octubre 24, 2012

La consabida incoherencia política

Víctor Gordoa (@victor_gordoa)
Rector del Colegio de Imagen Pública
Excélsior

Bienvenidos al mundo de la imagen pública, un terreno en el que es necesario ser coherentes para poder ser creíbles. La coherencia es condición sine qua non para que el cerebro humano encuentre el estímulo suficiente para despertar una reacción conductual a favor de algo o de alguien. La coherencia es la actitud lógica y consecuente que debemos guardar con respecto a una posición anterior si es que queremos ser correctamente percibidos por los demás. Es la unión, la conexión posible de unas cosas con otras, la correspondencia del decir con el hacer, del fondo con la forma, de la esencia con la imagen de tal manera que se pueda lograr la autoridad moral que otorga la credibilidad, elemento indispensable para ejercer un liderazgo cualquiera que sea el terreno en el que se aplique. Ser coherente facilitará el gozo de una buena imagen pública.

La incoherencia política…

Por alguna extraña razón, esquizofrénica tal vez, el escenario político nos arroja diariamente un sinnúmero de ejemplos de incoherencia que nos obligan a pensar si no estaremos aceptando ya el cinismo como elemento estándar de la forma de ser de algunos de los políticos, cosa que, de ser cierta, no dejaría de ser preocupante, pues estaríamos ante la aceptación por cansancio de la incoherencia como rasgo estándar del liderazgo político, lo cual me parece algo aberrante por contradictorio, además de triste y conformista.

¿Tienen remedio?...

¡Por supuesto que sí! La regla es muy simple… Sé coherente y tendrás credibilidad, pero algo que no es tan fácil de entender es que cada vez que un político se comunica con los demás lo está haciendo en dos niveles de comunicación, el verbal y el no verbal. El verbal contiene el mensaje, el fondo que se quiere transmitir. El no verbal representará la forma, el cómo se va a decir algo. Algo fundamental que deberá tomarse en cuenta es que, al comunicarnos con los demás, ellos determinarán la eficiencia de nuestra comunicación 93% basados en la forma usada y sólo 7% en el fondo que intentamos transmitir, lo que me permite decir a todos los amigos políticos que cuando vayan a dirigirse a sus públicos tengan en cuenta el hecho natural de que a la gente le importa más el cómo le dicen algo, que lo que están tratando de decirle. De esta manera puedo afirmar que es perfectamente posible comunicar algo negativo, pero con tan buena forma que hasta las gracias les den y, por el contrario, intentar dar una buena noticia, pero con tantos errores de comunicación no verbal que corran el riesgo de ser rechazados o mal entendidos. Lo importante entonces será lograr la coherencia entre la comunicación verbal y la no verbal, entre la esencia y la imagen, algo que parece simple de lograr y hasta obvio de entender, pero que no lo es.

Ya lo dijo don Jesús…

Quiero dejar en claro que la forma no es más importante que el fondo, de hecho los dos son igual de importantes y deben coexistir en cualquier comunicación. Un fondo sin forma carecerá de credibilidad y, por otro lado, la forma sin fondo carecerá de sustento. Esto lo sabía muy bien uno de los mejores políticos que ha engendrado este país, me refiero a don Jesús Reyes Heroles, hombre clave en la historia contemporánea de México quien dijo lo siguiente de manera muy clara y además lo dijo bien: “En política la forma es fondo”, aforismo que muchos miembros de la clase en el poder todavía no alcanzan a comprender.