junio 07, 2012

CENAPRED: El volcán Popocatepetl al minuto


'AMLObvius' por Paco Calderón





¿A quién creerle?

Carlos Elizondo Mayer-Serra (@carloselizondom)
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

Unas semanas antes de la elección de gobernador de Michoacán discutí con Francisco Abundis, director de Parametría, una casa de encuestas, en un programa de televisión, sobre quién podía ganar la gubernatura. Según yo, podía ganar el PAN, basándome en una encuesta de Reforma, la cual señalaba que iba a la cabeza con 6 puntos de ventaja y subiendo. Francisco me contestó: "Carlos. No les creas". Me pareció que estaba defendiendo sus propias encuestas. Pero tuvo razón. El candidato del PRI le ganó por poco menos de 2 puntos a Luisa María Calderón.

La encuesta de Reforma sobre intención de voto en la elección presidencial publicada el jueves pasado parece indicar que AMLO va a ganar la siguiente elección. Si bien todavía está a cuatro puntos debajo de Peña, el cambio a su favor es tan abrupto y la tendencia hacia arriba tan clara que más de un perredista ya está celebrando su llegada a Los Pinos. ¿Se puede creer en esta encuesta?

Después de mi vergüenza frente a la audiencia de defender una encuesta atípica he optado por creer en el consenso de la industria. Hoy éste es bastante claro. La intención de voto por Enrique Peña está cayendo y aún más rápidamente la visión positiva que de él se tiene. Sin embargo, la ventaja que tiene Peña sigue siendo grande. Basada en la intención de voto efectiva, según la última encuesta de Jorge Buendía, publicada el lunes 4 de junio, la ventaja es de más de 16 puntos, la de Abundis de ese mismo día es de 13 puntos y la de Mitofsky publicada antier es de más de 14 puntos. Hay también bastante consenso de que AMLO ya rebasó a Josefina, pero ninguna otra encuesta trae los 11 puntos que marca Reforma. La de Abundis muestra a AMLO con 6 puntos de ventaja sobre Josefina, la de Mitofsky trae casi 4 puntos de ventaja y la de Buendía poco menos de 2 puntos.

Hay datos extraños en la encuesta de Reforma. Por ejemplo, la intención de voto por el PRI y PVEM para el Congreso es mayor que la intención de voto para su candidato a la Presidencia. La intención de voto en la región centro del país es muy alta para AMLO, siendo que incluye Estado de México.

¿Por qué la encuesta de Reforma está fuera del consenso? Las encuestas pueden divergir porque la muestra está sesgada, es decir, que no representa bien a la población. Esto podría explicar el resultado en la región centro del país, donde la muestra podría estar sobrerrepresentando a la Ciudad de México, precisamente donde el voto para AMLO es alto y creciente.

Otra razón es que se haya utilizado algún modelo para estimar votantes probables, es decir, quienes se estima sí van a votar. En este caso se filtran las intenciones de voto en función de qué contestan los encuestados en otras preguntas. No se sabe si se utilizó un modelo de este tipo.

Otra causa es que se tengan problemas en el levantamiento de los datos. Esto pudo haber sucedido en la encuesta de Reforma en Michoacán, amén de que combinaron levantamiento en hogar con encuesta telefónica.

Las casas encuestadoras no suelen explicar las razones de por qué el voto difiere de forma importante a la hora del sufragio. La explicación fácil y rápida es decir que el votante cambió a última hora.

Leo Zuckermann ha estudiado quiénes han sido más efectivos en predecir el resultado de una elección. Su artículo publicado en Nexos "Quién es quién en las encuestas" concluye que para las distintas elecciones a gobernador del 2010 y 2011 Reforma fue, dentro de las casas que hicieron más de una encuesta, la que más lejos quedó del resultado final. En pasadas elecciones presidenciales tampoco fue muy acertada. En la última encuesta de Reforma publicada poco antes de la elección del 2006, López Obrador iba arriba mientras que en el 2000 el puntero era Francisco Labastida.

La encuesta del jueves de Reforma tuvo un gran impacto. El Financial Times le atribuyó la caída de nuestra moneda. Parece exagerado. Todas las monedas cayeron, algunas más, en los mercados internacionales. Sin embargo, para unos se reavivó el miedo a AMLO y para otros ha regresado la esperanza del cambio verdadero.

Tendrán que pasar muchas cosas de hoy al 1o. de julio para que así suceda si el consenso de la industria es el correcto. Además, el cambio de estrategia de Peña y el de Josefina de confrontar más a AMLO le puede afectar. En el debate de este domingo ya no serán todos contra Peña, como fue en el anterior.

Sin encuestas todo es especulación. Habrá que ver el consenso de las encuestas de la semana entrante. Una golondrina no hace verano. Muchas sí lo hacen.

Esa tonada ya me la sé

Rafael Álvarez Cordero
raalvare2009@hotmail.com
Médico y escritor
Excélsior

El #YoSoy132 es ya uno de los brazos de AMLO.

