junio 04, 2012

¿Hay o no reelección de congresistas?

Rubén Aguilar (@RubenAguilar)
Consultor y profesor de la Universidad Iberoamericana
raguilar@eleconomista.com.mx
El Economista

El Congreso decidió finalmente no incluir la reelección de senadores y diputados en las últimas reformas que hicieron a la Constitución de la República, el PAN protestó esta decisión, pero los demás partidos estuvieron de acuerdo.

La reelección formalmente no existe, pero se da de hecho por una vía más complicada y menos transparente que finalmente otorga a los partidos, es precisamente lo que no quieren ceder, la decisión de quiénes sí y quiénes no se pueden “reelegir”.

Es de todos sabido que en la elección del próximo 1 de julio se eligen 500 diputados y 128 senadores. En esta ocasión 60 de los actuales diputados buscan ser reelectos, pero ahora como senadores y 44 senadores pretenden la reelección, pero ahora como diputados.

En total son 104 los congresistas federales que buscan la reelección por vía del enroque. Los senadores inscritos como candidatos para ocupar una nueva curul representan 39% de la Legislatura y en el caso de los diputados 12% de la misma. Es el caso de 100% de los senadores del PVEM, cinco buscan ser ahora diputados y uno gobernador.

El PAN registró a 26 diputados para que compitan por un lugar en el Senado; el PRI a 20, el PRD a siete; el PVEM a tres; el PT a tres, y el Panal a uno. Para que intenten ser reelectos ahora como diputados el PAN registró a 16 senadores; el PRI a 14; el PRD a cuatro; el PVEM a seis, y el PT a cuatro.

Algunos de ellos son reconocidos profesionales del Congreso y llevan años en este mismo juego. Entre otros están los priístas Manlio Fabio Beltrones, Jesús Murillo Karam, Marcel Guerra y Omar Fayad. Los panistas: José González Morfín, Gabriela Cuevas, Rosi Orozco y Minerva Hernández.

En el caso del PRD se encuentran: Claudia Corichi, Claudia Anaya, Sofía Ramírez y Armando Ríos Piter. Es también la situación de los petistas Alberto Anaya, Alfonso Primitivo Ríos, Alejandro González y Ricardo Montreal. Están también los verdes: Pablo Escudero, Ninfa Salinas, Jorge Legorreta y Arturo Escobar.

Una buena parte de estos profesionales pasan de ser senadores a diputados o a la inversa, pero sin competir, ya que son plurinominales y se les otorgan las primeras posiciones para que no haya riesgo de que puedan quedar fuera.

El Congreso requiere de verdaderos profesionales en el diseño de las leyes, de ellos depende, cada vez más, la buena o mala marcha del país. Es evidente que debería haber una carrera legislativa y se da por la vía de los hechos, pero por este mecanismo sólo acceden las cúpulas de los partidos.

Para evitar el actual modelo de reelección, que no es transparente y sólo depende de la voluntad de los dueños de los partidos se debería aceptar la reelección de diputados y senadores, para que sea la ciudadanía y no la cúpula de los partidos la que decida quién debe continuar y quién no.

Josefina y el PAN, de bisagra

Adrián Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

· Josefina Vázquez Mota estará hoy por la mañana en la Universidad Iberoamericana, en donde se gestó el movimiento #yosoy132, puso de cabeza a los partidos políticos…excepto al PRD.

La candidata panista acudirá a la universidad en la que se tituló como economista, en lo que se prevé sea una visita si no completamente tersa, si bastante diluida en comparación con lo que ocurrió con Enrique Peña Nieto.

Oficialmente, no hubo ningún pedido especial de parte del equipo de campaña para evitar que la candidata fuera cuestionada; incluso, el coordinador de la campaña, Roberto Gil Zuarth, interpuso una demanda penal por la circulación de una supuestas carta con su firma en la que pedía un auditorio a modo para no afectar la imagen de la candidata.

La carta circuló con profusión el fin de semana pasado; pero evidentemente se trató de una carta falsa, como la encuesta “interna del PRI’’ en la que se reconocía un empate con Andrés Manuel López Obrador.

