julio 26, 2012

Son chavistas, ¿no que no?

Pablo Hiriart (@phiriart)
phl@razon.com.mx
La Razón

Si ahora dicen que Chávez es un buen gobernante y que Venezuela es un edén, adelante. Están en su derecho y es una definición. Pero ¿por qué el PRD y su candidato presidencial acusaron de “calumniadores” a los que “pretenden vincularnos con Chávez?”.

Claro que son chavistas. Desde luego que están con el eje Caracas-La Habana, que el bolivariano comandante quería extender hasta la ciudad de México para hacer frente “al imperialismo”.

Sus razones tendrán para estar en la estrategia de Hugo Chávez, y la podemos discutir ahora que salieron del clóset.

Y razones tienen también quienes piensan que nos volvimos a salvar porque perdió el candidato del eje Caracas-La Habana el 1 de julio.

Si lo anterior es bueno o es malo lo podemos discutir abiertamente, sin las risitas mustias de quienes niegan lo que son.

En los hechos actuaron como chavistas durante la primera mitad de este sexenio, y seguramente lo van a seguir haciendo en los seis años de Peña Nieto. No hay mucho margen para pensar otra cosa.

Antier, en el Teatro del Pueblo, la secretaria General del PRD, Dolores Padierna, fue oradora en el (así llamado) “Día Mundial de Solidaridad con la Revolución Bolivariana y el comandante Hugo Chávez”.

En su discurso, cobijada por una enorme fotografía de Hugo Chávez en posición de saludo militar y una bandera mexicana, Padierna dijo que “la derecha internacional lanza ofensivas contra los líderes de izquierda latinoamericanos. Se han ensañado contra Fidel, contra Chávez y contra Andrés Manuel López Obrador. Quieren obligar a deslindarnos de ellos, y eso beneficia a esa derecha oscura que mueve los hilos desde Washington”.

¿No que no? Ahí está. Las palabras de la secretaria general del PRD no fueron puestas en su boca por ninguna “agencia del imperialismo” ni por “manipuladores de la información” en México.

Es el PRD el que pone en el mismo saco a AMLO, a Castro y a Chávez. Y no sólo eso, es la secretaria general perredista la que dice a voz en cuello que la lucha de su partido en México es la del chavismo.

Dijo: “saludamos al pueblo venezolano y a su candidato, el presidente Hugo Chávez Frías. Lo saludamos con la mano en el corazón. Los abrazamos fraternalmente y juntos, hombro con hombro, los acompañamos a su lucha que es nuestra lucha”.

¿Entonces? ¿No que no? El reconocimiento es tardío, pero más vale que no lo hubieran dicho nunca, hasta llegar al poder, que es lo que buscan.

Y qué bueno que ya no se van a deslindar: “como izquierda mexicana apoyamos amplia y abiertamente al presidente Hugo Chávez para que continúe (por otro periodo) profundizando la transformación de Venezuela”.

Ahí está. El poder no lo entregan nunca. De eso nos salvamos. (Mañana seguimos).

PRI, ¿regreso al pasado?

Alfonso Zárate Flores (@alfonsozarate)
Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario, SC
El Universal

A menos que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) diga otra cosa, el Partido Revolucionario Institucional regresará a Los Pinos.

Pero Enrique Peña Nieto no llegará a la Presidencia con la ventaja apabullante que anticipaban muchas encuestas, el resultado de las urnas acortó la distancia entre el primero y el segundo lugar; tampoco obtuvo la mayoría en el Congreso de la Unión. No sólo eso, las denuncias sobre irregularidades durante el proceso electoral y los hallazgos de los últimos días (significativamente, el Monexgate) confirman las sospechas sobre la turbiedad del proceso.

Con esos ingredientes, surge una interrogante: ¿qué papel jugará Peña Nieto ante su partido? ¿Intentará ejercer las mismas atribuciones que acompañaron al titular del Poder Ejecutivo durante los largos años de preeminencia del PRI, cuando era el jefe real de su partido, designaba y removía gobernadores, nombraba coordinadores parlamentarios y, más allá, tenía la facultad de decidir su propia sucesión? Es bastante probable que el liderazgo de Peña Nieto en el PRI sea tan real como en el pasado. Ernesto Zedillo calificó su relación con el PRI como de “sana distancia”, sin embargo, removió a su antojo a los dirigentes nacionales, cinco en seis años: María de los Ángeles Moreno, Santiago Oñate, Humberto Roque, Mariano Palacios y José Antonio González Fernández.

