (@SanchezSusarrey)
Reforma

Mayo será el mes clave y la última oportunidad. Porque si las tendencias no se modifican en las próximas tres semanas, será muy difícil, por no decir imposible, que en junio se registre un cambio

Las tendencias apenas se han movido. Eso es lo que indica la mayoría de los sondeos. El promedio de seis encuestas (Reforma, Mitofsky, OEM, Excélsior, Milenio y El Universal) arroja los siguientes porcentajes: Peña Nieto 48.5 por ciento, Vázquez Mota 26.6 por ciento, AMLO 23.1 por ciento, Quadri 1.4 por ciento.

El dato nuevo es que Josefina ha bajado y la distancia que tenía respecto de López Obrador se ha acortado. En tres de las encuestas mencionadas la candidata del PAN sigue en segundo lugar, pero en las tres restantes (Reforma, OEM y El Universal) la diferencia es tan pequeña que se puede hablar de un empate técnico.

No sobra señalar que Covarrubias y Asociados publicó el 23 de abril los siguientes datos: Peña Nieto 47 por ciento, AMLO 27 por ciento y Vázquez Mota 25 por ciento. Esto significa que la encuestadora oficial de López Obrador coincide con el promedio de las encuestas independientes, es decir, la distancia entre el puntero y el segun- do lugar es de 20 pun- tos y López Obrador se encuentra en empate técnico con Váz- quez Mota.

La comparación con lo ocurrido en las dos elecciones anteriores es particularmente ilustrativa. En el mes de abril de 2000 Labastida (42 por ciento) estaba empatado con Fox (40 por ciento) y Cárdenas se situaba en el tercer sitio (15 por ciento). Seis años después, también en abril, Calderón (36 por ciento) estaba empatado con AMLO (35 por ciento) y Madrazo (26 por ciento) había quedado relegado.

En consecuencia, la gran novedad de este proceso electoral es doble: por una parte, no se ha cerrado la distancia entre el puntero y el segundo lugar. Por la otra, la disputa por el segundo sitio es el verdadero campo de batalla.

Mayo será el mes clave y la última oportunidad. Porque si las tendencias no se modifican en las próximas tres semanas, será muy difícil, por no decir imposible, que en junio se registre un cambio drástico. Sobre todo cuando el puntero lleva una ventaja de 20 puntos o más.

Por razones evidentes el debate de mañana es importante. Se confrontarán las cuatro estrategias de campaña: EPN centrado en sus propuestas guardándose de atacar a sus contendientes. JVM apuntando sus baterías contra EPN, pero sin descuidar el flanco izquierdo ("México no necesita un mesías"). AMLO presentando al PRI y al PAN como la misma cosa. Quadri apostando a posicionar su agenda. Los objetivos de cada uno de los contendientes son evidentemente distintos: EPN se puede dar por bien librado con un empate. JVM busca ganar y posicionarse definitivamente como segunda fuerza. AMLO tiene como propósito fundamental aparecer como el movimiento verdaderamente opositor. Quadri se dará por bien servido con poder mostrar su agenda.

¿Cómo están los pronósticos? Un connotado novelista afirmó que AMLO hará añicos a Peña Nieto. Esta imagen deriva del estereotipo que se ha hecho del candidato del PRI. Sin chícharo o teleprompter está en la lona porque es incapaz de improvisar. Pero dice Sun Tzu, el maestro del arte de la guerra, que no hay peor error que subestimar el poder de tu enemigo... ya veremos.

EPN llega con dos certezas: a) la campaña de contras- te de JVM no ha funcionado; b) AMLO está prácticamente empatado con la candidata del PAN, pero no remonta. De ahí que se pueda dar por descontado que su estrategia persistirá en concentrarse en sus propuestas y no atacar a sus adversarios.

Josefina Vázquez Mota, por su parte, tuvo un ascenso notable durante la precampaña. La favoreció el hecho de ser mujer y la imagen de que nadaba contra la corriente porque no contaba con el apoyo de Felipe Calderón. Pero los errores y la falta de una estrategia clara le han afectado negativamente.