No es raro a un menos de un mes de las elecciones la guerra sucia se intensifique; estamos a 6 días del segundo debate entre presidenciables que será crucial para el resultado final de la elección.

Vázquez Mota tendrá en su comparecencia en la Ibero y en el segundo debate la última oportunidad de levantar su campaña; de inscribirse otra vez en la posibilidad de ganar y no convertirse en una candidata bisagra, o lo peor, en una candidata testimonial.

· Rosario Robles Berlanga encabezó ayer en Chihuahua, una marcha a la que acudieron unas 20,000 mujeres en apoyo al candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, y a favor de la paz en el estado y el país.

Este es el primer evento abierto en el que participa la experredista a favor de Peña, a cuya campaña se sumó hace unas semanas.

Además de Robles, participaron en la marcha, Lilia Merodio, candidata al Senado, Minerva Castillo, candidata a diputada federal y Teporaca Romero, líder estatal de la Organización Nacional de Mujeres del PRI.

El contingente realizó un breve mitin en el que gritaron consignas contra la abanderada panista a la Presidencia Josefina Vázquez Mota y condenaron la violencia que sufre nuestro país.

· En el PRD capitalino están más que preocupados por el avance del PAN en Miguel Hidalgo.

Resulta que el PRD difundió un documento en el que se establecía el candidato del PAN a la delegación, Miguel Ángel Errasti, contaba con una inhabilitación para desempeñar empleo, cargo o comisión en el servicio público.

Sin embargo, el 30 de mayo pasado, la Contraloría General del Distrito Federal expidió la constancia No. 19500 que asegura que no existe registro alguno que determine la inhabilitación del candidato.

Y es que esta información, casualmente, aparece justo días después de que se diera a conocer una encuesta de Mendoza, Blanco & Asociados en la que aparecen los candidatos del PRD y del PAN en un empate técnico. ¿Casualidad?

Tipo de cambio, ¿qué está pasando?

Arturo Damm Arnal (@ArturoDammArnal)
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

Comienzo por las cifras. El lunes 2 de enero, en la primera jornada del año del mercado cambiario, el tipo de cambio peso-dólar se ubicó en 13.55 pesos a la compra y 14.05 a la venta. A lo largo de las siguientes semanas, con altibajos a lo largo del camino, el peso recuperó terreno frente al dólar y el tipo de cambio llegó, el martes 13 de marzo, a los 12.18 pesos a la compra y 12.68 a la venta, su mínimo nivel en lo que va del año. De entonces a la fecha la moneda mexicana ha venido perdiendo terreno frente a la divisa estadunidense y el pasado viernes se ubicó en los 13.90 pesos a la compra y 14.50 a la venta, siendo tales cotizaciones el máximo anual. ¿El resultado? Una devaluación, con relación al inicio del año, del 3.2 por ciento y, respecto al mínimo, del 14.4 por ciento, fenómeno cambiario que nos plantea, en primer lugar, la siguiente pregunta: ¿por qué?

De entrada, la respuesta de cajón que el economista da a la pregunta por la causa del aumento de cualquier precio (y el tipo de cambio peso-dólar es el precio del dólar en términos de pesos) es: por un aumento en la demanda, de la mercancía en cuestión, mayor que el incremento en su oferta (mercancía en cuestión que en este caso es el dólar), de tal manera que la respuesta a la pregunta por la causa de la devaluación del peso frente al dólar es el mayor aumento en la demanda por dólares con relación al incremento en su oferta, lo cual, al menos que los fundamentos de la ciencia económica estén equivocados, comenzando por la ley de la oferta y la demanda, es tan cierto como que dos más dos son cuatro.

