mayo 11, 2012

México: ¿Elecciones aburridas?

Andrés Oppenheimer (@oppenheimera)
El Informe Oppenheimer
Reforma

Las encuestas muestran que el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Enrique Peña Nieto ganará con facilidad las elecciones presidenciales mexicanas del primero de julio, y pondrá fin a 12 años de gobiernos de centro-derecha. Sin embargo, tras permanecer varios días en este país no he encontrado a nadie que esté realmente entusiasmado con su eventual victoria.

De hecho, no he encontrado a nadie que esté entusiasmado por ninguno de los tres principales candidatos.

En el primer debate televisado del 6 de mayo, quien se robó el show fue una joven edecán que estaba encargada de entregar las preguntas a los candidatos presidenciales, la cual apareció con un vestido muy escotado e inmediatamente causó un revuelo en las redes sociales. Más tarde se supo que se trataba de una ex conejita de Playboy, y la joven pasó a ocupar los principales titulares de los periódicos en los días siguientes.

La opinión generalizada aquí es que Peña Nieto -un ex Gobernador del estado de México, de 45 años, más conocido por su aspecto de galán de cine y su matrimonio con una estrella de telenovelas que por ser un hombre de grandes ideas- ganará por default.

Según los encuestadores, los mexicanos quieren un cambio, y la propuesta de Peña Nieto de liderar un "cambio responsable" resulta más atractiva que los reclamos de justicia social del candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador, a quien muchos ven como un populista radical.

Según las últimas encuestas anteriores al debate del 6 de mayo, Peña Nieto tiene el 47 por ciento de los votos, seguido por la candidata de centro-derecha apoyada por el Gobierno, Josefina Vázquez Mota, con el 28 por ciento, y por López Obrador, con el 23 por ciento.

Pocos esperan que estas cifras cambien mucho tras el primer debate, porque si bien Peña Nieto no brilló, tampoco cometió ningún error grave.

"A juzgar por lo que vimos en las elecciones de 2000 y de 2006, las tendencias de voto no cambian mucho en las ultimas semanas antes de las elecciones", me dijo Roy Campos, de la encuestadora Consulta Mitofsky. "Si Peña Nieto no comete ningún error grave, lo mas probable es que gane".

Peña Nieto no propone ningún cambio radical de las políticas económicas de libre mercado de México, e incluso defiende una participación mayor del sector privado en el monopolio petrolero estatal Pemex. Promete encabezar un gobierno más eficiente y reducir la violencia del narcotráfico mediante la creación de una Policía nacional unificada.

La ventaja de Peña Nieto en las encuestas se debe en gran medida al enorme poder de la maquinaria electoral de su partido. El PRI gobernó este país durante siete décadas, antes de ser vencido en las urnas en el 2000 tras varios años de escándalos de corrupción y acusaciones de autoritarismo. Actualmente gobierna 20 de los 32 estados mexicanos.

Además, Peña Nieto se ha beneficiado con las nuevas reglas electorales que fueron acordadas por todos los partidos en el 2007, y que conceden enormes ventajas al que lidera las encuestas al comenzar la campaña. Según las nuevas reglas, la campaña se ha abreviado de 160 a 90 días, y los partidos políticos tienen prohibido difundir spots publicitarios negativos por TV.

Otros especulan que los votantes están cansados después de 15 años de gobiernos divididos en los que el Presidente no ha tenido mayoría en el Congreso. Los partidarios del PRI prometen que, si consiguen una victoria aplastante, tendrán en el Congreso una mayoría que podrá aprobar las muy postergadas reformas impositivas, energéticas y educativas.

Mi opinión: Contrariamente a la opinión predominante, Peña Nieto no podrá mantener su actual margen de ventaja en las encuestas, y las elecciones serán mucho más reñidas de lo que se supone.

Una de las razones es el "factor Quadri", como la gente ha empezado a referirse al inesperado buen papel que hizo en el primer debate presidencial el candidato Gabriel Quadri de la Torre, quien hasta ese momento tenía solamente el 1 por ciento de apoyo en las encuestas y a quien nadie tomaba muy en serio.

