diciembre 28, 2012

Inocentes ilusiones

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Pues este año han tocado dos fechas interesantes a estas entregas. La semana pasada, el fin del calendario maya (o del mundo, decían). En esta, el día de los Inocentes, que en México utilizamos para engañar a los demás, y que en los periódicos suele celebrarse con noticias ficticias.

La semana pasada le decía que no sólo el mundo no se acaba, sino que es mejor año tras año, aunque nos cueste trabajo aceptarlo. Así, el 2012 habría sido el mejor año de la humanidad, mientras llega el 2013, que debería ser mejor. Para México, sin duda así será, como también ya lo hemos comentado en varias ocasiones.

Sin embargo, las tendencias no siempre continúan, y es precisamente el cambio de dirección lo que resulta más complicado de predecir. Hace cien años, nadie esperaba el inicio de una guerra entre las grandes potencias europeas. Inició menos de dos años después, y transformó definitivamente el mapa del mundo y la vida de millones de personas. Nadie imaginaba, en 1913, que los tres grandes imperios: el Alemán-austro Húngaro, el ruso y el turco, no existirían cinco años después. Nadie pensaba que el zar de todas las Rusias dejaría de serlo y pronto dejaría de existir. Nadie consideraba posible que la más grande potencia del mundo moderno, que había controlado los mares del planeta por más de cuarenta años, entraría en un remolino político y financiero que la pondría al borde de la quiebra en una década, y al borde de la desaparición en tres.

Y todo eso ocurrió. Y todo por un tramado de pactos de defensa mutua entre grandes potencias y pequeños países, por errores de estimación en disputas por, literalmente, pequeñeces, y por uno que otro loco, que nunca faltan. A la fecha, no está claro por qué ocurrió la Gran Guerra. Pocos años antes, Norman Angell publicó un libro titulado La gran ilusión en donde afirmaba que debido al nivel de interacción y comercio entre países industrializados, una guerra sería absurda, puesto que haría perder a todos. A pesar de los sabios argumentos de Angell (que en 1933 recibiría el Nobel de la Paz, justo en el ascenso de los nazis), la guerra ocurrió, provocando exactamente lo que él suponía: pérdidas para todos.

Hacia 1913, Alemania había superado ya al Reino Unido como la primera potencia manufacturera del mundo. Buena parte de su desarrollo provenía de intercambios comerciales, e incluso a partir de 1910 las inversiones de Alemania en Reino Unido eran importantes. Con todo y eso, hubo guerra. Por disputas nacionalistas en una región que sólo sirvió como excusa.

La historia no se repite, pero hay comportamientos humanos recurrentes. Los conflictos en el este de Asia alrededor de quién tiene la soberanía en algunos islotes ha hecho recordar a muchos las Guerras del Peloponeso. En el 431 AC Esparta, preocupada por el ascenso de Atenas, aprovechó como excusa una disputa menor para enfrentarla. Las guerras duraron tres décadas, y ambas potencias quedaron tan debilitadas que poco tiempo después fueron barridas por Filippo de Macedonia, el padre de Alejandro Magno. El Reino Unido y Alemania, aprovechando una disputa menor, se enfrentaron por 30 años, quedando ambas tan debilitadas que permitieron el ascenso estadounidense, desde entonces la potencia que es dueña de los mares del mundo.

En este 2013 las disputas serán alrededor de islotes, le decía, que China y Japón, o éste y Corea, o aquélla y Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei y Taiwán consideran suyos. Uno pensaría, como Angell, que no tiene sentido una guerra entre potencias industriales que son profundamente interdependientes. Pues sí, no tiene sentido, pero ocurre. Como en los dos ejemplos mencionados, uno hace 2500 años y el otro justo un siglo, hay un tramado de alianzas que convertirían cualquier enfrentamiento en un problema mayor. Estados Unidos tiene tratados de defensa mutua con Japón, Corea, Filipinas y Malasia.

En las últimas dos semanas, el enfrentamiento entre China y Japón por las islas Senkaku/Diaoyu ha crecido hasta involucrar escarceos aéreos. Estamos hablando de la segunda y tercera economías del mundo (ah, justo como Alemania y Reino Unido en 1913), que en caso de enfrentamiento involucrarían a la primera economía, Estados Unidos (ah, igual que en 1913, aunque los vecinos tardaron un rato en reaccionar).

¿Será 2013 el mejor año de la historia de la humanidad? ¿O será una repetición más de la “marcha de la locura”? Feliz día de los Inocentes.

Hace 789 años: relato de pesebres y belenes

Luis Felipe Bravo Mena (@LF_BravoMena)
Ex presidente nacional del PAN

Gran revuelo han causado algunos comentarios sobre el último libro de Benedicto XVI La Infancia de Jesús, presentado al público el pasado mes de noviembre, señalando que el Papa niega la presencia del asno y del buey en la gruta donde ocurrió el nacimiento de Cristo. En realidad el teólogo Joseph Ratzinger analiza, profundiza y reflexiona en el capítulo III sobre las narraciones bíblicas de Mateo y Lucas sobre dicho acontecimiento, en cuyos textos no se menciona la concurrencia de esos animales.