Dicho lo anterior aparece, inevitablemente, la siguiente pregunta, ¿Y por qué la demanda por dólares aumenta más que su oferta?, segunda pregunta mucho más interesante que la primera —¿Cuál es la causa de la devaluación del peso frente al dólar?— y que, desafortunadamente, sobre todo para los fines del análisis, no tiene una sola respuesta, sino tantas como agentes económicos salen al mercado cambiario a demandar dólares, demanda por dólares que puede tener su causa, por ejemplo, en la necesidad de liquidar una deuda contraída en tal moneda, o en la necesidad de disponer de tal moneda por razón de algún viaje al extranjero, o en la intención de especular con el tipo de cambio, pretendiendo comprar dólares baratos para luego venderlos caros, o en el propósito de protegerse en contra de posibles descalabros económicos.

Llegados a este punto hay que distinguir entre preguntas. Una es ¿Por qué demandan dólares los agentes económicos?, siendo la respuesta Por muchas posibles causas, que abarcan desde razones hasta sinrazones, siendo la otra ¿Por qué, de pronto, aumenta la demanda de dólares más que su oferta?, hecho que tiene como resultado, al menos por un cierto tiempo, la devaluación de la moneda mexicana frente a la divisa estadunidense, siendo una posible respuesta Porque se confía más en el dólar que en el peso, lo cual puede dar como resultado una mayor demanda por dólares para, primera opción, especular con el tipo de cambio o, segunda opción, para protegerse de posibles descalabros económicos. Cualquiera de las dos opciones supone el hecho de que los agentes económicos demandantes de dólares confían más en la divisa estadunidense que en la moneda mexicana, hecho que nos plantea la siguiente pregunta, ¿Por qué?, pregunta que, dado el mejor manejo que del peso han hecho las autoridades monetarias mexicanas, comparado con lo que las estadunidenses han hecho con el dólar, no tiene una respuesta fácil (misma que, si no quiero desviarme del tema de este escrito, tengo que dejar para otra ocasión).

Resumo. 1) aumenta el precio del dólar porque aumenta más su demanda que su oferta; 2) aumenta más la demanda que la oferta de dólares porque se confía, ya sea para fines de especulación, ya de protección, más en el dólar que en el peso, momento de preguntar por la causa de la desconfianza en el peso y, su contraparte, la confianza en el dólar. La respuesta a esta pregunta es, no tanto la crisis de la economía griega, sino la incertidumbre en torno a lo que pasará en Grecia (por ejemplo: ¿saldrá o no saldrá de la zona euro? y, de salir, ¿cuáles serán las consecuencias?), diferencia en las respuesta que no es sólo de matices sino de fondo: lo que genera la desconfianza es, no tanto el problema, sino la incertidumbre, ante la cual muchos agentes económicos deciden cambiar, con fines de protección, pesos a dólares, al tiempo que otros hacen lo mismo, pero con fines especulativos (sin olvidar que estos dos fines no están peleados entre sí).

La causa de la reciente devaluación del peso frente al dólar es la desconfianza (hay quienes confían más en el dólar que en el peso) que genera la incertidumbre (¿qué va a pasar en Grecia?), todo lo cual tiene una ventaja de no poca importancia: esa causa no se le debe a algún error, o errores, de política monetaria o fiscal en México (¡lo cual no quiere decir que esas políticas no deban mejorar!), sino a errores que van, desde la concepción misma de la zona euro (producto de la ingeniería monetaria y no del orden espontáneo), hasta los desórdenes fiscales y monetarios (consecuencia de la irresponsabilidad de varios gobiernos europeos: no todo es Grecia, ¡allí viene España!), y digo que ello es una ventaja de no poca importancia porque, para decirlo en términos médicos, no es lo mismo tener el foco de infección en casa que en la casa de un vecino distante (vecino por obra y gracia de la globalización).

Hasta aquí he centrado la atención en la pregunta por la causa de la devaluación, sin atender a otra no menos interesante: ¿qué pasará? Ya no tengo espacio para responder (suponiendo que realmente lo pueda hacer: soy economista, no adivino), pero vale la pena tener en cuenta lo siguiente. Al inicio del 2009, en plena recesión, el tipo de cambio se ubicó en 13.90 pesos por dólar. El 2 de marzo de aquel año alcanzó los 15.48 pesos, el máximo histórico hasta el momento, lo cual dio como resultado una devaluación del 11.4 por ciento. ¿En cuánto cerró el tipo de cambio peso-dólar aquel 2009? En 13.19 pesos, un 5.1 por ciento menos que al inicio. Y eso en el año de la recesión, misma que hoy, en términos generales, ya se superó.

