mayo 15, 2012

Josefina y la educación


El futuro de la economía

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Las propuestas económicas de los candidatos presidenciales publicadas ayer son muy interesantes, por sus similitudes.

Los cuatro candidatos coinciden, afortunadamente, en colocar a la estabilidad como un elemento indispensable para el futuro, y los cuatro también coinciden en que México debe crecer más. Peña Nieto (EPN) y López Obrador (AMLO) aprovechan para criticar el bajo crecimiento. El primero, refiriéndose a los años del PAN, que sigue calificando como la época de menor crecimiento en 80 años, una evidente falsedad; el segundo, regresa al mantra de que llevamos 30 años sin crecer, lo que tampoco es cierto. Pero eso es lo de menos, todos opinan que México debe crecer más rápido.

En el cómo lograrlo tampoco hay tantas diferencias. Todos, por ejemplo, coinciden en el costo de los monopolios y empresas dominantes, de forma que todos proponen impulsar la competencia. Pero aquí ya hay diferencias: PRI y PRD no critican tanto la ineficiencia de los monopolios públicos, aunque el primero habla de una reforma que no está muy clara. Josefina Vázquez Mota (JVM) y Gabriel Quadri (GQ) proponen entrar en serio a este tema.

EPN y JVM colocan a la educación como puntal del crecimiento. El primero habla de garantizar acceso a la educación con calidad, el segundo, de una revolución educativa. A esto, el PRI suma la promesa de multiplicar la inversión en Ciencia y Tecnología.

También son EPN y JVM los que se refieren al financiamiento del desarrollo. El primero mediante una banca de desarrollo que financie grandes proyectos, el segundo, para financiar a las Pymes.

Todos hacen referencia a las nuevas tecnologías de información y comunicaciones, con diferencias de grado que no son menores. Nuevamente son PRI y PAN los preocupados en este tema.

La inversión desde el Estado y la política industrial también son temas que aparecen en todas las propuestas, y es en donde es mayor la diferencia. EPN habla de una política industrial pragmática, así como de proyectos prioritarios en el campo y el turismo. Para AMLO la inversión pública será el motor del desarrollo, a través del impulso al sector agropecuario, la construcción de cinco refinerías, y trenes de alta velocidad. JVM propone una cruzada por la productividad, y garantizar derechos de propiedad y cumplimiento de contratos para fomentar la inversión. GQ propone la integración de cadenas de valor agregado.

En cuanto a la informalidad, EPN se propone enfrentarla reduciendo los costos de la formalidad, incluyendo la seguridad social universal. AMLO no es explícito en este tema, mientras que el JVM propone la reforma laboral como el mecanismo para flexibilizar el mercado y reducir la informalidad, propuesta en la que coincide GQ.

Todos se dan cuenta de que ya no alcanza el dinero público. EPN habla de “una reforma hacendaria integral en que cada quien pague lo justo”. AMLO propone reducir el gasto corriente en 15%, los salarios de los altos funcionarios y el gasto superfluo del gobierno. JVM no es explícita en materia fiscal y GQ hace énfasis en los subsidios a energéticos que no sólo cuestan al erario, sino que contaminan.

Como puede verse, hay una gran coincidencia en muchos temas. Las diferencias más notorias ocurren en el caso de AMLO, que propone aumentos muy importantes en la inversión del gobierno, a financiarse con ahorros. Los otros tres candidatos más bien concentran su propuesta en reformas: fiscal, energética, laboral, que por cierto se han propuesto desde 2000, en los dos gobiernos del PAN. En todos los casos, el PRI se ha opuesto a ellas, pero ahora EPN las propone como su programa económico.

Ésta, creo, es la definición: si las reformas fiscal, energética y laboral le parecen a usted innecesarias, su candidato es López Obrador. Si cree que esas reformas son indispensables, entonces tiene que decidir entre Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota o Gabriel Quadri. ¿Cuál de ellos cree que en realidad va a proponer y hacer las reformas? Ése es su candidato.