No obstante la tradicional disciplina de los cuadros priístas —una forma elegante de llamar al verticalismo que forma parte de su cultura política—, la dominación desde el centro podría enfrentar intentos de pataleo en distintas esferas de quienes aspiran a un partido verdaderamente democrático y resistencias en relación con ciertos temas muy preciados para la corriente nacional-populista, como la reforma energética y la laboral.

Y hoy, como lo enseñó hace muchos años Ricardo Monreal, la disidencia puede encontrar cobijo en otras formaciones políticas, es decir, hay destino más allá del PRI, lo cual parecería privilegiar la negociación sobre la imposición.

Por otra parte, no son perceptibles incentivos para una renovación del tricolor en clave democrática. En primer lugar, ¿cambiar para qué? El PRI no necesitó de una cirugía mayor para regresar a Los Pinos; en estos 12 años que vivió despojado de la Presidencia no necesitó disfrazarse de nada para retener el poder en la mayoría de las entidades federativas y mantener la preferencia de anchas franjas del electorado.

El Revolucionario Institucional es una estructura extendida a lo largo de todo el territorio nacional que administra con relativa eficacia la pluralidad en sus filas y los equilibrios de fuerzas regionales. Y es el que mejor cultiva a su electorado: un priísmo social que se mantiene firme, leal, dispuesto a movilizarse cuando así lo demanda la coyuntura.

Una transformación de gran calado, un aggiornamiento, reclamaría de una masa crítica, que no es perceptible y en lugar de grandes “ideólogos” o pensadores, exhibe un cúmulo de operadores políticos avezados. Pero el próximo presidente de la república emanado de las filas del PRI tendrá que enfrentar el poder de los gobernadores, que a partir de la alternancia devinieron reyezuelos con un poder autónomo a veces definitorio en sus terruños. Es probable que Peña Nieto limite sus márgenes de maniobra y meta su cuchara en las candidaturas para la renovación de los congresos locales, el Congreso federal y, sobre todo, en la selección del candidato del partido a sucederlo.

Una pista acerca del liderazgo que ejercerá el presidente Peña Nieto lo ofrecerán dos nombramientos clave: el del nuevo presidente del partidazo (¿un reformador al estilo de Carlos Alberto Madrazo o un peón como Lauro Ortega?) y el del secretario de Gobernación (¿una figura anodina, como Creel o uno de mano de hierro con guante de seda, como Gutiérrez Barrios?). También será clave la manera en que resuelva la instauración de una Comisión Nacional Anticorrupción y las nuevas atribuciones al IFAI que se proponen reducir la opacidad y el arbitrario manejo de los recursos por los gobernadores.

¿Una conducción autoritaria para impulsar cambios democráticos? ¿Un presidente rudo para frenar a los “duros” y corregir, con los instrumentales del viejo presidencialismo, los excesos de los gobernadores de su propio partido?

Apoyo a Chávez

Jorge G. Castañeda (@JorgeGCastaneda)
jorgegcastaneda@gmail.com
Reforma

Casi siempre concuerdo con mi colega y amigo, el estudioso venezolano, Moisés Naím. El ex ministro de planificación de Carlos Andrés Pérez, ex director de la revista Foreign Policy, columnista de El País y del Washington Post es uno de los más acuciosos analistas de la escena latinoamericana. Y casi siempre discrepo del PRD, y sin el "casi" tratándose de Dolores Padierna, su secretaria general. Pero en esta ocasión, gracias al "gran aglutinador" que es Hugo Chávez, confieso mi desacuerdo con Moisés y mi convergencia con Padierna. Dios me libre.

En su artículo publicado en El País el día de La Bastilla, Naím contrasta la Presidencia ejemplar de Fernando Henrique Cardoso con el comportamiento errático de Lula da Silva. Y a propósito de éste, Naím cita su intervención en el foro de São Paulo: "Sólo con el liderazgo de Chávez el pueblo realmente ha tenido conquistas extraordinarias. Las clases populares nunca fueron tratadas con tanto respeto, cariño y dignidad. Esas conquistas deben ser preservadas [...] Chávez, cuente conmigo, [...] cuente con la solidaridad y apoyo de cada militante de izquierda, de cada demócrata y de cada latinoamericano. Tu victoria será nuestra victoria".

Moisés Naím reconoce que Lula puede manifestar su aprecio por Chávez pero advierte "no es legítimo que Lula intervenga en la capaña electoral de otro país. Eso no lo hacen los demócratas [...] los expresidentes no deben intervenir de manera abusiva en las elecciones de otro país". Yo no estoy de acuerdo. Creo que el principio de no intervención, de por sí rancio y anacrónico, debe ser objeto de una interpretación cada vez más precisa, tanto por el sujeto (quién interviene), como el destino (dónde o en qué), como en los móviles (por qué y para qué).

