mayo 08, 2012

Ecos de un debate gris

Rafael Cardona (@cardonarafael)
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

La presencia de tres o cuatro o cinco personas (¿cómo será este desgarriate cuando haya diez candidatos “ciudadanos independientes” por fuera de los partidos?) convierte un debate en un carrusel propio de un programa de televisión.

Para iniciar un diagnóstico heterodoxo deberíamos empezar por una pregunta: ¿puede realizarse un debate entre cuatro personas? Más bien parece una mesa redonda, una exposición múltiple o como dijo Quadri, un “soliloquio” entre muchos.

Si acudimos a la experiencia de la historia, un debate es algo más o menos comparable con un mano a mano entre toreros. Todos firman en el elenco pero cuando se disputan la cima de la temporada no caben tres en el paseíllo.

Siete debates tuvieron Abraham Lincoln y el juez Stephen Douglas en 1858.

Se disputaban un escaño en la Cámara de los Senadores.

La costumbre política en esa América cuya democracia nos ha mostrado (entre otros) Alexis de Tocqueville, era el discurso de plaza o de auditorio en el cual cada candidato se presentaba ante los electores con la esperanza de arrastrarlos, persuadirlos, convencerlos.

La novedad propuesta por Lincoln iba a ser confrontarse en público. Correr el riesgo del juicio previo a la decisión del voto. Y Douglas estaba reacio. Lo animó el riesgo de quedar ante los electores como un hombre débil incapaz de confrontar sus argumentos. Y ganó.

Lincoln temía perder (como a la larga ocurrió) y le propuso a Douglas una doble comparecencia comparada con los electores como testigos. Así nació la costumbre americana del debate electoral.

Pero uno contra uno.

La presencia de tres o cuatro o cinco personas (¿cómo será este desgarriate cuando haya diez candidatos “ciudadanos independientes” por fuera de los partidos?) convierte un debate en un carrusel propio de un programa de televisión.

Una vez más debemos plantearnos una pregunta: ¿esta fórmula heredada por la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión y pésimamente aplicada por el IFE nos lleva a debates POR televisión o a debates DE televisión?

La presencia de una modelo (ex playmate) de Playboy en la apertura de algo cuya naturaleza debería estar alejada del mundo del “show bussines” nos ofrece la inmediata, rotunda y carnosa respuesta. Este fue un debate de televisón cuyas anheladas consecuencias políticas (en verdad solo una; tirar a Peña), no se cumplieron para quienes así lo buscaban.

El IFE; pues, tuvo un arranque de “vallejismo”, reveló su secreta vocación de bataclán y “Blanquita”.

Y si se trataba de un debate de televisión, pues tuvo todos los elementos escenográficos y hasta histriónicos de la tele. La edecán de evidente hipertrofia mamaria, el gesto hilarante de una fotografía patas arriba, la conductora condescendiente y de amplia sonrisa, la iluminación comedida, los trajes bien planchados; el peinado nuevecito, el botox para quien lo requiera y el adiós a las arrugas.

Todo eso es lenguaje de televisión. No es lenguaje político.

Pero como ya sabemos la tele crea su propia realidad. Por eso Gabriel Quadri se alza como una “revelación”. Eso siempre sucede en los debates de este tipo. Así creció Gilberto Rincón Gallardo, de esa manera se hizo célebre Cecilia Soto y por su audacia conocieron a Patricia Mercado.

Siempre los de abajo llaman la atención cuando se suben al escenario sin nada por arriesgar.

A fin de cuentas hoy Quadri está en el mismo lugar donde estaba antes del debate: la cuarta plaza. No importa cuanto haya crecido relativamente.

DISCULPAS

“El Instituto Federal Electoral, a través de la Comisión Temporal para la Organización de los Debates, integrada por los consejeros electorales Sergio García Ramírez, Marco Antonio Baños Martínez y Alfredo Figueroa Fernández, lamenta el desacierto de producción asociado a la vestimenta de una edecán durante el primer debate presidencial y ofrece una disculpa a la ciudadanía y a la candidata y a los candidatos a la Presidencia”.