Poda

Federico Reyes Heroles
Reforma

La palabra pluralidad es muy seductora. Una sociedad plural es en esencia superior a una que no lo es. La pluralidad -en teoría- nos habla de las diversas interpretaciones de la vida y ello enriquece a toda sociedad. La democracia es el hogar de la pluralidad. Las autocracias, las dictaduras y los regímenes autoritarios están reñidos con la pluralidad. En ellos, desde el poder se impone una lectura de la vida: de la raza superior al Hombre Nuevo o la Revolución Cultural China. La pluralidad es garantía de sana confrontación, de equilibrio de fuerzas, de libertad. Hasta ahí todo suena muy bien.

En teoría, de nuevo, una sociedad plural se expresa en muy diversos niveles. Debe haber pluralidad en la opinión pública, periódicos, radio y televisión. Una sociedad plural incluye organizaciones ciudadanas diferenciadas, iglesias de distintos credos y por supuesto expresiones artísticas muy diversas. Incluso en la ciencia -que siempre carga con una falsa connotación de versión única- debe haber la convivencia -como advirtiera Tomas Kuhn- de paradigmas distintos. Sólo así la ciencia se renueva y cumple con su función de indagar con ojos severos. Si el bloque soviético hubiera permitido el florecimiento de los críticos a sus disfuncionalidades quizá hubiéramos visto otra historia. Una sociedad que se cierra a la pluralidad cava su propia tumba. La sangre nueva surge de la confrontación en libertad, de la pluralidad.

La vida política debe ser un templo de la pluralidad. Suena bien. En teoría -por tercera ocasión- la diversidad de partidos debe representar a la pluralidad social. Pero resulta que en política -además de la doctrina- también se debe mirar a los resultados. La arena política conduce a la capacidad de gobierno y ella no tolera excesivas dosis de pluralidad, por lo menos no en sus estructuras básicas. Una de ellas son los partidos políticos. Hay sociedades cuya pluralidad no está en duda -los Estados Unidos o Gran Bretaña- una con régimen presidencial y la otra, parlamentario- que no presumen por el número de partidos que los gobiernan. De hecho han sido dos partidos divididos durante siglos por principios doctrinales muy claros, los predominantes. Por supuesto que ha habido reclamos minoritarios y surgimiento momentáneo de nuevas fuerzas pero, al final del día, son dos organizaciones las que encauzan a esas sociedades. Se trata de las democracias más antiguas. Alemania es otro caso en el cual dos partidos concentran históricamente el poder.

Conclusión: no hay absolutos. En los extremos una sociedad sin alternativas políticas está enferma. Pero una sociedad con excesiva proliferación de partidos o, peor aún, con falsos representantes- tampoco es en sí misma más sana. En Argentina a principios de los setenta llegó a haber más de 50 partidos políticos registrados. Eso no le trajo mejor gobernabilidad. En Italia, una de las cunas de la concepción democrática, en la misma época, los partidos se multiplicaron. Fue un desastre. ¿Cuál es el número ideal? Difícil decirlo. Giovanni Sartori sostiene que los regímenes presidenciales no digieren bien la proliferación de partidos. En los parlamentarios, buena parte de la pluralidad se expresa al interior de ellos a través de corrientes y posiciones. Por supuesto que hay pluralidad pero ella no necesariamente conduce a nuevos partidos.

México tiene una historia particular. Durante décadas el predominio de un partido hegemónico -como se dice ahora- impidió el nacimiento de otros partidos. El aparato autoritario-corporativo oprimió las expresiones externas. Pero los estudiosos -tanto nacionales como extranjeros- reconocieron que una de las explicaciones de la permanencia del PRI fue el permitir en su interior distintas posturas. Ese fue su origen. Había sin embargo un carácter autoritario innegable. Cuando se dio la apertura a finales de los años setenta, la aparición de nuevos partidos parecía un objetivo en sí mismo. Se trataba de reconocer a las fuerzas políticas, sobre todo a la izquierda, que estaban fuera. Tres décadas después la historia se mira diferente. Esa proliferación se convirtió en un elemento de prostitución. Lo digo en sentido estricto: dinero por servicios.

