mayo 22, 2012

El presidente, el narco y la comunicación

Rubén Aguilar (@RubenAguilar)
Consultor y profesor de la Universidad Iberoamericana
ruben@miscuadernos.com.mx
Animal Político

El presidente Felipe Calderón, en la recta final de su gobierno -le quedan seis meses- ha tomado como uno de los ejes centrales de su discurso, que su gobierno será recordado por ser el primero que inició en serio la lucha contra el crimen organizado.

Hay otra posibilidad a la planteada por el presidente y es que su gestión se recuerde, no por eso, y sí por haber provocado la muerte de más de 60 mil mexicanos como resultado de una estrategia fallida. La ciudadanía será quien decida en independencia de lo que pueda o no pensar el presidente.

La percepción que hoy se tiene de la violencia en el país es todavía peor que la realidad. Brasil y Colombia, para poner solo dos ejemplos, son más violentos que México, pero no se les percibe así. En la construcción de estas imágenes resulta fundamental la comunicación de los tres presidentes sobre el tema.

Calderón, a partir de su declaratoria de “guerra” contra el narcotráfico, en diciembre del 2006, la convirtió en el tema central de su gobierno y el eje rector de su comunicación. Desde un inicio, lo ha mantenido hasta ahora, asumió la tarea de ser el portavoz de la lucha que su gobierno da en contra del narco.

En la campaña o como presidente constitucional electo nunca hizo mención al tema del narco. Si en el gobierno se encontró con un problema que antes no había visto -tengo datos para sostener otra posición- lo pudo haber combatido. Es su responsabilidad, sin embargo, convertirlo en el tema central de su comunicación. Eligió otro camino y el presidente se convirtió en caja de resonancia, en amplificador mediático, de los hechos de violencia que ocurren en el país. Su estrategia contribuyó de manera decidida a generar la percepción de que México es más violento que los otros.

Los presidentes de Brasil y Colombia no han hecho de la lucha contra el narcotráfico tema central de su comunicación. Al no referirse a éste, acotaron el tema en la agenda mediática. Esa decisión -que es la correcta- ha contribuido a generar la percepción, nacional e internacional, de que esos países son ahora más seguros y, al contrario, que México es más violento.

'Reformas' por Paco Calderón



Crecimiento

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Se publicó el comportamiento del PIB en el primer trimestre de 2012. Como ha sido costumbre en los últimos ya tres años, se reporta crecimiento, y no poco

El PIB creció, comparando con el primer trimestre del año pasado, 4.6%. Digo que no es poco porque eso representa un crecimiento per cápita de 3% anual, que es lo mismo que crecíamos en las épocas doradas del milagro mexicano (que en realidad no fueron ni tan doradas ni fue milagro, pero la cifra es la misma).

Son tres años de crecimiento después del hundimiento del primer trimestre de 2009, cuando nos golpeó la crisis global con más fuerza. De hecho, todo 2009 muestra contracción en cálculo anual, pero en comparación trimestral es sólo el primer trimestre el que reporta pérdida. Los demás son ya de una recuperación lenta que después ha sido bastante mejor. En el primer trimestre de 2009, la caída fue de 7%, pero para el primer trimestre de 2010 ya había crecimiento, de 4.7%. Claro que este número se calculó con base en el dato del año anterior, que era el de la caída, de forma que aún para inicios de 2010 teníamos un PIB más pequeño.