Como suele ocurrir cuando se hace glosa superficial de escritos religiosos, se descuidan párrafos que complementan el sentido integral del mensaje. En este caso eso es lo ha sucedido, pues, justamente, lo que el autor explica con deliciosa pericia, es como pudo ser que la tradición cristiana incorporó a los dos cuadrúpedos en los relatos del gran suceso de Belén.

A la exégesis de Benedicto XVI me atrevo agregar una hipótesis de mi cosecha: tal vez el verdadero responsable de acuñar en la iconografía navideña a las citadas bestias fue Giovanni Bernardone, mejor conocido como San Francisco de Asís, quien en diciembre del año de 1223 quiso conmemorar el natalicio del Mesías con una representación viviente. Ese año el santo se encontraba en la provincia de Rieti. Allí se ubica Greccio, pequeña población montañosa, fría, arbolada, con acantilados y cuevas. Le pidió a uno de sus benefactores, de nombre Juan Velita le ayudara a realizar el proyecto. Celano, uno de sus primeros biógrafos, cuenta que Francisco le dijo a Velita: “ Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date prisa en ir allá y prepara prontamente lo que te voy a indicar. Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno.” (citado por GianMaria Polidoro, Francesco uomo cristiano. Edizioni Porziuncola .Asís, 1999.)Es probable que desde entonces las ejecuciones gráficas y esculturales del hecho bíblico asumieran como reglamentario a todo ese conjunto de personajes y elementos.

Así la trajeron y la difundieron en nuestro país los discípulos de quién creara la tradición de los nacimientos. Según diversos historiadores fue el misionero franciscano, Fray Pedro de Gante, quién en 1528 organizó la primera celebración de la navidad en México con una representación teatral, 300 años después de la primera puesta en escena en Greccio.

Ya en nuestras tierras esta tradición tomó su propia personalidad. El genio y los sentimientos de artistas y artesanos de las distintas regiones del territorio nacional ha creado un exuberante de arte navideño de los más variados géneros , con la aplicación de múltiples técnicas y la utilización de todo tipo de materiales. El acervo de arte navideño mexicano es quizá uno de los más ricos del mundo.

Semejante tesoro no debía quedar oculto ni encerrado dentro de nuestras fronteras .Por eso diciembre de 2007, como parte de la celebración del XV aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede se organizó la exposición Navidad Mexicana en el Vaticano, para lo cual se donó a S.S. Benedicto XVI una muestra de arte navideño del estado de Jalisco. Los miles de peregrinos y visitantes que concurren a Roma y al Vaticano a las festividades natalicias pudieron admirar un portentoso nacimiento en el aula de audiencias Paulo VI y bellísimos ángeles colocados en el nacimiento de la Plaza San Pedro, todos de estilo barroco novohispano, elaborados por el taller de Agustín Parra en Guadalajara. Así mismo se adornó el gran árbol navideño de la ya citada sala de audiencias con cientos de piezas en plata y cerámica obras de Jesús Guerrero Santos y de su taller ubicado en Tonalá.

El éxito de esa primera muestra permitió una segunda edición en el año de 2009, esta vez a cargo de artesanos del Estado de México, con figuras de cerámica de Metepec. Al año siguiente la exposición estuvo bajo la responsabilidad de los artesanos del estado de Guanajuato que llevaron esculturas en Cera. La cuarta edición tocó el turno al arte navideño del estado de Puebla. En esta navidad del 2012, la muestra ha sido obra del genio artesanal del estado de Michoacán.

Navidad Mexicana en el Vaticano lleva cinco ediciones. Todo promete que habrá de continuar. Es un espacio que México ganó en el corazón mismo de la cristiandad latina por la fuerza de su cultura.

La ruta que ha seguido esta expresión de cultura religiosa, como es el montaje de nacimientos con las figuras de Jesús, María, José, los pastores, los Reyes Magos, el buey y el asno, es por demás emocionante. Comenzó en el siglo XIII en un pueblecito de Italia, llegó a México en el siglo XVI y ahora 789 después regresa a Italia, al Vaticano, proclamando la creatividad y el colorido de lo mexicano.