De 1979 a la fecha (J. Alcocer, Enfoque 940) surgieron más de 20 partidos. Todos recibieron dineros públicos. De ahí cuatro o cinco -los de la izquierda original- pueden ver a la historia con la frente en alto: evolucionaron. Los otros son una vergüenza. Hoy sólo tres son nacionales y auténticos (PAN, PRI y PRD) y deben ser plurales en su interior. Una de las pocas cualidades de la actual ley electoral es que el elector podrá en julio distinguir entre partidos. ¿Qué han aportado el PVEM, el PT, el MC (ex Convergencia) y el PANAL? Negociaciones confusas, ordeña de recursos públicos. No propongo cerrar las puertas a nuevas formaciones, pero quizá ha llegado el momento de una poda. De mi parte ningún voto a la farsa. Hay tres fuerzas nacionales reales, lo demás es negocio.

Un misil llamado Elba

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

Josefina Vázquez Mota ya transformó a Elba Ester Gordillo en un misil contra Enrique Peña Nieto. En su casa de campaña nos confirman que los próximos días saldrán los nuevos spots de la candidata del PAN. Apuntan hacia la alianza, pacto —o como le llamen— entre el abanderado del PRI y la mítica lideresa del SNTE.

Quiere “balconear” la relación entre la profesora y el puntero en las preferencias electorales. Obligar al priista a definir su postura frente a la sindicalista, cuyo yerno, Fernando González, otrora subsecretario de Educación Básica de la SEP, declaró públicamente que votará por el mexiquense y no por Gabriel Quadri, abanderado de Nueva Alianza, el partido de la maestra.

La panista estuvo ayer en la Universidad La Salle. Nada que ver con el ambiente hostil a Peña Nieto en la Ibero. Dos horas de intercambio con los alumnos. Le aplaudieron. Gordillo fue tema del diálogo con los estudiantes. Josefina “le arrimó el caballo”, nos dicen. Mencionó a la maestra por su nombre. Dijo que la educación no puede ser rehén de intereses políticos y líderes sindicales.

Por cierto que hoy es el Día del Maestro. Hay celebraciones. Un desayuno en Los Pinos. El presidente Calderón y la profesora se verán las caras en la explanada Francisco I. Madero. Allí estará también el secretario de Educación, José Ángel Córdova.

El festejo tradicionalmente ha servido para sacarse la foto. Mostrar las buenas relaciones de la maestra con el Presidente en turno. Pero también para anunciar, con bombo y platillos, el incremento salarial a los mentores. Hay risas, apapachos, elogios mutuos. La complicidad, pues.

La gran incógnita en este Día del Maestro es si el jefe del Ejecutivo y el titular de la SEP saldrán de la mano con Elba en los festejos. ¿Le irán a hacer el juego a la profesora a pesar de la crítica postura que ha asumido en contra de ella la candidata del partido en el gobierno? ¿Se distanciará Felipe de la postura de Josefina, la Diferente? Ora sí que son preguntas.

Se ha esbozado la posibilidad de que este festejo también sea aprovechado para anunciar el incremento salarial a los mentores. Preguntamos en la SEP. “No hay señales de que eso vaya a suceder”, nos dicen. Habrá una ceremonia conmemorativa. Se entregarán medallas a maestros con muchos años de servicio.

En distintas comparecencias ante legisladores, Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, ha presentado un documento sobre la estrategia mediática del crimen organizado. El manual dice que el primer objetivo de las matanzas y horrores que se cometen en la disputa por el control territorial es “intimidar a los grupos contrarios, aterrorizar a la sociedad, e inhibir la acción de la autoridad”.

“El objetivo es obligar al repliegue y así ganar espacios de impunidad. Buscan base social por intimidación y miedo”, puntualiza el documento.

Viene a cuento por las interminables matanzas que se han convertido en el pan nuestro de cada día. Si nos atenemos a la versión oficial, el macabro hallazgo de 49 torsos humanos en Cadereyta, Nuevo León, tiene que ver con la guerra entre cárteles: Zetas contra Sinaloa.

Alejandro Poiré, titular de Gobernación, insiste en que la irracional matanza es parte de la misma ofensiva que dejó nueve muertos en Nuevo Laredo el 4 de mayo, y otros 20 en Jalisco, el Día de las Madres.

El gobierno federal no bajará la guardia. “No nos van a doblegar ni a amedrentar…”, aseguró. Nomás le faltó decir “aquí los esperamos”, como hace años hizo el bravucón de Fernando Gómez Mont, sin que hasta ahora se haya podido detener la violencia.

