octubre 04, 2012

La militancia pirata de Acción Nacional

José Contreras (@pepecontreras_m)
expedientepolitico@yahoo.com.mx
Expediente político
La Crónica de Hoy

Al tomar la decisión de depurar su padrón de militantes, las cúpulas del PAN reconocen que durante varios años vivieron en el autoengaño.

El PAN presumía de tener un padrón de cerca de dos millones de militantes, entre adherentes y miembros activos.

Pero la verdad es que aproximadamente la mitad de esos militantes era de papel.

El PAN empezó a engordar a partir del proceso electoral del año 2000, cuando su candidato presidencial, Vicente Fox, era tan atractivo que animó a muchos ciudadanos a afiliarse a ese partido.

Sin embargo, los tradicionales candados impedían las afiliaciones automáticas, lo que llevó a que el crecimiento en el número de militantes fuera moderado.

El padrón del PAN se infló de manera impresionante a partir de la llegada a la dirigencia nacional de César Nava, quien eliminó todos los candados para permitir que se afiliara al partido quien lo deseara y por el método que eligiera.

A Nava se le ocurrió que una de las formas de reposicionar a su partido después de la estrepitosa derrota electoral sufrida en las elecciones del 2009 era poner en marcha una campaña de afiliación masiva. Pero a la larga resultó peor el remedio que la enfermedad.

La campaña, denominada Entra en @cción, estuvo vigente del 22 de noviembre al 6 de diciembre del 2009, lapso durante el cual cualquier ciudadano podía afiliarse al PAN a través de internet, teléfono fijo, celular o directamente en alguno de los módulos instalados ex profeso.

La superficialidad con que Nava tomó el tema de la afiliación masiva se vio reflejada con la presencia en el evento de arranque de la campaña de la cantante Mariana Ochoa, quien en ese momento se afilió al PAN vía telefónica.

El que César Nava abriera las puertas del PAN “de par en par” como él mismo lo dijo, tuvo consecuencias negativas para este partido.

Muchos líderes de grupos panistas a nivel estatal o regional aprovecharon la puerta abierta para inflar el padrón del PAN de manera artificial, de tal manera que pudieran manipular los procesos internos para definir candidatos a cargos de elección popular.

Las afiliaciones masivas de ciudadanos que no tenían idea de la ideología del PAN, muchas veces mediante dádivas, generaron impugnaciones en los procesos internos para definir candidatos a senadores en los estados de Chihuahua, Veracruz, Coahuila y Tamaulipas, y candidatos a diputados federales y alcaldes en Nuevo León, Hidalgo, Michoacán, Estado de México, Quintana Roo, Oaxaca, Sinaloa, San Luis Potosí, Tlaxcala, Aguascalientes y el Distrito Federal.

En Monterrey, Nuevo León, el número de militantes del PAN pasó de dos mil 169 a 4 mil 383 en menos de siete meses durante el 2011.

En el DF, el engrosamiento del padrón se concentró en las delegaciones Cuajimalpa, Benito Juárez y Miguel Hidalgo.

En el primer caso, los militantes del PAN pasaron de 324 a mil 48 entre mayo y agosto del 2011, es decir, un crecimiento del 223 por ciento en tres meses.

En Benito Juárez el padrón panista pasó de 972 a dos mil 187 militantes, mientras que en Miguel Hidalgo el número pasó de 963 a mil 883.

Comer tantos militantes en tan poco tiempo terminó por indigestar al PAN, que ahora intenta eliminar el exceso de peso y las toxinas.

Es tan grave la situación, que María Elena Álvarez de Vicencio, una de las panistas más tradicionalistas, propuso recientemente que el padrón se rehaga a partir de cero.

El PAN se inventó la fantasía de que tenía cerca de dos millones de militantes y luego se creyó esa fantasía. Pero el golpe del pasado mes de julio ubicó a este partido en su realidad.

OFF THE RECORD

**HEADHUNTERS REMIX

El Presidente electo, Enrique Peña Nieto, recurrirá a una suerte de headhunters digital para completar su equipo de trabajo.

En su página de internet, Peña Nieto lanzó una convocatoria para que cualquier ciudadano aspire a obtener un empleo en su equipo.

Los interesados deben enviar su currículum y esperar a ser evaluados.

Por medio de headhunters reales, el ex presidente Vicente Fox reclutó a varios integrantes de su gabinete, entre ellos a la controvertida Xóchitl Gálvez.

¿Tendrá Peña Nieto a su propia Xóchitl?

**CON EL APAGÓN…

El Programa de Transición de Televisión Digital Terrestre, el apagón digital, pues, está al borde del fracaso.

De acuerdo con el calendario, Tijuana debe ser la primera ciudad en concretar el apagón.