Lo anterior es un doble desacierto.

El error no fue la vestimenta, fue la creencia de suponer necesario contratar a una modelo profesional (no edecán, pues los edecanes son acompañantes) para llevarles una caja con los papelitos con el orden de intervención.

Es otra vez el recurso de la TV: la tómbola, el sorteo, la pregunta incómoda: lástima Margarito…

La mujer que ganó el debate

Carlos Loret de Mola (@CarlosLoret)
carlosloret@yahoo.com.mx
Historias de un reportero
El Universal

No fue la voluptuosa modelo que causó sensación en redes sociales, ni la moderadora Guadalupe Flores, mucho menos la candidata panista Josefina Vázquez Mota que lució desdibujada en el primer debate entre aspirantes a la Presidencia.

La mujer que ganó el debate se llama Elba Esther Gordillo, la hábil política, multimillonaria “maestra”, dirigente vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Lo hizo a través del candidato de su partido, Gabriel Quadri, quien increíblemente tuvo el mejor desempeño durante las dos horas que duró el encuentro de la noche del domingo.

El académico, ex funcionario público, empresario y ecologista lució suelto, desenfadado, seguro, cool, relajado frente al nerviosismo de sus rivales. Pudo criticar a “los políticos de siempre”, decir que él no es uno de ellos y lanzar una metralla de propuestas audaces (retirar el subsidio a las gasolinas), inocentes (someter a Pemex y CFE a competencia real) y sin sentido (crear una nueva secretaría, pero sin crear más burocracia).

Y nadie le dijo nada. Bastaba con que uno de sus rivales le recordara que su papel en la elección es ser empleado del Elba Esther y se hubiera caído el Quadri-show que sedujo a tanto desencantado. Una frase lo devastaba, pero nadie se ocupó de él. Navegó feliz en lanchita en medio de buques que se atacaban entre sí con la artillería pesada a su alcance.

Gordillo, dueña del Partido Nueva Alianza, puede estar tranquila: conservará el registro en las elecciones del 1 de julio y podrá seguir usando al Panal como arma de chantaje para sus negociaciones políticas y financieras. Su candidato, Quadri, ya lo medirán científicamente las encuestas, aumentará su porcentaje en votos (viniendo de uno por ciento, todo suma) y con ello garantizará más dinero, más poder, más legisladores, más abuso que aniquila el que debería ser el tema central de una dirigente de sindicato de maestros: la educación.

Paralelamente, la actitud de Gabriel Quadri en el debate despejó una duda sembrada desde que el PRI rompió su alianza electoral con el Panal: Elba Esther Gordillo está con Peña Nieto. Lo de la ruptura de enero fue por mera conveniencia de números. Les iba mejor separando sus logotipos. En el fondo, juegan políticamente aliados: Quadri fue guarura del priísta en el debate; atacó a Josefina y a López Obrador, pero a Peña ni un reproche.

En el posdebate que organizó Joaquín López-Dóriga en Televisa a las 22:30 horas del domingo, el dirigente del Panal y coordinador de la campaña de Quadri, Luis Castro, transitó por la misma ruta: ni un rasguño a Peña Nieto, de quien —ya en confesión final— diagnosticó que “salió ileso” del primer encuentro. Ayer, el candidato del Panal se declaró ganador del debate y puso en segundo lugar a Peña. Evidencia concluyente.

SACIAMORBOS

Ver un debate sin Twitter a la mano pierde la mitad del chiste y la mitad de la diversión.

Josefina, dos populistas y un antipolítico

Luis Felipe Bravo Mena (@LF_BravoMena)
Ex presidente nacional del PAN
El Universal

El primer debate entre la candidata y candidatos presidenciales puso a la vista de los ciudadanos algunas propuestas que deben ser analizadas detenidamente por especialistas, a fin de que dictaminen si lo que están ofreciendo los aspirantes es realizable técnicamente y, en su caso, cuáles serían sus efectos en la economía a corto y mediano plazos.