Es perfectamente lógico y aceptable que ex mandatarios y mandatarios en funciones en Europa no solo opinen sobre elecciones en países importantes para los suyos, sino que tomen partido como lo hizo Merkel a favor de Sarkozy en Francia, los socialistas alemanes a favor de Hollande, o todos los socialistas europeos a favor de Rubalcaba en España hace unos meses, y el conservadurismo europeo a favor de Rajoy. Muchos dirigentes socialistas apoyaron a Bachelet en Chile en 2005 y a su manera Netanyahu ha tomado ya un cierto partido por Romney en Estados Unidos. No veo nada de malo en que Lula apoye a Chávez, salvo por el hecho de que Chávez ha sido un desastre para Venezuela y América Latina, y que lo seguirá siendo. El problema para mí no es el principio de no intervención, sino su sentido.

Por eso, cuando Dolores Padierna, del PRD, y Ricardo Cantú, del PT, repiten: "Hugo Chávez, ¡tu victoria será nuestra victoria!". Y según Reforma "dirigentes de la izquierda mexicana respaldaron ayer la aspiración del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de reelegirse, e incluso lo calificaron como uno de los mejores gobernantes del mundo", creo que Padierna et al tienen derecho de tomar partido en las elecciones del 7 de octubre en Venezuela. Y si altos dirigentes del PRD fueran a Caracas para apoyar a Chávez, me parecería normal. Como tampoco me hubiera parecido reprobable la simpatía de Chávez y otros dirigentes latinoamericanos para con AMLO en 2006 y en 2012. En un mundo globalizado, en el caso de países con intercambios de todo tipo tan estrechos y cuyos intereses se ven directamente afectados por lo que sucede en naciones vecinas, es más que lógico que se pronuncien y traten de incidir, de acuerdo con la legislación de cada país, a favor de los candidatos más afines a sus convicciones o intereses.

Sí me gustaría saber por qué, si la secretaria general del PRD considera que Chávez es uno de los mejores gobernantes del mundo, no le gustaría que AMLO, en caso de haber sido gobernante, fuera como él. Supongo que uno siempre trata de emular lo que considera lo mejor; y si el PRD y la izquierda mexicana consideran que Chávez es lo mejor, pues, enhorabuena, que busquen seguir su camino: el mejor camino según ellos.

Como puercos en lodo

José Cárdenas (@JoseCardenas1)
josecardenas@me.com
Ventana
Excelsior

El juego de ofensas y defensas entre el Movimiento Progresista de López Obrador y el PRI —el Verde no cuenta— es lo más parecido a una partida de póker.

Cada delito del oponente se lanza sobre la mesa como una apuesta.

–Pues diez… y van diez más.

–¿Monex?... pues va tu Monex, “tu canto de las sorianas”… y el financiamiento de Honestidad Valiente.

–Pues va mi Honestidad Valiente y de una vez mi Austeridad Republicana… y cien más: tu lavado de dinero sucio.

–Pues va mi lavado de dinero sucio… y mil 200 millones más: la campaña anticipada de Andrés Manuel.

“…y (les) dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres… y desnudos al amanecer (los) encontró la luna”… de revire en revire.

Pero como todos los jugadores de póker saben, la apuesta tiene límites: al que primero se le acabe la “lana”… o se canse de apostar hasta su resto… o no se crea el bluff de su oponente… o se les acabe “la madrugada”.

Hasta ahora, entre priistas y perredistas todo se ha ido en aventarse fichas en la mesa… pero no se sabe de alguna apuesta en firme.

–Pues ahí te van los #YoSoy132 por toda la calle y contra tus aliados de la tele.

–Pues van mis #YoSoy132… y el amago del magistrado Pedro Esteban Penagos: al Tribunal Electoral no lo fuerzan ni lo espantan ni lo convencen las manifestaciones. “Todos los juicios de inconformidad relacionados con la elección presidencial quedarán resueltos antes del 31 de agosto”.

Pero… precisamente el problema será cuando se pongan las cartas sobre la mesa.

Andrés Manuel trae full de tres reyes y dos ases. Peña Nieto, tres ases y dos reyes.

–¿De dónde salió el tramposo?

… y aquí sí, ni modo de decir que “la casa” gana.