En el primer trimestre volvimos a tener un crecimiento, ahora de 4.4%, lo que ya nos ponía en el lado positivo. El primer trimestre de 2011 es ya más alto que el primero de 2007 y que el de 2008. Nada muy grande (3.5% contra el primero, 1.4% contra el segundo) pero ya había crecimiento. Es claro que al mostrar apenas un pequeño crecimiento después de tres años, las cosas no parecen muy buenas, pero no hay que olvidar que el golpe de 2009 fue verdaderamente serio. Bueno, ahora ya, con este crecimiento de 4.6% no hay duda de que hemos más que recuperado lo que nos costó la crisis. Para los que quieren siempre encontrar la parte negativa, el PIB por habitante durante el sexenio apenas ha crecido. No sé exactamente cuánto, porque siempre es cosa de estimaciones, pero el PIB total ha crecido 8% entre el primer trimestre de 2007 y el primero de 2012. En estos cinco años el crecimiento poblacional debe ser un poco menor al 8%, pero no mucho, de forma que el PIB per capita habrá crecido cualquier cosa, medido en pesos. El dato correcto, medido en dólares PPP, lo podremos conocer en unos meses más.

De cualquier forma, sí podemos comparar con lo que ocurre en el resto del mundo. En Estados Unidos, el crecimiento en este primer trimestre fue de 2.2%. Su industria está creciendo un poco más rápido, arribita de 4%, que es lo que ha permitido que la nuestra esté creciendo 4.5%. En Europa las cifras fueron muy malas, sólo Alemania crece en este primer trimestre, pero eso permitió que el promedio de la zona euro fuese cero, en comparación con una contracción en el cierre del año pasado. Francia creció lo mismo que el promedio, cero, mientras que España e Italia están en contracción y Grecia, como usted sabe, en caída libre.

De este lado del mundo, los países que se usaban como referencia en los años pasados ahora no están tan bien. Argentina tiene un crecimiento en su indicador económico amplio para marzo de 4%, que es bajo comparado con los meses previos que eran mucho mejores. Mire usted cómo van las cosas en Argentina: en octubre el crecimiento anualizado de este indicador era de 9%, en noviembre ya era de 7%, diciembre y enero fueron de 5.5%, febrero ya nada más de 5% y marzo es de 4%. Es una caída muy considerable, que ya habíamos comentado cuando explicábamos las causas de la expropiación de YPF. Y es que Argentina le vendía a China, y China está en problemas.

Algo parecido le ocurre a Brasil, la actividad industrial en ese país cayó 0.4% en marzo, y había caído .3% en enero (en febrero salió tablas, creció 0.1%). Todos esos números, en crecimiento mes a mes. En el primer trimestre de 2012, en crecimiento anualizado, el reporte es de -1.2%. También en este caso por los problemas de China, y por el valor de la moneda brasileña, que aunque se ha ido depreciando un poco en estos meses, sigue estando cara.

En China el reporte del primer trimestre es de 8.1% de crecimiento, que es mucho mejor que cualquiera de los datos que hemos comentado, pero que está ya en el valor que se ha considerado en los últimos veinte años como el “verdadero cero” de China. Por todo este tiempo se ha dicho, no sé si con razón, que China no puede crecer menos de 8%, porque eso equivale a una contracción. Lo vamos a saber pronto, porque los datos de abril son muy preocupantes. El consumo de electricidad, que es uno de los indicadores más creíbles de actividad económica en ese país, creció sólo 3.7% en abril, lo que lleva a un promedio de 6% de crecimiento en enero-abril, que sería una especie de cota superior del crecimiento económico en ese período. Muy por debajo del 8% mencionado.

Es precisamente este menor crecimiento de China lo que explica sus menores compras a los países sudamericanos, que ahora no pueden hacer lo que hicieron en 2009, es decir, aguantar la crisis mundial. En ese año, mientras nosotros caíamos junto con Estados Unidos, en China se decidió aguantar, impulsando artificialmente el mercado interno con créditos que hoy son impagables. Gracias a esa decisión de China, Brasil y Argentina pudieron crecer en el momento en que México caía. Como es normal, los opositores al gobierno acá en México aprovecharon para criticar duramente la política económica.

Pero ahora deberían, con un poco de honestidad, explicar lo que pasa en China, Argentina y Brasil, y reconocer que lo que acá se hizo estuvo bien: aguantar lo más posible sin deteriorar demasiado las cuentas. No lo van a hacer.