Al escuchar a los candidatos de PRI y PRD ofrecer cosas que implican regalar dinero a la población, la primera pregunta que cualquier espectador medianamente informado se plantea es cómo van a financiar esas políticas y de dónde van a extraer los gigantescos volúmenes de recursos que se requieren para llevarlas a cabo.

Al ver a estos señores prometer con singular alegría y el oro y el moro a los electores, no dudo que algunos analistas serios de la economía habrán pulsado el botón de alerta y no pocos mexicanos comenzarán a pensar cómo proteger sus ahorros y economías personales si alguno de ellos ganara la elección del 1 de julio.

La idea de la seguridad social universal suena muy bonita y no dudo que es música para los oídos de grandes sectores, pero me temo que es una promesa que romperá con la estabilidad económica del país, lograda por los gobiernos panistas, después de las juergas populistas, derrochadoras y corruptas de los priístas.

Además de los terribles sufrimientos que las familias mexicanas hemos padecido por la irresponsabilidad económica de los malos gobiernos del PRI, tenemos a la vista el drama que están viviendo Grecia, Italia y España, que es la consecuencia de haber implantado políticas para cuya sustentación se tiene que recurrir al gasto público inflacionario, al endeudamiento descontrolado y al malabarismo financiero.

En estos países, como en México durante los gobiernos de Echeverría, López Portillo, De la Madrid y Salinas, la pompa de las ilusiones se pinchó y se vino abajo el castillo de naipes. Luego vino el llorar y crujir de dientes en el pueblo, entre los más pobres y las clases medias.

Por más que los demagogos e ilusionistas cambien de rostro, tiempo y lugar, la lógica económica no perdona. El antiguo y sabio principio de la responsabilidad económica de que no hay almuerzo gratis sigue válido aquí y en China, en la Roma antigua o en México en 2012.

Si el gobierno se pone a regalar dinero, con el título que se quiera, sin una fuente sana y segura de financiamiento, más temprano que tarde los supuestos beneficios se revierten con altísimas dosis de sufrimiento para la misma población a la que se quiso favorecer.

Es hora de exigirles a los candidatos presidenciales que expongan a detalle y con rigor técnico sus propuestas. En el próximo debate que se celebrará en junio están obligados a informar puntualmente a los electores cómo van a desarrollar sus proyectos, las cantidades de recursos públicos que se comprometerán, su forma de financiamiento y, sobre todo, que digan con toda claridad de dónde van a obtener dichos recursos.

En el transcurso del debate de este domingo se pudo observar también el temple de la candidata y de los candidatos, no solo en la forma como expusieron sus ideas y debatieron entre ellos, sino también en el lenguaje corporal y en las expresiones de sus rostros.

Vi a Josefina Vázquez Mota con buen control de si misma, desarrolló su estrategia polémica y propositiva con equilibrio. Mostró una nueva imagen, la de presidenta de la república. Creo que esto es lo que la mayoría de los espectadores apreció y por ello los sondeos sobre la confrontación la dieron como ganadora.

Me sorprendió el nerviosismo de Peña Nieto, que se manifestó en los tics faciales fuera de control. Acostumbrados a verlo en su acicalada propaganda, el candidato real confirmó que fuera de sus zonas de confort se descompone y divaga. AMLO, como hace seis años. Nada nuevo bajo el sol. Ya dejó de lado lo amoroso y vuelve a la carga con la historia de la mafia. Cansado y agresivo.

Quadri, simpaticón, jugando con la antipolítica desde la política. Una combinación inmediatista que puede ser atractiva electoralmente pero sin futuro al día siguiente de los comicios. Los candidatos tienen estilos y orígenes diversos, pero son políticos; aunque les guste no serlo, pero lo son.

¿Y si voto por Gabriel Quadri?