Yo sí sé quién es López Obrador

Gabriela Cuevas Barrón (@gabycuevas)
gabrielacuevasbarron@hotmail.com
El Universal

El candidato de las izquierdas se presenta hoy como un hombre tolerante, conciliador y un estadista que da resultados. Sin embargo, quienes hemos vivido y evaluado su gestión al frente del DF sabemos que las cifras que presume están muy lejos de la realidad que vivió la ciudad durante su administración.

Lo que algunos no saben, o no recuerdan, es que durante los primeros cuatro años de su gestión la capital reportó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) inferior al promedio de las entidades. De 2000 a 2005 el empleo formal no creció igual que en el resto del país y, en materia de educación, el número de alumnos (de preescolar a bachillerato) se mantuvo igual durante su mandato.

Los programas sociales

Uno de los programas por los que más se recuerda a Andrés Manuel son los subsidios para las personas de la tercera edad, personas que encuentran múltiples obstáculos para conseguir un empleo y así conseguir un sustento. En principio, nadie podría oponerse a que este sector de la población tenga acceso a una transferencia económica mensual. Sin embargo, lo que algunos parecen olvidar es la opacidad y manipulación a la que estuvieron sujetos los beneficiarios.

¿Cómo puede explicarnos López Obrador que en la delegación Azcapotzalco existiera un 107% de cobertura o un 105% en Iztacalco y Gustavo A. Madero?

Por otro lado, dos de los programas federales mejor evaluados y con mayor beneficio para la población son el Seguro Popular y Oportunidades, mismos que Andrés Manuel López Obrador no permitió que se implementaran durante su gestión en el DF, dejando así a millones de personas sin este importante beneficio.

Tan injustificable fue la decisión de Andrés Manuel que su sucesor sí firmó el convenio para que el DF participara en el primero de los programas; aunque los problemas de implementación en el caso de Oportunidades todavía persisten, pues actualmente el gobierno capitalino sólo permite que los habitantes de seis delegaciones reciban esta importante ayuda. Tal parece que las otras 10 delegaciones no merecen la atención de los gobiernos perredistas.

Así se vivió en el DF

Los voceros de la izquierda presumen la capacidad de Andrés Manuel para mantener a la capital como una ciudad segura, pero quienes vivimos en ella sabemos que esa afirmación no es cierta.

Pretenden hacernos olvidar que durante su gestión cada ocho horas se reportaba la violación de una mujer, que en un día típico se denunciaban 86 robos de vehículos, 13 robos a casas habitación y dos homicidios dolosos.

Tan alarmante era la inseguridad que durante 2004 fueron secuestradas más personas en la ciudad que en todo Colombia.

Peor aún, cuando se detectó que su Subdirector de Política y Estadística Criminal, César Alfonso Rodríguez Gómez, era secuestrador, la respuesta del Procurador nombrado por Andrés Manuel fue: “Sí era un secuestrador, pero no en horas de trabajo”.

Y claro, los 700 mil ciudadanos que protestaron en el Paseo de la Reforma para exigir a las autoridades mayor seguridad, merecieron la descalificación del amoroso López Obrador, quien los tildó de “pirrurris” y manipulados.

La honestidad valiente de Andrés Manuel sólo es una frase y no una realidad. Aunque dice que quiere seguir los pasos de Juárez y conformar su gabinete con los mejores mexicanos, no podemos olvidar a René Bejarano, su entonces secretario particular, llenándose las manos de billetes y de ligas; a Gustavo Ponce, su Secretario de Finanzas, apostando dinero en Las Vegas; ni tampoco la corrupción y la opacidad con la que se manejó la contratación y el desarrollo de obras públicas (60% de los archivos públicos durante su gestión fueron clasificados como confidenciales).