El último giro fue apostar por una campaña de contraste. Y el debate no será el espacio donde ensayará una nueva estrategia, sino el momento culminante de la que ya adaptó: minar la credibilidad de Peña Nieto y denunciar al PRI como emisario del pasado. Así que será el momento definitivo: o la estrategia prende o se convertirá en cartucho mojado.

AMLO ha jugado durante meses con el lenguaje de la república amorosa, lo que le permitió reducir las opiniones negativas en su contra. Pero en las últimas semanas ha vuelto por sus fueros: el IFE está con Peña, los consejeros no sirven para nada, EPN ya rebasó los topes de campaña y el IFE no fiscaliza, EPN es el candidato chatarra de los poderosos.

El debate será el momento de la definición: o la república amorosa queda archivada y el ángel exterminador desenfunda su espada flamígera para la purificación definitiva o persiste en el amor y paz y deja que Vázquez Mota sea la que se enfrente a Peña Nieto.

La primera alternativa está en la naturaleza de López Obrador. Pero conlleva el riesgo que el regreso a su verdadera personalidad cause temor, repunten sus negativos y se mantenga en empate o en el tercer sitio. Así que mañana sabremos cómo resolvió su dilema.

Por lo pronto, ya criticó y descalificó las reglas del debate. Así que si no obtiene una victoria definitiva y contundente, tendrá un elemento más en la estrategia del conflicto poselectoral. El IFE, dirá, protegió a Peña con una campana de cristal para evitar la confrontación.

Y para acabar de curarse en salud ya advirtió nuevos elementos del complot en su contra. El hecho de que las televisoras no trasmitan el debate en cadena nacional es la prueba fehaciente de que la mafia en el poder está con Peña.

Por eso, lo que suceda mañana marcará el derrotero del mes de mayo y volveremos a la lógica de hace seis años: la victoria de AMLO en el debate será la única prueba de imparcialidad y legalidad; su derrota, la confirmación del complot en su contra.

Lo que Chente Fox quiso decir...

Hugo García Michel (@hualgami)
hgarcia@milenio.com
Cámara Húngara
Milenio

Esta vez no hay razón para que Rubén Aguilar, ex vocero presidencial, salga a explicarnos lo que quiso decir su antiguo jefe. Vicente Fox ha sido extrañamente perspicaz en estas últimas semanas y lo que declaró acerca de la inutilidad de los mítines políticos me parece tan lúcido como exacto.

A estas alturas y como lo hacen todos los partidos, reunir a dos, cinco o diez mil personas, muchas de ellas acarreadas, para que un candidato les eche un discurso lleno de lugares comunes y frases huecas, mientras los infelices se derriten al rayo del sol en espera de una torta y un Boing de guayaba, resulta un despropósito.

El ex presidente ha andado muy activo y muy presente en los medios, y lejos de reprochárselo, creo que habría que darle las gracias porque ha resultado más incisivo, preciso, colorido y simpático que cualquiera de los contendientes por la Presidencia.

Genio y figura, ni hablar.

* * *

Más que la decisión de Tv Azteca (a todas luces provocadora, por supuesto) de anteponer un partido de fut al debate de mañana domingo, lo que más me llama la atención es la histeria desatada en las redes sociales. No porque no la esperara (ya se sabe de la hipersensibilidad de jarritos de Tlaquepaque de los políticamente correctos), sino porque cada vez llega a extremos más surrealistas y reveladores. Eso de exigir cadena nacional para el debate, en el fondo revela una vocación por el autoritarismo y un deseo inconsciente por regresar a los tiempos cuando la RTC era el órgano rector dominante y La hora nacional hacía que todos apagáramos la radio los domingos a la misma hora. Curioso: los que propugnan que bajo ninguna circunstancia debe regresar el PRI se comportan como priistas de la vieja escuela. Cosas veredes.