Genaro Lozano (@genarolozano)
www.reforma.com/blogs/genarolozano
Reforma

Gabriel Quadri ha resultado ser un candidato ejemplar. El Partido Nueva Alianza supo escoger bien su carta por Los Pinos. Después del debate presidencial, todo mundo parece hablar de la edecán del IFE y de Gabriel Quadri, un hombre que comunica de manera coherente, que abandera causas liberales, un hipster que parece la reencarnación de Chaplin, un hombre que recorre el país en una Combi, no en Hummers blindadas..

Y cómo no podría generar simpatías este ingeniero civil, educado en la Ibero y en la Universidad de Texas, que usa lentes de pasta, que parece hablar con la franqueza que a los otr@s candidatos les hace falta. Quadri, el ambientalista que tiene el valor de decirle a López Obrador que su propuesta de reducir el costo de las gasolinas no es una propuesta de izquierda porque beneficia a los sectores de clase media y alta, el hombre que le recuerda a AMLO que reducir el costo de la gasolina no es ambientalista porque aumenta las emisiones de gases invernadero.

¿Y cómo no podría pensar en votar por Quadri? Si este candidato ha hecho una campaña que llama la atención, utilizando su nariz pronunciada, el bigote bien peinado y las "gafapastas" hipster como símbolos de su campaña y que ha logrado que miles de jóvenes, sobre todo ese casi 20% de los que votarán por primera vez en una elección presidencial, lo ubiquen, repitan su nombre y hasta lo empiecen a percibir como el "menos peor".

Y cómo no generar empatía hacia el único candidato presidencial que le contesta sin enredos y sin cambiar su opinión a Josefina Vázquez Mota, a AMLO, a Enrique Peña Nieto: él sí está a favor del matrimonio entre parejas del mismo sexo. Quadri, el liberal.

En los comicios presidenciales del 2000 y del 2006, Gilberto Rincón Gallardo y Patricia Mercado, respectivamente, se convirtieron en esas voces ciudadanas que acapararon el interés de los sectores más jóvenes y progresistas de los votantes. Rincón Gallardo, el primer candidato que impulsaba los derechos de las minorías en su plataforma y la socialdemocracia en México. Patricia Mercado, la primera candidata a la presidencia de México que realmente rompió paradigmas, la única mujer que ha conseguido más de un millón de votos, la única a la que sí se le ha creído que es diferente. Quadri como el deja vu del candidato "underdog", el candidato que viene de atrás y cuyo mensaje logra llegarle a votantes indecisos. Sin embargo, Gabriel Quadri no es Gilberto Rincón Gallardo y mucho menos Patricia Mercado. No hay comparación.

Mercado y Rincón Gallardo impulsaban un proyecto de construcción de una socialdemocracia que hoy parece estar perdido. Mercado y Rincón Gallardo eran candidatos idealistas, a veces en exceso, sin una sombra detrás. Quadri podrá hacer eco de buenos argumentos, de frases que resuenan, podrá arroparse de la "bandera ciudadana", pero no es Patricia Mercado, no es Gilberto Rincón Gallardo.

La candidatura presidencial de Gabriel Quadri fue escogida por Elba Esther Gordillo, quien ha reconocido en varias ocasiones que el Partido Nueva Alianza es su creación, pero que se lava las manos al decir que ella no milita en él. Sin embargo, Mónica Arriola Gordillo, la hija de la lideresa sindical, es la Secretaria General de este partido. Nueva Alianza el partido que solo para "actividades ordinarias" recibe este 2012 más de 230 millones, 191 mil, 338 pesos con 17 centavos, al tiempo que para "gastos de campaña" recibe 115 millones 95 mil, 669 pesos con 09 centavos, según datos oficiales del IFE. Más de 345 millones de pesos.

Imposible desasociar a Gabriel Quadri de Elba Esther Gordillo, la lideresa sindical vitalicia del magisterio mexicano. Elba Esther Gordillo, la mujer que tiene el poder de chantajear a quien la increpa, afirmando que ella es factor de estabilidad social, la misma que se rehúsa a transparentar el presupuesto del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), la misma que no quiere que se rompa la perversa simbiosis entre SNTE y Secretaría de Educación Pública, la misma mujer que dice estar a favor de la evaluación magisterial, pero que opera en su contra y que pone a temblar a senadores que no quieren dictaminar una iniciativa de ley para crear un magisterio profesional y que se encuentra atorada en la Comisión de Educación del Senado.