Sin embargo, a seis meses de la fecha programada, la Cofetel no ha realizado las mediciones ni ha puesto en marcha las campañas informativas a la población. Tampoco ha lanzado las licitaciones para elegir al proveedor de los codificadores.

El programa de subsidios para la adquisición e instalación de decodificadores y antenas no ha funcionado.

Alguien en el gobierno federal no ha hecho su tarea...

**RUIDO EN IZTAPALPA

Dicen los que saben que el nuevo jefe delegacional en Iztapalapa, Jesús Valencia, está a punto de meterse en problemas.

Las fuentes mencionan que Valencia está a punto de nombrar como director general de Servicios Urbanos a Marco Antonio Utrilla, quien está involucrado en el procedimiento número C/IZP/Q/172/2012 por presuntas irregularidades administrativas durante la gestión de Clara Brugada.

Si Valencia hace ese nombramiento será blanco de fuego amigo.

¿El PRIAN contra el PERDERÉ?

Agustín Basave (@abasave)
abasave@prodigy.net.mx
Director de Posgrado de la Universidad Iberoamericana
Excélsior

La reforma laboral es un presagio de la forma en que se (des)ahogará la agenda legislativa del próximo gobierno. Lo es porque mientras tengamos un presidencialismo disfuncional en vez de un régimen parlamentario seguirá vivo el camellismo legislativo, es decir, la producción de leyes pequeñas y deformes que emulan camellitos y no los caballos percherones que necesitamos. Veamos. El presidente Calderón mandó al Congreso una iniciativa con dos vertientes, una que busca la flexibilización del mercado en beneficio de las empresas y otra que impulsa la democratización y la transparencia sindicales en beneficio de los trabajadores. La Cámara de Diputados aprobó, con jorobas, la primera, y empequeñeció la segunda. Olvidémonos por un momento del error de no haber equilibrado la propuesta con un seguro de desempleo, algo que por cierto beneficiaría también a los empresarios, porque parte del costo de los despidos sería absorbido por el erario público; ¿qué pasó con la gran asignatura pendiente del panismo gobernante de desmantelar la corrupción y la antidemocracia del sindicalismo? Que el PRI se dejara chantajear por sus sindicatos era de esperarse, pero ¿por qué el PAN arrió su bandera tan fácil y rápidamente? ¿Qué arreglos hay entre los dos partidos?
Ahora analicemos el comportamiento del PRD y sus aliados. Hace unas semanas, para sorpresa de muchos, López Obrador anunció el divorcio voluntario y civilizado de radicales y moderados, un matrimonio mal avenido que llegó a la violencia intrafamiliar. Santo y bueno. Pero asumir que con eso se acabará la esquizofrenia del perredismo es una visión demasiado optimista, pues aunque la mayor parte de los radicales se vaya a Morena dudo mucho que piensen dejarle la cancha libre a los Chuchos, a Ebrard, Mancera y demás moderados. Seguramente algunos lopezobradoristas se quedarán en el PRD y, si bien en menor medida, la conducta esquizoide continuará. De hecho, aun si los perredistas lograran una refundación socialdemócrata, la alianza que se anticipa de cara a la próxima elección presidencial probablemente reviviría la bipolaridad estratégica que tanto daño le ha hecho a la izquierda mexicana.

Y es que ahí está la contradicción: no tanto en los programas de gobierno cuanto en las estrategias para llegar al poder. Hay un izquierdismo que recurre sistemáticamente a la confrontación y apuesta a que los mexicanos enojados se conviertan en mayoría y lo lleven a gobernar el país. No sólo se pelea contra el PRI y el PAN, sino que a menudo lo hace contra sus correligionarios. Se trata de una rijosidad intrínseca a su visión del establishment. En otras ocasiones he hablado del chip marxista, esa predisposición teórica o intuitiva de algunos izquierdistas a desdeñar el Estado de derecho, al que ven como garante de los intereses de la burguesía, y a todo el orden establecido, incluyendo el suyo. No es raro ver en las elecciones de candidatos o dirigentes del PRD choques violentos entre miembros de distintas corrientes ni tomas de edificios de su propio partido. En otras palabras, a esa izquierda las normas nunca le son suficientes para dirimir conflictos. Lo mismo en los procesos electorales constitucionales que en sus comicios internos subutiliza las instancias establecidas en la ley y sobreexplota los recursos extralegales. Supongo que no podría ser de otra manera. Si una de sus convicciones es que hay que concientizar a los oprimidos para trocar resignación en rebeldía, es natural que una buena dosis de beligerancia les sea consustancial.