Pero en esta columna sí podemos decir algo que es de la mayor importancia. Para evitar que la crisis externa nos pegara más duro, se amplió el déficit del gobierno. Antes rondaba el medio punto porcentual. Desde 2009 ha sido más bien de 3 puntos del PIB. No nos estamos dando cuenta, pero en estos cuatro años eso significa 12 puntos del PIB de déficit acumulado, que es lo mismo que deuda creciente. Ya no nos está alcanzando el dinero, y urge la reforma fiscal. Ya platicaremos de ella otro día.

Jóvenes en movimiento

Eduardo R. Huchim (@EduardoRHuchim)
omnia08@gmail.com
Reforma

"Este señor tiene derecho a no leerme, lo que no tiene derecho es a ser Presidente de México a partir de la ignorancia, eso es lo grave".

Carlos Fuentes (1928-2012).


Casi imperceptiblemente, en diversas universidades se ha estado gestando inquietud entre estudiantes y maestros por la delicada situación del país, cuyas aristas más agudas son la desigualdad, la violencia desestabilizadora, el desempleo, la corrupción asfixiante...

Y también, el dominio de la televisión comercial sobre amplias franjas del Estado: desde el gobierno incapaz de frenar los excesos del duopolio hasta los grandes núcleos de población que se colocan inermes ante la pantalla y son víctimas de omisiones, información frecuentemente sesgada y telenovelas insulsas.

Frente a todo ello, hoy se ha levantado, enérgica y pacífica, la voz de millares de estudiantes de varias universidades privadas y públicas (Iberoamericana, UNAM, ITESM, ITAM, Politécnico, Anáhuac, La Salle...), que han salido de sus campus en el DF y en al menos 16 ciudades más para protestar, sobre todo, contra Televisa y Enrique Peña Nieto. La actual protesta juvenil, que se inició con la visita de Peña a la Iberoamericana, no tiene compromiso partidario -y es deseable que así continúe-, lo cual no implica que los jóvenes carezcan de convicciones políticas legítimas y plurales.

Al parecer, uno de los disparadores de la movilización juvenil es la hasta ahora exitosa operación encabezada por Televisa para impulsar la candidatura de Peña. No es que este candidato, quien hoy concentra las mayores intenciones de voto, sea rechazado per se. La razón del repudio de un sector aún minoritario de la sociedad es la conciencia de que esa operación, realizada al margen de la Constitución y a lo largo del sexenio mexiquense del ahora candidato, puede suponer compromisos que aten a un hipotético gobierno priista a la tv, un poder fáctico que quiere también el poder formal por la vía de su más importante producto político: un candidato con pobres contenidos pero con rica popularidad derivada de su presencia diaria en tv durante años.

Curiosamente, una de las fortalezas de la campaña priista, su propaganda abrumadora, parece ser también su debilidad. Para los sectores más reflexivos, resulta evidente que esa publicidad meticulosamente cuidada es muy costosa y es tal su profusión que, como han señalado PAN y PRD-PT-MC, es probable que haya rebasado ya el tope de gastos de campaña.

Dos circunstancias echaron leña al fuego en la Ibero: la inserción de un nutrido grupo de priistas en el auditorio y la respuesta de Peña a las preguntas sobre Atenco. Habituado a presentar a su candidato en auditorios controlados, el equipo peñista, al decir de testigos, tuvo la mala ocurrencia de llevar acarreados a la Ibero y situarlos en el recinto del evento, lo cual disgustó a muchos estudiantes.

El peor error lo cometió el candidato, quien después de afrontar preguntas duras, gritos de rechazo y máscaras de Salinas, quiso responder -al final del evento- a los cuestionamientos sobre Atenco. La brutalidad de la policía mexiquense, que incluyó violaciones sexuales y detenciones arbitrarias de inocentes, puede verse aquí: http://video.google.com/videoplay?docid=2911843896738977053. Y Peña expresó en la Ibero esta justificación: "Fue una decisión, que asumo personalmente, para restablecer el orden y la paz. Lo hice en el uso legítimo de la fuerza que corresponde al Estado". Y fue inevitable recordar, sin pretender paralelismo, a Díaz Ordaz en su quinto informe.