Los votantes indecisos podrán sentirse seducidos por oír a un candidato que habla sin miedo de inversión privada para PEMEX, podrán sentir empatía con este profesor educado que habla de los pocos títulos de doctorado que hay en México, podrán hasta creerle que se manifiesta a favor de la evaluación educativa y en contra de los monopolios, pero que evade hablar del SNTE y de su lideresa. Espero que esos jóvenes votantes no se confundan: su combi no la maneja Quadri y un voto por Quadri es un voto por Elba Esther Gordillo y el 2% que necesita para conservar el registro de Nueva Alianza. Hipster que se respeta, no vota por Quadri, como dice una amiga.

Peña, las pifias

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

A contracorriente de lo que opinan quienes creen que el mexiquense hizo un buen papel, aquí creemos que el abanderado del PRI salió debiendo.

Hasta las 20:00 horas de hoy, aún no se sabe, bien a bien, cuánto perdieron y/o cuánto habrían ganado en las preferencias electorales los candidatos presidenciales, luego del primer debate.

No se sabe, incluso, si el debate movió o no los números en las encuestas, a pesar de que se especula que Peña Nieto pudo ver reducidas sus preferencias; que la señora Vázquez Mota y el señor López Obrador pudieron ver crecer sus números en las encuestas y que el único ganador seguro sería el señor Quadri, cuyo partido habría alcanzado su registro luego del eventual triunfo del pupilo de la señora Gordillo.

Pero lo que sí es posible saber —y fue evidente desde el mismo debate— es que el puntero de la contienda pareció equivocar la táctica diseñada por sus estrategas. Y es que, más allá de que vimos a un Peña Nieto de carne y hueso, capaz de articular sin anotaciones; a un candidato respondón que no estaba dispuesto a dejar pasar nada en su contra, lo cierto es que estuvo lejos de lo que muchos otros esperaban. ¿Qué falló y por qué?

A los ojos acuciosos, fue evidente el nerviosismo de Peña Nieto, lo cual se magnificó cuando empezó el golpeteo en su contra. Trastabilló en ocasiones, equivocó palabras, cambio el género y no pudo calcular el tiempo de sus intervenciones. Además, fue evidente su enojo ante la andanada que, a dos manos, le recetaron tirios y troyanos; la señora Vázquez Mota y el señor López Obrador. Y resulta que ya enojado, por momentos, Peña perdió la compostura, como cuando repetía un mecánico “no tengo tiempo”, frente al ataque desde dos flancos.

Pero eso fue lo de menos. Acaso lo más cuestionable es que Peña “mordió” todos “los anzuelos” que le tiraron sus adversarios. Es decir que cada golpe le robó tiempo a las propuestas, para responder trastabillante, corto y mal a las acusaciones, señalamientos y ocurrencias lanzadas en su contra. Entre el electorado esa falla dejó la percepción de que no tuvo la capacidad y menos los argumentos para responder, de manera puntual, las andanadas que le lanzaron la candidata azul y el abanderado de las izquierdas.

Y decimos que “mordió el anzuelo” porque la mayoría de los obuses lanzados por Josefina y Andrés, no eran más que viejos refritos que, por meses, han utilizado contra el mexiquense los malquerientes, y que han sido respondidos en otros momentos y en todos los tonos. Lo cierto es que Peña debió aprender de su heredero, Eruviel Ávila, quien nunca cayó en la provocación y que —con la estrategia de la mantequilla, porque todo se le resbaló— sacó de quicio a panistas y perredistas, a los que dejó muy atrás en las encuestas. ¿Qué debió hacer Peña Nieto?