Lo vimos el viernes pasado. En el Congreso hay una normatividad que convierte en ley los dictámenes que ganen mayoría de votos en el pleno y que da recursos a los opositores —la reserva y discusión de artículos, las interpelaciones, las mociones y un largo etcétera—, pero el radicalismo asume que su derrota será indigna si no bloquea además las entradas y toma la tribuna. He aquí el problema: una sociedad preponderantemente conservadora como la nuestra suele reprobar esos métodos de “lucha y resistencia” que se dan en la frontera de la legalidad. Siempre hay una minoría sonora que las aplaude —la que asiste a marchas y plantones— pero también hay una mayoría silenciosa —la que no sale a la calle pero sí va a las urnas— que sufraga contra quienes las promueven. En fin. Se quiere perfilar para 2018 otro Movimiento Progresista en el que PRD, PT, MC y Morena postulen al mismo candidato, y vale preguntar: ¿cómo le harán esos partidos para proyectar unidad y talante democrático en medio de las reyertas dentro de la bancada perredista y las protestas que se están dando en el Senado contra la reforma laboral y seguramente se darán contra la reforma fiscal, la energética y las que vengan? Si, como creo, una porción mayoritaria de los mexicanos piensa que la reforma laboral es mala pero que la embestida de los radicales para evitarla es peor, el nuevo perredismo tendrá que decidir qué hacer con sus radicales y cómo distinguirse de sus aliados, cuyas acciones van dirigidas a un electorado distinto y ahuyentan al que los moderados buscan atraer. No, el dilema no está resuelto.

Liderazgos y partidos

José Woldenberg
Reforma

Por lo menos cuatro candidatos presidenciales lograron adhesiones considerables para después evaporarse en el aire. Vasconcelos (1929), Andrew Almazán (1940), Padilla (1946) y Henríquez Guzmán (1952), vieron cómo su fuerza se disolvía por carecer de una organización que les diera permanencia. Los tres últimos se escindieron del "oficialismo" pero a pesar de su arraigo no pasaron de ser fenómenos coyunturales.

Son los partidos, a pesar de todo, los que han modelado parte fundamental de la vida política del país, y sus respectivos alumbramientos siempre estuvieron ligados a algún líder relevante y con visión.

En 1929 se funda el Partido Nacional Revolucionario a iniciativa de Plutarco Elías Calles. Como se sabe, el movimiento armado dio pie a una constelación de caudillos militares, "hombres fuertes" y multiplicidad de partidos, que ante cada momento electoral tenían el impulso de resolver la sucesión con las armas. A lo largo de la década de los veinte se sucedieron diferentes levantamientos, luego de los cuales la facción vencedora formalizaba su triunfo en las urnas. El presidente Calles, luego del asesinato de Obregón (presidente electo), entendió el momento, y llamó a la construcción de un partido que reuniera a todos los revolucionarios; se trataba, dijo, de pasar de la época de los caudillos a la de las instituciones, y vaya si lo logró. El PNR se transformaría en un partido de "sectores" en 1938, para dar paso al de la Revolución Mexicana; y después, en 1946, se transformaría en el PRI, un partido que lo ha sido todo: de masas, omniabarcante, hegemónico y hoy, luego de la transición democrática, un partido entre otros. Permanente, ni duda cabe.

En 1939 se crea el PAN. Es Manuel Gómez Morin su forjador. Había sido director de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, presidente del Consejo del Banco de México y rector de la Universidad. Abogado y funcionario reconocido. Su participación al lado de José Vasconcelos lo había convencido de la necesidad de trascender a las figuras carismáticas para dar pie a organizaciones permanentes, con un programa, capaz de formar cuadros y modificar la "conciencia" de los ciudadanos. Contrario a la política desplegada por el gobierno de Cárdenas es el impulsor número uno de la creación del PAN y su primer presidente (1939-1949). El PAN nació como un partido testimonial hasta convertirse en una organización capaz de disputar de tú a tú las más diversas posiciones. Ocupó el flanco derecho del espectro político.

En 1948 nace el Partido Popular impulsado por Vicente Lombardo Toledano. Al igual que Gómez Morin es un estudiante destacado y ambos conforman el grupo llamado de los "siete sabios". Sindicalista, encabeza los esfuerzos por crear una central nacional de los trabajadores que desembocará en la construcción de la Confederación de Trabajadores de México (CTM, 1936), de la que con posterioridad será expulsado. Influenciado por el marxismo transforma al PP en el Partido Popular Socialista en 1960; ocupa el flanco izquierdo y paulatinamente se acerca más a las posiciones del PRI. En 1958, 1964, 1970, 1976 y 1982 apoya a los candidatos presidenciales del tricolor. En 1968 fallece Lombardo Toledano, pero el PPS seguirá con su existencia marginal pero institucional. Apoya la candidatura de Cárdenas en 1988, como parte del Frente Democrático Nacional, pero cuando el Ingeniero llama a la constitución de un nuevo partido, decide continuar por su parte. Perderá su registro en 1997 cuando no logra obtener ni el 2 por ciento de la votación nacional. Nació como un partido testimonial, luego se volvió un "satélite" del PRI, tuvo una etapa de independencia y finalmente sucumbió. Fueron casi 50 años los que se mantuvo en las lides electorales.