Hoy en día, sus colaboradores siguen manejando dinero deshonestamente y él únicamente se desmarca y los desconoce, tal y como sucedió en aquellos tiempos de los videoescándalos.

El amor en los tiempos de AMLO

En mi opinión, es inverosímil que Andrés Manuel haya sufrido una conversión estilo San Pablo camino a Damasco.

Ya fuimos testigos de su mal desempeño. En su discurso promete mayor y mejor educación, pero en el DF no se concretaron sus promesas. Dice que generará millones de empleos cuando sea Presidente y en la capital la tasa de desempleo aumentó de 3.1 en 1999 a 5.7 en 2005.

Andrés Manuel es un seductor como otros que han existido en nuestra historia patria. Sólo tienes que hacer un poco de memoria para darte cuenta que su pasado y su presente están llenos de contradicciones.

Estoy segura que, en palabras de Enrique Krauze, “la desilusión de las expectativas mesiánicas sobrevendrá inevitablemente”.

La utilidad del voto útil

Víctor Beltri (@vbeltri)
Analista político
contacto@victorbeltri.com
Excélsior

La semana que comienza el día de hoy bien podría convertirse en la última de la campaña convencional, si es que puede llamársele así a la que hemos vivido.

A partir del debate todo cambiará. Es un hecho. Los candidatos saben que es la gran oportunidad de capitalizar los errores del adversario, de revertir las tendencias o confirmarlas. Para Peña Nieto, es el momento de mostrarse como un político capaz de asumir las críticas y deslindarse —sí, el verbo tan socorrido últimamente— de un pasado partidario que aterra a un amplio sector de la población. Para López Obrador sería la ocasión perfecta para mostrar que el cambio verdadero que predica es efectivamente viable, a diferencia de las opciones de continuidad que a sus ojos ofrecen los demás partidos. Para Vázquez Mota, es el momento de replantear una candidatura que no ha convencido más que al voto duro de su propio partido, y construir una narrativa, que rescate lo valioso de la gestión de sus antecesores y proyecte el legado del presidente Calderón hacia el futuro, bajo su propia perspectiva. Ahí radica lo diferente.

La aparición en escena de los estudiantes que bajo el estandarte de #YoSoy132 han sacudido el panorama político, así como la publicación de la encuesta de Reforma que plantea las preferencias electorales en una situación de virtual empate técnico, han traído de vuelta un concepto que en su momento fue vital: el voto útil.

En el 2000, los estrategas de Fox tuvieron la acertada idea de convertir lo que hubiera sido una elección normal en una decisión binaria: el dilema planteado a la sociedad era la conveniencia de que el PRI permaneciera en el poder. Una vez que la contienda fue planteada en estos términos, y al adelantarse Fox en las encuestas, el tercero en discordia salía sobrando. El voto útil fue invocado para sacar al PRI de Los Pinos con los resultados de todos conocidos. La alternancia fue lograda e, independientemente de los resultados de la gestión del presidente Fox, la democracia en México dio un paso agigantado.

En lo aparente, ahora, el dilema se repite. La competencia parece centrarse, por decisión tanto del PAN como del PRD, en una decisión sobre la conveniencia de volver al autoritarismo que vivió México durante siete décadas. Como si no hubiera cambiado nada en el país. Como si la sociedad no hubiera evolucionado, como si no hubiéramos conquistado libertades irrenunciables. Como si la figura presidencial no hubiera cambiado en absoluto desde la presidencia de Ernesto Zedillo.

El argumento no deja de ser falaz desde el momento en que los contendientes no tienen una vida democrática interna impoluta. Desde que cada uno tiene su historial de arreglos y componendas. Desde que uno de los candidatos asume la superioridad moral para juzgar como corruptos a sus contendientes, sin reconocer la podredumbre entre sus propias filas. Desde esa torre de marfil se llama, ahora, a ejercer el voto útil, sin reparar en que lo que permitió la alternancia fue, en realidad, la utilidad del voto.