Osazos de 2012

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

En cuestión informativa, muchas son las ocasiones en que no creemos lo que vemos, noticias que entre el oso y la incredulidad se cuentan a manera de surrealismo. Lo malo es cuando éstas traen consigo consecuencias. Osos noticiosos de los buenos y de los malos:

De la noche a la mañana, Cecilia Giménez se hizo famosa en todo el mundo tras conocerse como la responsable de la restauración de la imagen del Ecce Homo en el santuario de Nuestra Señora de la Misericordia, en Borja, España. El resultado del trabajo voluntario que realizó la española de 81 años se inmortalizó no sólo haciendo de esta pintura una de las más visitadas en el mundo este 2012, atrayendo a la mayor cantidad de turistas de la historia en esa localidad, sino en uno de los temas más comentados en redes sociales. El Ecce Homo recorrió el mundo y se hizo motivo para infinidad de bromas; claro que también el trabajo de la señora Giménez fue objeto de críticas y hasta se habló de una demanda por los daños que provocó a ésta que, en realidad, si bien era una antigüedad, jamás había tenido tal cantidad de reflectores como los tuvo en 2012 y como seguramente los seguirá teniendo. Y es que la acomedida Cecilia declaró que su trabajo no estaba terminado, la cosa es que la dejen acabar la restauración.

En México pasaron cosas que, a lo mejor en el extranjero causaron risa a pierna suelta, pero que para nosotros son osazos de los malos. Sabemos del escape de película de El Chapo, de los mitos que se tejen alrededor de la muerte del Señor de los Cielos... ¿Pero cuándo pensamos que sabríamos de la desaparición de un cuerpo?

Cuando las autoridades anunciaron con bombo y platillos de la muerte de Heriberto Lazcano, se veía como uno de los golpes más fuertes del sexenio; pero cuando horas más tarde al anuncio se supo que en realidad todo se trató de una chiripa y no de un operativo armado con tal finalidad, no pensamos que la conclusión de este escenario quedaría en la desaparición del cuerpo del narcotraficante. Lo mataron de casualidad y supieron de quién se trataba hasta que se escapó... el cadáver. El chiste se cuenta solo, pero no da risa.

Otro que no causó risa fue el papelazo que hizo Andrés Manuel López Obrador cuando, después de varios días anunciando que presentaría las pruebas del fraude electoral, la supuesta compra de votos con la que, otra vez, le quitaron la Presidencia de México, había dicho mucho de las tarjetas Monex... pero la culminación de su muestra de pruebas fue cuando presentó a un puñado de animales de granja, producto, dijo él, del intercambio que los priistas hicieron con algunos ciudadanos: los primeros entregaban un animal (pollos, gallinas, cabras) y los segundos prometían votar por el tricolor. Animales como delincuentes electorales, vaya pruebas que, evidentemente, no lograron que la invalidación que pretendía AMLO se hiciera una realidad.

Pero ése no fue el único oso que dio la elección. El día del primer debate entre los candidatos a la Presidencia, no fue un compromiso, menos un discurso el que llamó la atención. Fue el escote de una modelo de Playboy contratada como la edecán del evento lo que acaparó titulares al día siguiente. Julia Orayén fue la ganadora del primer debate de una campaña que era más un soporífero. Bien por ella, aunque qué mal habló eso de la capacidad de discusión de las figuras políticas que se vieron obligadas a despertar hasta la llegada del movimiento #YoSoy132.

Vaya notas, lo desagradable de estos osos, repito, son aquellos que no dan risa, pero que inevitablemente son reflejo de la realidad. Lo bueno que hay otros que sí la dan... para compensar, al menos.

Calderón ya se fue

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Lo que son las cosas: el “pelele” ya no gobierna; el “espurio” dejó el cargo; el “ilegítimo” se fue a su casa…

Pero, las invectivas y los denuestos no paran. Y es cosa de llamar la atención porque, ahí donde los suramericanos tienen que apechugar cuando al de turno se le suben los humos a la cabeza y comienza a creerse tan indispensable y tan irremplazable como para cambiar las reglas de doña Constitución y reelegirse a su antojo, nosotros estamos vacunados contra parecidas gestas personalistas: aquí, en Estados Unidos (Mexicanos), no hay mal que dure más de un sexenio. Tan es así que el propio Obrador, sin que viniera al caso y sin que nadie sospechara que quisiera eternizarse en el poder, hizo la aclaración de que él no se iba a reelegir (me resulta muy misteriosa esta explicación no pedida pero, ya ven, el hombre sintió que la debía a sus ardorosos seguidores).

O sea, que deberíamos, creo yo, dar muestras de agradecimiento y apreciar que nuestras leyes impongan cada seis años el cambio del personaje, por más contentísimos que pudiéramos estar con su desempeño.

Algunas personas, sin embargo, no están nada satisfechas. Como millones de estadunimexicanos cometieron el error de no elegir al candidato de sus amores, hablan de “imposición” y dicen cosas muy tremendas sobre un individuo que, hasta ahora, ha exhibido una ejemplar mesura y al que no le hemos escuchado, en momento alguno, los acentos triunfalistas del que ya ha perdido el piso.

Es decir, que a Peña Nieto le tocan ahora todas las majaderías. Si tan solo quienes las profieren reconocieran que lo hacen en un clima de inapreciables libertades… Pero, tampoco. Ni modo, tal es la vida en democracia. Bendita sea.