junio 01, 2012

El verdadero peligro para México

Adrián Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

· Como se está viendo la situación, las encuestas parecen ser un verdadero peligro para México.

Por semanas, la mayoría de las encuestas llevan como puntero a Enrique Peña Nieto con una diferencia de entre 16 y 20 puntos sobre Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota.

Todas las encuestas de casas con renombre, reconocidas incluso internacionalmente, dan cuenta de la reducción de ventaja de Peña, que al inicio del proceso tenía una ventaja de 25 puntos sobre el segundo lugar, del crecimiento de Andrés Manuel López Obrador y de la caída lastimosa de Josefina Vázquez Mota.

También todas las encuestas demuestran que el porcentaje de votantes indecisos aumentó en estos dos meses de campaña.

Pero colocar en un empate técnico a Peña con López Obrador, a un mes de la elección, anticipa un escenario de conflicto poselectoral que podría ser de graves consecuencias.

Eso si es un peligro para México.

· A pesar de los desencuentros habidos en el sexenio entre empresarios y gobierno por el tema de las telecomunicaciones, la Cámara Nacional de la Radio y la Televisión, en voz de su presidente, Tristán Canales Najjar, tuvo un gesto de generosidad y reconocimiento para el presidente Felipe Calderón.

Durante la LXXXI Convención del Consejo Consultivo de la CIRT, Canales dijo que “México tiene rumbo porque tenemos un Presidente decidido que ha atacado de fondo los problemas. Sin vacilar, sin titubeos. En ocasiones, por qué no decirlo, pagando un alto costo político, pero siempre teniendo en cuenta el significado de nuestras luchas históricas, y también nuestros anhelos como Nación’’.

Canales comprometió ante el jefe del Ejecutivo, que en los días que restan hasta la elección presidencial “la radio y la televisión seguiremos siendo un espacio abierto al diálogo y a la difusión de las ideas. Haremos de la cobertura de esta recta final de la contienda, un ejemplo de civilidad, diálogo y tolerancia, para beneficio de todos los mexicanos’’.

· Algo habrán visto los perredistas en Enrique Peña Nieto que por lo menos media docena de sus diputados federales pasaron a engrosar las filas del tricolor en las últimas semanas.

Entre ellos destacan Leticia Robles, Heladio Gerardo Verver y Vargas Ramírez, de Zacatecas, que está por anunciar su adhesión al PRI, Gerardo Leyva Hernández, también de Zacatecas, que está por oficializar el salto; Nazario Norberto Sánchez, del DF; Emilio Serrano, del DF; Ramón Jiménez, Ma. Dina Herrera Soto, de Michoacán y Ana Luz Lobato Ramírez, de Guerrero, que hoy anuncia que se va del PRD.

Eso sin contar las adhesiones de Rosario Robles Berlanga y Ruth Zavaleta.

· El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas ofrecerá una conferencia para unos 200 empresarios del país en el IPADE, durante el foro “Los retos, desafíos y posibilidades de México”.

Cárdenas tendrá la posibilidad de ofrecer su visión del proceso electoral y, desde luego, hablar de Pemex toda vez que el candidato perredista Andrés Manuel López Obrador le ofreció la dirección de la paraestatal aunque hasta ahora el ingeniero no ha dicho ni si ni no.

Alguien voló sobre el nido del cuervo

Fran Ruiz (@perea_fran)
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Había una vez un cuervo que vivía, por su propia elección, en una gigantesca jaula color púrpura y que salía y entraba en ella sin que nadie se percatase de su propia existencia. Un buen día el cuervo decidió que debía hacer honor a su naturaleza traidora y, en una de sus escapadas, empezó a graznar historias que se suponía que no debían salir de los barrotes de su privilegiada jaula. Por haberlo hecho y por haber sido descubierto, el cuervo ha dejado de ser alguien insignificante, aunque su osadía le ha costado caro: los barrotes de esa jaula son ahora para él los de una cárcel.

Esta es la historia de Paolo Gabriele, el mayordomo de Benedicto XVI y uno de los escasos laicos con pasaporte vaticano que se mueven sin problemas en ese microuniverso de sotanas. Paoletto, de 46 años, está acusado de robar al Papa cartas y de sacarlas de los herméticos muros vaticanos para que sean de dominio público.