En 1989 el ingeniero Cárdenas llama a construir un nuevo partido. Luego de encabezar la Corriente Democrática dentro del PRI que critica tanto la conducción económica del país como el método para nombrar candidato a la Presidencia, rompe con el tricolor y su candidatura es arropada primero por tres partidos (PPS, PFCRN y PARM) a los que se suma el PMS. Aquella elección (1988) resulta realmente competida, pero la suma de los votos se realiza sin el menor control y las cifras son maquilladas. Ello desata una masiva movilización que demanda limpiar la elección. No sucede, y el Ingeniero convoca a crear un partido. De los cuatro que lo lanzaron en 88, solo el PMS acepta la invitación, y el PRD nace como una convergencia entre la CD y un archipiélago de organizaciones de izquierda. El PRD tiene ya 23 años, ha gobernado varios estados y el DF y es sin duda el más importante partido de la izquierda mexicana.

Hoy, Andrés Manuel López Obrador, al parecer. llamará a construir un nuevo partido. Tiene a favor un marco constitucional y legal propicio para su desarrollo además de una base social importante. En contra, se topará con un sistema de partidos establecido y un flanco izquierdo en el que tendrá que competir con otras agrupaciones.

Ignominia, balconeo y reforma laboral

Rafael Álvarez Cordero
raalvare2009@hotmail.com
Médico y escritor
Excélsior

¿Alguna otra sugerencia para aplicar esa reforma a los legisladores?

Ignominia, una vez más, apenas iniciadas las labores legislativas las tribus cavernícolas de la sedicente izquierda tomaron la tribuna, agredieron a los integrantes de la Mesa Directiva, arrancaron el micrófono, robaron la campana del presidente Jesús Murillo Karam y pretendieron impedir que la labor legislativa (hacer leyes) y parlamentaria (hablar para entenderse) se llevara a cabo.

Ignominia, porque al deSprecio de las leyes, a la ausencia total de respeto a las instituciones y a la estupidez de querer bloquear las acciones en la Cámara, como verduleras de vecindad, se añade el ridículo de Karen Quiroga, que puso en evidencia sus frustraciones sexuales recargando su pecho en el presidente diciéndole: “¿Qué, no aguanta la tentación?” Ignominia, pena ajena.

Ignominia de Ricardo Monreal, insultando a todos, gritando como borracho de cantina; ignominia de Martí Batres, que en sus atropellos, como chivo en cristalería, rompió una puerta de cristal; no tienen remedio, ellos, como Karen Quiroga y Lourdes Amaya, y otros más, son epítome de la izquierda paleolítica e idiota.

Balconeo. Ya hace seis años los gorilas de la izquierda pretendieron bloquear el acceso de Felipe Calderón a San Lázaro para tomar posesión de su cargo y se vieron rebasados por la estrategia que todos recordamos: entre jaloneos y empujones Felipe Calderón asumió la Presidencia y se colocó la banda tricolor. Ahora la estrategia de los integrantes de la Mesa Directiva de la Cámara, Jesús Murillo Karam, José González Morfín, Francisco Arroyo, Fernando Bribiesca y Tania Restalb resultó innovadora y efectiva: subieron a uno de los balcones del recinto y desde ahí continuaron la sesión; azorados y derrotados, Gisela Mota, Gloria Bautista, Rosario Merlín, Socorro Ceseñas, Lizbeth Rosas y otras individuas e individuos no pudieron hacer nada desde la tribuna que tenían tomada; el desconcierto fue enorme, 56 perredistas salieron de la sala y perdieron la oportunidad de hacer un contrapeso a la aprobación de la reforma laboral, que se concluyó con éxito.

Reforma laboral, ya tenemos reforma, y aunque aún faltan por aprobarse algunos puntos en el Senado, desde ahora quiero proponer que los primeros beneficiados de esta reforma sean los propios legisladores, veamos:

Terciarización. Los ciudadanos procederemos al outsourcing: contrataremos a empresas respetables y confiables como Observatorio Ciudadano o Transparencia Mexicana para que subcontraten a los diputados y senadores, los tengan a prueba por tres meses y si no funcionan los corran de su curul o de su escaño, sin sueldo.

Pago por hora. Si los legisladores ganan 120 mil pesos por mes, serán cuatro mil pesos por día y 500 por hora. De ahora en adelante, se les pagarán solamente las horas que trabajen; por supuesto, si no lo hacen, no cobrarán, y en los seis meses que están de vacaciones tampoco percibirán nada.

Comité Nacional de Productividad. Este Comité evaluará la productividad de cada legislador, y si no produce, que se vaya a la calle, siempre habrá alguien mejor.

Y usted, estimado lector, ¿tiene alguna otra sugerencia para aplicar la reforma laboral a los legisladores?