junio 13, 2012

'Yo soi el 132' por Paco Calderón





Tiempos violentos

Adrián Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

· Las campañas presidenciales son otras a partir del segundo debate, tal y como se había previsto.

Los partidos echan su resto; el Presidente de la República, que se había mantenido aislado del tema, se suma a la contienda primero en Twitter y ayer en vivo y a todo color para advertir que “la elección no está decidida’’.

Las manifestaciones en contra de Enrique Peña Nieto pasaron a otra etapa, de los gritos y las consignas en su contra, a la agresión al convoy que los trasladaba a un evento en un municipio poblano.

Dolores Padierna, la futura senadora del PRD y hoy secretaria general del partido, asegura que no habrá conflictos poselectorales.

¿Cómo va a haber?, se pregunta, ¿si va a ganar Andrés Manuel López Obrador? ¿Y si no gana, entonces sí?

“Para eso vamos a defender el voto’’, afirma. Entonces sí.

Camionetas con propaganda móvil recorren el DF: “Adiós Josefina, gracias por participar’’, se lee. ¿Una respuesta de Elba Esther Gordillo a los espectaculares ordenados por el PAN en el que se lee “Adiós Elba Esther’’?

El secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, sale a fustigar a los maestros “que deben estar en las aulas no en marchas y plantones’’, en un discurso tardío que debió pronunciarse hace un mes.

Pero los “maestros’’ de Guerrero y Michoacán, que tienen en paro al 80% de las escuelas locales, no lo escuchan; en Morelia anuncian plantón permanente “hasta que las autoridades atiendan nuestras demandas’’.

¿Tiempos violentos?

· El consultor uruguayo, Luis Costa Bonino, publicó en redes sociales una carta en la que anuncia que demandará “por muchos millones de dólares’’ a quienes difundieron filtraron, editaron y publicaron la conversación de la cena privada en la que, se dijo, se pidieron a empresarios seis millones de dólares para la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

Costa Bonino no personifica quienes serán los demandados pero se lanza con todo contra el PRI al que acusa de ser un “narco partido’’ que pretende convertir a México en un “narco Estado’’.

Y por si fuera poco, reta a sus detractores a que pidan que las autoridades mexicanas le apliquen el artículo 33 Constitucional, es decir, que los expulsen del país. ¿Alguien se atreve?

Por cierto, ayer el IFE ordenó al PRI bajar el spot en el que se da cuenta del “charolazo’’ por considerar que existe una imputación calumniosa. El spot ya no debe estar al aire hoy.

· Ahí como sin querer queriendo, Manlio Fabio Beltrones lanzó una fuerte crítica “a quienes pretenden erigirse como caudillos, pretenden atraparnos con los discursos de promesas que solamente son ilusiones’’.

El líder de los senadores del PRI participó en la presentación del libro “Yo fui Plutarco Elías Calles”, escrito por Alfredo Elías Calles, nieto del fundador del PRI.

Beltrones aseguró que Elías Calles “fue consciente de trasladar los principios constitucionales a la obra de gobierno y darles continuidad de largo plazo a partir de las instituciones’’.

La fantasía electoral

Mauricio Merino
Investigador del CIDE
El Universal

Ninguno de los cuatro candidatos a la Presidencia podría hacer siquiera la mitad de lo que ofrece, porque bajo ninguna hipótesis —que no sea la erradicación violenta del régimen en que vivimos— podrían prescindir de los demás, ni de buscar consensos políticos con muchos otros actores relevantes que también tienen fuerza propia para restringir cualquier locura. Contra la fantasía que han construido, según la cual el próximo presidente del país será todopoderoso, obrará la dura realidad.

Lo que produce angustia es la construcción misma de esa fantasía, porque al desencanto por la calidad de las campañas se añade la falta de responsabilidad y compromiso de los contendientes con el desarrollo democrático de México. No me refiero solamente al riesgo de que los dos punteros se declaren vencedores al término de la jornada y se reproduzca así —agravada por la repetición y por el hartazgo— la violencia política que trajo el 2006, sino al hecho mismo de la confrontación entre proyectos diametralmente distintos que, a pesar de todo, tendrán que convivir después del 1 de diciembre. Con el ánimo de ganarle puntos al contrario, los partidos y los candidatos nos han montado una gran farsa: la del vencedor inapelable, capaz de prescindir tranquilamente de sus adversarios.