Después de años de soportar escándalos de pederastia, de tener que pedir perdón cuando se hizo insoportable el cúmulo de curas y obispos que abusaron sexualmente de niños, y de que Wikileaks empezase a filtrar desde principios de año archivos clasificados del Vaticano, Ratzinger no aguantó más y dio un golpe en la mesa cuando fue informado de la publicación del libro Su Santidad, los papeles secretos de Benedicto XVI. Desde entonces los acontecimientos se han sucedido vertiginosamente:

Hace un mes, el Papa eligió a tres cardenales octogenarios para que atraparan al “cuervo” (traidor en el lenguaje vaticano) que estaba filtrando documentos secretos. Cuando un cardenal cumple 80 años pierde su derecho a elegir Papa, por lo que es inútil que otros “príncipes de la Iglesia” pretendan corromperlo. Por tanto, la estrategia de Ratzinger fue la de rodearse de tres cardenales a priori libres de sospecha, ya que están excluidos de cualquier corriente de poder, para que le ayudasen a buscar al traidor (o a los traidores).

Su apuesta dio frutos y hace una semana el Vaticano anunciaba el sorprendente arresto del mayordomo del Papa. Seguramente la Guardia Suiza estará tratando de sonsacarle dos grandes misterios: ¿Por qué lo hizo y si actuó solo o hay otros cuervos detrás de la trama?

Ante la imposibilidad de saber qué está respondiendo Paoletto, la prensa italiana recibió estos días un mensaje anónimo e inquietante: “Paoletto no está solo, somos muchos, incluso muy arriba. Queremos defender al Papa, denunciar la corrupción”. De ser cierto lo que dice este anónimo estaríamos ante el mayor escándalo en el Vaticano en lo que va de siglo: ¿Quién dentro del Vaticano quiere atacar al Papa?

Mientras aguardamos con impaciencia a que salgan a la luz las intrigas vaticanas, la prensa apunta a un nombre como el posible responsable de todo este escándalo: el poderoso secretario de Estado, Tarsicio Bertone, número dos en la jerarquía vaticana.

Todo empezó cuando el cardenal Carlo Maria Vigano asumió en 2009 la Secretaría General del Governatorato —el departamento vaticano que adjudica los contratos de obras— y se encontró “facturas falsas, fraudes, robos en villas pontificias y otros ilícitos”, como describió en la carta que envió a Bertone, primer ministro de facto del Vaticano.

Ante la falta de respuesta de Bertone, Vigano se dirigió directamente al Papa, a quien escribió una carta en marzo de 2011 denunciando las “corruptelas y privilegios” de los que era testigo. De inmediato comenzó una campaña en contra del secretario del Governatorato orquestada desde la prensa afín al gobierno del entonces primer ministro Silvio Berlusconi, aliado de Bertone. La batalla contra la corrupción la perdió Vigano el verano pasado, cuando fue removido de su cargo y enviado de nuncio apostólico a Washington.

“Fue entonces cuando entendimos que el Papa no había logrado imponerse a Bertone y decidimos actuar. Las cartas que mandó Vigano a Bertone y a Benedicto XVI fueron las primeras que filtramos a la prensa”, relata uno de estos “cuervos anónimos” al diario El País. La segunda filtración fue más grave: una carta del cardenal colombiano Darío Castrillón al Papa en la que le contaba que el cardenal italiano Paolo Romeo dijo en un viaje a China que “el Papa morirá en 12 meses”.

La sucesión de filtraciones que han acabado con el arresto del mayordomo confirman, en todo caso, que, si él es un cuervo que robó cartas al Papa, lo hizo para denunciar que, en realidad, el Vaticano es un nido de cuervos, mucho más peligrosos que él y que tratarán de sepultar cuanto antes esta historia de intrigas, como han venido haciendo los purpurados desde hace siglos, siempre que se sienten amenazados.

El Papa, como ha confesado estos días, tiene motivos para estar triste; y es que el refranero no falla: cría cuervos…

Regresa la Revolución

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Falta justamente un mes para la elección. En los dos que han transcurrido desde el inicio formal de las campañas, los cambios en las encuestas son marginales. En las primeras dos semanas de abril, en el promedio de todas las publicadas en esos días, Josefina Vázquez Mota tenía 27% de preferencias efectivas, contra 51% de Peña Nieto, 21% de López Obrador y 1% de Gabriel Quadri. En las dos semanas finales de mayo, las preferencias efectivas promedio son 25% para Vázquez Mota, 46% para Peña Nieto, 25% para López Obrador y 4% para Quadri. Josefina ha perdido dos puntos, Peña ha perdido cinco, AMLO ha ganado cuatro y Quadri ha ganado tres. En el comportamiento diario que publica Milenio, todo indica que el flujo de preferencias se da entre Josefina y Quadri, y entre Peña y AMLO, es decir, hay 70% de votantes que está decidiendo entre Peña Nieto y López Obrador, y 30% que decide entre Josefina y Quadri. Incluso la extraña encuesta de Reforma de ayer, muy lejana de las demás, mantiene esta relación.