Por lo pronto, las organizaciones del crimen organizado ya han logrado uno de sus principales objetivos: aterrorizar a la sociedad.

Las redes sociales le han dado un vuelco a los procesos electorales. Están convertidas en un poderoso instrumento del que no pueden prescindir los candidatos. Mucho menos ignorarlas.

Desde hace varios días están convocando a una Marcha AntiEPN en Twitter, Facebook y anexas. La cita es el próximo sábado al mediodía en diversas ciudades del país. Juran que son ciudadanos sin partido, sin acarreados, sin candidato. “Es la lucha por el cambio”, dicen. ¿Por “el cambio verdadero”?

No tengo memoria de una marcha convocada contra un candidato. AMLO ya se deslindó. El recurso que ha llamado poderosamente la atención. Se comenta en todos lados. ¿Qué tanto movilizará el antipeñismo? Lo sabremos el próximo sábado. Es una apuesta difícil.

El arranque de campaña en Tabasco comenzó muy calientito. Manuel Ordóñez, coordinador de la campaña de Arturo Núñez, abanderado de la izquierda al gobierno de la entidad, dice que el PRI saboteó, sin éxito, el acto de mujeres organizado por el Movimiento Progresista en la explanada Montecristo.

“Nos cortaron los sensores del templete”, aseveró Ordóñez. Núñez y los suyos se mudaron al Lienzo Charro. “Nos salió mejor. Esperábamos ocho mil; llegaron 12 mil”, asegura. El coordinador de Núñez dice que ya se presentó denuncia penal contra quien resulte responsable.

Josefina en "Tercer Grado"

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Vi completa la participación de Josefina Vázquez Mota, la candidata presidencial del PAN, en Tercer Grado.

Fue un programa incómodo. Había muchos buenos periodistas queriendo hablar y una sola entrevistada que por momentos fue sometida a un nuevo debate.

Las preguntas se lanzaban con rapidez, a veces antes de que hubieran terminado las respuestas. Hubo al menos dos respuestas que hubieran podido ampliarse hacia una conversación más noticiosa.

Una, el deslinde explícito de la candidata del PAN respecto de la candidatura de Gabriel Quadri por ser éste, dijo Vázquez Mota, una extensión política de la lideresa del magisterio, Elba Esther Gordillo.

Ceder a la influencia de Elba Esther Gordillo, dijo Vázquez Mota, sería ceder en el tema fundamental de la evaluación educativa que en estos momentos es materia de un forcejeo sordo, cuyos detalles apenas podemos ver.

Vázquez Mota podría haber sido una oportuna informante del problema, tal como está hoy y tal como ella lo ve para el futuro como aspirante a la Presidencia de México.

Naturalmente, el tema pudo haberse desdoblado también hacia atrás y obtener de la candidata una relación del momento mayor de su ruptura con el presidente Calderón, precisamente su renuncia como secretaria de Educación de este gobierno, por presión o pleito con la lideresa magisterial.

Esto último se le preguntó, y con insistencia, pero de manera tan exigente que no hubo lugar a la respuesta reposada que el tema merecía.

El otro asunto clave, casi dejado atrás por la interrupción de un corte rutinario del programa, fue la posición de la candidata sobre su negativa a que las mujeres que abortan vayan a la cárcel.

Es un asunto complejo para esta candidata, pues su partido está a favor, lo mismo que el PRI, de la prisión por aborto en 18 de los 32 estados de la República.

Joaquín López-Dóriga tuvo el acierto de listar en una columna de los días siguientes las otras “notas” que hubo en las respuestas de Josefina. (11/05/12)

No fue una impresión noticiosa la que me quedó del programa, sin embargo, quizá porque durante la hora y media de transmisión, los periodistas discutieron casi tanto como preguntaron. Como digo, por momentos asistíamos a un debate más que a una entrevista.

Creo que los colegas de Tercer Grado se han puesto la vara muy alta en materia de discutir con los candidatos, y tendrán que hacerlo también con los otros.

Lo cierto es que el programa fue eléctrico y Josefina, aún asediada, mejoró.