Es obvio que el escenario en el que están actuando es falso, pues la única vía para que alguno de los tres (o de los cuatro, pues) pudiera avanzar siquiera un milímetro en sus ambiciones, dependería del favor de los demás. Desde que México dejó atrás la hegemonía del PRI, los gobiernos no han podido actuar sino a partir del acuerdo con los adversarios. Y desde hace ya tres lustros —contados a partir de las elecciones intermedias de 1997— la Presidencia mexicana dejó de ser la presidencia imperial de otros tiempos, para someterse al rejuego de las cámaras legislativas, de los gobernadores y de las decisiones judiciales, además de los controles no institucionales de los medios, las empresas y de la sociedad civil organizada —a lo que se han sumado, por si fuera poco, los poderosos criminales—. Y nada de eso cambiará con la jornada electoral.

Es obvio que la fantasía que nos han vendido los partidos y los candidatos aumenta su color en la medida en que se incrementan los porcentajes favorables de las encuestas agregadas. En algún momento, el candidato Peña Nieto jugó en serio con la idea de que podría llegar a gobernar solito: con mayorías cómodas en ambas cámaras y con el respaldo de los gobernadores de casi toda la federación. Le encanta la idea de la eficacia, que contrapone todo el tiempo a la vigencia de la pluralidad. Pero ese argumento —que es una afrenta a las expectativas democráticas— ya es insostenible en estos días. Y lo es todavía más para los otros aspirantes a la Presidencia: más allá de la viabilidad técnica de sus ideas, la primera restricción que enfrentarían estaría en los contrapesos múltiples del régimen político vigente. De modo que mientras más quisieran “cumplir sus compromisos”, al margen de todos los demás, más conflictos sobrevendrían y más caro le saldría al país este nuevo ensayo electoral.

Es lamentable que ninguno de los candidatos se haya tomado en serio las circunstancias que ahora les rodean y que, encarrilados por sus estrategas de campaña, no sólo estén vendiendo cuentas alegres que seguramente saben falsas, sino que además hayan borrado con su protagonismo la oportunidad de conocer al resto de los candidatos que conformarán el Poder Legislativo y se haya perdido, para siempre, la magnífica ocasión de definir políticas comunes para —entre otras— combatir al crimen, enfrentar la crisis económica global, rendir cuentas, rescatar el sistema judicial y para salvar la educación. Todos estos temas son vitales para no ahogarnos entre las primeras aguas del próximo sexenio y todos han quedado empantanados por las fantasías excluyentes de nuestros candidatos. Yo ya no tengo duda: nos espera a todos un verano horrible.

Horror sin fin

Manuel J. Jáuregui
Reforma

Nos pareció genial la frase: el prestigiado servicio de noticias financieras propiedad del Alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, entrevistó a ciudadanos alemanes sobre la crisis de Grecia y su actitud respecto al rescate alemán a ese país. De este opus salió acuñada una frase que nos encantó; dijo una dama teutona: "Es preferible un fin con horror ¡que un horror sin fin!".

Encuestas recientes indican que el SESENTA por ciento de los alemanes desean expulsar a Grecia de la eurozona, y no creen que Alemania deba seguir ayudándola (el prestador número uno). Esta cifra de repudio se ha ido incrementando; hace unos seis meses era de apenas el 49 por ciento.

Al parecer tiene encabritados a los alemanes que el partido de izquierda Syriza, que repudia las medidas de austeridad que la Canciller Angela Merkel exige como condición para aportar más fondos, esté ganando terreno.

A estas alturas no es un hecho que los más sensatos puedan imponerse en las elecciones griegas de junio 17, de manera que la zozobra continúa. Preocupa, además de Grecia, a quienes muchos incluso (el Nobel de Economía Paul Krugman, entre otros) consideran que tendrá que dejar el euro inevitablemente con todo el dolor y problemas que eso cause.

Al parecer la idea de "unidad europea a toda costa" no vuela ya, por lo menos no en Alemania, país cuya venia y participación en un rescate europeo es imprescindible. Los sondeos de opinión realizados recientemente dan la impresión que los europeos ya consideran a Grecia perdida, y están mucho más preocupados por el rescate de ESPAÑA, ITALIA y Portugal. Ya habrán leído ustedes que se arma un paquete enorme (100 mil millones de euros) de rescate para la Banca española.

El temor ahora es que aun este megasalvavidas pudiera no ser suficiente, mas esta consideración puede imputarse al nerviosismo predominante. En este caso, como en otros similares, la INTENCIÓN del Banco Central Europeo, del FMI y de otros agentes estabilizadores dice más que la cantidad misma. Evidencian CON HECHOS la intención de respaldar a las instituciones financieras, y esto es lo que importa. Las cantidades ya podrán ajustarse después una vez que se haya asentado el polvo y que lo de Grecia se haya resuelto en un sentido u otro.