Según la mayoría de la gente a quien le pregunté sobre el debate, Quadri fue quien hizo el mejor papel. Aunque Quadri no tiene posibilidades de ganar, probablemente le quite algo del apoyo a los candidatos que actualmente ocupan el segundo y el tercer puesto, especialmente a Vázquez Mota. Esto podría ayudar al candidato izquierdista López Obrador a ascender al segundo lugar en las encuestas, y a repetir su desempeño en el 2006, cuando estuvo muy cerca de ganar las elecciones.

Todavía pueden pasar muchas cosas, incluyendo que Peña Nieto invite a Quadri a apoyarlo y ambos hagan una alianza electoral. Es cierto que hasta ahora las elecciones mexicanas son las más aburridas de los últimos tiempos en este país, pero algo me dice que no lo serán tanto.

Ninguno le ha ganado a la crisis

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

El voto, desde 2008 hasta ahora, en prácticamente todas las democracias globales, ha sido una apuesta por el cambio, más allá de partidos e ideologías

El desempeño del presidente Calderón no está mal valorado en muchas de las encuestas que se levantan cotidianamente. El punto más conflictivo de su gestión, el tema de la seguridad, tampoco genera rechazo en la mayoría de la población, que le reconoce haber tenido la valentía de asumir esa lucha a pesar del costo altísimo de violencia y vidas humanas. Pero la mayoría de la gente quiere un cambio. Ocurrió algo muy similar en el año 2000 al final del gobierno de Ernesto Zedillo, que terminó su administración con índices de aceptación muy altos, con la economía creciendo a siete por ciento y con la gente reclamando que se fuera su partido, el PRI, de Los Pinos. Ambos, en 95, Zedillo, y en 2008, con repercusiones hasta el día de hoy, Calderón, han tenido que enfrentarse a brutales crisis económicas. La primera provocada por errores eminentemente internos, la segunda generada en el exterior con costos nacionales. Lo cierto es que al final de su respectivo mandato, tanto Zedillo como Calderón podrán decir que dejaron la económica en orden, en crecimiento, con disciplina financiera y con deudas públicas manejables. Pero de la misma forma que le ocurrió a Zedillo, todo indica que a Calderón le será muy difícil lograr que su partido refrende en la urnas su permanencia en el gobierno.

Tampoco deberíamos extrañarnos. Desde el comienzo de la crisis en 2008, y sobre todo en los últimos meses, no ha habido un solo gobierno democrático que pudiera repetir en la administración federal: cayeron el gobierno británico, el griego, el húngaro, el de Dinamarca, el de Italia, el de España y ahora el francés, entre otros. En Estados Unidos el presidente Barack Obama comienza la carrera electoral empatado con el republicano Mitt Romney y en Alemania el partido conservador de Angela Merkel ha cosechado varias derrotas en comicios locales. La gente quiere cambiar, quiere, independientemente de resultados, tener expectativas distintas, porque han sido años duros. El cambio no siempre es ideológico: en España ganó el PP de centroderecha y desplazó al PSOE; en Francia, el conservador Sarkozy fue reemplazado por el socialdemócrata Hollande; en Dinamarca ganó la izquierda; en Hungría, la ultraderecha y, en Grecia, nadie puede conformar una nueva mayoría y el país se hunde.

En México, a las secuelas de la crisis (aunque sigo opinando que en términos macroeconómicos fue muy bien sorteada, como lo reconocen prácticamente todos los organismos internacionales) que generaron mayor desigualdad y en algunos sectores mayor pobreza, se unió la crisis alimentaria, con el disparo de los precios de las materias primas, la sequía en algunos estados y la inundación de otros, y a todo ello la violencia del crimen organizado, con muertos, inseguridad, extorsiones, robos y secuestros.

