mayo 22, 2013

Violencia en Brasil

Rubén Aguilar (@RubenAguilar)
Consultor y profesor de la Universidad Iberoamericana
raguilar@eleconomista.com.mx
El Economista

El daño que provocó a la imagen de México la estrategia de guerra contra el narco implementada por el Presidente Felipe Calderón, que se agrava con la comunicación que hizo de la misma, es enorme y sigue presente. A todos los lugares donde viajo, la gente de todos los niveles sociales me pregunta por la violencia que se vive en México.

Recientemente en Brasil, un país todavía más violento que el nuestro, los conductores de taxi y también los compañeros académicos me preguntaban preocupados por la violencia que ocurre en México. Éstos se sorprendían cuando les comentaba que el problema existía y lo lamentábamos, pero que era menor al de su país. En el momento que el Presidente Calderón declara la guerra al narcotráfico, en diciembre del 2006, el índice de crímenes dolosos era de ocho por cada 100,000 habitantes y cuando deja el gobierno, en noviembre del 2012, de 24 por cada 100,000 habitantes. La fallida y fracasada estrategia de guerra provocó que en tan sólo seis años se triplicara el número de los asesinatos dolosos en el país. Según el Ministerio de Salud de Brasil, el índice de homicidios dolosos es de 27 por cada 100,000 habitantes. Si se considera el conjunto de la población, el número de víctimas por año fue de 54,030 del 2002 al 2010. Hoy la población total asciende a 200 millones. En México, con una población de 115 millones de habitantes, el promedio anual de asesinatos dolosos en el periodo del 2007 al 2012 fue de 10,000. En Brasil, la gran mayoría de las víctimas corresponde a la población negra y entre el 2002 y el 2010 fueron asesinados 272,422 de éstos, lo que da una media de 30,269 asesinatos por año en ese grupo mientras que el número de las víctimas de blancos fue de 14,047.

El número de blancos asesinados al año se redujo de 18,867 en el 2002 a 14,047 en el 2010. Así, en el 2002 morían asesinados proporcionalmente 65.4% más negros que blancos, pero en el 2010 había aumentado a 123.3 por ciento.

El índice de homicidios dolosos en la población negra es de 36 por cada 100,000 habitantes y crece a más del doble en el segmento de edad entre los 15 y 29 años, cuando llega a 72 por cada 100,000 habitantes. Así, el índice de victimización de los jóvenes negros pasó de 71.7% en el 2002 a 153.9% en el 2012, que es dos veces y media más que en los jóvenes blancos, de acuerdo con el Ministerio de Salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que por arriba de 10 homicidios por cada 100,000 habitantes se está en situación de violencia endémica. Todos los estados de Brasil se encuentran en ese caso. En México, hoy menos de la mitad de las 32 entidades federativas está en esa condición y en el 2006 lo estaban sólo cinco o seis estados. En Brasil, las desigualdades regionales son muy marcadas y así, mientras que en los estados de Santa Catarina y Piaui la tasa de homicidio de los negros es de 13.3 y 15 por cada 100,000 habitantes en los estados de Ananindeau y Para es de 198.8 homicidios por cada 100,000 habitantes. El número de homicidios dolosos por 100,000 habitantes es ligeramente menor en México que en Brasil, pero ésa no es la imagen en la opinión pública de ambos países. El actual gobierno mexicano debe reducir los niveles de violencia, pero también cambiar la percepción que existe sobre la misma dentro y fuera del país. Son dos tareas urgentes y distintas.