Es una lástima, pero también es la ley de la vida, que cuando una persona, organización o Gobierno gasta más allá de lo prudente irremediablemente tendrá que enfrentar las consecuencias de su borrachera financiera.

Ese tipo de crudas no son placenteras, pero ya fuera del euro los griegos tendrán más opciones, todas dolorosas sin duda, pero cuando menos podrán pasar ratos amargos y eventualmente iniciar una recuperación.

Cifras recientes de la Fed norteamericana demuestran que en estos temas financieros-económicos todo es relativo. Ha revelado la Fed que del 2007 al 2010 en Estados Unidos el bie-nestar económico de las familias CAYÓ un promedio de ¡38.8 por ciento!

Es decir, el ingreso de una familia promedio se vio disminuido en casi 40 dólares de cada 100 que antes de la crisis tenían como ingreso.

Esto, amigos, representa un empobrecimiento considerable, nada insignificante y en gran medida da cuenta de por qué nuestro vecino al norte del Bravo continúa arrastrando una economía que está entre "azul y buenas noches", con un sector inmobiliario muy débil y con altas tasas de desempleo.

¡Y ante este desolador panorama el Presidente Barack Hussein Obama quiere subir los impuestos! ¡Vaya forma de estimular el crecimiento del ingreso familiar!

A lo que vamos con este comentario es a lo siguiente: si esto aconteció en Estados Unidos, ¿qué no sucederá en Grecia antes de que retomen la estabilidad?

Sufrirán mucho, sin duda, los griegos aun en el supuesto de que hagan todo lo que deben hacer de manera perfecta. Mas independientemente de esto, cada día que transcurre queda más claro que lo que hagan lo tendrán que hacer solos.

Se ha ido agotando entre los rescatadores su voluntad por sacrificarse para ayudar a quienes -en su percepción- no se quieren ayudar a sí mismos apoyando ideas radicales como las del partido de izquierda Syriza, el que además ¡saca a relucir rencillas de la Segunda Guerra Mundial contra los alemanes, mordiendo la mano que les trae el pan!

Este rollo no pinta nada bien para los griegos... ¡y para el resto del mundo tampoco!

AMLO, mentiras y bullshit

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

López Obrador ni siquiera nos está mintiendo, está ignorando la realidad... no sería tan grave si no estuviera jugando con el futuro económico.

Son muchas las afirmaciones de Andrés Manuel López Obrador, a lo largo de los años, que no se pueden confrontar con la realidad sin sacar la conclusión de que no nos está diciendo la verdad: el caso de sus ahorros presupuestales, es un ejemplo claro de ello. Pero hay que ir más allá: en la campaña de hace seis años, las declaraciones sin correspondencia con la realidad, de López Obrador (que son muy distintas de las opiniones, porque cualquiera puede opinar lo que desee, lo que no puede es hacerlo desde la tergiversación de los hechos ya que, como decía un historiador francés, cualquiera puede opinar sobre cómo se dieron las cosas en la Segunda Guerra Mundial, pero no puede partir de la premisa de decir que la guerra comenzó porque “Bélgica invadió a Alemania”). Esas declaraciones nos llevaron a recordar en muchas ocasiones a Harry Frankfurt y sus libros On Bullshit y Sobre la verdad (ambos publicados por Paidós).

Frankfurt hace una diferencia entre quienes son lo que él califica como un hablador y un mentiroso. Dice Frankfurt que, “para inventar una mentira cualquiera (el embustero, el mentiroso) ha de pensar que sabe qué es lo verdadero. Y para inventar una mentira eficaz, debe concebir la falsedad teniendo como guía aquella verdad”. En cambio, señala, en un retrato que se ajusta perfectamente a la lógica política de López Obrador, que “una persona que dice abrirse paso mediante la charlatanería goza de mucha más libertad (que el simple mentiroso). Su visión es más panorámica que particular. No se limita a introducir una falsedad en un punto determinado, por lo cual no está condicionado por las verdades que rodeen dicho punto o intersectan con él”. Esa persona, ese hablador, dice Frankfurt “está dispuesta, si hace falta, a falsear también el contexto… su intención no es informar de la verdad ni tampoco ocultarla… para el charlatán, no hay más apuestas: no está del lado de la verdad ni del lado de lo falso. Su ojo no se fija para nada en los hechos… no le importa si las cosas que dice describen correctamente la realidad, simplemente las extrae de aquí y de allá o las manipula para que se adapten a sus fines”.