Los principales candidatos no se equivocan cuando todos están apostando, aunque sea tímidamente, como Josefina, a un cambio, pero al mismo tiempo, como bien hace Peña Nieto, a mantener los esquemas macroeconómicos y de seguridad. El desafío hoy pasa por hacer cosas nuevas y hacerlas de mejor manera pero la gente no quiere cambios dramáticos ni irresponsables: el desafío del próximo gobierno pasa más por modificar las expectativas y establecer un nuevo ambiente de confianza que por alterar las bases de lo que está comprobado que funciona: nadie desmontará las bases macroeconómicas actuales, como nadie decidirá deshacerse de la Policía Federal; en todo caso se verá cómo lograr que la estabilidad se refleje en mayor crecimiento (como lo propuso la reunión del grupo Siglo XXI, previa al G20, que se realizó la semana pasada y que organizó en México nuestro amigo Carlos Salomón), y en cómo ampliar las funciones, el capital humano y tecnológico de la Policía Federal, según lo aclaró en San Luis Potosí Peña Nieto.

Pero el voto, desde 2008 hasta ahora, en prácticamente todas las democracias globales, ha sido una apuesta por el cambio, más allá de partidos e ideologías. Y esa tendencia se mantiene, por lo menos, para México.

Calderón y Lujambio

Es un buen gesto del presidente Calderón ir a visitar a su amigo Alonso Lujambio, que lucha en Estados Unidos contra el cáncer. Es un buen gesto que Alonso tenga un lugar en las listas del PAN. Y sería aún mucho mejor que un hombre talentoso e íntegro, como Alonso, se pudiera recuperar y reintegrarse plenamente a la vida política nacional.

Josefina en "Tercer Grado"

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Vida, ya no estamos en paz.
Florestán


Este miércoles se transmitió el primer programa especial de Tercer Grado dedicado a los candidatos presidenciales, correspondiéndole el turno a Josefina Vázquez Mota.

La candidata del PAN respondió a todo y mostró un tono que no le conocía y que, le comenté, podía haber utilizado en el debate.

Vázquez Mota no dio solo una, sino varias notas que enumero.

1. Gabriel Quadri, siendo un académico respetable que se presenta como una opción ciudadana, solo obedece a Elba Esther Gordillo. Esa candidatura responde a ella y solo a ella.

2. No podemos aceptar, y rechazo, el chantaje para que la evaluación de la educación se posponga. Acceder a ese chantaje me parecería gravísimo no solo para la educación y el país, sino porque sería seguir fortaleciendo ese poder que no podemos permitir. Yo en la SEP nunca acepté un chantaje de Elba Esther. Si no lo hice como secretaria, menos como presidenta.


3. Hay que eliminar el fuero para no repetir el caso Godoy Toscano, al que por mandato de un juez le tomaron protesta como diputado y otorgaron fuero para fugarse de la justicia después de haber sido introducido al Congreso escondido en una cajuela.

4. No hubo ningún acuerdo con Andrés Manuel López Obrador para irse contra Enrique Peña Nieto en el debate. La estrategia de campaña dice que hay que ir sobre el primer lugar.

5. El ex presidente Fox no la acompañará en los mítines, le dará asesoría, pero ya se va de viaje.

6. Su relación con el presidente Calderón está en su mejor momento. Pero como en toda relación, hay cercanías y hay momentos de mayor distancia.

7. No tenía claro si iba a ganar el proceso interno del PAN, que no fue una contienda nada fácil, al contrario: su partido tenía sus propios problemas y no terminaba de resolver sus disputas internas, las candidaturas, lo que le provocó un enorme desgaste.

8. Hoy está mejor porque ya resolvió la organización interna y pidió al partido que se dedicara a hacer lo que es del partido y a ella que le dejaran ser candidata.

9. No está por la desaparición del Seguro Social, al contrario, y siendo una defensora de la vida desde el momento de la concepción, rechaza la penalización de las mujeres que abortan.

10. Juan Molinar es un funcionario del PAN invitado por Gustavo Madero, no está siendo parte de mi equipo de campaña. Y tengo la certeza de que frente a la justicia —caso ABC— deberá responder con la ética y el deber que tiene.

Y sobre su salud no dejó dudas: estoy perfectamente de salud y de ánimo.
Yo vi el miércoles en Tercer Grado a la mejor Josefina que había visto, dejando muy alto el listón para la participación de Peña Nieto y López Obrador.

A ver.