Desde 1994-1995 no ocurría que los partidos “revolucionarios” alcanzaran 70% del voto. Más bien, lo que se había visto era una caída paulatina, pero constante, de su votación. En el sexenio 1994-1999, PRI y PRD (y aliados) promediaron 66% del voto, mientras que en el sexenio 2000-2005 su votación ya era de 60%. De 2007 a 2009, su votación fue apenas 54%. Por votación me refiero al promedio en elecciones federales (presidente y diputados) y locales (gobernador y diputados) en esos periodos.

Pero a partir de 2009 las cosas cambiaron. En 2010, la votación sumada de PRI y PRD brincó 10 puntos para llegar a 63%, y en 2011 a 68%. Según las encuestas, estamos más o menos en ese lugar. Las razones de ese cambio de tendencia habrá que estudiarlas, pero en principio me parece que hay tres elementos relevantes. Dos de ellos del entorno: la crisis económica (internacional) y la crisis de seguridad (nuestra). Aunque la crisis económica ya golpeó al PAN en la elección federal intermedia, su impacto total ocurrió en los siguientes años. En el caso de la crisis de seguridad, aunque en el mito la violencia creció desde la llegada de Calderón, en realidad la espiral inicia en marzo de 2008, y no dudo que las percepciones lo hayan hecho varios meses después. Aunque en ambos casos, economía y seguridad, las percepciones actuales son mucho mejores, el escalón de 2009 no se ha eliminado aún.

El tercer elemento es el derrumbe interno del PAN. Se atribuye a Felipe Calderón la frase de “ganar el poder sin perder el partido”. Me parece que está tratando de cumplirla, y en ello está empeñando todo. Durante los últimos años de su gobierno, su preocupación más grande (después de su propia imagen como presidente) ha sido mantener el control del partido. Un partido que ya sufría el desgaste de una década en el poder y en el que habían crecido prácticas clientelares poco comunes en el pasado.

Desde el inicio del sexenio, este partido ha vivido un conflicto interno entre el grupo del presidente Calderón y el llamado genéricamente Yunque (la derecha del PAN, digamos), que fue creciendo con el tiempo. Fue muy evidente en la elección del Comité Ejecutivo del PAN a fines de 2010. Ese conflicto, y el desgaste mencionado, explican la caída electoral de los últimos tres años, y la situación actual. En su afán de seguir controlando el partido tras entregar la Presidencia, Calderón ha impedido el libre juego interno, provocando que en lugar de la tradicional constelación de pequeños grupos, el PAN tenga ahora dos grandes núcleos que se vetan mutuamente. La desunión interna no atrae el voto, y las campañas del PAN, desde 2011, tienen serias dificultades.

El abandono, o el franco rechazo, de Calderón a los candidatos de su partido dejó abierto el espacio para el crecimiento de los partidos “revolucionarios”, que lo han aprovechado. Especialmente en los medios, pero no sólo ahí. Su estrategia parece ser esperar que el próximo presidente no tenga mayoría en el Congreso y por lo mismo no pueda gobernar bien, para entonces regresar desde el PAN en 2018. Tiene lógica, aunque tiene más perversidad.

La desgracia, para México, es la dificultad creciente para construir una coalición liberal que nos permitiese dejar atrás el fracaso del siglo XX. Pero la crisis financiera ha cambiado el ánimo del mundo; la violencia el ánimo de México, y la pequeñez nos condena a seguir atrapados en nuestro eterno problema: el mental.

México desplaza a China

Enrique Quintana
enrique.quintana@reforma.com
Reforma

Los chinos están abriendo a México una oportunidad que no se repetirá. La incógnita es si la aprovecharemos

China es hoy el principal productor de manufacturas del mundo. Le quitó a Estados Unidos esa posición a partir del 2010. Uno de cada cinco productos manufactureros que se venden en el mundo tiene origen chino.

China ganó participación en el mercado norteamericano en los últimos años y se convirtió en el exportador número uno a Estados Unidos.

Las exportaciones de bienes de China representan 17 por ciento de lo que adquiere EU. El segundo lugar lo ocupa Canadá con el 15 por ciento y el tercero México con el 12.2 por ciento.

China acrecentó su presencia en EU y el mundo en la última década. De 2006 a este año, su participación en las compras norteamericanas se incrementó en 1.5 puntos porcentuales.

Canadá perdió 1.3 puntos de participación en ese mismo lapso y, en contraste, México ganó 1.5 puntos.

Pero lo interesante es que mientras México acelera el paso, China lo está aflojando.