Aunque no había sido tema importante de la campaña, el caso Atenco revela el talante autoritario de uno de los aspirantes a gobernar a México y de su partido. Es preciso tenerlo presente a la hora de cruzar las boletas. Por lo pronto, los jóvenes universitarios le están prestando un importante servicio al país al evidenciar, como viento impetuoso y vivificante, la cara semioculta de Peña Nieto.

hOmnia Tiene razón Héctor Aguilar Camín en disgustarse profundamente con tweets como éstos: @krizalid_2006: @aguilarcamin Eres un maldito rata y bastardo de televisa y EPN. AMLO 2012; @Imaquinante: Ahondaría en el tema del estúpido @aguilarcamin pero, bah... Las moscas se mueren solas, y en poco tiempo.

Pero, ¿tiene razón HAC en escribir esto?: "He aprendido de los abogados que cuando un perro muerde a alguien, no hay que demandar al perro, sino al dueño del perro. Y como creo que López Obrador es el mayoral político de esta jauría, me dirijo a él en este texto..." (Milenio, 11 y 14/05/12).

El vuelco

Ricardo Pascoe Pierce (@rpascoep)
Especialista en análisis político
ricardopascoe@hotmail.com
Excélsior

La interrogante subyacente en la elección de 2012 ha sido, hasta ahora, si es el momento histórico adecuado para regresar el PRI a Los Pinos. Hasta ahora, la sociedad mexicana ha respondido a esta pregunta de una manera lenta, confusa y sin emitir un juicio contundente. Podría pensarse que se ha abordado con cierto dejo de miedo. Incluso, es posible suponer que una sociedad maltratada enfrenta, como robótica, al ente que la aprisionó tanto tiempo y descubre, pasmada, el rostro bonito de su victimario. Es como si el Síndrome de Estocolmo se hubiera aprisionado a todo un pueblo. No sería la primera vez en la historia que una sociedad se ha visto inerme ante su victimario: los juicios que se llevan en este momento en la Corte Internacional de Justicia contra el general serbio y el ex presidente de Liberia hablan de genocidios recientes e, inevitablemente, de una población inerme. Es cierto que siempre hay una explicación que lo justifica: el poder del otro, principalmente. Pero lo difícil de aceptar es la idea de una población que titubea entre volver al pasado de víctima o proseguir el camino hacia el futuro lleno de retos e incertidumbre.

La movilización de este sábado último en el Distrito Federal y 16 ciudades más del país en contra del regreso del PRI a Los Pinos es el inicio de un vuelco en el ambiente político de México. El fenómeno tiene tres aspectos interesantes dignos de observarse. Por un lado, es la primera gran movilización en la historia del país de una causa ciudadana convocada a través de las redes sociales. Twitter y Facebook irrumpieron en la escena electoral con inusitada fuerza. Por el otro lado, ha sido una expresión no partidista, más allá de algunos manifestantes con marcado interés en un candidato, en un momento de agitación, movilización y tensión electoral. Por último, el llamado de las redes sociales permitió la coincidencia de varias corrientes políticas e ideológicas reconociendo que van en un único sentido: no es hora de volver el reloj histórico hacia atrás.