¡Ay, los adolescentes ! Quienquiera que haya tenido hijos sabe de qué estoy hablando. La adolescencia es una enfermedad que, aunque se cura con los años, constituye una etapa difícil para el que la vive y más aún para quienes viven con él. El adolescente descubre la vida, la mezcla de hormonas y sentimientos, de ideas que, aunque sean viejas, son “nuevas” para él, y lo llevan a extremos insospechados. Intenta llamar la atención para que lo “vean”, y por eso usa tatuajes, aretes en la nariz o en los labios, ropa estrafalaria, cortes y tintes en el pelo. Intenta también que lo “oigan”, y por eso grita a voz en cuello sus tesis sobre el mundo, sus problemas y sus soluciones y argumenta sin parar.

Pero, en el fondo, hace lo que todos hemos hecho en la vida: descubrir el mundo e intentar ocupar un lugar en él, luchar contra el aislamiento que nos produce el sentirnos “diferentes” a los papás, a los hermanos, a los maestros, a todos.

Esas dos razones, descubrir el mundo y luchar contra el aislamiento, son las que están detrás de la explosión de manifestaciones de los jóvenes en estos días, porque descubrieron de pronto que no tienen un lugar asegurado en el mundo, en el país, y descubrieron, gracias a las redes sociales, que muchos otros piensan igual. El fenómeno democrático de los #YoSoy132 fue al principio consecuencia de esto, aunque la mayor parte de los jóvenes no sepan ni por qué se llama #YoSoy132, y como dijo una estudiante de Ciudad Juárez: “Soy 132, pero no sé quién es Atenco”.

¡Ay, los adolescentes! Todo parecía bien. Aquí en este espacio elogié lo que estaba pasando, pero en pocos días todo se ha ido aclarando y, después de la “declaración conjunta” de los representantes de todas la universidades, que afirmaron ser un movimiento apartidista, la puerca torció el rabo y el movimiento se vuelca en contra del candidato del PRI, los muchachos fueron ya “maiceados” ideológicamente o financieramente y están siendo superados y suplantados por porros, fósiles escolares, maestros rencorosos que algún día participaron en los hechos del 68 o simpatizaban en el 95 con los zapatistas.

Y otras noticias nos dejan oír una tonada que ya sabemos y que escuchamos en 2006: primero fue la aparición de una grabación en la que Adolfo Hellmund (nombrado ya por López Obrador su próximo secretario de Energía) y Luis Mandoki solicitaron a unos empresarios seis millones de dólares para la campaña y, siguiendo la tonada conocida, el propio AMLO dijo ignorar la petición, “es un asunto de ellos”.

Luego fue la aparición, en otro diario, de una convocatoria al personal académico de las universidades para realizar, en la Universidad Autónoma Metropolitana, el Primer Ensayo de Rebelión para Académicos(sic). Esa tonada también la conocemos.

Y, finalmente, hace dos días, el candidato de las izquierdas afirma: “Yo los conozco bien, cuando vean que tampoco les funcionó la guerra sucia, ¿a qué van a ir?, al fraude”. Más claro ni el agua.

Esa tonada ya me la sé: el #YoSoy132 es ya uno de los brazos de AMLO, y el escenario del 2 de julio es claro: jóvenes revueltos con ultras vociferando en las calles, el candidato gritando “¡fraude!” y usando esos millones para seguir peleando, el IFE dando bandazos, con declaraciones y ocurrencias, y escucharemos la versión 2012 de “la mafia que me robó la Presidencia”.

AMLO, la globalización y la Alianza del Pacífico

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

El mundo se está integrando más. La velocidad a la que los flujos comerciales, culturales, sociales y políticos se entrelazan es cada vez mayor. México emprendió un camino de integración en la globalización que ha dado muchos frutos: empleo, exportaciones, frutos de toda naturaleza con el exterior —turismo, intercambio cultural.

Desafortunadamente son escasas las menciones que los candidatos a la Presidencia han hecho en relación con el rol que tiene que jugar México en la globalización. De todos, la postura que más llama la atención es la de Andrés Manuel López Obrador, que ha postulado la idea de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

La globalización es algo complejo, cierto, pero lo que no necesita México es desistirse de la integración con otras naciones, ni ser selectivo para favorecerla principalmente con América Latina, como sugiere la plataforma de la coalición que postula a AMLO. Todo lo contrario, México está en el mejor momento para liderar un proceso de integración global aún mayor. De hecho, el régimen cambiario de libre flotación y la fortaleza del peso mexicano dentro de las monedas más fuertes entre los mercados emergentes nos dan ventaja al respecto.

Ayer el presidente Felipe Calderón firmó lo que se conoce como “acuerdo marco de la Alianza del Pacífico”, que es un documento de principios mínimos bajo los cuales habrá más integración económica con varios países de América Latina (Chile, Colombia, Perú). Esta alianza es un contrapeso a otro bloque, el Mercosur, que está liderado por países con notorias políticas proteccionistas, como Brasil y Argentina. La inclusión de México en la alianza es un paso en la dirección correcta.

Quienes satanizan la globalización lo único que muestran es el temor de perder en la libre competencia. Losers. Allá ellos. Pero la integración no tiene reversa. No se puede ser tan ingenuo como para pretender que los beneficios del intercambio global únicamente se materialicen gracias a internet en ámbitos como lo social, lo cultural o lo turístico. No. Inexorablemente ocurrirá un mayor intercambio de bienes y servicios de toda naturaleza. Los políticos no podrán detener a la humanidad.