A través de Harry Frankfurt, decíamos en 2007 en el libro Calderón presidente: la lucha por el poder (Grijalvo 2007) que “se puede comprender a López Obrador; no es un mentiroso porque para ello se debería reconocer la verdad, aunque sea para tergiversarla, y no lo hace, simplemente la verdad es su propia palabra; es un hombre que está, incluso, dispuesto a falsear el contexto y su intención no es informar la verdad ni tampoco ocultarla”, es sustentar sus propios dichos. No se puede, diría Frankfurt, calificar sus dichos como mentiras, se trata, nada más, de charlatanería, habladurías sin sustento en la realidad.

El tema presupuestal es un caso evidente: dice López Obrador que para detonar el desarrollo del país, si llega al poder, ahorrará de los salarios de la alta burocracia unos 300 mil millones de pesos; a eso se sumarían otros 300 mil millones de pesos en medidas de austeridad (en el primer debate dijo que una de esas medidas sería suspender los viajes al exterior de los funcionarios de gobierno, porque no son necesarios) y que 200 mil millones saldrían de una reforma fiscal de la que sólo dijo que incluiría la eliminación de IETU. El problema es que, como tuiteó el presidente Calderón esa misma noche, el salario de todos los puestos de confianza en el gobierno, desde un director de área hasta el Presidente, suma dos mil millones de pesos. Y si se reduce el sueldo a la mitad, como dice López Obrador, se ahorrarían mil millones de pesos. Se lo dijo Josefina Vázquez Mota y lo apuntó al día siguiente el secretario de Hacienda, José Antonio Meade: el salario de todos los trabajadores del gobierno federal y eso incluye maestros, médicos, enfermeras, soldados, marinos y policías, alcanza los 264 mil millones de pesos. Eliminando a todos los trabajadores que dependen del Estado, aún le faltarían a López Obrador 36 mil millones de pesos para alcanzar los 300 mil que dice que ahorrará reduciendo salarios.

Su respuesta a esos datos duros es sencilla: “Yo tengo mi propia información”. Pues no se trata de su propia información, sino de los datos que están en el Presupuesto, que son públicos y una verdad objetiva. López Obrador ni siquiera nos está mintiendo, está ignorando la realidad. No son mentiras, diría Frankfurt, simplemente es bullshit. No sería tan grave si no estuviera jugando con el futuro económico y social del país.

Naranjas

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

La Naranja Mecánica le dicen al equipo de Holanda desde los tiempos en que era una máquina de hacer un futbol de precisión y belleza deslumbrantes.

Traducían, no sé si sabiendo o sin saber, el título de una película famosa de Stanley Kubrick, Clockwork orange, adaptación, inspiradamente literal, de la novela del mismo nombre escrita por Anthony Burguess.

Acabo de leer en The New Yorker la exhumación de un texto de Burguess recordando la escena que le dio el nombre de su libro, tan célebre y repetido hoy, hasta en los micrófonos del futbol, que ha perdido su carácter enigmático, en cierto modo metafísico, y sobre todo su poder insólito, el que tienen al nacer todas las metáforas fundamentales, esas que se vuelven lugar común de la lengua. La aurora rosada, por ejemplo. O la aurora de dedos rosados, para ponernos homéricos.

No hay nada obvio en esa asociación de lo rosado con el amanecer. Nos parece obvio porque alguien lo dijo genialmente por primera vez y lo acabamos repitiendo todos como si fuera lógico, natural, inevitable. No hago sino repetir a Borges para traerlo al hallazgo de Burguess: clockwork orange.

Dice Burguess que oyó esta expresión en un pub de Londres. Alguien dijo: “He is as queer as a clockwork orange”. (“Es tan raro como una naranja reloj”, o lo que diga el traductor de turno).

Una traducción imposible e interminable pero quizá precisa y adecuada sería: Es tan loco como un reloj viejo metido en una naranja.

La dificultad de la traducción indica la originalidad metafórica del hallazgo de Burguess: que en un organismo vivo y natural como una naranja pueda haber un mecanismo tan artificial como un reloj de pared.

La novela de Burguess es sobre un joven que posee en extremo las condiciones de la naturaleza humana: una proclividad a la violencia, una proclividad a la belleza y una proclividad al lenguaje.

Al personaje de Burguess lo detienen por su actividad delincuencial y deciden curarlo, meterle un reloj de control en el alma, en su desviante alma humana.

Lo que expresa la imposible y maravillosa metáfora de Burguess es algo que tiene que ver con el sentido más profundo de la doma de los instintos o las pulsiones fundamentales de la naturaleza humana, esas cosas que hay que domar para convivir pero no tanto como para secar el invencible jugo natural de la naranja.

¿Qué tiene que ver esto con el momento democrático de México? No sé, algo. La democracia es también una doma de pasiones, siendo las pasiones el jugo inevitable de la democracia.