Es evidente que la elección del 2000 llevó a que la ciudadanía ejerciera el voto útil, pero no puede soslayarse la utilidad del voto para los partidos que a final de cuentas ganaron perdiendo. El PRD, en concreto, no tuvo un simple acto de grandeza al permitir que llegara el PAN al poder: en realidad, para ellos, fue un acto de doble efecto. Al tiempo que el PRI perdió el poder el PRD se aseguró la posibilidad de llegar a la presidencia en un futuro cercano, incrementando sus probabilidades de manera exponencial. Este escenario no se repite en el 2012: la posible adhesión del PAN a un llamado al voto útil no le reporta utilidad alguna, por la misma volatilidad institucional implícita en una posible gestión del PRD. ¿Qué garantías ofrece una presidencia basada en votaciones a mano alzada?

Así, ante el escenario de un posible desplome de Vázquez Mota en las preferencias electorales, la utilidad del voto útil para el PAN se antoja prácticamente nula. En este sentido deberían entenderse las por demás estridentes declaraciones de Vicente Fox. ¿Qué certeza pueden tener los panistas de que no comience una cacería de brujas, decretada no por López Obrador, sino por el pueblo bueno, en contra de las administraciones pasadas? Felipe Calderón emprendió una lucha en contra del crimen organizado que, indiscutiblemente, puede poner en riesgo su propia vida. En el caso de que desaparezcan las pensiones y prestaciones a los expresidentes, por una populachera política de austeridad, ¿qué pasaría con Felipe Calderón? ¿Se vería forzado a pedir la protección de un Estado extranjero que estuviera dispuesto a otorgarle la que el suyo propio no le ofrece? ¿Cómo saber cuál es la siguiente consulta a mano alzada que se realice desde el balcón contiguo a la recámara de López Obrador en Palacio Nacional? ¿Se perdería el trabajo de las administraciones pasadas por un simple afán de negar todo lo anterior? ¿Qué fortaleza pueden tener las instituciones ante los dichos del pueblo bueno? Valdría la pena que, de una buena vez, López Obrador se pronunciara al respecto y otorgara un poco de certidumbre institucional para darle más credibilidad a su candidatura.

El PAN ha caído enredado en el sofisma planteado por ellos mismos, convirtiendo la elección en una especie de segunda vuelta de la que parecen salir descartados en automático. Pero queda una semana de campaña convencional, y tres más después del debate hasta la elección, en la que deberían de tener muy claro a dónde apuntan los obuses. En la situación actual, adherirse al voto útil contra el PRI no tendría más beneficio que el de poner una zancadilla a su enemigo habitual, pero al precio de permitir la llegada de quien los dejaría más descubiertos.

Advertir de los posibles riesgos es más un acto de lealtad que de supuesta guerra sucia, como constantemente han sido calificadas las opiniones contrarias al candidato de izquierda. La elección dista mucho de estar definida y, por lo visto, el escenario para el PAN es mucho más complejo que simplemente la posibilidad de caer al tercer lugar. Tal vez ha llegado el momento de analizar los escenarios y comenzar a pensar en algo, efectivamente, diferente.

El PRI verdadero o PRD

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Al tratar de evitar que llegue a la Presidencia el PRI, los jóvenes universitarios #YoSoy132 están abriendo camino al viejo PRI, el que no se atreve a decir su nombre, el anterior a 1982, que por eso mismo no conocieron, y es el tumor que mató al PRD. Allí están todos los maquinadores de fraudes en la era pre-IFE: Arturo Núñez (hoy candidato del PRD a gobernar Tabasco), Manuel Camacho, los Cota de Baja California Sur, Ricardo Monreal, López Obrador, Muñoz Ledo… y añádale.