En el primer trimestre de este año, el crecimiento de las exportaciones mexicanas a EU fue de 11.5 por ciento y el de las chinas de 9.0 por ciento.

La explicación es relativamente sencilla y se la hemos comentado varias veces: los costos en China, y particularmente el de la fuerza laboral, se han incrementado fuertemente.

The Economist refería en su edición del pasado 10 de marzo que en los últimos 4 años, los salarios en China se incrementaron en 20 por ciento.

La American Chamber, en su capítulo de Shangai, preguntó a sus socios por el principal problema que enfrentaban, y el factor número uno fue el del incremento de los costos, incluso por arriba de la corrupción y la piratería.

La configuración económica de China está cambiando tras un crecimiento muy rápido en los últimos 25 años. Hay literalmente cientos de millones de nuevos consumidores precisamente porque las ciudades con empleados esclavizados y sueldos miserables ya son excepción. Hay millones de trabajadores con salarios que les permiten comprar más.

Hay potentes clases medias que ganan más, consumen más y serán en el futuro, quizás, los principales compradores de productos chinos, más que los consumidores europeos o norteamericanos.

Eso dará una oportunidad para que más y más productos mexicanos desplacen a los productos chinos, no sólo en Estados Unidos sino también en México.

Claro que para lograr eso no bastará con la inercia.

Se va a requerir de una política industrial activa que aproveche esa oportunidad pero que al mismo tiempo permita que se fortalezcan más y más las cadenas nacionales de proveeduría para los bienes mexicanos de exportación.

Incluso, no bastará con una política general del País, sino que se va a necesitar un conjunto de políticas estatales para fortalecer los clusters productivos y la infraestructura requerida.

Ya hay varios ejemplos recientes, incluso de estados distantes de la frontera, como Querétaro, con el desarrollo aeronáutico, o Guanajuato, con la atracción que ejerce a la industria automotriz, por citar sólo dos casos.

El hecho es que si México no ocupa el espacio que va a dejar China a partir del desarrollo de su mercado interno, alguien más lo va a tomar. Más vale que lo hagamos pronto.

López Obrador, luces y sombras

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Si creemos en la encuesta de Reforma, Andrés Manuel López Obrador está, súbitamente y a un mes exacto de las elecciones, a sólo cuatro puntos de Enrique Peña Nieto, y Josefina Vázquez Mota está debajo de los 20 puntos, muy lejos de ambos. Hay que reconocer que las demás encuestas publicadas en estos días no coinciden con la de ese matutino, todas dan una diferencia mucho mayor, sin embargo, en todas existe una tendencia al alza de López Obrador.

No es ninguna novedad decir que no concuerdo con las políticas que propone López Obrador. Creo que su estrategia económica puede ser desastrosa para el país, que está apostando a un protagonismo del Estado y a una serie de políticas populistas que, como ha sucedido en los países que de una u otra forma han seguido esa receta, nos llevará a la polarización nacional y a la crisis. Y ahí están los ejemplos a seguir, desde Hugo Chávez a Cristina Fernández, desde Evo Morales a Ollanta Humala. Creo también que, en términos de seguridad, la suya, con mucho, es la peor de las propuestas de los cuatro candidatos: López Obrador no cree que la delincuencia organizada sea un desafío a la seguridad pública y la nacional; no cree en la participación de fuerzas federales y militares en el combate a la delincuencia; tampoco en la necesidad de mantener los operativos actuales. Dice que debe tomarse como ejemplo lo que se hizo en el DF en términos de seguridad y pone como suyo lo que hizo Marcelo Ebrard, que fue exactamente lo contrario de lo que él mismo hizo cuando fue jefe de Gobierno: dejó al DF en la peor situación de seguridad de todo el país y muchos de los hermanos mayores de los chavos que ahora lo apoyan en #YoSoy132 son los que participaron en la marcha de blanco contra el secuestro y la inseguridad, que él mismo definió como la marcha de los pirrurris. Habría muchos otros puntos en los que no coincido con Andrés Manuel, pero lo que sí creo es que ha hecho una campaña muy exitosa y muy cuidada, en la cual, contra todos los pronósticos, se ha logrado colocar como un competidor con posibilidades. Y en ese sentido no cabe más que felicitarlo por el trabajo realizado.

¿Qué sucedió para que López Obrador se haya posicionado electoralmente en apenas dos meses? Sucedió que sus rivales le dieron todo el espacio para crecer, porque no lo tomaron en serio y no quisieron confrontarlo mientras se estaban midiendo entre sí. Peña Nieto apostó por seguir una campaña sin confrontaciones administrando la ventaja que tenía (y tiene aún) en las encuestas. Y cuando hubo que asumir un enfrentamiento fue con la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota que, como aquí dijimos, se equivocó radicalmente al enfocar solamente sus baterías contra Peña. En el debate quedó de manifiesto que si la estrategia era atacar en dos flancos, desde el PAN y el PRD al candidato priista, el que salía ganando, porque ese es su perfil de toda la vida, sería López Obrador. Y así sucedió.