Debió ver y estudiar debates como el ocurrido entre Diego Fernández de Cevallos y AMLO, en donde el Jefe Diego utilizó como recursos la ironía, la burla, la risa, el sarcasmo y hasta la perversidad discursiva para desarmar al adversario y para sembrar la percepción de que el que acusa en un debate, miente. En realidad, a Peña Nieto le faltó espontaneidad, fluidez, naturalidad y humor, mucho sarcasmo y maquiavelismo para enviar al bote de basura la vieja basura con la que es acusado. Y es que nunca apareció el misil para destruirlo.

Pero acaso lo más grave es que Peña Nieto permitió que el debate fuera sobre la gestión que desempeñó en el Estado de México. Puede resultar de locos, pero por momentos parecía que los señores candidatos aspiraban al gobierno mexiquense —porque cuestionaron todo lo malo de la gestión de Peña en el Estado de México— cuando la elección en juego es presidencial, y cuando la gestión a cuestionar es la de Felipe Calderón.

Peor aún, ni Peña Nieto, ni AMLO, y menos Quadri, se atrevieron a tocar la gestión de Felipe Calderón, como si el segundo gobierno azul hubiese resultado todo un éxito. De hecho, el gran ganador del debate se llama Felipe Calderón. ¿Por qué? Porque al parecer su gestión ha sido tan buena que en el debate no mereció más que aisladas pinceladas de reproche por parte de los candidatos del PRI y de las izquierdas. ¿Y dónde quedó la horrorosa guerra que ha provocado 60 mil muertos? A nadie le importó.

A contracorriente de lo que opinan quienes creen que Peña Nieto hizo un buen papel, aquí creemos que el abanderado del PRI salió debiendo. ¿Por qué? Porque un candidato que aspira al mandato ciudadano y que tiene la ventaja que lleva Peña Nieto no puede mostrar la limitación de recursos para sortear las “chinanpinas” que le lanzaron sus adversarios. Y es que ni Andrés ni Josefina tienen nada nuevo contra Peña. Al tiempo.

Impresiones del debate

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Mi impresión es que el debate de candidatos presidenciales celebrado el domingo no lo perdió Peña Nieto, lo desperdiciaron sus perseguidores intermedios, Josefina y López Obrador, y lo ganó Gabriel Quadri, el absoluto último lugar.

Es un resultado extraño, solo posible en la lógica de un sistema electoral que ayuda mucho a partidos que representan poco.

La audiencia votó mucho por el candidato más novedoso, sin saber o entender que es el más capturado por los intereses creados, en este caso los del sindicato magisterial lidereado por la maestra Elba Esther Gordillo.

Asistimos a la premiación democrática de un poder fáctico poco democrático. A mi juicio este es el hecho mayor, no muy grande, del debate del domingo pasado.

Ni Josefina ni López Obrador ganaron lo que necesitaban para volverse competitivos con quien persiguen. El triunfo de Quadri no amenaza la ventaja de Peña porque no le construye un competidor cercano.

En la práctica, la candidatura de Quadri empieza a funcionar como una ventana de fuga para quienes no quieren votar por ninguno de los candidatos competitivos, pero tampoco se sienten cómodos absteniéndose o votando nulo.

Quadri parece haber capturado a muchos de estos votantes indecisos en su primera salida. Pero la salida es el anticipo de un encierro: el de la negociación del SNTE con el nuevo gobierno desde una posición de relativa legitimidad electoral.

Pienso en el espacio extraordinario que había, que hay, en nuestro sistema de partidos para un candidato independiente. Me fastidia pensar que lo más parecido a un candidato independiente en estas elecciones, ha sido el más dependiente de todos.

No sé si todo esto tendrá un efecto importante en las tendencias de votos registradas hasta ahora. No lo creo porque la audiencia total del debate fue solo una décima parte de la audiencia total posible (rating de 10 puntos).

El debate se mantuvo fundamentalmente en los terrenos del llamado círculo rojo, no saltó a los rangos, ni podrá tener la frecuencia de un impacto nacional que pudiera cambiar sustantiva y duraderamente la intención de voto previa.