A pesar de que ha tratado de reparar el daño hecho, el PRI mostró su verdadero rostro al denunciar a los estudiantes de la Universidad Iberoamericana. Al decir que fue un sabotaje montado por personas ajenas a la institución, demostró un carácter intolerante e irascible ante voces diferentes de la sociedad. Hizo surgir la interrogante: ¿es hora de que el PRI regrese a Los Pinos? Más allá, incluso, plantea la duda: ¿ha hecho el PRI alguna revisión concienzuda de sus actos y yerros de gobierno, como para merecer regresar al poder con capacidad para comportarse de otra forma? Su reacción ante el incidente en la UI confirma que no, no ha hecho la revisión histórica que la sociedad mexicana le está demandando. Como bola de nieve creció la protesta entre sectores estudiantiles del país. Con los estudiantes chilenos como telón de fondo, los mexicanos están demandando que su clase política dé respuestas, no represión.

Con los estudiantes como vanguardia (nótese: estudiantes de las universidades privadas, no las públicas, en un primer momento. La Ibero actúa mientras la UNAM observa), otros sectores empiezan a movilizarse en torno a la gran interrogante de 2012: ¿es hora de regresar el PRI a Los Pinos? ¿Ha ganado ese derecho?

Las movilizaciones de este fin de semana indican el inicio de un vuelco en la sociedad mexicana. No puede entenderse exclusivamente como un movimiento antiPRI, debido a que incluye una variable en positivo: demanda seguir adelante con el lento y tortuoso proceso de democratización de la sociedad mexicana. Nadie dijo que ese proceso sería fácil o de rápido acceso. Pero lo que sí se observa es el inicio de un vuelco en la sociedad hacia una decisión contundente sobre esa gran interrogante que corroe el alma del país.

Y atención: lo que una decisión antiPRI puede traer como consecuencia es un resultado electoral dividido en tercios. Por ende, un país dividido en tercios. De ahí la necesidad de crear todos los espacios posibles de diálogo para afrontar semejante situación. Sociedad y partidos tienen su tarea definida. La cuestión es estar a la altura de los acontecimientos, sin titubeos.

Movimiento mundial para ver esta película…

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio



Ayer, a la hora de escribir este artículo, el videoclip (trailer) oficial había sido visto por 1,749,864 personas alrededor del mundo. Es viral. Pinta para ser gigantesco. Esta película, si es exitosa, intenta retar todo: desde los sistemas de energía petrolera controlados por Shell o British Petroleum, hasta los grandes bancos globales y los mecanismos de gobierno supranacionales. ¿De qué se trata? Veamos.

La película se llama Thrive: What on Earth will it Take?, y ha sido lanzada por un individuo llamado Foster Gamble. Yo la descubrí visitando el sitio de Little Grandmother, la chamana líder de la Tribu de los Muchos Colores que anda de gira global haciendo ceremonias con cristales.

El productor de la película, el millonario Foster Gamble, afirma haber pasado toda su vida analizando qué fue lo que originó la depredación del planeta y preguntándose si en realidad es posible que el ser humano prospere —y si sí, se pregunta, ¿por qué entonces no estamos prosperando?

La película está sumamente bien producida. Sus recursos tecnológicos son vastos, y se notan desde la primeras —y gloriosas— escenas de la naturaleza que muestra. Asimismo, Gamble logra captar en entrevista a una multiplicidad de personajes con los que va documentando su hipótesis: hay una fuente de energía natural, alternativa, que todos podríamos usar para modificar radicalmente el sistema de espiral negativo en el que estamos inmersos.

Dice Foster en su cinta: “Encontré un código, un patrón en la naturaleza que está incluido en el arte y en íconos desde hace siglos. Creo que este código encierra la clave para tener acceso a una nueva forma de energía limpia y renovable; que puede revolucionar por completo la forma en la que vive la gente. Comprendí incluso cómo funciona el sistema económico, y cómo podemos modificarlo. Mi periplo me llevó a entender cómo podemos crear sistemas sanos y liberalizadores… en todo el planeta”.

Hay quien está catalogando esta cinta como una más de las de la teoría de la conspiración. Hay quien la descalifica porque la hizo un millonario (“Crecí en un ambiente pleno de privilegios y poder, asistiendo a escuelas de elite y a la Universidad de Princeton”). Ya veremos.