Ayer lo decíamos y hoy debemos insistir. Este mes tendremos que ver una campaña entre tres: en la que cada uno de los candidatos se pueda diferenciar de sus otros dos contendientes. En la lógica de la polarización antiPeña, éste pierde, sin duda, votos, pero el único que gana es López Obrador.

Los seis millones

Por cierto, las grabaciones que muestran a los colaboradores de López Obrador, encabezados por Luis Costa Bonino y Luis Mandoki, son incontrovertibles. Puede decir Andrés Manuel que él no mandó a nadie a buscar dinero o puede decir Mandoki que las grabaciones fueron editadas, que “hubo cena pero no pase de charola”, pero los hechos los desmienten; las grabaciones no están editadas y tienen una lógica que hace imposible pensarlo. López Obrador ya ha librado muchos episodios como éste: desde la secrecía de las obras públicas y sobre todo de los segundos pisos en su mandato en el DF hasta el financiamiento de su campaña de seis años por el país; desde los miles de dólares de René Bejarano hasta las corruptelas de Ponce Meléndez. Es hora de que tengamos por lo menos una explicación y de que alguien sea responsable de algo.

La Policía Federal

Hoy celebran el día del Policía Federal. Son tiempos electorales y nadie lo va a reconocer públicamente en el mundo político, pero se debería reconocer que, si alguna institución ha nacido, ha crecido, se ha consolidado y ha entrado en su madurez, en estos años, esa institución es la Policía Federal. Falta mucho más por hacer, falta tener mandos únicos y una verdadera coordinación en los estados; necesitamos incluso un número mayor de policías federales, pero lo que se hizo en ese ámbito en estos seis años, en medio de una lucha feroz contra la delincuencia organizada, con exigencias de operación cotidianas y en prácticamente todo el país, es algo institucionalmente notable. Si alguna nueva institución irremplazable para el futuro del país deja este sexenio, esa institución es la Policía Federal, incluso más allá de la Secretaría de Seguridad Pública, que puede o no seguir funcionando como tal.

Peña Nieto y los priistas "malditos"

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

Falta un mes para la jornada electoral. Si el pulso de los votantes sigue la tendencia actual, es altamente probable que el descenso de Enrique Peña Nieto en las encuestas se acentúe, y que los jóvenes de #YoSoy132 vayan reivindicando eso como un triunfo. En cosa de días ese movimiento podría tomar la tracción necesaria para que la sociedad entera converja hacia sus reflexiones. Al corte de esta semana eso todavía no ocurre, pero no está lejana la posibilidad de que así sea.

No importa que el movimiento juvenil sea apartidista; el destinatario del imaginario colectivo al respecto es Enrique Peña Nieto. Quienes a él se oponen, fuera o dentro de ese movimiento, le asocian con corrupción, con manejo parcial de la información y con tener una agenda oculta que solo llevará a sus correligionarios a enriquecerse cuando regresen al poder. Han dejado de mirar sus propuestas. Basta con que sea del PRI.

¿Qué tiene que hacer Enrique Peña para no ver erosionada su popularidad y llegar a la elección con amplia posibilidad de triunfo? Sencillo: potenciar la verdad de sus dichos y desahogar velozmente las demandas de los votantes que dudan de sus valores. En pocas palabras, si Peña quiere ganar con el amplio margen que traía hace unas semanas, tiene que deslindarse vehementemente y prometer juicio a los priistas que la sociedad considera malditos: Mario Marín, Fidel Herrera, Humberto Moreira, Arturo Montiel…

Si #YoSoy132 y el anhelo anticorrupción creciente en la sociedad prende una flama mayor en los siguientes días, no hay manera de que Peña logre disociar su candidatura de ese priismo patético, a menos que lo haga él mismo, vehementemente y pronto. Es decir, en este momento no importa que él no pertenezca a ese funesto grupo: la gente de todas formas lo asocia. A Peña le está pasando lo que al presidente Calderón: aunque él no mató a los 50 mil mexicanos en la lucha contra el narco, una buena parte de la sociedad lo piensa culpable y responsable de ello.

Peña Nieto no se ha deslindado de ese priismo quizá por miedo a perder votos duros. Esa estrategia funcionó por meses, pero no es suficiente para evitar ver su candidatura caer al punto en que de verdad no sepa si ganará.