* * *

Murió Eduardo Valle, El Búho, verdadero hombre de izquierda, con quien en los años setenta compartí algunos años de lucha en el Partido Mexicano de los Trabajadores. Todavía nos manteníamos en contacto por internet. Lo lamento mucho en verdad. Un abrazo solidario para los suyos.

Televisión, Democracia y Boicot

Dario Mendoza (@dariomendoza)
#Coordenadas
Reporte Índigo


En la elección presidencial de 1988 Manuel Clouthier inició una protesta contra el principal noticiero de Televisa, su lema: “No veas 24 Horas porque no dice la verdad”
Por Darío Mendoza - Viernes 04 de Mayo de 2012

En la elección presidencial de 1988 Manuel Clouthier inició una protesta contra el principal noticiero de Televisa, su lema: “No veas 24 Horas porque no dice la verdad”.

Con ese boicot a Televisa, el panista iniciaba una serie de tácticas que le permitieron entrar a la televisión, la cual se había mantenido cerrada a las actividades de la oposición.

Fue la época en que Emilio Azcárraga Milmo declaró que Televisa era soldado del PRI.

El boicot iniciado por Clouthier era una estrategia que contemplaba algunas fases a desarrollar. Después siguió el boicot a los principales anunciantes del noticiero 24 horas y se eligió al Grupo Domeq.

La Resistencia Civil Activa y Pacífica, organización ciudadana que se encargaba de dicha resistencia, anunció que los ciudadanos dejarían consumir el ron Presidente, que era el principal comprador de espacios durante el noticiero.

La estrategia empezó a dar resultados, Televisa abrió sus puertas y entrevistaron al candidato presidencial panista en el espacio noticioso de Guillermo Ochoa.

ANTES DE TWITTER Y FACEBOOK

Pocos saben que en el año 2000 también existió el boicot contra una televisora de cable. Fue justo después del martes negro, donde apareció un candidato terco en hacer el debate ese mismo día. “Hoy, hoy, hoy”, repetía Vicente Fox.

Al otro día apareció un ciudadano indignado.

Su molestia se debía a que en “el debate del debate” el presidente de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión, aseguraba con los candidatos Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida que no se podía realizar el debate ese día.

Ese ciudadano envió un correo a la casa de campaña de Vicente Fox donde daba a conocer que suspendía su suscripción a la televisión de cable.

El webmaster de Vicente Fox, Luis Alberto Bolaños, reenvió esa mañana el correo a los 10 mil seguidores y amigos de Vicente Fox.

Para las dos de la tarde de ese miércoles, había cientos de ciudadanos anunciando su cancelación a la televisión por cable y el correo alcanzaba cientos de miles de seguidores en cadena.

Marta Sahagún recibió una llamada desesperada del empresario de la televisión para pedir que le ya le pararan al boicot ciudadano.

Martha preguntó al equipo si eran ellos los que habían iniciado esa revuelta, y con una sonrisa cómplice le informaron lo que estaba sucediendo. La vocera de la campaña sonrió.

En ambos casos la fuerza de los ciudadanos organizados, había hecho un boicot contra el boicot de las televisoras a la democracia.

Hoy es diferente, las campañas presidenciales no inspiran a los ciudadanos. Si las televisoras transmiten o no el debate, parece no importarles tanto.

Hoy Ricardo Salinas Pliego, presidente de TV Azteca, puede desafiar por Twitter a los que piden debate: “¡Éste sí es un debate! Entre un grupito de twitteros autoritarios y los ciudadanos libres de votar por lo que quieren ver”.

Ahora no hay boicot ciudadano organizado y los candidatos presidenciales no muestran empatía con esos ciudadanos independientes y libres que cuando se movilizan producen cambios.

Nada obliga a las televisores mexicanas a dar cobertura al debate presidencial. Y es muy probable que haya más auditorio para el futbol que para el debate presidencial.

En las encuestas, después de un mes de campañas, las tendencias siguen igual que al principio; aburridas.