Poner en manos de los vecinos la casilla electoral fue, en la gran reforma de 1996, un freno a los nuevos Manuel Bartlett que, como secretario de Gobernación, declaró el triunfo de Carlos Salinas de Gortari por encima de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988. No había IFE: el PRI elegía las autoridades de casilla, ponía sus observadores, negaba el ingreso a la casilla a los representantes de partidos, contaba los votos a solas y, claro, ganaba la elección.

Quien ahora se abraza con López en sus mítines, es el mismo Bartlett oscuro, siniestro y hábil autor de la “caída del sistema” en 1988. ¿Por qué ese dinosaurio no afecta la imagen de López ante jóvenes? Porque han pasado 24 años. Los #YoSoy132 no habían nacido. Y desde que tienen uso de razón han visto otro PRI: al Presidente Zedillo admitiendo la derrota del PRI ante Fox: ejemplar. Inimaginable antes, inimaginable en López 2018.

Mentiría si dijera que no conozco a Manuel Bartlett, pues un tiempo compartimos al mismo psicoanalista, uno que cometía el error (grave en técnica) de no espaciar a sus clientes (o pacientes) para que no se encontraran en la sala de espera. Más grave si uno era un ex secretario de Gobernación, acusado de fraude electoral, y el otro, yo, un periodista de La Jornada.

Yo iba a análisis porque no podía más: se me había muerto el hombre con quien había vivido doce años y luego el hombre que sacudió esa relación como huracán y dejó huella del pegamento. A ninguno pude acompañar en sus últimos días. ¿Y Bartlett? No creo que haya ido por el remordimiento del fraude contra Cuauhtémoc.

Bartlett podría recomendar nuestro común psicoanalista a López Obrador, que ya da signos de severa ruptura con la realidad: lleva desde el 2006 gritando que ninguna casa encuestadora es de confiar porque todas están compradas por la mafia en el poder (organización tan hermética y misteriosa como los judíos que gobiernan al mundo entero). Pero bastó que Reforma, ¡Reforma!, sacara una encuesta que lo pone sólo cuatro puntos abajo de Peña Nieto para que aparezca con ese diario en la mano y gran sonrisa de satisfacción: ¿Esa no fue pagada por quienes pretenden arrebatarle su último rayito de esperanza al pueblo?

Otro síntoma grave es que López Obrador no se entera nunca de nada: ni de las extorsiones a empresarios por su secretario particular, Bejarano; ni de los viajes cada tres semanas a Las Vegas de su secretario de Finanzas, Ponce, ni vio nunca el auto de éste, de millón y medio. Menciona que sigue preso como si fuera mérito suyo y no de la PGR que lo encontró escondido en territorio del PRD, Tepoztlán, y en casa de perredistas. Tampoco sabe que a su nombre se piden 6 millones de dólares a empresarios (ya no tan malos).

Lo que sé de Bartlett es de primera mano: a Cárdenas no se le abrieron espacios en tv. No lo permitió el mismo Bartlett que hoy va del brazo con López, el Bartlett secretario de Gobernación al que en 1988 “se le cayó el sistema” de computación, y cuando lo hubieron repuesto, oh sorpresa, ¿qué creen? ¡Gana Salinas de Gortari!

Ese PRI ya no existe. La reforma electoral de 1996 puso las casillas en manos de vecinos elegidos al azar. Se admite a todos los observadores, incluidos extranjeros. El IFE reparte a todos los candidatos, de forma proporcional, los tiempos en radio y tv. Nadie ha denunciado “cerco informativo” alguno ante el Tribunal Electoral. Nada: es frase pegalona de campaña. Y los jóvenes universitarios caen ahora en esas trampitas con más facilidad que antes. Nada es nuevo en todo cuanto menciona López: viene desde 2006, cuando supo que había perdido y lo ocultó.

Los datos de la elección de 2006 nos dieron a muchos una sorpresa: quien tuvo más tiempo en medios fue López Obrador.

El PRI verdadero se llama PRD.

Venus. El tránsito de Venus es mañana martes 5. No lo veremos completo: de las 5pm (hora del centro) a la puesta del sol.

QUADRI. Todo voto por Quadri es un remache al partido del Elba Esther. No se lo des.

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