MONJE LOCO: Los magistrados del Tribunal Electoral deberán aislarse, apagar radios y televisiones, evitar periódicos y, en una de ésas, desconectar teléfonos y computadoras para mantenerse a salvo de prejuicios. Malas influencias los acechan. “La madre de todas las batallas” electorales comienza mañana, cuando tirios y troyanos enseñen “dientes” y argumentos… limpios y sucios, legales y mañosos, para convencer a los jueces de su verdad “verdadera”. El que tenga más saliva, tragará más pinole. Los perredistas dirán que la elección está podrida de principio… que hubo inequidad… que la mafia del poder privó a los mexicanos de elecciones libres. Saldrá el pavoroso caso de las triangulaciones financieras de Monex, y el “prietito” en el arroz, las tarjetas Soriana… Los priistas no están mancos. Su mejor defensa es el ataque. Lo importante no es demostrar quién es mejor, sino el menos tramposo… En la riña, nuestros políticos están como puercos en lodo. Muy, pero muy felices.

Homo exterminator

Rafael Álvarez Cordero
raalvare2009@hotmail.com
Médico y escritor
Excélsior

Para Xóchitl Gálvez, con mi saludo solidario.

Estimado lector: como lo ofrecí la semana pasada, no abordaré nada relacionado a las elecciones recientes ni comentaré nada sobre que a un candidato perdedor le digan que sólo está alargando su agonía política, y que a un todavía Presidente de otro partido lo llamen bipolar, porque como dice una cosa, dice otra, y nadie le entiende. Ahora quiero hablar de algo que parece conmocionar al mundo, pero que tiene una larga historia detrás.

Cuando hablo de Homo Exterminator pienso en ese joven de 24 años, nacido y educado en un ambiente lleno de violencia, exterminación, muerte. Desde que nació vio en su pantalla de televisión más de cuatro horas diarias de agresiones, tiroteos, no sólo en combates, sino en las calles de las ciudades, vio cómo los policías no se tientan el corazón para aniquilar a civiles ante cualquier motivo. Cuando creció usó los juegos electrónicos y videos que tienen como única misión aniquilar al enemigo, sea un extranjero (árabe o japonés) o un monstruo local o extraterrestre, se trata de ganar puntos por cada muerte y si matas miles eres triunfador.

Ese joven es heredero de la cultura de la muerte que se inició hace 200 años en América, cuando los colonizadores se dedicaron a aniquilar a los aborígenes habitantes de las grandes planicies, y ha seguido en todas las guerras que emprende Estados Unidos. Ese joven supo por sus padres de los miles de muertos por la guerra de Vietnam, muertos inútiles, vidas segadas por la ambición de los dueños de la Casa Blanca y los fabricantes de armas. Ese joven ha sabido de los miles de muertos por la inicua guerra contra Irak y ha visto a los soldados que regresan del frente traumados para siempre, después de haber visto y vivido los horrores de una confrontación sin sentido.

Este joven, con una brillante inteligencia, comenzó a no distinguir entre los éxitos de la investigación neurológica y el éxito, así como el placer de matar, matar por matar, exterminar a seres humanos reales o virtuales, “ganar puntos” por cada cadáver, ya que no es ilegal comprar miles de balas, pistolas, rifles de asalto, metralletas, bazucas, explosivos, etcétera.

Este joven es un simple producto de la cultura del exterminio, de más de 150 años de existencia de la funesta National Rifle Association, que defiende la producción y venta sin límite de armas a todo el mundo. Este joven piensa igual que el estúpido diputado republicano de Texas, Louie Gahmert, quien comentó: “¿Por qué si había tanta gente en el cine, nadie traía una pistola?, hubiera podido detener antes a ese chico” (sic).

Nosotros hemos vivido en carne propia las consecuencias de la cultura de la muerte, de la venta indiscriminada de armas a los delincuentes, incluso de la convivencia de autoridades yanquis con los vendedores de armas en el programa Rápido y Furioso, autoridades que no han recibido ni siquiera un regaño por sus delitos.

Homo Exterminator es incapaz de usar su cerebro, si con una bala puede aniquilar a quien está enfrente. Incapaz de crear, obsesionado sólo con la destrucción y la muerte. Homo Exterminator, alucinado luchador contra enemigos imaginarios, xenofóbico hasta la ignominia, ignorante, inútil, desechable, basura.

Y aquí en nuestro país, ¿qué “comics” leen nuestros niños?, ¿qué videojuegos tienen?, ¿cuántas horas de asesinatos y matanzas ven en la televisión? Y los adultos: ¿cómo reaccionan cuando un comentarista radiofónico dice como si fuera un chiste: “Y ahora, vamos al frente de guerra: ¡sálvese quien pueda!, en el frente de Chihuahua...”

Se vale meditar.